¿Cuál es la responsabilidad de los miembros de la iglesia hacia sus pastores?

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¿Como Cuidan a la Iglesia?
1 Pedro 5.1–4 RVR60
Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada:Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto;no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.
Noten el tono de humildad de Pedro. Esta es al clave para un buen cuidado de la iglesia.
Pedro destiló la esencia de la tarea pastoral en dos sencillas amonestaciones: Que responden a la pregunta que corresponde esta mañana ¿Como cuidan la Iglesia los Pastores? Con humildad y apacentando el rebaño.
Las claves para ser humilde incluyen confianza en el poder de Dios, compromiso con la verdad de Dios, una comisión por la voluntad de Dios, una coacción por la omnisciencia de Dios y una pasión que consume por la gloria de Dios.
El ministerio pastoral: Cómo pastorear bíblicamente Capítulo 2: ¿Qué debe ser y hacer un pastor? (John MacArthur, Jr.)

Las claves para ser humilde incluyen confianza en el poder de Dios, compromiso con la verdad de Dios, una comisión por la voluntad de Dios, una coacción por la omnisciencia de Dios y una pasión que consume por la gloria de Dios. El objetivo primordial de un pastor es alimentar. Además de esto, un pastor debe vigilar el rebaño y proveerles una vida ejemplar a la que puedan mirar. No puede hacer su trabajo con un espíritu indispuesto, tampoco puede hacerlo por ganancias monetarias. Más aún, debe obedecer los mandatos de las Escrituras a ser fiel a la verdad bíblica, intrépido en exponer y refutar el error, ejemplar en piedad, diligente en el ministerio y estar dispuesto a sufrir en su servicio.

El objetivo primordial de un pastor es alimentar.
Además de esto, un pastor debe vigilar el rebaño
Además de esto, un pastor debe vigilar el rebaño y proveerles una vida ejemplar a la que puedan mirar. No puede hacer su trabajo con un espíritu indispuesto, tampoco puede hacerlo por ganancias monetarias. Más aún, debe obedecer los mandatos de las Escrituras a ser fiel a la verdad bíblica, intrépido en exponer y refutar el error, ejemplar en piedad, diligente en el ministerio y estar dispuesto a sufrir en su servicio.
y proveerles una vida ejemplar a la que puedan mirar.
23 ABRIL, 2010  |  Sugel Michelén COMPARTIR
No puede hacer su trabajo con un espíritu indispuesto,
tampoco puede hacerlo por ganancias monetarias.
Más aún, debe obedecer los mandatos de las Escrituras a ser fiel a la verdad bíblica, intrépido en exponer y refutar el error, ejemplar en piedad, diligente en el ministerio y estar dispuesto a sufrir en su servicio.
HUMILDAD
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Pablo no sintió celos por Apolos, el estaba bien con ser igual a otros siervos.
Walter Cradock:
1. Cuando ve a otro pecador, se considera peor que él.
2. El corazón humilde se considera a sí mismo todavía peor.
3. Es Dios quien hace las cosas posibles y los méritos que hay en él.
4. Considera que el más vil de los pecadores puede llegar a ser, en el buen tiempo de Dios, mucho mejor que él
Disposición a sufrir
«Es necesario que algunas veces nos encontremos en dificultades. A los buenos hombres se les promete tribulación en este mundo, y los ministros pueden esperar una porción más grande que otros, para que aprendan a simpatizar con el pueblo sufriente de Dios, y de ese modo poder ser pastores idóneos para un rebaño que sufre»
El ministerio pastoral: Cómo pastorear bíblicamente Un pastor humilde estará confiado en el poder de Dios

Un pastor humilde estará confiado en el poder de Dios. En 1 Tesalonicenses 2:2

Un pastor humilde estará confiado en el poder de Dios. En
Un pastor humilde estará comprometido con la verdad de Dios. Tales «palabras persuasivas de (humana) sabiduría» () son una prostitución del verdadero llamado del predicador. Stot: “cuanto menos se entromete el predicador entre la Palabra y sus oyentes, mejor es. Lo que realmente alimenta a la casa es lo que el dueño de la casa suministra, no el administrador que la entrega. El predicador cristiano está más satisfecho cuando su persona se ve eclipsada por la luz que brilla de la Escritura, y cuando su voz es ahogada por la Voz de Dios.”
Bsxter:
Tengan cuidado de ustedes mismos, no sea que su ejemplo contradiga su doctrina, y no pongan tales piedras de tropiezo delante de los ciegos, por cuanto podrían ocasionarles la ruina; no contradigan con su vida lo que afirman con la boca, y sean los mayores estorbos del éxito de sus propias obras. Es un gran impedimento para nuestra obra que haya quienes contradigan en privado lo que nosotros predicamos en público acerca de la Palabra de Dios, pues ciertamente no podemos estar siempre al lado de la pobre gente a la que predicamos para que no sean confundidas por la necedad de aquéllas. Pero mayor impedimento para la obra será que vosotros mismos os contradigáis, haciendo que con vuestras acciones la lengua se vuelva mentirosa, construyendo una hora o dos con vuestras bocas y durante el resto de la semana destruyendo con vuestras manos. Así es como se hace creer que la Palabra de Dios no es nada más que una historia, y la predicación algo que no es mejor que el mismo parlotear. Aquel que siente lo que habla, con certeza actuará conforme habla. Una palabra orgullosa, áspera, irrespetuosa, una contención innecesaria, una acción codiciosa, podrían cortar el cuello de muchos sermones y aplastar el fruto de todo lo que han estado haciendo…
Es un fatal error de algunos ministros causar tal desproporción entre su predicación y su vida, de aquellos que estudian mucho para predicar con exactitud, pero apenas estudian para vivir con exactitud. Una semana parece demasiado corta para estudiar cómo hablar durante dos horas y, sin embargo, una hora parece demasiado larga para estudiar cómo vivir toda la semana… ¡Oh!, curiosamente he escuchado con cuánto cuidado predican algunos, y cuán descuidadamente los he visto que viven…
Hermanos, ciertamente tenemos un gran deber de cuidar lo que hacemos del mismo modo que lo que decimos. Si hemos de ser siervos de Cristo en verdad, no solo debemos ser siervos de lengua, antes bien debemos servir con nuestros hechos, y ser «hacedores de la palabra, para que podamos ser bendecidos en nuestros hechos». Así como nuestro pueblo debe ser «hacedor de la palabra, y no solo oidor», también nosotros debemos ser hacedores y no solo habladores, no sea que «nos engañemos a nosotros mismos»…
Mantengan su inocencia, y anden sin ofensas. Que sus vidas condenen el pecado, y persuadan al hombre de su responsabilidad.¿Querrán que la gente tenga más cuidado de su alma que ustedes de la suya?…
Pongan atención en ustedes mismos, no sea que vivan en aquellos pecados contra los que predican a otros, y para que no sean culpables de aquello que condenan diariamente. ¿Convertirán en su labor el honrar a Dios, y, cuando lo hayan hecho, deshonrarle tanto como otros? ¿Proclamarán el poder de Cristo para gobernar, y no obstante, contender y rebelarse ustedes mismos? ¿Predicarán sus leyes, y las quebrantarán voluntariamente? Si el pecado es malo, ¿por qué viven en él? y si no lo es, ¿por qué disuaden a los hombres de él? Si es peligroso, ¿por qué se aventuran en él? Si no lo es, ¿por qué dicen a los hombres que lo es? Si las amenazas de Dios son verdaderas, ¿por qué no las temen? Si son falsas, ¿por qué preocupan innecesariamente a los hombres con ellas, y los hacen temer tanto sin causa alguna? ¿No conocen el juicio de Dios, que quienes cometen tales cosas son dignos de muerte, y sin embargo ustedes las hacen? Tú que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que dices al hombre que no debe adulterar, o emborracharse o reñir, ¿lo haces tú mismo? «Tú que te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley deshonras a Dios? ¿Qué diremos? La misma lengua que habla contra el mal, ¿hablará el mal? Los labios que denuncian estas cosas y las similares, ¿censurarán, maldecirán y calumniarán al prójimo? Cuídense, no sea que denuncien el pecado, y sin embargo no lo venzan; no sea que, en tanto que buscan derrotarlo en otros, ustedes mismos se conviertan en sus esclavos, inclinándose ante él: Porque el hombre se convierte en esclavo de aquel que lo vence». «A quien ceden ser siervos para obedecer, del mismo se hacen esclavos, ya sea del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia». ¡Oh, hermanos! es más fácil reprender el pecado que vencerlo.
El ministerio pastoral: Cómo pastorear bíblicamente Un pastor humilde estará comprometido con la verdad de Dios

Tengan cuidado de ustedes mismos, no sea que su ejemplo contradiga su doctrina, y no pongan tales piedras de tropiezo delante de los ciegos, por cuanto podrían ocasionarles la ruina; no contradigan con su vida lo que afirman con la boca, y sean los mayores estorbos del éxito de sus propias obras. Es un gran impedimento para nuestra obra que haya quienes contradigan en privado lo que nosotros predicamos en público acerca de la Palabra de Dios, pues ciertamente no podemos estar siempre al lado de la pobre gente a la que predicamos para que no sean confundidas por la necedad de aquéllas. Pero mayor impedimento para la obra será que vosotros mismos os contradigáis, haciendo que con vuestras acciones la lengua se vuelva mentirosa, construyendo una hora o dos con vuestras bocas y durante el resto de la semana destruyendo con vuestras manos. Así es como se hace creer que la Palabra de Dios no es nada más que una historia, y la predicación algo que no es mejor que el mismo parlotear. Aquel que siente lo que habla, con certeza actuará conforme habla. Una palabra orgullosa, áspera, irrespetuosa, una contención innecesaria, una acción codiciosa, podrían cortar el cuello de muchos sermones y aplastar el fruto de todo lo que han estado haciendo…

Es un fatal error de algunos ministros causar tal desproporción entre su predicación y su vida, de aquellos que estudian mucho para predicar con exactitud, pero apenas estudian para vivir con exactitud. Una semana parece demasiado corta para estudiar cómo hablar durante dos horas y, sin embargo, una hora parece demasiado larga para estudiar cómo vivir toda la semana… ¡Oh!, curiosamente he escuchado con cuánto cuidado predican algunos, y cuán descuidadamente los he visto que viven…

Hermanos, ciertamente tenemos un gran deber de cuidar lo que hacemos del mismo modo que lo que decimos. Si hemos de ser siervos de Cristo en verdad, no solo debemos ser siervos de lengua, antes bien debemos servir con nuestros hechos, y ser «hacedores de la palabra, para que podamos ser bendecidos en nuestros hechos». Así como nuestro pueblo debe ser «hacedor de la palabra, y no solo oidor», también nosotros debemos ser hacedores y no solo habladores, no sea que «nos engañemos a nosotros mismos»…

Mantengan su inocencia, y anden sin ofensas. Que sus vidas condenen el pecado, y persuadan al hombre de su responsabilidad.¿Querrán que la gente tenga más cuidado de su alma que ustedes de la suya?…

Pongan atención en ustedes mismos, no sea que vivan en aquellos pecados contra los que predican a otros, y para que no sean culpables de aquello que condenan diariamente. ¿Convertirán en su labor el honrar a Dios, y, cuando lo hayan hecho, deshonrarle tanto como otros? ¿Proclamarán el poder de Cristo para gobernar, y no obstante, contender y rebelarse ustedes mismos? ¿Predicarán sus leyes, y las quebrantarán voluntariamente? Si el pecado es malo, ¿por qué viven en él? y si no lo es, ¿por qué disuaden a los hombres de él? Si es peligroso, ¿por qué se aventuran en él? Si no lo es, ¿por qué dicen a los hombres que lo es? Si las amenazas de Dios son verdaderas, ¿por qué no las temen? Si son falsas, ¿por qué preocupan innecesariamente a los hombres con ellas, y los hacen temer tanto sin causa alguna? ¿No conocen el juicio de Dios, que quienes cometen tales cosas son dignos de muerte, y sin embargo ustedes las hacen? Tú que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que dices al hombre que no debe adulterar, o emborracharse o reñir, ¿lo haces tú mismo? «Tú que te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley deshonras a Dios? ¿Qué diremos? La misma lengua que habla contra el mal, ¿hablará el mal? Los labios que denuncian estas cosas y las similares, ¿censurarán, maldecirán y calumniarán al prójimo? Cuídense, no sea que denuncien el pecado, y sin embargo no lo venzan; no sea que, en tanto que buscan derrotarlo en otros, ustedes mismos se conviertan en sus esclavos, inclinándose ante él: Porque el hombre se convierte en esclavo de aquel que lo vence». «A quien ceden ser siervos para obedecer, del mismo se hacen esclavos, ya sea del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia». ¡Oh, hermanos! es más fácil reprender el pecado que vencerlo.

cuanto menos se entromete el predicador entre la Palabra y sus oyentes, mejor es. Lo que realmente alimenta a la casa es lo que el dueño de la casa suministra, no el administrador que la entrega. El predicador cristiano está más satisfecho cuando su persona se ve eclipsada por la luz que brilla de la Escritura, y cuando su voz es ahogada por la Voz de Dios.
Tales «palabras persuasivas de (humana) sabiduría» () son una prostitución del verdadero llamado del predicador
El ministerio pastoral: Cómo pastorear bíblicamente Un pastor humilde es conducido por el conocimiento de Dios

Un pastor humilde es conducido por el conocimiento de Dios

Un pastor humilde es conducido por el conocimiento de Dios. Dios conoce los secretos del corazón. «Lo que un ministro es de rodillas delante del Dios poderoso en secreto», escribió John Owen, «eso es y nada más».8 La omnisciencia de Dios significa ser tenido responsable en el ministerio. Mantiene al hombre enfocado en agradar a Dios y no a los hombres. Dios escudriña los deseos, motivos e intenciones del corazón, y sabe lo que se hace para agradara otros y para agradar a Él.
Dios conoce los secretos del corazón. «Lo que un ministro es de rodillas delante del Dios poderoso en secreto», escribió John Owen, «eso es y nada más».8 La omnisciencia de Dios significa ser tenido responsable en el ministerio. Mantiene al hombre enfocado en agradar a Dios y no a los hombres. Dios escudriña los deseos, motivos e intenciones del corazón, y sabe lo que se hace para agradara otros y para agradar a Él.
Un pastor humilde es consumido por la gloria de Dios. Pablo no era Diótrefes (), buscando preeminencia; él no buscaba estima, honor o alabanza. Su preocupación era la gloria de Dios ().
¿Como cuidan la Iglesia los Pastores? Con humildad y apacentando el rebaño.
2. APACENTANDO EL REBAÑO
De todos los títulos y metáforas utilizadas para describir el liderazgo espiritual, la más apropiada es la de pastor. Como pastores, los ministros deben guardar el rebaño para que no se desvíe, guiarlo a los verdes pastos de la Palabra de Dios, y defenderlo contra los lobos salvajes (). Pedro escogió esta metáfora del pastor en . Allí discute el objetivo primario del pastorado, y da sabios consejos sobre cómo pastorear y cómo no pastorear.
Charles Jefferson escribe:
Que la alimentación de las ovejas es una responsabilidad esencial del llamado pastoral es sabido incluso por aquellos que están menos familiarizados con los pastores y su trabajo. Las ovejas no pueden alimentarse a sí mismas, ni darse agua. Deben ser conducidas a los pastos y al agua… Para la alimentación apropiada de las ovejas todo cuenta. A menos que sean alimentadas sabiamente, se debilitan y enferman, y la riqueza invertida en ellas se pierde… Cuando el ministro va al púlpito, es el pastor en el acto de alimentar, y si todo ministro mantuviera esto en mente, muchos habrían sido distintos a lo que fueron. La maldición del púlpito es la superstición de que un sermón es una obra de arte y no un trozo de pan o carne.
La meta del pastor no es agradar a las ovejas, sino alimentarlas, no hacerles cosquillas en la oreja, sino nutrir sus almas. No debe ofrecer ligeros aperitivos de leche, sino comida sustanciosa de verdad bíblica y sólida. Aquellos que no alimentan al rebaño no son aptos para ser pastores (cf. ; ).
Apacentar implica tambien Cuidar y Guiar. Para esto es necesario Involucrarse....

el pastor tiene dos responsabilidades primarias para con su rebaño

Un pastor efectivo no escucha a sus ovejas desde atrás, sino que las dirige desde el frente. Ellas lo ven delante e imitan sus acciones. El factor más importante del liderazgo espiritual es el poder de una vida ejemplar:
1 Tesalonicenses 2.4–12 RVR60
sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo;ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo.Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos.Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos. Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios. Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes; así como también sabéis de qué modo, como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros, y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria.
Pedro les advierte dedos peligros.
El primero, deben evitar hacer aquello que hacen sin una buena disposición. Un buen pastor hace su trabajo «no por la fuerza, sino voluntariamente» (). El pastoreo del rebaño de Dios debe hacerse espontánea y voluntariamente, con prontitud y con un conocimiento de su vital importancia.
Otro peligro más siniestro que se debe evitar es hacer la obra del ministerio por sórdida ganancia. «Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado», dice Pablo a los ancianos de Éfeso (). «Nadie puede servir a dos señores», declaró Jesús, «porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas» (). Eso es doblemente cierto de los pastores, a los cuales Dios les requiere que estén«libres del amor al dinero» (). Son los falsos profetas quienes se inmiscuyen en la furiosa persecución de las ganancias monetarias (ver ; ; ; ; ).
No está mal que se pague al pastor; de hecho, la Escritura lo manda. «Los ancianos que gobiernan bien sean tenidos por dignos de doble honor», escribió Pablo a Timoteo, «mayormente los que trabajan en predicar y enseñar» (). Lo que está mal es permitir que la ganancia financiera sea la motivación de uno en el ministerio. Eso no solo produce líderes deshonestos e ineficaces, sino que también degrada el ministerio ante los ojos del mundo.
Un hombre humilde, dedicado a pastorear las almas que Dios le ha dado a su cuidado, «recibirá la corona incorruptible de gloria» en aquel día, «cuando aparezca el Príncipe de los pastores» ().,,,,
¿Podremos ser más específicos referente a lo que debe hacer un pastor en la iglesia?
Pablo lo fué.... 1 Timoteo:
Corregir a esos que enseñan falsa doctrina y llamarlos a un corazón puro, a una buena conciencia y a una fe sincera ().
Luchar por la verdad divina y los propósitos de Dios, manteniendo su fe y una buena conciencia (1:18–19).
Luchar por la verdad divina y los propósitos de Dios, manteniendo su fe y una buena conciencia (1:18–19).
Orar por los perdidos y dirigir a los hombres de la iglesia a hacerlo mismo (2:1–8).
Orar por los perdidos y dirigir a los hombres de la iglesia a hacerlo mismo (2:1–8).
Llamar a las mujeres de la iglesia para que cumplieran el rol que Dios les había dado de sumisión y criar hijos piadosos, dando ejemplo de fe, amor y santidad con su restricción personal (2:9–15).
Llamar a las mujeres de la iglesia para que cumplieran el rol que Dios les había dado de sumisión y criar hijos piadosos, dando ejemplo de fe, amor y santidad con su restricción personal (2:9–15).
Seleccionar con cuidado líderes espirituales para la iglesia sobre la base de sus dones, piedad y virtud (3:1–13).
Seleccionar con cuidado líderes espirituales para la iglesia sobre la base de sus dones, piedad y virtud (3:1–13).
Reconocer la fuente del error y esos que lo enseñan, y poner estas cosas de relieve para el resto de la iglesia (4:1–6).
Reconocer la fuente del error y esos que lo enseñan, y poner estas cosas de relieve para el resto de la iglesia (4:1–6).
Nutrirse constantemente de las palabras de la Escritura y en su sana enseñanza, evitando todo mito y falsas doctrinas (4:6). Disciplinarse a sí mismo para el ministerio de la piedad (4:7–11). Mandar y enseñar la verdad de la Palabra de Dios sin reservas (4:12).
Nutrirse constantemente de las palabras de la Escritura y en su sana enseñanza, evitando todo mito y falsas doctrinas (4:6).
Disciplinarse a sí mismo para el ministerio de la piedad (4:7–11). Mandar y enseñar la verdad de la Palabra de Dios sin reservas (4:12).
Ser un modelo de virtud espiritual que todos puedan seguir (4:12). Leer, explicar y aplicar las Escrituras públicamente con fidelidad (4:13–14).
Ser un modelo de virtud espiritual que todos puedan seguir (4:12).
Leer, explicar y aplicar las Escrituras públicamente con fidelidad (4:13–14).
Progresar hacia la semejanza de Cristo en su propia vida (4:15–16)
Progresar hacia la semejanza de Cristo en su propia vida (4:15–16)
Ser misericordioso y paciente al confrontar el pecado de su pueblo (5:1–2).
Ser misericordioso y paciente al confrontar el pecado de su pueblo (5:1–2).
Dar consideración y cuidado especial a las viudas (5:13–16).
Dar consideración y cuidado especial a las viudas (5:13–16).
Honrar a los líderes de la iglesia que se esfuerzan por hacer bien (5:17–21).
Honrar a los líderes de la iglesia que se esfuerzan por hacer bien (5:17–21).
Elegir líderes de la iglesia con sumo cuidado, procurando que sean maduros y probados (5:22).
Elegir líderes de la iglesia con sumo cuidado, procurando que sean maduros y probados (5:22).
Cuidar de su condición física de modo que pueda estar fuerte para servir (5:23).
Cuidar de su condición física de modo que pueda estar fuerte para servir (5:23).
Enseñar y predicar principios de verdadera piedad, ayudando a su pueblo a discernir entre la verdadera piedad y la mera hipocresía (5:24–6:6).
Enseñar y predicar principios de verdadera piedad, ayudando a su pueblo a discernir entre la
verdadera piedad y la mera hipocresía (5:24–6:6).
Huir del amor al dinero (6:7–11).
Huir del amor al dinero (6:7–11).
Procurar la justicia, la santidad, el amor, la perseverancia y la mansedumbre (6:11).
Procurar la justicia, la santidad, el amor, la perseverancia y la mansedumbre (6:11).
Pelear por la fe contra todos los ataques y enemigos (6:12). Instruir a los ricos a hacer el bien, a ser ricos en buenas obras y generosos (6:17–19).
Pelear por la fe contra todos los ataques y enemigos (6:12). Instruir a los ricos a hacer el bien, a ser ricos en buenas obras y generosos (6:17–19).
Guardar la Palabra de Dios como un sagrado tesoro (6:20–21).
Guardar la Palabra de Dios como un sagrado tesoro (6:20–21).
En su segunda epístola, Pablo recuerda a Timoteo que: Mantenga el don de Dios que hay en él nuevo y útil ().
En su segunda epístola, Pablo recuerda a Timoteo que: Mantenga el don de Dios que hay en él nuevo y útil ().
No sea tímido, sino poderoso (1:7).
No sea tímido, sino poderoso (1:7).
Nunca se avergüence de Cristo o de cualquiera que sirva a Cristo (1:8–11).
Nunca se avergüence de Cristo o de cualquiera que sirva a Cristo (1:8–11).
Apéguese a la verdad y guárdela (1:12–14).
Apéguese a la verdad y guárdela (1:12–14).
Sea fuerte en carácter (2:1).
Sea fuerte en carácter (2:1).
Sea un maestro de la verdad apostólica de modo que pueda reproducirse en varones fieles (2:2).
Sea un maestro de la verdad apostólica de modo que pueda reproducirse en varones fieles (2:2).
Sufra dificultades y persecución voluntariamente en tanto que realiza el máximo esfuerzo para Cristo (2:3–7).
Sufra dificultades y persecución voluntariamente en tanto que realiza el máximo esfuerzo para Cristo (2:3–7).
Mantenga sus ojos fijos en Cristo siempre (2:8–13).
Mantenga sus ojos fijos en Cristo siempre (2:8–13).
Gobierne con autoridad (2:14).
Gobierne con autoridad (2:14).
Interprete y aplique la Escritura correctamente (2:15).
Interprete y aplique la Escritura correctamente (2:15).
Evite conversaciones vanas que solamente conducen a la impiedad (2:16).
Evite conversaciones vanas que solamente conducen a la impiedad (2:16).
Sea un instrumento de honra, apartado del pecado y útil para el señor (2:20–21).
Sea un instrumento de honra, apartado del pecado y útil para el señor (2:20–21).
Huya de las pasiones juveniles, y persiga la justicia, la fe y el amor (2:22). Rechace ser arrastrado a las cuestiones filosóficas y teológicas necias (2:23).
Huya de las pasiones juveniles, y persiga la justicia, la fe y el amor (2:22).
Rechace ser arrastrado a las cuestiones filosóficas y teológicas necias (2:23)
No riña, sino que sea amable, apto para enseñar, manso y paciente incluso cuando se sienta agraviado (2:24–26).
No riña, sino que sea amable, apto para enseñar, manso y paciente incluso cuando se sienta agraviado (2:24–26).
Enfrente las ocasiones peligrosas con un profundo conocimiento de la Palabra de Dios (3:1–15).
Enfrente las ocasiones peligrosas con un profundo conocimiento de la Palabra de Dios (3:1–15).
Entienda que la Escritura es la base y contenido de todo ministerio legítimo (3:16–17). Predique la Palabra —a tiempo y fuera de tiempo— redarguyendo, reprendiendo y exhortando con gran paciencia e instrucción (4:1–2).
Entienda que la Escritura es la base y contenido de todo ministerio legítimo (3:16–17). Predique la Palabra —a tiempo y fuera de tiempo— redarguyendo, reprendiendo y exhortando con gran paciencia e instrucción (4:1–2).
Sea sobrio en todo (4:5).
Sea sobrio en todo (4:5).
Soporte las aflicciones (4:5).
Soporte las aflicciones (4:5).
Haga la obra de un evangelista (4:5).
Haga la obra de un evangelista (4:5).
Resumiéndolo en 5 categorías, Pablo manda a Timoteo:
1) ser fiel en su predicación de la verdad bíblica;
2) ser valiente para exponer y refutar el error;
3) ser ejemplo de piedad para el rebaño;
4) ser diligente y esforzarse en el ministerio;
5) estar dispuesto a sufrir aflicción y persecución en su servicio al Señor.
¿Cuál es la responsabilidad de los miembros de la iglesia hacia sus pastores?
23 ABRIL, 2010  |  Sugel Michelén
Satanás conoce la enorme importancia del ministerio pastoral para la salud espiritual de los miembros de la iglesia, y por eso hará todo lo posible por anular nuestra labor, hacerla ineficaz en sus mentes y corazones. Pero él no puede hacer eso sin nuestro consentimiento.
De ahí la directriz que el autor de la carta a los Hebreos le ofrece la Iglesia:
“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso” ().
1. Los miembros de la iglesia deben reconocer la autoridad de sus pastores:
Ellos tienen una autoridad delegada por Cristo. Debemos reconocer esa autoridad y actuar en consecuencia. Eso no es algo opcional, noten la orden: “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos”.
Problemas que tenemos para someternos:
Nuestra resistencia para someternos a la autoridad, por causa del pecado que todavía mora en nosotros. La esencia del pecado no es otra cosa que rebeldía, una resistencia a someternos a la voluntad de otro, incluyendo la voluntad de Dios mismo (esa fue la tentación del diablo a nuestros primeros padres: “seréis como Dios”.
Por otro lado, también está el problema de que los líderes a los cuales debemos someternos no son perfectos. Dios hubiera podido enviar ángeles para que pastorearan la iglesia, pero quiso enviar hombres, hombres con debilidades que tienen que luchar con sus propios pecados; hombres que cometen errores, que se cansan.
Los líderes a los cuales debemos someternos no son perfectos. Dios hubiera podido enviar ángeles para que pastorearan la iglesia, pero quiso enviar hombres, hombres con debilidades que tienen que luchar con sus propios pecados; hombres que cometen errores, que se cansan.
El individualismo de nuestra época. No reconocemos que nos debemos a otros; y eso afecta la iglesia, muchos que profesan ser cristianos no quieren que nadie se meta en sus vidas. “Es mi libertad cristiana; es mi relación con el Señor; es mi ministerio”. Ese es el espíritu de la generación en que nos ha tocado vivir. Pero el mandato de sigue tan vigente hoy como hace 2,000 años: “Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos”.
Y a todo esto debemos añadir el individualismo de nuestra época. Cada vez se percibe menos en nuestra sociedad ese sentido de que somos parte de un conglomerado, de que nos debemos a otros; y eso también afecta la iglesia, y hace que muchos que profesan ser cristianos levanten paredes infranqueables a su alrededor para que nadie se meta en sus vidas.
“Es mi libertad cristiana; es mi relación con el Señor; es mi ministerio”. Ese es el espíritu de la generación en que nos ha tocado vivir. Pero el mandato de sigue tan vigente hoy como hace 2,000 años: “Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos”.
Hay dos deberes:
OBEDECER: en el texto íntimamente relacionados entre sí. La palabra “obedecer” significa lit. “dejarse convencer con argumentos”, “ser persuadidos”, en este caso de la enseñanza fiel de la Palabra de Dios.
Y eso es algo que los mismos pastores deben distinguir con claridad. Muchas veces tenemos que dar consejos en asuntos que son neutrales, donde hay varios cursos de acción que son legítimos. En tal caso el hermano o la hermana es libre de seguir o no el consejo pastoral. Pero cuando se trata de un claro mandato de la Palabra de Dios, la obediencia no es opcional.
Pero no sólo se trata de obedecer, sino también de sujetarse a ellos; en otras palabras, reconocer la autoridad que ellos poseen en lo tocante al gobierno de la iglesia, aún en situaciones en las que no estamos de acuerdo (siempre y cuando estemos hablando de cosas neutrales que no viole nuestras conciencias).
Lo que se requiere de los miembros no es una obediencia mecánica, sino el tipo de trato que damos a una persona a la que queremos honrar (comp. ):
“Pero os rogamos hermanos, que reconozcáis a los que con diligencia trabajan entre vosotros, y os dirigen en el Señor y os instruyen, y que los tengáis en muy alta estima con amor, por causa de su trabajo. Vivid en paz los unos con los otros” (comp. ).
No solo debemos reconocer la autoridad que el Señor les ha conferido…
2. Los miembros de la iglesia deben hacer todo lo que esté a su alcance para que ellos hagan su labor con gozo:
“A la luz del trabajo que realizan y la responsabilidad que tienen delante de Dios, en la medida de lo posible alívienle la carga en vez de aumentarla, pues para Uds. no será provechoso que vuestros pastores tengan que trabajar luchando todo el tiempo con la amargura y el espíritu de queja”.
Un comentarista dice al respecto: “Cuando los miembros se niegan a obedecer y no le tienen respeto a sus dirigentes, la obra de la iglesia se vuelve una carga. Los miembros deben darse cuenta de que ni ellos ni los dirigentes son dueños de la iglesia. La iglesia pertenece a Jesucristo, ante quien los lectores son responsables. Si ellos hacen que la vida y obra de los dirigentes sea difícil, ellos mismos serán los perdedores”.
¿cuáles son las cosas que traen gozo al corazón de un pastor?
1. El hecho de que todos los miembros den evidencia de que realmente han venido a Cristo en arrepentimiento y fe (comp. ; ). 2. Verlos andar en obediencia (comp. ; ). 3. Ver a los hermanos cultivando y preservando la paz en la iglesia (comp. ). 4. Saber que están luchando con él en oración (comp. ). 5. Manifestándoles amor y aprecio por su labor (; ). 6. Dándoles el beneficio de la duda en las decisiones que toman ( – eso no quiere decir que no podemos estar en desacuerdo con las decisiones de los pastores o que no debemos expresarles nuestros desacuerdos, pero debemos estar siempre dispuestos a poner la mejor construcción). 7. Poner sus dones en operación para beneficio de todo el cuerpo ().
En conclusión, la iglesia es un solo cuerpo donde los pastores y los miembros trabajan en equipo, beneficiándose mutuamente para la gloria de Dios y la expansión de Su reino.
Algunos están en el equipo como líderes, otros están como seguidores, pero tanto los unos como los otros le sirven al mismo Señor y persiguen la misma meta.
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