EL REGRESO DE NUESTRO SEÑOR JESÚS
Notes
Transcript
“Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre” ().
“En mi comienzo está mi fin”
I. El día del Señor
b. Con la doctrina de la segunda venida de Jesús, los autores del Nuevo Testamento no revelaron una nueva verdad, sino que contribuyeron enormemente con una verdad que ya había sido revelada en la Biblia.
a. “Aullad, porque cerca está el día de Jehová; vendrá como asolamiento del Todopoderoso. Por tanto, toda mano se debilitará, y desfallecerá todo corazón de hombre, y se llenarán de terror; angustias y dolores se apoderarán de ellos; tendrán dolores como mujer de parto; se asombrará cada cual al mirar a su compañero; sus rostros, rostros de llamas. He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores”. y 9
b. En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. .
II. Daniel y la segunda venida de Jesús
La estatua se hizo polvo, como el que vuela en el verano cuando se trilla el trigo. El viento barrió con la estatua, y no quedó ni rastro de ella. En cambio, la roca que dio contra la estatua se convirtió en una montaña enorme que llenó toda la tierra. Daniel 2:35
c. Recién ahora, a la luz del Salvador crucificado y resucitado, la promesa de la segunda venida puede comprenderse y apreciarse más plenamente.
III. Perspectivas a largo plazo
“aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”,
“Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida”. al 8.
IV. En las nubes de los cielos
a. “El firmamento parece abrirse y cerrarse. La gloria del trono de Dios parece relampaguear de un lado a otro. Los montes son sacudidos como una caña al soplo del viento, y las rocas partidas se esparcen por doquier. Se oye un bramido como de cercana tempestad. El mar es azotado con furia. Se oye el silbido de un huracán como la voz de demonios en misión de destrucción. Toda la Tierra se arquea e hincha como las olas del mar. Su superficie se desmenuza. Sus mismos fundamentos parecen ceder. Las cadenas montañosas se hunden. Islas habitadas desaparecen. Los puertos marítimos, que se volvieron como Sodoma por su corrupción, son tragados por las enfurecidas olas. ‘La grande Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira’” (CS 620, 621).
V. Los vivos y los muertos
“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” ()
“En la arena están las huellas de los que pasaron ya, ¿cuánto dista Canaán, Cuanto dista Canaán?
