Hombre buscad a Dios
Todo hombre debe buscar a Dios, si lo buscas habra bendiciones para ti; si no le buscas habrá consecuencias terribles.
I.- En el corazón de Dios está que las personas lo busquen
II.- Buscar a Dios es un asunto del corazón
III.- Las consecuencias de buscar a Dios
IV.- Impedimentos para buscar a Dios
V.- Consecuencias de no buscar a Dios
Han de ejercitar la fe, y buscar suplicantes al que puede oírles y salvarles (v. 6): «Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano». La importancia de esta exhortación se echa de ver, no sólo porque en ella entra en juego nuestra eterna salvación o condenación, sino también por las abundantes referencias que a ella se hace en otros lugares (v. 45:19, 22; 49:8; 58:9; 65:24; Sal. 32:6; Am. 5:6, además de otras similares como Mt. 5:25; Lc. 13:25; Jn. 7:34; 2 Co. 6:2; He. 3:13). Dios está siempre cercano, atento a cualquier llamada de fe y oración. El que le invoca, halla salvación. Ahora es el tiempo aceptable; busquémosle, pues Su paciencia nos espera, Su Palabra nos invita, y Su Espíritu contiende con nosotros.
2. Han de arrepentirse, cambiar de mentalidad y de conducta, para que sus pecados les sean perdonados (v. 7). Hay aquí una llamada a los inconversos, al impío y al inicuo, al que no tiene temor de Dios y al que no respeta al prójimo; a ellos va este mensaje de salvación, con la seguridad de que los pecadores arrepentidos hallarán a un Dios perdonador. El arrepentimiento incluye dos aspectos complementarios: (A) Arrepentirse es dejar el pecado. Es menester que haya un cambio de mentalidad; el inicuo ha de abandonar sus pensamientos. El arrepentimiento verdadero ataca a la raíz, y limpia de maldad el corazón. Debemos cambiar el juicio que abrigamos sobre personas y cosas, desalojar las imaginaciones corruptas y los falsos pretextos bajo los que se cobija a sí mismo el corazón no santificado. (B) Arrepentirse es volverse al Señor, contra el que nos hemos rebelado; volver a Dios, que es la fuente de la vida. Si así lo hacemos, Dios tendrá compasión de nosotros, pues es amplio en perdonar. También puede traducirse: «Porque multiplicará el perdón», así como nosotros hemos multiplicado el pecado.
