EVITANDO EL PECADO (3)
1a Carta de Juan • Sermon • Submitted
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EVITANDO EL PECADO
1 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.
2 Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
RESUMEN
1. UN CREYENTE VERDADERO
CUATRO EVIDENCIAS DE TU SALVACIÓN QUE TE MOSTRARAN SI ERES UN CREYENTE VERDADERO.
1. El verdadero creyente cree en la divinidad y humanidad de Cristo v1-2ª
Que el mensaje del evangelio acerca del Verbo de vida es permanente e inalterable, y que Jesucristo era 100% hombre y 100% Dios y por lo tanto era Dios mismo y eso nos da certeza y evidencia de nuestra salvación y por consiguiente de que somos verdaderos creyentes, con este conocimiento podemos contender ardientemente por la fe, para evitar que se infiltren estas falsas enseñanzas y falsos maestros.
2. El verdadero creyente tiene que proclamar el evangelio.v2b-3ª
También vimos que una evidencia de verdadero creyente es proclamar públicamente el evangelio, la vida eterna que es Jesucristo 100% Dios y 100% hombre.
3. El verdadero creyente tiene una comunión verdadera con Dios y los hermanos.v3b
Aprendimos que para dar evidencia de un verdadero creyente debemos tener comunión con nuestros hermanos en Cristo, pero esto no es posible si primero no tenemos una comunión con el Padre y su Hijo Jesucristo.
4. El verdadero creyente tiene un gozo pleno v4
Por último, entendimos que el gozo que viene de comprender la realidad de Cristo, la verdad salvadora del evangelio, y la comunión que cada cristiano tiene con Dios y con los hermanos creyentes, y que el gozo profundamente firme no puede ser perturbado por las circunstancias terrenales.
2. EL ANDAR DEL CREYENTE VERDADERO
SEIS CARACTERÍSTICAS DE UN VERDADERO CREYENTE QUE MUESTRAN TU COMUNIÓN CON JESUCRISTO.
1. EL VERDADERO CREYENTE PROCLAMA LA NATURALEZA DE DIOS v5
2. EL VERDADERO CREYENTE NO ANDA EN TINIEBLAS Y TIENE COMUNIÓN CON DIOS v6
3. EL VERDADERO CREYENTE ANDA EN LUZ Y TIENE COMUNIÓN CON SUS HERMANOS v7
4. EL VERDADERO CREYENTE RECONOCE ANTE DIOS QUE ES PECADOR v8
5. EL VERDADERO CREYENTE CONFIESA SUS PECADOS A DIOS Y LO PERDONA v9
6. EL VERDADERO CREYENTE NO OFENDE A DIOS Y ACEPTA QUE HA PECADO v10
DOS OFICIOS DE JESUCRISTO QUE TE AYUDARAN A EVITAR EL PECADO.
1. UN CREYENTE VERDADERO TIENE UN ABOGADO JUSTO v1
2. UN CREYENTE VERDADERO TIENE UN SUSTITUTO PERFECTO v2
En los versículos anteriores ha tenido muy presentes a los falsos maestros, y ha citado la clase de afirmaciones que hacen, por las cuales otros miembros de la iglesia podrían ser desviados. Ahora dirige su atención más específicamente a los miembros de la iglesia y les hace una exhortación.
Así mismo Juan había hecho hincapié en el hecho de que los cristianos no estaban libres del pecado. Era posible que sus lectores interpretaran esto como una licencia para pecar. Si una de las características de los cristianos era el pecado, y se podía conseguir el perdón gratuitamente, los lectores bien podían reaccionar como aquellos que decían: «¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?» ().
Juan, por tanto, tenía que poner muy en claro que lo que él buscaba era que los cristianos no pecaran. El pecado no confesado era incompatible con la comunión con Dios. El propósito de Juan, por tanto, era que sus lectores reconocieran su pecado y lo confesaran, y también que se esforzaran por vivir sin pecado.
Juan establece un segundo propósito para esta carta: que sus lectores no pequen. Esto supone tener el gozo de la comunión con Dios, el primer propósito establecido en ()
En este párrafo no se debe pensar que la admisión sincera y el perdón total de los pecados (1: 9-10) les permitió pensar a la ligera. Por el contrario, el propósito de Juan es "prevenir el pecado, no tolerarlo". Entonces, en lugar de agregar "si", como en las dos ocasiones anteriores, Juan comienza una nueva oración para ampliar el tema del pecado en el cristiano.
1. UN CREYENTE VERDADERO TIENE UN ABOGADO JUSTO v1
1 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.
Tras corregir a todo el que pudiera negar o racionalizar el pecado, Juan introduce un tono afectuoso y conciliatorio dirigiéndose a sus lectores como “hijitos míos”. El que haya escogido la palabra «hijitos» indica la cariñosa preocupación que tiene por ellos.
La frase, “hijitos míos o queridos hijos”, sugiere los años avanzados de Juan y la relación afectuosa y tierna que existe entre él y sus lectores.
Es interesante notar que, aunque Jesús ordenó a sus discípulos no llamarse «padre» unos a otros (), lo que en realidad representa es una relación todavía más íntima como «hijos» (, ; ; ; ; ).
Juan les escribe “estas cosas” para animarlos en la santidad constante, porque eran personas regeneradas por la morada del Espíritu Santo, quien los había liberado del pecado habitual (; ; ).
Primero lo hace negativamente “para que no pequen” y luego positivamente “pero si alguien peca”.
Pecado se traduce de una forma del verbo hamartanō, que es la palabra más común en el Nuevo Testamento para pecado, y que literalmente significa “errar el tiro o errar al blanco”. La santidad de Dios marca la pauta de la conducta
; Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios.
1° Samuel 2:2 No hay santo como Jehová; Porque no hay ninguno fuera de ti, Y no hay refugio como el Dios nuestro.
¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado.
y la humanidad ha perdido ese modelo supremo
Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.
Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
(; )
al violar totalmente los requisitos divinos de obediencia perfecta
por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos
La forma en que se escribe esta frase en griego “y si alguno hubiere pecado” es instructiva. El verbo transmite la fuerte posibilidad de que tal situación ocurra en realidad. La expresión de Juan se podría traducir: “Si alguno hubiera pecado, y esto sucederá”. Inmediatamente después del énfasis en la primera parte del versículo 1, de que los creyentes no deben pecar, el apóstol reconoce que en última instancia lo harán (, ) refiriéndose a los pecados de creyentes verdaderos.
Es importante mantener estas dos declaraciones en equilibrio. Es posible ser demasiado tolerantes o demasiado severos con el pecado. Una tolerancia demasiado grande puede alertar tu pecado ya que se enfatizar la provisión de Dios para ti como pecador.
Por otro lado, una severidad exagerada, niega la posibilidad de que tu como cristiano al pecar se te niega el perdón y la restauración si caes. Ambas posiciones extremas son contradichas por Juan.
Así mismo cuando hizo referencia a la sangre limpiadora de Jesús () y al perdón de Dios () no tienen la intención de darles una visión ligera de la gravedad del pecado. Él anhela que sean preservados de las malas enseñanzas de los herejes y que no caigan en pecado.
La condición es significativa. Indica claramente la convicción de Juan de que los actos de pecado, a diferencia del hábito pecaminoso continuo, son posibles en el cristiano, lo que algunos suponen que Juan niega en ( y 5:18). "El pensamiento es el acto único en el que el creyente puede ser llevado contra el verdadero argumento de su vida, en contraste con el estado habitual (, , , ).
Es importante mencionar que el pensamiento judío de aquellos tiempos, con frecuencia se pensaba que las buenas obras funcionaban como paracleto ante el juicio de Dios
Juan NO dice que los cristianos NO pueden pecar ni que NO han de pecar, sino que no deben pecar.
El cristiano nunca puede escapar del mandato específico de Jesús: "Deja de pecar"
Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor
(). Pero, por otro lado, agrega que, si alguien peca, Dios ha hecho provisión para su restauración.
Y mediante el “abogado tenemos para con el Padre”, aquí se refiere a la intercesión continua de Jesús como nuestro Abogado celestial (parakletos). La palabra era un término legal aplicado al abogado defensor o «alguien que está a mi lado para ayudarme» (para: lado, y kaleo: llamado). Juan en su Evangelio lo usa en el sermón del aposento alto para identificar al Espíritu Santo que está entre nosotros como nuestro abogado terrenal
Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
(; ).
Sin embargo, Juan es el único que lo utiliza para referirse a Jesús ().
En , Pablo usa el mismo concepto para la obra intercesora de Cristo;
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
y en el mismo pasaje también habla de la intercesión del Espíritu Santo
Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles
Juan les está diciendo que Cristo es su paracleto que defiende su caso frente al “acusador” () y también es nuestro abogado con el Padre, quien ama y perdona a sus hijos. A su vez hace referencia a la obra de Jesús que no es ante o frente al Padre sino con el Padre, cerca de Dios y al lado de los hijos de Dios porque es, a la vez, Dios y hombre. Les recuerda que el que ha creído en Jesucristo ya tiene vida eterna y ha pasado de muerte a vida.
Por eso una vez que el pecador ha sido justificado por Dios, ha entrado en la familia de Dios, y se ha relacionado con Dios como hijo y, en el caso de pecar, no necesitan otra justificación, sino que, ya siendo hijos de Dios, necesitan el perdón del Padre.
Así como la seguridad del perdón por medio de Jesucristo quien actúa como su abogado. El pecado no cesa cuando la vida cristiana comienza. Por eso, Jesús sigue obrando sin cesar a favor del pecador.
No obstante Juan les dice que los que son salvos no deben temer la justicia divina porque tienen un abogado para con el Padre, nada menos que a Jesucristo el justo. (dikaios). El término se encuentra en otros cuatro lugares en la carta (; ; , ), y en cada caso el término está relacionado con el comportamiento justo.
Por lo tanto, parecería que se usa en el contexto actual para indicar que es Aquel que ha actuado con rectitud, que ahora se encuentra en presencia del Padre para hablar en nombre de aquellos que no han actuado con rectitud. Jesús es el abogado más eficaz. Esto implica que solamente por medio de un Salvador justo y sin pecado tenemos la esperanza del perdón y la limpieza.
APLICACIÓN:
Dios es absolutamente perfecto en verdad y santidad (; ). Por supuesto que tu como creyente estás muy lejos de esa perfección, pero aun así debes manifestar un deseo y un esfuerzo divino y continuo hacia la verdad y la justicia celestiales.
Pero en la actualidad muchos buscan apaciguar la ira de Dios, o buscan que los perdone Dios de sus pecados mediante obras o algún otro método, que ellos creen es el correcto, y no solo los que no han entregado su vida a Cristo, sino también los hijos de Dios llegan a actuar de igual manera.
Si acaso buscas a través de tus obras que Dios te perdone, estas menospreciando a Jesucristo como tu abogado justo, como si tu fueras soberano o lo suficientemente capaz de salvarte a ti mismo.
Aunque muchas de las actitudes que realices no sean malas, por ejemplo, puedes estar leyendo la palabra a diario, pero si solo lo haces para alimentar tu ego tu conocimiento y no lo haces para que seas exhortado, o confrontado con tu pecado y reconocer que Dios es tu creador y que él le debes todo.
Y si no reconoces y le agradeces a Dios por haber dado a su hijo Jesucristo como nuestro abogado justo, te estas comportando igual que eso falsos maestros que creían que con el conocimiento ya tenían comunión con Dios y por lo tanto eran libres de pecado y por consiguiente de ya no pecar, si esto está sucediendo en tu vida, tienes esa maravillosa bendición de que él nos permite regresar al camino recto.
Por medio de Jesucristo que es mucho más que un abogado que intercede por aquellos que han pecado, como lo vamos a ver en el siguiente versículo:
2. UN CREYENTE VERDADERO TIENE UN SUSTITTO PERFECTO v2
2 Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
Debido a que el hombre no puede hacerse justo por sí mismo, Dios en su gracia hizo provisión para su redención por medio del sacrificio expiatorio de su propio Hijo, Jesucristo.
Ese sacrificio no fue hecho en lo oculto, ni siquiera en los recintos santos del templo sagrado, que describe el Antiguo Testamento, sino a la luz pública sobre el monte Calvario para que todo el mundo fuese testigo de ello. Dios puso a su Hijo a la vista de todos como propiciación.
Hilastērion (propiciación) tiene la idea básica de apaciguamiento o satisfacción. En las religiones paganas antiguas, al igual que en muchas religiones de la actualidad, es común la idea de que el hombre aplaque a un dios por medio de diversas ofrendas o sacrificios; pero Juan muestra que en el Nuevo Testamento propiciación siempre hace referencia a la obra de Dios, no la del hombre. Ya que el hombre es absolutamente incapaz de satisfacer la justicia de Dios a no ser que pase la eternidad en el infierno.
Así mismo le hacer ver que la única satisfacción o propiciación que podía ser aceptable para Dios y que podía reconciliarle con el hombre, tenía que ser hecha por Dios mismo. Por esa razón, Dios en carne humana, Jesucristo: “el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo” (). Él pacificó la ira de Dios, es decir anulo la culpa del pecado.
Esa propiciación con rescate obrada por Cristo fue pagada en su sangre divina. A creyentes esparcidos por todo el imperio romano, Pedro escribió: “Fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestro padre, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” ().
Pero el equivalente hebreo de hilastērion se emplea en el Antiguo Testamento para hacer referencia al propiciatorio que se encontraba en el Lugar Santísimo, donde el sumo sacerdote entraba una vez al año, en el día de la expiación, para hacer un sacrificio a favor de su pueblo.
En aquella ocasión él rociaba sangre sobre el propiciatorio, como un símbolo del pago correspondiente al castigo de sus propios pecados y los pecados del pueblo.
Sin embargo, ese acto anual que fue prescrito y honrado por Dios, no tenía poder para quitar o pagar la deuda por un solo pecado. Lo único que podía hacer era apuntar en dirección a la ofrenda verdadera y efectiva:
“En esa voluntad somo santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.… porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” (, ).
El apóstol muestra que la propiciación es necesaria a causa de los pecados. Ya que los pecadores quebrantan continuamente la perfecta ley de Dios y Él, como el Creador justamente ofendido, debe reaccionar de manera justa en santo enojo, ira y juicio, por lo que la justicia de Dios debe ser satisfecha.
Cada pecado cometido por toda persona que ha vivido será castigado en una de dos maneras. O la ira de Dios será satisfecha cuando todos los pecadores no arrepentidos e incrédulos sufran eternamente en el infierno, o es satisfecha por el castigo de Cristo en la cruz
() 14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. 17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
para todos los que, por el poder condenador y regenerador del Espíritu, se arrepienten y creen en Jesús para salvación. El castigo divino ofrece perdón según la gracia y el amor soberanos de Dios.
Y esto es por designio divino, representado en el requisito de la ley de un cordero sin defecto, el Señor Jesucristo debía ser sin pecado. De otro modo no habría sido aceptable al Padre, y habría estado sujeto al juicio de Dios por sus propios pecados.
Así que Juan les enseña que Cristo es justo, santo, inocente, sin mancha, y está separado de los pecadores; no tan solo es el agente que hizo posible la propiciación para los pecadores, Él es la propiciación
Las palabras del apóstol y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo; muchos lo han entendido que se refieren a una expiación ilimitada, por la cual Cristo provee una salvación potencial para todas las personas sin excepción. Lógicamente, tal interpretación despoja la obra de Cristo en la cruz de cualquier expiación para cualquier persona en concreto, y provee solamente una satisfacción potencial a la ira de Dios.
Para ser fieles a la verdad revelada en las Escrituras, la frase de todo el mundo debe comprenderse como una expresión genérica que se refiere a la humanidad a lo largo de la tierra, pero no necesariamente a todas las personas. Es decir, el sacrificio de Cristo alcanza para todo el mundo, pero solo lo obtienen los que Dios determina.
Mundo simplemente identifica la esfera terrenal de la humanidad a la que Dios dirigió su amor reconciliador y al que suministró propiciación
; El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres
Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.
El lenguaje de la Biblia es fuerte y claro al afirmar que la muerte de Cristo en realidad satisface de modo total y eterno.
Aunque la muerte del Salvador tuvo valor esencial e infinito, fue designada para asegurar de manera real (y no potencial), así que la satisfacción de la justicia divina es solo en beneficio de aquellos que creerían.
En lugar de enseñar universalismo, Juan aquí anuncia la exclusividad del evangelio cristiano. Como la expiación de Cristo es eficaz para “todo el mundo,” no existe otra forma de expiación posible para otras personas, culturas o religiones si no es mediante Jesucristo
APLICACIÓN:
Hermanos como hemos visto y sabemos Dios es Santo y por consiguiente el no consiente el pecado ni al pecador, y por lo tanto todos los hombres estamos separados de Dios; y su ira esta sobre nosotros, porque somos culpables ante Dios por nuestros delitos y pecados, por tal motivo nuestra sentencia es la muerte eterna con un castigo eterno.
Ya que nosotros no tenemos la capacidad ni el interés de defendernos ante Dios, así que, en su infinito amor y gracia, nos dio a su hijo Jesucristo quien fue nuestro sustituto para cumplir esa sentencia de muerte, y a través de su vida, muerte y resurrección de Jesucristo en esta tierra, pudo pagar la deuda, que debíamos por nuestros pecados.
Así que Él nos salvo de la ira de Dios, y no solo eso, sino que también es nuestro abogado ante Dios si es que llegamos a pecar.
Por tanto, si tu estas buscando que Dios te perdone, sin que confieses tus pecados, y sin arrepentirte estas rechazando a Jesucristo como defensor justo y demostrando que no lo necesitas como salvador, ya que das a notar que no eres pecador, y eso es imposible.
Y si acaso llegar a pecar recuerda que tenemos esa bendición y esperanza que Jesucristo es quien aboga por nosotros ante el Padre y nos declara justos, por lo cual debes estar gozoso y agradecido con Dios por lo que hace por ti y por mi sin merecerlo.
