Ay

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Una exclamación de juicio sobre los enemigos de Dios, o infortunio sobre uno mismo, o, en el ministerio de Jesucristo, de tristeza sobre aquellos que fallaron en reconocer la verdadera miseria de su condición.

Notes
Transcript

Ay es una exclamación de juicio sobre otros

Ay para los enemigos de Dios

Probablemente refiriéndose a Asiria. Ver también; ; ; ;

Ay sobre el pueblo de Dios sin fe

Oseas 7.13–16 RVR95BTO
»¡Ay de ellos! porque se apartaron de mí; destrucción vendrá sobre ellos, porque contra mí se rebelaron. Yo los redimiría, pero ellos hablan mentiras contra mí. No clamaron a mí de corazón, cuando se lamentaban sobre sus lechos; Por trigo y mosto se congregaron, y se han rebelado contra mí. Aunque yo los enseñé y fortalecí sus brazos, traman el mal contra mí. Volvieron, pero no al Altísimo; fueron como arco que yerra. Sus príncipes cayeron a espada por la soberbia de su lengua: ¡esto será motivo de burla en la tierra de Egipto!».
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Ay sobre los líderes negligentes del pueblo de Dios

Jeremías 23.1–2 RVR95BTO
«¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño!», dice Jehová. Por tanto, esto ha dicho Jehová, Dios de Israel, a los pastores que apacientan mi pueblo: «Vosotros dispersasteis mis ovejas y las espantasteis. No las habéis cuidado. Por eso, yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová.
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Ay sobre aquellos que son complacientes en su prosperidad o religión

Amós 6.1–7 RVR95BTO
¡Ay de los que reposan en Sión y de los que confían en el monte de Samaria, los notables y principales entre las naciones, a quienes acude la casa de Israel! Pasad a Calne y mirad; de allí id a la gran Hamat y descended luego a Gat de los filisteos. ¿Sois vosotros mejores que esos reinos? ¿Es su territorio más extenso que el vuestro? ¡Vosotros, que creéis alejar el día malo, acercáis el reino de la maldad! Duermen en camas de marfil y reposan sobre sus lechos; comen los corderos del rebaño y los novillos sacados del establo; gorjean al son de la flauta e inventan instrumentos musicales, como David; beben vino en tazones y se ungen con los perfumes más preciosos, pero no se afligen por el quebrantamiento de José. Por tanto, ahora irán a la cabeza de los que van a cautividad, y se acercará el duelo de los que se entregan a los placeres.
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Ay sobre aquellos que descuidaron la justicia social

Isaías 10.1–4 RVR95BTO
¡Ay de los que dictan leyes injustas y prescriben tiranía, para apartar del juicio a los pobres y para privar de su derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas y robar a los huérfanos! ¿Y qué haréis en el día del castigo? ¿A quién os acogeréis para que os ayude cuando llegue de lejos el desastre? ¿En dónde dejaréis vuestras riquezas? Sin mí se inclinarán entre los presos y caerán entre los muertos. Pero ni con todo esto ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida.
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Ay sobre el mundo impío

Apocalipsis 8.13 RVR95BTO
Miré, y oí un ángel que volaba en medio del cielo y decía a gran voz: «¡Ay, ay, ay de los que habitan en la tierra, a causa de los otros toques de trompeta que están para tocar los tres ángeles!».
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Ay como una exclamación de infortunio sobre uno mismo

Ay como una consecuencia de circunstancias o eventos

Jeremías describe el dolor que siente ante la inminente destrucción de su nación. Ver también; ; ;

Ay como consecuencia del pecado propio de uno

Lamentaciones 5.16 RVR95BTO
La corona ha caído de nuestra cabeza. ¡Ay ahora de nosotros, porque hemos pecado!
Ver también ;

Ay como una consecuencia del llamado de Dios sobre la vida de uno

1 Corintios 9.16 RVR95BTO
Si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme, porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciara el evangelio!
Ver también ;

Ay como una exclamación de tristeza sobre otros

Ay sobre aquellos que no reconocen su propias necesidades

Lucas 6.24–26 RVR95BTO
»Pero ¡ay de vosotros, ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. »¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre. »¡Ay de vosotros, los que ahora reís!, porque lamentaréis y lloraréis. »¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, porque así hacían sus padres con los falsos profetas.

Ay sobre aquellos que su religión los ciega y engañan a otros

Lucas 11.52 RVR95BTO
»¡Ay de vosotros, intérpretes de la Ley!, porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis.
Ver también ;

Ay sobre aquellos que hacen pecar a otros

Mateo 18.7 RVR95BTO
¡Ay del mundo por los tropiezos! Es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!
Ver también

Ay sobre aquellos que su juicio está por llegar

Lucas 10.13–14 RVR95BTO
»¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! que si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que, sentadas en ceniza y con vestidos ásperos, se habrían arrepentido. Por tanto, en el juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón que para vosotras.

Ay sobre aquellos que traicionan al Hijo del Hombre

Mateo 26.24 RVR95BTO
A la verdad el Hijo del hombre va, tal como está escrito de él, pero ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.

Ay sobre aquellos que experimentan las señales del final de la era

Mateo 24.19–21 RVR95BTO
Pero ¡ay de las que estén encinta y de las que críen en aquellos días! Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en sábado, porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.

Ay puede dar lugar al perdón, consuelo y liberación

Isaías 6.5–7 RVR95BTO
Entonces dije: «¡Ay de mí que soy muerto!, porque siendo hombre inmundo de labios y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos». Y voló hacia mí uno de los serafines, trayendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas. Tocando con él sobre mi boca, dijo: —He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa y limpio tu pecado.
Ver también ; Después de los ayes de los primeros capítulos, Isaías ahora profetiza el consuelo que vendra para el pueblo de Dios; ;
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