LA LUCHA DEL QUE SIRVE

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LA LUCHA DEL QUE SIRVE

La lucha del que sirve
Agosto 19
Quiero pues, que sepáis cuán grande lucha sostengo por vosotros, por los que están en Laodicea y por todos los que nunca han visto mi rostro. Lucho para que sean consolados sus corazones y para que, unidos en amor, alcancen todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre y de Cristo.
Colosenses 2.1–2 RVR60
Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro;para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo,
Como en todos los escritos del apóstol, esta carta también nos revela, aunque sea fugazmente, algo del corazón de este siervo de Jesucristo.
El apóstol, sin entrar en detalles, afirma que está involucrado en una intensa lucha por la iglesia. Sabemos con certeza que esta pugna incluía toda clase de pruebas externas, algunas de las cuales están mencionadas en su segunda carta a los Corintios.
Estas aflicciones incluyeron tales cosas como hambre, prisiones, azotes y naufragios, que habían sufrido por causa del evangelio.
Mas Pablo, en el texto de hoy, se está refiriendo a otra clase de lucha, la que se libra en el ser interior del siervo.
Esta es la carga pastoral que Dios pone sobre el corazón de aquellos que sirven a su pueblo.
En el mismo pasaje de Corintios, él escribía: «Y además de otras cosas, lo que sobre mí se añade cada día: la preocupación por todas las iglesias.
¿Quién enferma y yo no enfermo?
¿A quién se le hace tropezar y yo no me indigno»
2 Corintios 11.28–29 RVR60
y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias. ¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no me indigno?
).
El apóstol da cuenta de sus trabajos y sufrimientos; no por orgullo o por vanagloria, sino para la honra de Dios, que le permitió hacer y sufrir tanto por la causa de Cristo; y muestra en donde se destacó a los falsos apóstoles, quienes trataron de disminuir su carácter y utilidad.
Nos asombra a reflexionar sobre esta cuenta de sus peligros, dificultades y sufrimientos, y observar la paciencia, la perseverancia, la diligencia, la alegría, y la utilidad, en medio de todas estas pruebas.
Vea lo que pocas razones tenemos que amar a la pompa y un montón de este mundo, cuando este bendito apóstol sentía tantas dificultades en el mismo.
Nuestra máxima diligencia y servicios parecen indignos de aviso cuando se compara con el suyo, y nuestras dificultades y pruebas apenas se pueden percibir.
Bien puede llevarnos a preguntar si realmente somos seguidores de Cristo.
Aquí podemos estudiar la paciencia, el coraje y la confianza firme en Dios.
Aquí podemos aprender a pensar menos en nosotros mismos; y nosotros siempre deberíamos mantener estrictamente a la verdad, como en la presencia de Dios; y debe referirse a todos a su gloria, como el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que es bendito por los siglos de los siglos.
EXISTE UNA DISTINCION DEL PASTOR QUE LO ES VOCACION CELESTIAL
Esta carga es la que distingue al pastor que lo es por vocación celestial, de aquel pastor que no es más que un asalariado.
La lucha principal del asalariado está en mantener en movimiento los diferentes programas de la congregación.
No tiene mucho tiempo para estar con la gente porque está demasiado ocupado con sus muchas actividades.
Mas el pastor, que es pastor de alma, entiende que los programas son un medio para un fin mucho más importante: la formación de Cristo en la vida de cada uno de sus hermanos.
Tiene sus ojos firmemente puestos en este objetivo y sabe, con absoluta certeza, que esto no se logra con una buena dosis de actividades.
La formación de un discípulo es un proceso esencialmente espiritual y el pastor vive intensamente este proceso, con oración, con súplicas, con lágrimas y ruegos a favor de cada uno de los que le han sido confiados.
EVIDENCIA POR EL ES[PIRITU SANTO
La evidencia más contundente de que esta carga es producida por el Espíritu de Dios, la encontramos en lo que Pablo dice: que su lucha incluye a los que nunca han visto su rostro. ¡Qué grandeza de espíritu!
La mayoría de nosotros apenas luchamos por los nuestros.
De veras que nos interesa poco la obra y el trabajo de los demás, especialmente los que viven en otros lugares.
Pablo trabajaba y sufría también por aquellas congregaciones en las cuales nunca había estado personalmente, pero que eran de sumo interés para su Señor.
La carga de Cristo estaba también sobre su corazón.
¿Son servidores de Cristo? (Hablo como si hubiera perdido el juicio.) Yo más. En muchos más trabajos, en muchas más cárceles, en azotes un sinnúmero de veces, a menudo en peligros de muerte.…
,,
Después de algunos días Pablo dijo a Bernabé: Volvamos y visitemos a los hermanos en todas las ciudades donde hemos proclamado la palabra del Señor, para ver cómo están.…
Y después de pasar allí algún tiempo, salió, recorriendo por orden la región de Galacia y de Frigia, fortaleciendo a todos los discípulos.
,
Y después de recorrer aquellas regiones y de haberlos exhortado mucho, llegó a Grecia.…
Tengo obligación tanto para con los griegos como para con los bárbaros, para con los sabios como para con los ignorantes.
Pero a vosotros hablo, gentiles. Entonces, puesto que yo soy apóstol de los gentiles, honro mi ministerio,
para ser ministro de Cristo Jesús a los gentiles, ministrando a manera de sacerdote el evangelio de Dios, a fin de que la ofrenda que hago de los gentiles sea aceptable, santificada por el Espíritu Santo.
los cuales expusieron su vida por mí, a quienes no sólo yo doy gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles.
Porque quiero que sepáis qué gran lucha tengo por vosotros y por los que están en Laodicea, y por todos los que no me han visto en persona,
EL EGOISMO DE UN CREYENTE O MINISTRO O PASTOR O EVANGELISTA
Y cuando los intereses de los demás comienzan a importarnos, sabemos con certeza que Dios nos ha librado del egoísmo que tanto entorpece su obra en nosotros.
Para pensar:
Cómo líder, ¿cuánto tiempo se pasa intercediendo por el ministerio de otros? ¿Cuánto esfuerzo dedica a promocionar proyectos ajenos a los suyos? ¿Cómo comunica a su congregación este mismo desinterés ministerial?
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