AMARTIOLOGIA
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AMARTILOGIA
AMARTILOGIA
p 163
CAPÍTULO 4
La Doctrina del Pecado
Hamartiología
INTRODUCCION
La palabra griega para “pecado” es hamartía, mientras que “ología” (proveniente de la palabra logos) significa “conocimiento o doctrina.”
De lo anterior podemos concluir que, “hamartiología” es el conocimiento o la doctrina del pecado. No es necesario discutir que el pecado es una realidad en el mundo. La historia revela sus horribles efectos en guerras, disturbios, y en la maldad que el pecado muestra. Cada sonido en la naturaleza está en un tono menor. La conciencia del hombre es a menudo un testimonio molesto a sus propios defectos y pecados
15 mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos,
La escritura habla constantemente de su realidad.
“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”
23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
). “Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado.…” ().
“Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado.…”
22 Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.
).
I. EL PROBLEMA DE PECADO
Una de las preguntas más complejas que viene a la mente humana es aquella con relación a la presencia y origen del pecado. No puede ser negado que todos los hombres son pecadores. Esto es cierto para toda raza y tribu. Ni siquiera es necesario que el hombre aprenda a pecar. El comienzo del pecado está en la misma naturaleza del hombre desde los días más tempranos de su vida. A ningún niño hay que enseñarle cómo hacer el mal, pero constantemente debe enseñársele cómo hacer aquello que es correcto.
p 164 A.
La fuente del pecado.
Entendamos claramente que la Biblia no creó el problema del pecado. El pecado estuvo en el mundo mucho antes que la Biblia fuera escrita. Si la Biblia no hubiera sido escrita, o si no fuera verdad, aun así tendríamos el problema del pecado en nuestras manos. Los hombres pueden hasta culpar a Dios y decir que el pecado fue culpa suya, pero eso no elimina el problema. La maldición del pecado todavía está sobre nosotros.
Sólo porque Dios es el creador de todas las cosas, no quiere decir que Él sea el autor del pecado. La Escritura excluye completamente tal cosa “… Lejos esté de Dios la impiedad, y del Omnipotente la iniquidad”
10 Por tanto, varones de inteligencia, oídme:
Lejos esté de Dios la impiedad,
Y del Omnipotente la iniquidad.
). Dios no podría de ninguna manera pecar, porque Él es santo. “Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos …” (). No hay en Él injusticia. “Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto” (). “Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia” ().
). Dios no podría de ninguna manera pecar, porque Él es santo. “Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos …” (
3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.
). No hay en Él injusticia. “Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto” (). “Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia” ().
). No hay en Él injusticia. “Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto” (
4 El es la Roca, cuya obra es perfecta,
Porque todos sus caminos son rectitud;
Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él;
Es justo y recto.
). “Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia” ().
). “Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia”
15 Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto,
Y que en él no hay injusticia.
).
DIOS NO PUEDE SER TENTADO
Dios no puede ser tentado con maldad, ni tienta a ningún hombre. “Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie”
13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie;
). Él aborrece el pecado. Porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que hace esto, y cualquiera que hace injusticia” (). “Y ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo, no améis el juramento falso; porque todas estas son cosas que aborrezco, dice Jehová” (). A la luz de todo esto, sería blasfemia el hacer de Dios el autor del pecado.
Él aborrece el pecado. Porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que hace esto, y cualquiera que hace injusticia”
16 Porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que hace esto, y cualquiera que hace injusticia.
). “Y ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo, no améis el juramento falso; porque todas estas son cosas que aborrezco, dice Jehová” (). A la luz de todo esto, sería blasfemia el hacer de Dios el autor del pecado.
“Y ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo, no améis el juramento falso; porque todas estas son cosas que aborrezco, dice Jehová”
17 Y ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo, ni améis el juramento falso; porque todas estas son cosas que aborrezco, dice Jehová.
). A la luz de todo esto, sería blasfemia el hacer de Dios el autor del pecado.
A la luz de todo esto, sería blasfemia el hacer de Dios el autor del pecado.
A fin que el pecado sea pecado, en el sentido que haya culpabilidad ligada a él, debe ser un acto libre de un ser responsable; uno que entiende la diferencia entre el bien y el mal. Esto es lo que se llama un agente moral libre.
B. El pecado permitido.
1. El reconocimiento divino de la libre elección del hombre.
2. El valor específico de seres redimidos.
3. La adquisición de conocimiento divino.
4. La instruccion de Angeles
5. La demostración del odio divino hacia la maldad.
6. El recto juicio de toda maldad.
7. La manifestación y ejercicio de la gracia divina.
Una de las más grandes preguntas sin respuesta de todos los tiempos ha sido por qué Dios, en su infinita sabiduría y poder, pudo haber permitido la entrada del pecado en el mundo. Filósofos, teólogos, y científicos han luchado para resolver éste problema que obviamente está fuera del alcance de su habilidad. Quizá lo mejor que uno puede decir es que Dios permitió que el pecado entrara en el mundo por razones que van más allá de nuestro entendimiento. Ciertamente, Él no estaba siendo tomado inadvertidamente. Sus propósitos sagrados no habían sido impedidos, ni Él estaba tratando de salvar algo del naufragio imprevisto. Esto no es para decir que Dios planeó que el pecado, con toda su maldad y sufrimiento, viniera al p 165 mundo. Solamente por los buenos propósitos conocidos por Él, a pesar del sufrimiento que esto causaría y el horrible precio que la muerte de su Hijo debía pagar, Dios permitió que el pecado entrara, primero en el cielo, y luego en la tierra.
Lewis Sperry Chafer ha enumerado siete razones sobre el permiso divino del pecado:
1. El reconocimiento divino de la libre elección del hombre.
Evidentemente es el propósito de Dios asegurar para su propia gloria, una compañía de seres que estén poseídos de esa virtud que es el resultado de una victoria sobre la maldad libremente elegida. Pero el hombre no puede elegir entre el bien y el mal si no existe el mal.
2. El valor específico de seres redimidos.
De acuerdo con las escrituras, Dios no es revelado como uno que busca evitar los asuntos que surgen a causa de la presencia del pecado en el universo. Él podría haber creado seres inocentes, no caídos, sin capacidad de errar; pero si deseaba almas redimidas, purificadas por la sangre del sacrificio y obtenidas a un precio infinito, la expresión de tal amor y el ejercicio de tal sacrificio sólo eran posibles si el pecado estaba presente en el mundo.
3. La adquisición de conocimiento divino.
Las criaturas de la mano de Dios deben procurar a través de un proceso de aprendizaje, el conocimiento que Dios ha poseído eternamente. Este sólo puede ser aprendido por experiencia y revelación. El hombre debe aprender acerca de ambos, el bien y el mal. Debe darse cuenta de la pecaminosidad del pecado si va a procurar de cualquier manera el conocimiento que Dios posee; pero no puede procurar tal conocimiento a no ser que exista el pecado como una viva realidad que está siempre demostrando su carácter pecaminoso.
4. La intruccion de Angeles
“Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales …”
10 para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales,
). “A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles” (I P. 1:12). De estos versículos es posible concluir que hay ángeles observando a los hombres en la tierra y aprendiendo hechos importantes a través de la experiencia p 166 presente de los seres humanos. Sería tan importante que los ángeles aprendieran la verdad respecto a aquello que es malo como lo es que aprendieran la verdad de aquello que es bueno, pero la adquisición del conocimiento de la maldad a través de observar la experiencia humana debe ser negada a los ángeles a no ser que la maldad sea permitida como un principio activo en el universo.
“A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles”
12 A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles.
). De estos versículos es posible concluir que hay ángeles observando a los hombres en la tierra y aprendiendo hechos importantes a través de la experiencia p 166 presente de los seres humanos. Sería tan importante que los ángeles aprendieran la verdad respecto a aquello que es malo como lo es que aprendieran la verdad de aquello que es bueno, pero la adquisición del conocimiento de la maldad a través de observar la experiencia humana debe ser negada a los ángeles a no ser que la maldad sea permitida como un principio activo en el universo.
De estos versículos es posible concluir que hay ángeles observando a los hombres en la tierra y aprendiendo hechos importantes a través de la experiencia p 166 presente de los seres humanos. Sería tan importante que los ángeles aprendieran la verdad respecto a aquello que es malo como lo es que aprendieran la verdad de aquello que es bueno, pero la adquisición del conocimiento de la maldad a través de observar la experiencia humana debe ser negada a los ángeles a no ser que la maldad sea permitida como un principio activo en el universo.
5. La demostración del odio divino hacia la maldad.
Evidentemente es de mucha importancia para Dios el demostrar su odio hacia la maldad. El apóstol Pablo declara que Dios estaba “… queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder …”
22 ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción,
); pero ningún juicio, ira, o poder en relación con el pecado podría ser descubierto aparte de la permitida presencia de pecado en el mundo.
); pero ningún juicio, ira, o poder en relación con el pecado podría ser descubierto aparte de la permitida presencia de pecado en el mundo.
6. El recto juicio de toda maldad.
Mucho más allá de los simples detalles de la expresión del pecado está el hecho esencial del principio de maldad, que si ha de ser juzgado por Dios, debe evidentemente ser traído a una demostración abierta de su verdadero carácter. Tal demostración no podría ser asegurada con el pecado existiendo como un evento hipotético. Tenía que hacerse concreto y probar su verdadero carácter.
7. La manifestación y ejercicio de la gracia divina.
Finalmente, y de suma importancia, en Dios había aquello que ningún ser creado había visto jamás. Las huestes angelicales habían visto su sabiduría, su poder y su gloria; pero nunca habían visto su gracia. No tenían ningún concepto de la bondad de Dios al inmerecedor. Por el maravilloso acto de misericordia en el regalo de su Hijo, como sacrificio por los pecadores, Él abrió el camino para el ejercicio de su gracia hacia aquellos que, a causa de su pecado, merecían sólo su ira. Pero no podía haber ejercicio de la gracia divina hacia el pecador e inmerecedor hasta que hubiera seres pecadores e inmerecedores en el mundo.
II. EL ORIGEN DEL PECADO
Debe ser comprendido que el pecado no tuvo su comienzo aquí en la tierra. El primer pecado fue cometido en el cielo. El cielo fue manchado antes que la tierra fuera dañada por su horrible presencia. De aquí que, a p 167 fin de entender enteramente su realidad y naturaleza, debamos primero estudiar su comienzo en el universo, y luego su comienzo sobre la tierra.
A. El origen del pecado en el universo.
“Subiré al cielo.”
“Junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono.”
“En el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte”
“Sobre las alturas de las nubes subiré.”
“Seré semejante al Altísimo.”
Primero, consideremos a la persona que fue responsable del primer pecado en el universo:
Hijo de hombre, levanta endechas sobre el reino de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para tí en el día de tu creación. Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el monte santo de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor, yo te arrojé por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en tí.
12 Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. 13 En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. 14 Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. 15 Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. 16 A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. 17 Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti.
)
Está claro en el pasaje que el profeta está describiendo a un ser sobrenatural. Las palabras pueden aplicarse a el rey de Tiro, pero parecen ir más allá de esta aplicación y describen al más alto de todos los seres creados. ¿A quién más podrían aplicarse estas palabras, sino a Satanás mismo antes de su caída? Seguidamente miramos el pecado del cual este ser exaltado era culpable:
¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.
12 ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. 13 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; 14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.
)
Cinco veces Lucero se revela contra la voluntad de Dios. De aquí que podemos ver que el primer pecado fue rebelión en contra de Dios, e independencia total de Él.
“Subiré al cielo.” Hay tres cielos: el cielo atmosférico, el cielo estelar o astronómico, y el más alto o tercer cielo donde habitan Dios y los santos.
1 Ciertamente no me conviene gloriarme; pero vendré a las visiones y a las revelaciones del Señor.2 Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.3 Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe),4 que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.
donde Pablo habla de haber sido arrebatado al “tercer cielo.”) La esfera de los ángeles está en el segundo cielo.
“Junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono.”
“Las estrellas de Dios” se refieren a las huestes angelicales:
“Cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios”
7 Cuando alababan todas las estrellas del alba,
Y se regocijaban todos los hijos de Dios?
), y “Fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas” (). (Ver también , ; .) Aquí está expresado el deseo de asegurar el dominio sobre los seres angelicales.
y “Fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas”
13 fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.
). (Ver también , ; .) Aquí está expresado el deseo de asegurar el dominio sobre los seres angelicales.
Ver también
3 También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas;
, ; .) Aquí está expresado el deseo de asegurar el dominio sobre los seres angelicales.
4 y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese.
; .) Aquí está expresado el deseo de asegurar el dominio sobre los seres angelicales.
16 Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.
Apocalipsis .) Aquí está expresado el deseo de asegurar el dominio sobre los seres angelicales.
Aquí está expresado el deseo de asegurar el dominio sobre los seres angelicales.
“En el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte”
Estas palabras han sido tomadas para expresar el deseo de un reino terrenal también. En el simbolismo bíblico, una montaña significa un reino. “Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones”
2 Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones.
). “… Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra” ().
“… Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra”
25 Entonces Arioc llevó prontamente a Daniel ante el rey, y le dijo así: He hallado un varón de los deportados de Judá, el cual dará al rey la interpretación.
).
“Sobre las alturas de las nubes subiré.” En la escritura, la gloria divina es a menudo simbolizada por nubes. Lucero quería poseer esta gloria.
“Seré semejante al Altísimo.” Este es el clímax de los otros cuatro deseos. Todas estas declaraciones expresan independencia de Dios y oposición a Él, una voluntaria ambición contra Dios. Si nos preguntamos cómo fue posible que el pecado hubiera entrado en un ambiente perfecto, la respuesta parece ser, en cuanto a Lucero y los ángeles que cayeron con él, que su caída se debió a su revuelta deliberada y determinada en contra de Dios.
B. El origen del pecado en la raza humana.
El tercer capítulo de Génesis describe cómo entró el pecado por primera vez en la raza humana. Una comprensión completa de las enseñanzas de éste capítulo es esencial a nuestro entendimiento, para comprender lo que sigue en las escrituras. La historia de la caída del hombre, como es dada aquí, es una absoluta contradicción a la teoría de la evolución que intenta enseñar que el hombre comenzó en el primer escalón de la escalera moral y ahora está lentamente ascendiendo. Por el contrario, este capítulo declara que el hombre comenzó en el escalón más alto, a la imagen de Dios, y procedió a caer hacia abajo.
El capítulo tres del libro de Génesis también contradice la teoría moderna de la herencia y ambiente. Se nos dice que la razón por la cual el pecado y la maldad están en el mundo es a causa de la contaminación de nuestra línea hereditaria. Si nuestros antecesores no hubieran pecado, nosotros no hubiéramos sido pecadores. Sabemos que Adán y Eva no tenían ningún linaje contaminado detrás de ellos, sin embargo pecaron.
p 169 Nuevamente se nos dice que la causa de la maldad en el corazón humano se debe al ambiente pecaminoso en el cual vivimos. Si tan sólo pudiéramos limpiar la sociedad, entonces los hombres no estarían más sujetos al pecado. Esto se ha demostrado como falso por el hecho de que nuestros primeros padres vivían en una condición de perfección, sin embargo pecaron. Ningún cambio de ambiente librará al hombre de su pecado. Arthur W. Pink ha dicho, “Lo que el hombre necesita no es un nuevo destino, sino un nuevo nacimiento.”
La raza humana fue creada de tal forma que pudiera recibir y corresponder al amor de Dios. A fin de que el amor sea verdadero debe ser dado libremente. El amor no es amor si es dado bajo obligación. ¿Cómo sabría Dios si este primer hombre y mujer le amarían? Él les dio la oportunidad de probar su amor por un simple acto de obediencia. En realidad, ni siquiera era tan difícil como puede ser asumido. Todo lo que se les pidió fue que se abstuviesen de cometer el acto de participar del fruto de uno de los muchos árboles en el huerto, y de esa forma demostrar su devoción a Él. Dios no los estaba privando de nada. Adán y Eva no necesitaban el fruto de este árbol. No era necesario ni para su felicidad ni para su bienestar. Por otro lado, el hombre no necesitaba el pecado. Este ni siquiera le ha proporcionado un momento de placer genuino a su vida en ninguna forma. Aún aquellos que más pecan contra otros quieren que otros los traten honestamente. El mentiroso espera que le digan la verdad, y el ladrón que roba de los bienes de otros espera que le dejen sus bienes en paz.
No había veneno ni maldad en el fruto de ese árbol específico. Sólo fue incorrecto porque Dios les había dicho que no debían comer de él. En la economía moral que Dios estaba estableciendo aquí en la tierra el pecado era una posibilidad, pero no una necesidad. Adán y Eva nunca debieron haber convertido esa posibilidad en una realidad. Rodeados con todo para todas sus necesidades y debidamente advertidos por Dios en cuanto a cuales serían las consecuencias, podemos concluir solamente que ellos fueron culpables por lo que hicieron. “Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido”
14 sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.
).
Es muy importante tener este hecho en mente: Dios no le permitió a Satanás forzar y predominar sobre Adán y Eva. La serpiente les tentó, pero no les forzó a comer del fruto prohibido. La manera en que vino Satanás fue una verdadera prueba, pero no fue de tal naturaleza como para abrumar a la pareja original. Esta es la verdad de toda tentación. Una tentación exitosa requiere la cooperación del individuo tentado. Este debe ceder tal y como cedieron Adán y Eva. Ellos habrían podido culpar a Satanás por p 170 tentarles; pero en realidad debían culparse a sí mismos por ceder a la tentación. Su pecado fue el resultado de su propia irresponsabilidad, y por lo tanto cargaron con el castigo.
La diferencia entre la caída de Satanás y la caída del hombre es que Satanás cayó sin ningún tentador externo. El pecado entre los ángeles se originó en sus propios seres; por otra parte, el pecado del hombre se originó en respuesta a un tentador y una tentación externa. Thiessen hace un comentario original: “Si el hombre hubiera caído sin un tentador, hubiera originado su propio pecado, y se hubiera convertido él mismo en un Satanás.”
III. EL PRIMER PECADO HUMANO
A. La necesidad de prueba.
Dios había hecho al hombre perfecto, a su propia imagen. Lo había puesto en un ambiente perfecto, supliendo todas sus necesidades, y le había dado una hermosa ayuda en Eva. También le fue dada una libre voluntad. Pero era necesario que su libre voluntad fuese probada, a fin de que él fuera confirmado en justicia positiva de carácter. El carácter es la suma total de las elecciones humanas. Puede ser obtenido sólo a través de elecciones. De ahí que el hombre estaba en prueba, hasta que fuera demostrado cómo usaría su poder de libertad de elección. El hombre pudo haber elegido resistir la tentación. Desafortunadamente eligió lo opuesto.
B. El Proceso de Tentacion
1. Satanás emitió dudas sobre la palabra de Dios y su amor.
2. Eva procuró alterar la palabra de Dios.
3. Satanás contradijo la palabra de Dios.
4. Eva sucumbió a la tentación.
1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.
).
1. Satanás emitió dudas sobre la palabra de Dios y su amor.
“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?” (Vs 1). La razón por la cual el tentador vino a la mujer, en vez de Adán, puede haberse debido al hecho de que Dios había dado el mandato de prohibirles comer del árbol, directamente a Adán. Eva recibió el mandato de su marido. Así que Satanás muy astutamente no vino al hombre, sino a la mujer a través de la serpiente; y vino mientras ella estaba sola. La pregunta sutil de Satanás, “¿Conque Dios os a dicho?” es hoy en día una de sus tácticas favoritas para cuestionar la veracidad de la palabra de Dios. Él quiso sugerir que Dios estaba p 171 guardando algo del hombre, y de esta manera poder cuestionarle acerca de su amor.
2. Eva procuró alterar la palabra de Dios.
“Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis” (Vs 2, 3). Eva hizo tres cosas, todas las cuales son trágicamente peligrosas. Note cuidadosamente lo que Dios había dicho,“De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”
16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
-). Primero Eva agregó a la palabra de Dios. Agregó, “ni le tocaréis.” Dios no había dicho eso, y agregando estas palabras, ella hizo parecer a Dios como si fuera irrazonable en sus demandas. Siempre es peligroso añadir a las claras palabras de Dios. “No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso” (). Segundo, ella alteró la palabra de Dios. Ella dijo, “para que no muráis.” La punta filosa de la espada del Espíritu fue desafilada, sugiriendo que sólo había una posibilidad de que murieran. Tercero, ella omitió parte de la palabra de Dios. Eva dejó completamente de lado la solemne amenaza de Dios, “Ciertamente morirás.” dice: “Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.”
Primero Eva agregó a la palabra de Dios. Agregó, “ni le tocaréis.” Dios no había dicho eso, y agregando estas palabras, ella hizo parecer a Dios como si fuera irrazonable en sus demandas. Siempre es peligroso añadir a las claras palabras de Dios. “No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso”
6 No añadas a sus palabras, para que no te reprenda,
Y seas hallado mentiroso.
). Segundo, ella alteró la palabra de Dios. Ella dijo, “para que no muráis.” La punta filosa de la espada del Espíritu fue desafilada, sugiriendo que sólo había una posibilidad de que murieran. Tercero, ella omitió parte de la palabra de Dios. Eva dejó completamente de lado la solemne amenaza de Dios, “Ciertamente morirás.” dice: “Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.”
Segundo, ella alteró la palabra de Dios. Ella dijo, “para que no muráis.” La punta filosa de la espada del Espíritu fue desafilada, sugiriendo que sólo había una posibilidad de que murieran. Tercero, ella omitió parte de la palabra de Dios. Eva dejó completamente de lado la solemne amenaza de Dios, “Ciertamente morirás.”
19 Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.
dice: “Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.”
dice: “Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.”
3. Satanás contradijo la palabra de Dios.
Habiendo sembrado la semilla de duda en la mente de Eva concerniente a lo que Dios había dicho, Satanás ahora estaba listo para contradecir la voluntad de Dios con su indebida e intensionada manipulación: “Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Vs 4, 5). ¡Ser como Dios!, Ciertamente fue una fuerte apelación a la ambición egoísta de Eva. Ella comenzó a razonar acerca del atractivo de la fruta, su agradable sabor y la intrigante posibilidad de una experiencia completamente nueva que le permitiría conocer ambos el bien, que ya había conocido, y el mal un área que debe haber incitado su curiosidad, como mínimo.
4. Eva sucumbió a la tentación.
“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella” (Vs 6).
p 172
16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.
declara: “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” Está expuesto aquí lo que parece ser las tres áreas de tentación a las que está sometido el hombre en este mundo. Todo pecado se deriva de por lo menos una de estas cosas. Es fácilmente visto que Eva cayó por los tres: los deseos de los ojos “vio … que era agradable a los ojos”, los deseos de la carne “que el árbol era bueno para comer”, y la vanagloria de la vida “árbol codiciable para alcanzar la sabiduría.” Por lo tanto la simiente de todo pecado entre los hombres está vista en este primer pecado.
declara: “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” Está expuesto aquí lo que parece ser las tres áreas de tentación a las que está sometido el hombre en este mundo. Todo pecado se deriva de por lo menos una de estas cosas. Es fácilmente visto que Eva cayó por los tres: los deseos de los ojos “vio … que era agradable a los ojos”, los deseos de la carne “que el árbol era bueno para comer”, y la vanagloria de la vida “árbol codiciable para alcanzar la sabiduría.” Por lo tanto la simiente de todo pecado entre los hombres está vista en este primer pecado.
C. Los resultados del primer pecado del hombre.
1. Resultados en la actitud del hombre hacia sí mismo.
1.1. Adán y Eva inmediatamente fueron conscientes de su propio pecado.
1.2. Adán y Eva vanamente buscaron cubrir su pecado.
2. Resultados en la actitud del hombre hacia Dios.
2.1. Adán y Eva huyeron de la presencia de Dios.
2.2. Adán y Eva equivocadamente pensaron que podían esconderse de Dios.
3. Resultado en la actitud del hombre hacia su igual.
1.1. Adán y Eva inmediatamente fueron conscientes de su propio pecado.
Sus conciencias fueron despiertas e instantáneamente les acusó a ellos mismos. Dios ni siquiera había entrado en escena, sin embargo el hombre sabía que era pecador. “Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos …” (Vs 7). Dios luego les preguntó, “¿Quién te enseñó que estabas desnudo?” (Vs 11). El hombre no necesitó que nadie le dijera; él mismo lo sabía.
Adán y Eva se hicieron conscientes de dos cosas con relación a su pecado: contaminación y culpa. La conciencia de su contaminación les guió a esforzase por cubrirse. La percepción de su culpa causó que huyeran cuando Dios se acercó. La contaminación del pecado es un hecho. El pecado contamina y todo hombre lleva la mancha del pecado sobre su alma. Dios no la pone allí. Es el resultado inevitable del pecado. También estaba la conciencia de culpa, porque todo pecado tiene relación con Dios.
1.2. Adán y Eva vanamente buscaron cubrir su pecado.
“Entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales” (Vs 7). Innegablemente el primer hombre y la primera mujer habían pecado y fueron conscientes de su culpa antes de hacer un intento por cubrirse. Antes de este momento el hombre no necesitaba cubrir su cuerpo. Muchos comentaristas han imaginado que estaban cubiertos con una vestidura de luz, la gloria de Dios. Cualquiera que haya sido su condición, ellos fueron instantáneamente conscientes de que habían perdido algo. Algunos han pensado en que antes de esto el espíritu dominaba el cuerpo, pero ahora el cuerpo gobernaba sobre el espíritu.
La tendencia inherente en el hombre pecador es tratar siempre de cubrir el resultado de su propio pecado. Por lo tanto, muchos intentan coser p 173 “hojas de higuera” de justicia para sí mismos. Nuestros primeros padres descubrieron pronto que éstas ni siquiera les satisfacían a ellos mismos, como tampoco hablar de un Dios santo; porque cuando Dios se acercó, ellos huyeron de su presencia.
2. Resultados en la actitud del hombre hacia Dios.
2.1. Adán y Eva huyeron de la presencia de Dios.
“Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto” (Vs 8). ¡Qué diferencia había hecho el pecado en tan corto tiempo! Aparentemente, Adán y Eva habían disfrutado de la presencia de Dios antes de su pecado, pero ahora huían de él. Hay algo del pecado en el corazón humano que forma una antipatía tal hacia Dios que hace que el pecador huya de su presencia.
2.2. Adán y Eva equivocadamente pensaron que podían esconderse de Dios.
¡Qué falso sentido de seguridad tuvieron Adán y Eva mientras se escondían tras los árboles del huerto! ¡Como si pudieran esconderse del ojo del Todopoderoso que todo lo ve dentro de los confinados límites del Edén! ¡Como si hubiera un lugar en todo el gran universo de Dios donde uno pudiera esconderse de Él, que ve y conoce todos los secretos de los corazones de los hombres!
7 ¿A dónde me iré de tu Espíritu?
¿Y a dónde huiré de tu presencia?
8 Si subiere a los cielos, allí estás tú;
Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.
9 Si tomare las alas del alba
Y habitare en el extremo del mar,
10 Aun allí me guiará tu mano,
Y me asirá tu diestra.
11 Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán;
Aun la noche resplandecerá alrededor de mí.
12 Aun las tinieblas no encubren de ti,
Y la noche resplandece como el día;
Lo mismo te son las tinieblas que la luz.
13 Porque tú formaste mis entrañas;
Tú me hiciste en el vientre de mi madre.
).
Es realmente gracioso darse cuenta de que aunque seguramente Dios sabía lo que había pasado, fue Él quien buscó a la pareja caída: Adán “¿dónde estás tú?”
9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?
). Dios ha estado tomando la iniciativa en buscar al hombre desde entonces. “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (); también la parábola de la oveja perdida ().
). Dios ha estado tomando la iniciativa en buscar al hombre desde entonces. “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”
10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
); también la parábola de la oveja perdida ().
); también la parábola de la oveja perdida (
3 Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: 4 ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? 5 Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; 6 y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. 7 Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.
).
).
3. Resultado en la actitud del hombre hacia su igual.
Uno de los más tristes resultados del pecado es su efecto sobre otros. Eva no estuvo contenta por desobedecer sola a Dios, tuvo que involucrar también a su marido. “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer … y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido …” (
6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.
). El borracho, el adicto, o la persona inmoral, nunca está satisfecha hasta que ha influido en otros a unirse a ella en sus vicios.
). El borracho, el adicto, o la persona inmoral, nunca está satisfecha hasta que ha influido en otros a unirse a ella en sus vicios.
Cuando Dios confrontó a los primeros pecadores y les hizo esa pregunta, “¿Has comido del árbol que yo te mandé no comieses?” (Vs 11), hubo un inmediato intento por parte de Adán de poner la culpa sobre otro: “La mujer … que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí” (Vs 12). En vez de admitir abiertamente su culpa, Adán culpó a su esposa. No p 174 sólo la culpó a ella, se ha sugerido que Adán también puso algo de culpa sobre Dios mismo: “La mujer que me diste por compañera …” (Vs 12). Es la naturaleza del pecado la que causa que el hombre se rehuse a tomar la responsabilidad sobre sí mismo. La oración que trae perdón y limpieza es la que dice, “Dios, sé propicio a mi, pecador” (
13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.
).
).
D. La maldicion que trajo el primer pecado.
1. La maldición sobre la serpiente.
2. La maldición sobre la mujer.
3. La maldición sobre el hombre.
4. La maldición sobre la tierra.
Aunque sólo un pecado fue acto de desobediencia, éste manifestó el espíritu de rebelión que había entrado en el corazón del hombre, y rompió la comunión con el Dios Santo. Como resultado, Dios pronunció las maldiciones bajo las cuales toda la creación ha sufrido desde entonces.
1. La maldición sobre la serpiente.
“… maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida” (Vs 14). La maldición sobre el reino animal.
2. La maldición sobre la mujer.
“… Multiplicaré en gran manera los dolores de tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti” (Vs 16).
3. La maldición sobre el hombre.
“… maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida … con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás” (Vs 17–19). Esto claramente incluye tanto la muerte física como la muerte espiritual.
Otro resultado de la maldición sobre el hombre es su expulsión del huerto de Edén.
“Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.” (Vs 22–24).
Aunque esto parece ser un juicio severo, aún hay un pensamiento de misericordia, porque Dios no quería que el hombre comiera del árbol de la p 175 vida, no sea que viviera eternamente en su pecado; de esa forma haciendo imposible una redención.
4. La maldición sobre la tierra.
“… maldita será la tierra por tu causa … espinos y cardos te producirá …” (Vs 17, 18). Esta maldición es sobre el reino vegetal.
