El raro que Dios usó
La liberación divina del pecado, aunque no vaya de acuerdo con nuestros estándares, resulta siempre en un descanso de nuestro corazón.
Introducción
Volvieron los hijos de Israel a hacer lo malo ante los ojos del SEÑORa. Entonces el SEÑOR fortaleció a Eglón, rey de Moab, contra Israelb, porque habían hecho lo malo ante los ojos del SEÑOR.
13 Y Eglón reunió consigo a los hijos de Amón y de Amalec; y fue y derrotó1 a Israel, y se apoderaron de la ciudad de las palmerasa.
14 Y los hijos de Israel sirvieron a Eglón, rey de Moab, por dieciocho años.
¶15 Pero los hijos de Israel clamaron al SEÑORa, y el SEÑOR les levantó un libertador, a Aod, hijo de Gera, benjamita, el cual era zurdo. Y los hijos de Israel enviaron tributo con él1 a Eglón, rey de Moab.
16 Aod se hizo una espada de dos filos, de un codo1 de largo, y la ató a su muslo derecho debajo de la ropa.
17 Y presentó el tributo a Eglón, rey de Moab; y Eglón era un hombre muy grueso.
18 Y aconteció que cuando terminó de presentar el tributo, despidió a la gente que había traído el tributo.
19 Pero él se volvió desde los ídolos que estaban en Gilgal, y dijo: Tengo un mensaje secreto para ti, oh rey. Y éste dijo: Guarda silencio. Y todos los que le servían salieron.
20 Aod vino a él cuando estaba sentado solo en su sala de verano1. Y Aod dijo: Tengo un mensaje de Dios para ti. Y él se levantó de su silla.
21 Aod alargó la mano izquierda, tomó la espada de su muslo derecho, y se la hundió en el vientre.
22 Y la empuñadura entró también tras la hoja, y la gordura se cerró sobre la hoja, pues no sacó la espada de su vientre; y se le salieron los excrementos.
23 Entonces salió Aod al corredor, cerró tras sí las puertas de la sala de la terraza y les pasó el cerrojo.
¶24 Después de haber salido, vinieron los siervos y miraron, y he aquí, las puertas de la sala de la terraza tenían pasado el cerrojo, y dijeron: Sin duda está haciendo su necesidad1a en la sala de verano2.
25 Y esperaron hasta sentir inquietud1, pues he aquí que él no abría las puertas de la sala de la terraza. Entonces tomaron la llave y las abrieron, y he aquí, su señor caído en el suelo2, muerto.
¶26 Mas Aod había escapado mientras ellos esperaban; pasando por los ídolos, había escapado a Seirat.
27 Y1 cuando llegó, tocó la trompeta en la región montañosa de Efraína; y los hijos de Israel descendieron con él de la región montañosa, estando él al frente de ellos.
28 Y les dijo: Perseguidlos, porque el SEÑOR ha entregado en vuestras manos a vuestros enemigos, los moabitas. Y descendieron tras él y se apoderaron de los vados del Jordána frente a Moab, y no dejaron pasar a nadie.
29 En aquella ocasión mataron a unos diez mil moabitas, todos hombres robustos y valientes; ninguno escapó.
30 Y fue subyugado Moab aquel día bajo la mano de Israel. Y la tierra tuvo descanso por ochenta años.
