Estudio de Galatas 1
Introducción
Capitulo 1:1-5
El estado espiritual de los destinatarios no significa que no fuesen creyentes, por tanto, se les extiende el saludo propio de los santos. No son dignos de alabanza, pero son creyentes. Es una situación semejante a la de la iglesia en Laodicea (Ap. 3:14–22).
Algunos entienden que la gracia y paz mencionadas en el versículo, proceden de Dios y de Cristo por medio del apóstol, sin embargo, esto no se ajusta a la verdad bíblica de que la única procedencia de las bendiciones son del Padre (Stg. 1:17) y se otorgan por el único Mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre (1 Ti. 2:5). Sin embargo, no se trata de un simple saludo que expresa el deseo de que tengan gracia y paz procedentes de Dios y de Cristo, Pablo establece en el saludo la bendición suprema que el creyente tiene, de la presencia y acción de la gracia y paz divinas, sobre su vida.
(i) Les desea gracia. Hay dos ideas principales en esta palabra que por suerte para noosotros se conservan en español. La primera es la de algo sencillamente hermoso. La palabra griega jaris quiere decir gracia en el sentido teológico; pero también quiere decir belleza y encanto. Y hasta cuando se usa teológicamente siempre conserva la idea del encanto. Si la vida cristiana refleja la Gracia de Dios, debe ser algo hermoso y atractivo. Desgraciadamente, muchas veces se da una bondad sin la menor gracia, y un encanto sin ninguna bondad; pero es cuando la bondad y el encanto se unen cuando se ve la obra de la gracia. La segunda idea es la de una generosidad inmerecida, un regalo que uno no podría ganar nunca, que le da el generoso amor de Dios. Cuando Pablo le pide a Dios gracia para sus amigos, es como si dijera: «Que la belleza del amor inmerecido de Dios sea con vosotros, de tal modo que haga vuestra vida también encantadora».
(ii) Les desea paz. Pablo era judío, y tendría en mente la palabra hebrea shalôm, aunque escribió en griego eirênê. Shalôm quiere decir mucho más que la ausencia de problemas. Quiere decir todo lo que contribuye al bien supremo de la persona, todo lo que hace su mente pura, su voluntad firme y su corazón feliz. Es ese amor y cuidado de Dios que, aunque el cuerpo esté sufriendo, puede mantener el corazón sereno.
Por último, Pablo resume en una sola frase de contenido infinito el corazón y la obra de Jesucristo: «Él Se dio a Sí mismo … para rescatarnos». (i) El amor de Cristo es un amor que dio y sufrió. (ii) El amor de Cristo es un amor que conquistó y logró. En esta vida, la tragedia del amor es que queda tantas veces frustrado; pero el amor de Cristo está respaldado por un poder infinito que nada puede frustrar y que puede rescatar a su ser amado de la esclavitud del pecado.
Galatas 1:6-10
No hay otro evangelio
Generalmente, aun en escritos en los que tiene que afrontar serios problemas de alguna iglesia, como sería el caso de los corintios, conduce el escrito a formular recomendaciones, mucho más que acusaciones. En esta ocasión, no hay ninguna recomendación, sino la admiración o el asombro personal que permite introducir la primera acusación. No cabe duda que aquí lo que corre peligro no es la ética de los cristianos, ni siquiera el testimonio de estos ante el mundo, está en juego la esencia misma del evangelio.
Falta de orden o de claridad cuando hay muchas personas o cosas juntas
ἢ ἄγγελος ἐξ οὐρανοῦ. Si imposible sería que Pablo y sus colaboradores predicasen otro evangelio, mayor énfasis se establece en la hipótesis de que lo hiciese un ángel del cielo, es decir, un ángel procedente del cielo, en cuyo caso sería siempre un ángel santo. A un ángel de Dios se le encomienda la proclamación del evangelio eterno, a todos los hombres en la tierra (Ap. 14:6).
El apóstol está poniendo énfasis en el mensaje, mucho más allá que en el mensajero. El evangelio no es genuino por quien lo predica, sea Pablo, sean sus colaboradores o sea un ángel de Dios; lo es porque procede de Dios mismo que lo encomendó a Pablo para llevarlo a los gentiles en Su nombre. El mensajero puede ser distinto, pero el mensaje necesariamente ha de ser el mismo.
Entrar en la condición de anatema era ser considerado como maldito y, por tanto, reservado para una eterna separación de Dios y para sufrir el juicio escatológico y el infierno eterno.
Galatas 1.11-24
En segundo lugar, la única expresión válida de relación entre hermanos es el amor. Jesús enseña que la identificación de ser cristiano, la autentificación del nuevo nacimiento se basa en el amor. Todos conocerán que somos sus discípulos si existe entre nosotros una auténtica relación de amor (Jn. 13:34–35).
Si el evangelio que Pablo predicaba no era de hombres, está totalmente libre de las demandas legales que los judaizantes querían introducir como elemento necesario para la salvación. Este evangelio liberado de las ataduras legales es el que recibió directamente del Señor desde el camino a Damasco y luego durante su estancia en Arabia. El único evangelio es incompatible con otra vía de justificación que no sea la fe y descansa sólo en la gracia
(i) Había sido un superfanático de la Ley; y ahora, el centro dominante de su vida era la Gracia. Este hombre, que había tratado de ganarse el favor de Dios con un apasionamiento intenso, estaba ahora contento de tomar humildemente por la fe lo que se le ofrecía amorosamente. Había dejado de presumir de lo que pudiera hacer por sí mismo, y había empezado a encontrar su gloria en lo que Dios había hecho por él
(ii) Había sido el superperseguidor de la Iglesia. Había «asolado» la Iglesia. La palabra que usa es la que describe la devastación total de una ciudad. Había tratado de hacerle imposible la vida a la Iglesia; y ahora, su único objetivo, por el que estaba dispuesto a consumir su vida hasta la muerte, era extender esa misma Iglesia por todo el mundo.
Cuando una persona va lanzada en un sentido, y de pronto se da la vuelta y se lanza con igual ímpetu en sentido contrario; cuando repentinamente invierte todos sus valores de tal manera que cambia su vida de arriba abajo, tiene que haber alguna explicación
Galatas 1.18-24
La carrera de los elegidos
(iii) Tercero, Pablo fue a Jerusalén. De nuevo le vemos exponiendo su vida. Sus amigos judíos de antes, estarían buscando su vida, porque le consideraban un renegado. Sus víctimas de antes, los cristianos, no le querrían recibir, porque les costaría creer que fuera un hombre cambiado. Pablo tuvo el valor de enfrentarse con su pasado. No nos libramos realmente de nuestro pasado huyendo de él; tenemos que asumirlo y vencerlo.
(iv) Pablo fue a Siria y Cilicia. Allí era donde estaba Tarso, donde se había criado. Allí estaban los amigos de su niñez y juventud. De nuevo escogió el camino más difícil. Sin duda le tendrían por loco; se enfrentarían con él con ira o, con algo aun peor, con sarcasmo. Pero él estaba preparado a que le tomaran por loco por causa de Cristo
