¿En quien confías?
Promesa de Dios • Sermon • Submitted
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Introducción:
Introducción:
Ya hemos dicho sobre esta carta, que fue escrita a una comunidad hebrea, que se habían convertido a Cristo, probablemente se cree que había un grupo de incrédulos, en medio de ellos que habían sido atraídos por el mensaje de salvación, pero que no habían hecho un compromiso total de fe en Cristo.
También esta comunidad hebrea estaba enfrentando una persecución intensificada, y estaban siendo tentados a deshacerse de cualquier cosa que les identificara con Cristo.
Desde el capítulo 4, hasta mediados del capítulo 7, el tema circundante, es la superioridad del sacerdocio de Cristo, y en los primero versos del capítulo 6, el enfoque está en las consecuencias de rechazar la doctrina de Cristo.
Específicamente, en los versos que hemos leído del 13 al 20, nos estaremos enfocando en la seguridad de la promesa de Dios.
Quiero que pensemos un poco, en la pregunta de este tema:
¿En quién confía usted?
Estamos viviendo una época en que enfrentamos una crisis de desconfianza. Hemos llegado hasta el punto de no poder confiar en nadie.
Tal desconfianza está sustentada por un alto grado de falta de credibilidad en las persona.
Con frecuencia se hacen promesas a la ligera, con pocas intenciones de honrarlas. E inclusive se está usando el nombre de Dios en vano, cuando Dios lo promete enfáticamente en su palabra.
Hoy día, la palabra de una persona difícilmente la compromete.
Mentir se ha vuelto la norma en gran parte de la sociedad.
El mundo está lleno de mentirosos.La Biblia dice:
“El mundo entero está bajo el maligno” (1 Jn. 5:19),
y Jesús dice que el maligno, el diablo, es
“el padre de mentira”, que mentir es la esencia de su naturaleza (Jn. 8:44).
En medio de la confusión y el desorden que siempre traen las mentiras, las personas buscan algo en lo cual puedan confiar, algo a lo cual puedan confiar sus vidas.
La gente está confiando en la religión, buscando satisfacción.
La gente está buscando a alguien que le de seguridad, ¨Buscan sanadores¨
O pueden depositar su confianza en alguien que les lea las cartas, les diga sobre el futuro, o que tenga una bolita de Cristal, donde mire las cosas, o sino tan sólo le diga que dice su Horóscopo hoy.
Peor aún aún hay gente en iglesias cristianas, que andan buscando respuestas, y a veces andan de iglesia en iglesias, por que no oyen lo que quieren.
No aprenden nada del Jesucristo de las Escrituras. Los falsos maestros, engañados y engañadores, abundan.
Hay predicadores con grandes credenciales académicas de seminarios prestigiosos que enseñan filosofías y teologías completamente contrarias a la Biblia y heréticas.
Entonces, volvemos a la pregunta:
¿En quién podemos confiar? ¿En quién podemos creer realmente?
Los cristianos sabemos que la única persona en quien podemos confiar sin reservas, es Dios!!
La Biblia, una vez tras otra, en todas sus páginas y de diversas maneras, nos dice que confiemos en el Señor con todo nuestro corazón.
El salmista en el salmo 37 dice:
3 Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. 4 Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.
Hermanos....
Sólo en Dios hay credibilidad, Sólo Él es verás y confiable.
En el texto de hoy, encontramos el ejemplo de un hombre, que creyó y confió en Dios, y alcanzó la promesa de Dios.
1. El ejemplo de Abraham.
1. El ejemplo de Abraham.
Hebreos 6:13-15
13 Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, 14 diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. 15 Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa.
Como ya hemos dicho el escritor de Hebreos, está escribiendo a una comunidad judía, que habían creído en el Señor, pero que estaban siendo infiltrados también por falsos creyentes.
Por tal razón está urgido de enseñarles que abandonen por completo el antiguo pacto , tienen que dejar todo lo relativo al judaísmo y entregarse por completo a Jesucristo en el nuevo pacto.
¿Por qué debían hacerlo?
Debían hacerlo por fe, la fe siempre está por encima de cualquier cosa.
Y nada mejor que encaminarlos a una nueva fe, que recordarles el ejemplo de Abraham .
Abraham es el ejemplo más importante de confianza en Dios.
Abraham, es conocido en la biblia como padre de la fe.
7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.
Pablo lo llama “padre de todos los creyentes”
11 Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia;
Por eso hermanos los creyentes no solo podemos buscar el ejemplo de verdaderos creyentes a nuestro alrededor; aun Abraham, que vivió miles de años antes de Cristo, es un modelo para que nosotros podamos ver.
Ahora podemos hacernos estas preguntas:
¿Qué clase de fe tenía Abraham? ¿Por qué es tan importante, tan ejemplar, para que le llamen el padre de los creyentes?
1.1 Abraham creyó en las promesas de Dios.
1.1 Abraham creyó en las promesas de Dios.
a. Dios, por sus propias razones, le habló a Abram, y primero le mandó ir a Harán y luego a Canaán. Hebreos 11: 8
8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba.
b. El Señor le prometió a Abraham que le daría la tierra de Canaán a él y a sus descendientes, y que por medio de Abraham serían benditas todas las familias de la Tierra (Gn. 12:1–3)
1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.
Hermanos, aunque Abraham no tenía hijos y su esposa, Sara, era estéril, Dios también le prometió que sus descendientes serían tantos que no se podrían contar.
c. Después que Isaac, el hijo prometido, finalmente nació y cuando ya era adolescente, Dios le mandó a Abraham sacrificarlo.
1 Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.
Hermanos, Abraham obedeció sin tener la menor idea de los motivos del Señor o lo que ocurriría.
Dios entonces Dio otra promesa a Abraham. Génesis 22:17
17 de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.
Entonces, una pregunta legítima es:
¿Cumplió Dios su promesa a Abraham?
Fijémonos en ese dato:
Hay más de catorce millones de descendientes físicos de Abraham en el mundo hoy.
Y no solo estos, sino que muchos millones más alrededor del mundo somos descendientes espirituales de Abraham. Dios cumplió su promesa.
Hermanos, Dios nunca ha fallado y nunca lo hará.
Abraham estaba seguro por quien Dios es, el que no puede mentir.
Podemos confiar en Dios porque no tiene la capacidad de equivocarse en su naturaleza.
“El SEÑOR mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes” (Dt. 31:8)
1.2 Dios hizo Juramento a Abraham.
1.2 Dios hizo Juramento a Abraham.
....no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo… Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación. Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; (6:13b, 16–17)
Hermanos, Dios hizo un juramento.
Por supuesto, Dios no necesitaba hacer un juramento. Su palabra es igual de buena con o sin juramento.
Como el mismo Señor, nos manda debería ser nuestras palabras(Mt. 5:33–37).
33 Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos.34 Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.37 Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.
Sin embargo Dios hizo este juramento para acomodarse a la fe débil de los hombres, juró por sí mismo.
Ahora hermanos es claro que, su promesa ya era irrompible, su juramento no aseguraba más la promesa. Sin embargo, lo hizo para dar más seguridad a quienes son lentos para creer.
La sola palabra de Dios es garantía suficiente, pero Dios hizo un juramento para mostrar que eso era exactamente lo que quería decir.
Ahora pensemos por un momento:
¿Cómo aplicamos esta palabra a nosotros?
2. Los Creyentes tenemos fortaleza en esas dos cosas inmutables de Dios.
2. Los Creyentes tenemos fortaleza en esas dos cosas inmutables de Dios.
Hermanos, así como Abraham, nosotros tenemos dos cosas inmutables en las cuales es imposible que Dios mienta.
18 para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.
¿Cuales son esas dos cosas?
1) La promesa (“la inmutabilidad de su propósito”)
2) El “juramento” (estableciendo la seguridad de su Palabra)
Son inmutables, eso indica que son sin posibilidad alguna de cambio o variación.
Dios ha declarado que su promesa y su juramento son testamento (ametathetos), que quiere decir que no se pueden cambiar ni alterar.
Hermanos, Dios nos dice en esta tarde:
“Ten seguridad. Acércate a Cristo; no hay nada que temer. Yo te sustentaré; nunca te dejaré ir”
Hermanos nuestra seguridad no está en que nosotros no dejemos ir a Dios, sino en que Él nunca nos va a dejar ir a nosotros.
El Señor ha dicho, en varios pasaje en su palabra respecto a los suyos:
Josué 1:5 ¨.... nunca te dejaré, ni te desampararé¨
Salmos 94:14 ¨Porque el Señor no abandonará a Su pueblo,
Ni desamparará a Su heredad¨
Isaías 41:7 ¨Yo, el Dios de Israel, no los abandonaré¨
Y hay más, mucho más textos, donde Dios hace esta promesa.
Hermanos, amigos, la promesa en el juramento de Dios es el Espíritu Santo.
Pablo se refiere tres veces al Espíritu Santo como las arras de Dios para los creyentes (2 Co. 1:22; 5:5; Ef. 1:14).
22 el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.
5 Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu.
14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.
En el griego moderno la misma palabra básica que usó Pablo
(arrabōn, “arras”)
Significa anillo de compromiso, una fianza del matrimonio. Como si su sola promesa no bastara.
Mis queridos hermanos, Dios jura por sí mismo y nos deja la presencia del Espíritu Santo como arras, como fianza, en el juramento.
Por eso el verso 18, nos enseña que los creyentes, los hijos de Dios tenemos estas dos cosas inmutables, la promesa y el juramento de Dios, para que....
....tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.
fortísimo consuelo, quiere decir, un lugar de refugio.
Esta es una alusión a lo que eran las ciudades de refugio, del pueblo de Israel, en el Antiguo Testamento, para aquellos que cometían un homicidio involuntario.
Hermanos, amigos para nosotros los cristianos Jesús es ese Refugio, nosotros que antes de venir a Cristo, teníamos la talla de delincuente...
Pablo dice, Efesios 2.1
1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
Esa era nuestra condición, y es la condición de todo hombre y mujer, que está viviendo sin Cristo.
¡ Una vida llena de delitos, por el pecado, alejados de Dios.
23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
Fue por el pecado que nos fue imputado por Adán, esa naturaleza pecaminosa que heredamos en él y por nuestro pecado personal.
Pero el Señor, trajo con su Sacrificio en la Cruz del calvario, el lugar, seguro, donde puede acudir el pecador, o pecadora, para recibir perdón por sus pecado y la vida eterna.
Jesucristo es el refugio seguro para el pecador!!!
Jesús, y el evangelio que trajo,, ese mensaje del evangelio, que Pablo dice: Es poder de Dios para los que Creen, en Romanos 1.16; también es la esperanza puesta delante de nosotros.
Pablo habla así de su Salvador:
“Jesucristo nuestra esperanza” (1 Ti. 1:1).
¨En Colosenses 1: 5 se refiere al evangelio como nuestra esperanza¨
Entonces hermanos, nuestra fe, y nuestra esperanza, están sostenidas, por las dos cosas inmutables que tenemos de Dios, su promesa y su juramento.
Pero también en Jesucristo tenemos un ancla. Hebreos 6:19
19 La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo,
Como un ancla estabiliza un barco y no permite que se lo lleve la corriente, así la esperanza constante en Jesús.
Jesús es el ancla que mantiene a los creyentes firmes en nuestra fe!
Además por Jesús podemos entrar al cielo.
Hebreos 6: 19b-20
...........y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.
Hermanos, así como el sumo sacerdote entraba al lugar Santísimo de parte del pueblo, así Cristo entró al cielo como el “precursor” del creyente (vers. 20).
Aunque los creyentes del A.T. no podían entrar al lugar Santísimo, todos los creyentes en Cristo entraremos al cielo a la presencia de Dios (vers. 20).
Ahora yo quiero preguntarle, para concluir:
Conclusión
Conclusión
¿ Ya usted tiene esa fe y esa esperanza?. ¿Ya usted está anclado en Cristo?.
¿Tienes a Jesús como sumo sacerdote?, ¿tienes entrada en el Cielo?.
Si tu respuesta a esta pregunta es si, quiero que vuelvas a la pregunta del inicio:
¿En quién confías?
Hermano, puede ver el asunto, podemos dudar de todas las cosas, de todas las personas, pero Dios siempre cumple lo que promete.
Si usted ha creído en el sacrifico de Cristo y ha recibido a Cristo como Señor y salvador, puede estar seguro, en las promesas de Dios y en su palabra.
Puede entonces hermanos confiar como Abraham confió y seguir en obediencia a Dios todo lo que él nos ha dicho.
Ahora, si usted al responder la preguntas anteriores, su respuesta es no, o no sabe, ese es un indicativo, de inseguridad, y eso es porque no ha entregado su vida a Cristo; hoy tienes una nueva oportunidad de poner tu fe y tu esperanza en Cristo, hoy tiene la oportunidad de tener un ancla segura, hoy tienes la oportunidad de abrir las puertas del cielo para ti.
Vamos a orar.
