Contrastes
Rumores de otro mundo, José • Sermon • Submitted
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Los contrastes en la vida
Los contrastes en la vida
Antes de comenzar el primer año de hambre, José tuvo dos hijos con su esposa Asenat, la hija de Potifera, sacerdote de On. Al primero lo llamó Manasés, porque dijo: «Dios ha hecho que me olvide de todos mis problemas, y de mi casa paterna.» Al segundo lo llamó Efraín, porque dijo: «Dios me ha hecho fecundo en esta tierra donde he sufrido.»
José es ahora primer ministro de Egipto.
Manasés
Manasés
En el presente he olvidado el pasado
¿Nos hemos quedado en el pasado?
Bueno o malo, el pasado no es para vivir.
Tenemos que dejar de sufrir por el pasado y de añorarlo.
Tu pasado es una carga innecesaria, es un peso incómodo.
Cuando el pasado no ha pasado, es pesado.
Dios no puede mostrarte el futuro si no sana tu pasado. Si tu vista está dirigida al pasado no puedes ver el futuro.
No puedes caminar hacia el futuro si estás volteado hacia el pasado.
Efraín
Efraín
Prosperar en tierra de aflicción.
José venció a Egipto.
La previsión es provisión y así vivimos en el futuro sin dejar el presente.
Cuando hay previsión hay provisión y cuando hay provisión alcanzas la visión.
Ser buenos administradores de la vida, no somos dueños de nada.
Dios te hará prosperar usando los recursos que te dio.
José demostró habilidades para administrar: centralizar el poder para supervisar el trabajo, nombrar representantes con autoridad para ejecutar el trabajo en cada región y recoger el 20 % para el futuro.
La prosperidad no vino por quedarse en su palacio descansando y disfrutando de las bendiciones sino recorriendo Egipto para asegurarse de que el trabajo ser hiciera.
La posición privilegiada de José lo hacía trabajar sin parar por salvar a Egipto.
Estudio Bíblico en familia
Estudio Bíblico en familia
Referente a la mayordomía
Contrastes
Contrastes
1.a. Otros manchan tu imagen
En seguida los hermanos tomaron la túnica especial de José, degollaron un cabrito, y con la sangre empaparon la túnica. Luego la mandaron a su padre con el siguiente mensaje: «Encontramos esto. Fíjate bien si es o no la túnica de tu hijo.»
1.b. Dios restablece tu autoridad
De inmediato, el faraón se quitó el anillo oficial y se lo puso a José. Hizo que lo vistieran con ropas de lino fino, y que le pusieran un collar de oro en el cuello.
2.a. Otros ensucian tu nombre
La mujer guardó el manto de José hasta que su marido volvió a su casa. Entonces le contó la misma historia: «El esclavo hebreo que nos trajiste quiso aprovecharse de mí. Pero en cuanto grité con todas mis fuerzas, salió corriendo y dejó su manto a mi lado.» Cuando el patrón de José escuchó de labios de su mujer cómo la había tratado el esclavo, se enfureció y mandó que echaran a José en la cárcel donde estaban los presos del rey. Pero aun en la cárcel
2.b. Dios levanta tu nombre
Entonces el faraón le dijo: —Yo soy el faraón, pero nadie en todo Egipto podrá hacer nada sin tu permiso. Y le cambió el nombre a José, y lo llamó Zafenat Panea; además, le dio por esposa a Asenat, hija de Potifera, sacerdote de la ciudad de On. De este modo quedó José a cargo de Egipto.
3.a. Otros ahogan tus sueños en una cisterna
Como ellos alcanzaron a verlo desde lejos, antes de que se acercara tramaron un plan para matarlo. Se dijeron unos a otros: —Ahí viene ese soñador. Ahora sí que le llegó la hora. Vamos a matarlo y echarlo en una de estas cisternas, y diremos que lo devoró un animal salvaje. ¡Y a ver en qué terminan sus sueños!
3.b. Dios transporta al cumplimiento de sus propósitos
Después lo invitó a subirse al carro reservado para el segundo en autoridad, y ordenó que gritaran: «¡Inclínense!» Fue así como el faraón puso a José al frente de todo el territorio de Egipto.
4.a. Otros te presentaron como esclavo
Allí, con nosotros, había un joven hebreo, esclavo del capitán de la guardia. Le contamos nuestros sueños, y a cada uno nos interpretó el sueño.
4.b. Dios te destaca entre los principales
Entonces el faraón les preguntó a sus servidores: —¿Podremos encontrar una persona así, en quien repose el espíritu de Dios? Luego le dijo a José: —Puesto que Dios te ha revelado todo esto, no hay nadie más competente y sabio que tú. Quedarás a cargo de mi palacio, y todo mi pueblo cumplirá tus órdenes. Sólo yo tendré más autoridad que tú, porque soy el rey.
