Heidelber 89-91
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Intro
Intro
El arrepentimiento consiste en la mortificación del pecado o el viejo hombre; por la fe se sigue con alegría el deseo de vivir justicia y nueva obediencia.
El Arrepentimiento precede a la conversión, pero no es la conversión en sí misma, esto ocurre solo en los elegidos.
La mortificación del viejo hombre consiste en:
Un reconocimiento del pecado y de que este acarrea la ira de Dios.
Dolor por el pecado, y a causa de haber ofendido a Dios. El reconociemiento del pecado precede al dolor.
Odio por el pecado y un ferviente deseo de evitarlo.
(Romanos 8:13; Joel 2:13; Oseas 6: 1; Salmo 34.14)
Los impíos no pueden arrepentirse de esta manera.
Tres cosas, por lo tanto, reclaman nuestra atención en la exposición de esta pregunta:
1. Las condiciones necesarias para realizar una obra buena a los ojos de Dios.
2. La diferencia entre las obras de los regenerados y los no regenerados.
3. En qué sentido las obras morales de los impíos no son buenas
1. Las condiciones necesarias para realizar una obra buena a los ojos de Dios. Son tres condiciones:
1. Debe ser ordenado por Dios.
El bien moral y la adoración a Dios son lo mismos y ningún hombre tiene potestad o derecho de acercarse a Dios en adoración en sus términos. Así que se debe distinguir entre el bien moral del bien natural. Una persona puede hacer un bien natural, con buenas intenciones, pero apartada de la verdadera adoración a Dios. No lo es suficiente adorar a Dios para que una obra no sea mala, o no que no sea prohibida por Dios: también debe ser ordenada por Dios, de acuerdo con lo que las Escrituras declaran (1 Sam. 15:22; Ezequiel 20:19; Mateo 15: 9)
2. Para que una obra sea buena, debe proceder de una fe verdadera, que descansa sobre los méritos y la intercesión de Cristo, y que reconoce que nuestras obras son aceptable ante Dios solo por la obediencia de nuestro mediador. Así que, hacer una cosa con fe consiste en
Creer que somos aceptables para Dio solo por la obediencia perfecta de Cristo.
Que nuestra obediencia en sí misma es agradable a Dios, solo cuando actuamos sobre la base de lo que él nos ha mandado, y ya que todas nuestras obras son imperfectas, estas solo son aceptable a Dios por la misma satisfacción de Cristo, solo en Cristo Dios está complacido con nosotros.
Sin fe Es imposible para cualquiera agradar a Dios. Sin fe no puede haber amor por Dios o por el prójimo.
Toda buena obra debe hacerce para la gloria de Dios o para promover el honor de Dios. El honor abarca el amor, la reverencia, la obediencia y la gratitud. Por lo tanto, hacer cualquier cosa epara la gloria de Dios, es hacerla para testificar nuestro amor por él, nuestra reverencia a su santo nombre y nuestra obediencia a él en aras de mostrarle gratitud por todos sus beneficios.
Una buena obra no debe ser hecha para que nosotros recibamos alabanza o para sacar algún beneficio en respuesta.
Al hacer una buena obra no nos debe importar qué pueden decir los hombres, si nos alaban o nos reprochan, en lugar de esto debemos obrar solo con la seguridad de que complacemos a Dios en lo que hacemos (1 Cor. 10:31; Mateo 5:16
A la luz de esto, se deben excluir de la categoría de buenas obras:
Aquellas acciones que son pecados en sí mismas, siendo contrarias a la ley y a la voluntad de Dios como nos fue revelada en su palabra.
También aquellas que no se oponen a la ley divina, que en ellas mismos no son ni buenas ni malas, siendo acciones indiferentes y que pueden convertirse en malas eventualmente. Estas obras que no se oponen a la ley, pero no son ordenadas por Dios.
Esas obras que son buenas en sí mismos, y que están ordenados por Dios; pero que, sin embargo, se convierten en pecados por que no se hacen con una fe verdadera, y no promueven el honor y la gloria de Dios.
Las buenas obras son posibles solo por la gracia y asistencia del Espíritu Santo.... Solo podemos obedecer a Dios por la gracia del E.S. Sin la gracia y la dirección continua del Espíritu Santo, incluso las personas más santas en la tierra no pueden hacer nada más que pecar, como es evidente a partir de los ejemplos de David, Peter y otros. Isaias 64.6 si no se encuentra nada más que pecado delante de Dios en los santos, ¿qué será eso que se encuentra en los que no son regenerados?
Sin la justicia de Cristo imputada a nosotros, somos completamente impuros y abominables en a vista de Dios, y todas nuestras obras son como estiércol. Las buenas obras son frutos de la fe y la fe es un don de Dios, luego las buenas obras producidas por Dios.
Es por nuestras buenas obras, que sabemos que poseemos la verdadera fe, Causa efecto- Si estaos carentes de estas buenas obras no tenemos verdadera fe.
La justificación y la regeneración son beneficios que están conectados y unidos de tal manera que nunca se pueden separar. Cristo obtuvo ambos beneficios para nosotros en al mismo tiempo, a saber: el perdón de los pecados y el Espíritu Santo, que a través de la fe nos impulsa al deseo de hacer buenas obras y vivir en una nueva obediencia. A los que Justifico, a estos santifico-
Nuestra fe puede ser ejercitada, alimentada, fortalecida y aumentado por las buenas obras. Los que se entregan a la lujuria y a los deseos de la carne, viviendo en contra de su conciencia no pueden tener fe, y carecen de una limpia conciencia y de confianza en Dios; Solo por la fe verdadera obtendremos un sentido del favor de Dios hacia nosotros y una buena conciencia. (Rom 8:13; 2 Tim. 1: 6)
Las buenas obras acarrean bendiciones temporales y eterna. 1 Tim 4:8 La esperanza de una recompenza y el temor al castigo son como dos rieles que mantienen nuestra vida recata ante Dios
