Bajo las alas de Jesús
confianza en Dios • Sermon • Submitted
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· 3,304 viewsDios nos invita a estar protegidos en él.
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Introducción:
Introducción:
quiero compartir esta breve historia, para introducir el tema en esta tarde:
Cuenta un escritor cristiano que cierto día, cuando llegó a la casa de un agricultor, había una gallina que cacareaba llamando a sus pollitos. En pocos segundos los pollitos llegaron corriendo para abrigarse bajo sus alas. Cuando el escritor miro hacia el cielo, vio un halcón volando en círculos sobre el patio.
Hermanos, así debemos protegernos, en nuestro Dios.
Nuestro texto de hoy, está en Mateo 23:37
37 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!
En su contexto general, sabemos que mateo escribe a los Judíos y presenta a Jesús como el mesías Rey.
En el contexto inmediato o circundante, mateo está explicando el ministerio de Jesús en Jerusalén .
A. Vemos al Rey enseñando algunas lecciones, importantes, como el divorcio, el celibato, la salvación, de su muerte y en que consiste la verdadera grandeza, entre otras, desde el inicio capítulo 19 hasta el verso 28 del capítulo 20.
B. De los versos 29, del capítulo 20, hasta el final capitulo 22, encontramos las obras del rey, sanando enfermos, desalojando el templo, también sus enseñanzas por parábola, y dando respuestas a aquellos que se le oponían, como los fariseos, saduceos, los herodianos y los escribas.
C. En el capítulo 23, que nos ocupa, encontramos dos divisiones:
a. Los ayes contra sus opositores, los escribas y fariseos, del verso 1 al 36.
b. Los ayes contra Jerusalén.
Posterior a esto encontramos en el capítulo 24 y 25 su discurso en el monte de los olivos, sobre los últimos tiempos, y finaliza los últimos tres capítulos, con la muerte , resurrección y la tarea del Rey.
Centrándonos en nuestro pasaje, texto de hoy.
Mateo 23: 37 -39
37 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! 38 He aquí vuestra casa os es dejada desierta. 39 Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.
Hermanos, cuando Jesús hubo entrado en Jerusalén la mañana anterior, “al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos” (Lc. 19:41–42).
Jesús expresa ahora dolor ante la dureza de su pueblo.
Sabe lo que está pasando aquí:
1. Jesús reclama la actitud de su pueblo.
1. Jesús reclama la actitud de su pueblo.
Hubo gran sentimiento, así como reproche al repetir en el verso 37 el nombre: Jerusalén, Jerusalén.
Fue tanto como cuando manifestó:
“Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas” (Lc. 10:41);
De la misma manera que cuando declaró:
“Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo” (Lc. 22:31)
El mismo sentimiento que cuando diría algunos años después:
“Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hch. 9:4).
Hermanos, este es en tono de reclamo, pero también es un tono de angustia.
Hermanos, usando Jerusalén como representación de todo Israel, el Señor volvió a recordar la rebelión del pueblo contra Él, manifestada en que mataron a los profetas y apedrearon a los otros mensajeros de Dios que le son enviados.
Jesús en realidad les dice, que están matando a los mensajeros de Dios, porque sabía que iba a suceder con él de la misma manera.
Las formas verbales matas y apedreas se deberían traducir del griego en presente activo:.
“que están matando… y apedreando”
Eso indica una acción en proceso continuo.
La rebelde e incrédula nación de Israel había estado matando a la gente justa de Dios desde Abel hasta Zacarías.
35 para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar.
Pronto también matarían al hijo de Dios, luego seguirían matando a todos los hombres que él hijo enviaría.
En la parábola del propietario de la viña(Mt. 21:33–39), Jesús los describió como los arrendatarios golpearon y mataron a los siervos que el dueño les envió, y que incluso mataron al hijo y heredero cuando este vino .
A pesar de todo, nunca fue el plan de Dios que su pueblo fuera castigado sino que se volviera a él, por eso vemos a Jesús lamentándose.
2. Jesús se lamenta que no entraran en el plan de Dios.
2. Jesús se lamenta que no entraran en el plan de Dios.
Este fue el lamento de Jesús:
¨Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas¨
Hermanos, él Señor ansiaba atraer a Israel hacia sí mismo y protegerlo como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas para protegerlos de una tormenta que los azotaría, o de un halcón que los devoraría.
Al igual que en la historia que mirábamos al inicio.
Esta hermanos, son palabras que llevan en si una hermosa intimidad y ternura , son palabras del Señor Jesús lamentándose por su pueblo.
Pero hermanos, ellos no quisieron, ellos no lo recibieron.
11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
Ahora debemos preguntarnos, qué aplicación tiene esta enseñanza para nosotros hoy, y para el mundo.
3. Jesús quiere que estemos bajo sus alas.
3. Jesús quiere que estemos bajo sus alas.
Jesús llama a la iglesia, él quiere que cada uno de nosotros nos refugiemos bajo sus alas, siempre ha sido el anhelo de Dios que su pueblo esté resguardándose en él.
David se regocijó: “¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas” (Sal. 36:7)
Siempre fue el deseo de Dios que su pueblo se refugiara en medio de sus Alas.
Israel lo rechazó, un día tendrán nuevamente la oportunidad de reconocerle y salvarse, porque aún es el pueblo de Dios, pero nosotros somos también ahora el pueblo de Dios.
9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;
Como Pueblo de Dios, esta invitación está también para nosotros, sobre todo en días difíciles, donde estamos enfrentando el peligro, la enfermedad, y hasta la muerte.
Hermanos Dios nos dice en esta tarde: ¨Yo quiero juntar a miss hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas!
La pregunta para nosotros, al igual en algún momento para Israel, es la misma: ¿Tu quieres hermano?
¿quieres sentir la protección de Dios para tu vida?, esa protección que Dios te ha ofrecido por ser su hijo, su hija, por pertenecer a su pueblo.
Solo debemos decidir entrar en su protección, no dejarnos llevar por nuestros pensamientos, por nuestras angustias, por nuestros temores.
NO, en ninguna manera hermanos, debemos dejar que nuestra mente, nos controle, entremos en la protección de Dios.
El Señor Jesús dice en esta tarde: Mateo 11: 28-29
28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;
Hermanos, nuestra protección, nuestro descanso, sólo está en Cristo, nada, más, aprendamos a llevar nuestras cargas con él.
El llamado de Dios hoy está vigente también para todos los hombres y mujeres de este mundo, como aquella gallina llamaba a sus pollitos.
Quien no escucha su llamado y rechaza su refugio, es culpado de su propia suerte. Sin embargo, todos aquellos que fueron abrigados bajo sus alas protectoras, serán protegidos.
Jesús, invita a todos hoy a abrir sus corazones:
20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
Es una invitación del Señor a abrir nuestros corazones y gozar de su protección.
Conclusión:
Conclusión:
Hermanos, necesitamos aceptar la invitación de Jesús hoy y refugiarnos en sus alas, Dios, está llamando a sus hijos, porque quiere guardarlos del mal, no desechemos tal invitación, es el mejor lugar donde podemos estar.
Como dice un coro que cantamos: Y en las sombras de sus alas, yo me gozaré, mi alma está apegada a tí, porque tu diestra me ha sostenido.
Esa debe ser nuestra confianza y nuestro refugio seguro en el Señor.
Amigo, amiga, si usted no ha entregado su vida a Cristo, le invito a hacerlo hoy para estar protegido debajo de las alas de Dios.
Vamos a orar.
