contrastando los 5 puntos calvinistas

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CONTRARRESTANDO LOS 5 PUNTOS CALVINISTAS

CONTRASTANDO LOS 5 PUNTOS CALVINISTAS
Los “Cinco puntos principales del calvinismo”, en realidad provienen del antiguo gnosticismo. Así que, para dar inicio a nuestro repaso, debemos dejar bien en claro la afirmación, que los cinco puntos principales del calvinismo, en realidad son doctrinas antiguas, que eran predicadas por el gnosticismo. Pero, afortunadamente, ya son muchos los calvinistas que están comenzando a reconocer que las doctrinas que siguen de Juan Calvino, en realidad no eran de él. Claro, fue él quien sistematizó tales enseñanzas, pero de ahí a decir que él fue quien las predicó por primera vez, eso es otra cosa. 1- EL PECADO ORIGINAL Y LA CORRUPCIÓN TOTAL.
Este es el primero de los cinco puntos principales del calvinismo. Ellos afirman que Pablo enseñó tal doctrina, al decir que el hombre es “inexcusable”. Se toma tal idea de Romanos 2.1, que dice, “...Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo...”
En este texto Pablo está afirmando que los judíos, quienes correctamente condenaban a los gentiles por sus pecados, se condenaban a sí mismos, porque cometían los mismos pecados; luego, merecían el mismo juicio.
Este texto nada tiene que ver con la supuesta herencia del pecado y la corrupción total del ser humano. El texto habla al judío (v. 17), para probar que él se encuentra en la misma situación del gentil, no por haber heredado algún pecado, o por tener una naturaleza corrupta, sino por cometer los mismos pecados que los gentiles. Esto muestra que el pecado no se hereda, sino que se hace. Otro texto favorito es Efesios 2.1, el cual dice, “...Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados...”
Es verdad, el texto dice que estábamos muertos, pero no dice a causa de qué. Esto es suficiente para darnos cuenta que el texto no habla del pecado original y su herencia. Por tanto, la pegunta es, ¿por qué estábamos muertos? ¿Por haber heredado algún pecado?
No, sino por nuestros propios pecados, “...Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados...” (2.1) No estábamos muertos por los pecados de nuestros padres, sino por “nuestros” delitos y pecados.
Otro texto de prueba es 1 Corintios 2.14, pero este texto, al hablar del “...hombre natural...”, no está tratando con su moralidad, sino con su incapacidad de llegar a conocer la voluntad de Dios, lo cual es evidente cuando leemos el contexto.
Pablo no está diciendo que el hombre no cristiano no puede entender la Palabra de Dios, ya que, si así fuera el caso, luego la fe no vendría por oír la Palabra de Dios (Romanos 10.9).
El calvinismo introduce una idea extraña al texto, y luego formula su teología del pecado original y la depravación total. Tampoco prueba su teoría falsa Génesis 2.17; es verdad que Adán murió, pero no es verdad que su ser entró a una depravación total, a tal grado de ser incapaz de hacer lo bueno. De hecho, ¿no dice la Biblia que Noé, descendiente de Adán, era “...varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé...”? (Génesis 6.9)
¿Dónde quedó la depravación total que Noé tuvo que haber heredado, según la doctrina calvinista?
Romanos 5.12 es uno de los textos predilectos del calvinismo. Pero, ¿enseña este pasaje que los descendientes de Adán heredaron su pecado?
No, el texto no enseña tal cosa. Pablo dice que “...la muerte pasó a todos los hombres...”, pero, ¿por qué? ¿Fue por cuanto Adán pecó? ¿Fue porque heredaron el pecado de Adán?
No, el texto dice que la muerte pasó a todos los hombres, “...por cuanto todos pecaron...”
La muerte pasó a todos los hombres por sus pecados y no por el pecado de Adán. También debemos hacer notar que esa “...muerte...” que menciona Pablo, no es solamente la muerte espiritual, sino la muerte física, la cual, efectivamente, la hemos heredado de Adán (1 Corintios 15.21,22).
El texto de 2 Corintios 1.9 también es citado como evidencia de su doctrina, ¡pero ese texto no trata para nada con el pecado! El texto dice, “...Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos...”
Basta leer el contexto para darnos cuenta que la frase “...sentencia de muerte...” hace referencia a las persecuciones que el apóstol sufría (Hechos 19.23,34). Jeremías 13.23, dice, “...¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal?”.
Este texto tampoco enseña la doctrina de la herencia del pecado, ni mucho menos la depravación total del ser humano. Jeremías se expresa así del pueblo, a causa de que ellos estaban “...habituados a hacer mal...” El mal que ellos tenían, era algo que ellos “hacían” al grado de tenerlo como “hábito”, pero no que lo hayan heredado, o que sea causa de su depravación total, eso no enseña el texto.
Tampoco enseña tal doctrina el Salmo 51.5. El texto dice, “...He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre...” Si este texto hablara de la herencia del pecado y la depravación total del ser humano, luego, ¿quién sería el culpable? No nuestros padres, sino Dios. La Biblia dice que “...Jehová... forma el espíritu del hombre...” (Zacarías 12.1) y su corazón o su mente (Salmos 33.15).
La maldad a la que hace referencia David, es la maldad que nos rodea, al contorno social, y no ha cierta herencia pecaminosa. David cometió el error de conformar sus decisiones y pensamientos a esa maldad (Romanos 12.1,2), pero no que lo haya heredado de sus padres.
Juan 3.5 habla de la necesidad del hombre caído, de aquel que ha pecado, pero no que el hombre nazca con pecado, o que sea totalmente depravado. Claro, todo pecador debe nacer de nuevo para poder salvarse, debe ser lavado, pero en el texto no hay nada a favor de la doctrina calvinista.
Tampoco enseña la doctrina calvinista el texto de Romanos 3.10,12; el cual dice, “...Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno...” Nótese que tales personas “...Se desviaron...”, no nacieron desviadas, sino que se desviaron. También dice que “...se hicieron inútiles...”, no nacieron inútiles, no fueron hechas inútiles. Y es que el pecado es algo que hacemos, no algo que heredamos (Juan 8.34).
2. ELECCIÓN INCONDICIONAL.
Esta doctrina es explicada como sigue: “...Por el decreto de Dios, para la manifestación de su propia gloria, algunos hombres y ángeles son predestinados a vida eterna, y otros preordenados están designados particularmente inalterablemente, y su número están cierto y definido que ni se puede aumentar ni disminuir...”
¿Es esto enseñado por Dios en su Palabra?
Repasemos los textos para este fin. El primer texto es, Efesios 4.5. Lamentablemente para el calvinista, este texto no dice nada de una elección arbitraria de Dios para salvar y para condenar.
Tal vez el texto que tenían en mente es Efesios 1.4, que dice, "...según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él...". Pero, lamentablemente para todo calvinista, este texto tampoco dice nada de una "elección" o "predestinación incondicional".
Y para comprender lo que dice Pablo, pregunto, ¿para qué elige Dios?
Para que seamos santos y sin mancha delante de él. Esta elección la hace "...antes de la fundación del mundo...", pero no dice que Dios "eligió a un grupo determinado de hombres en la tierra para que sean santos y sin mancha"; no, sino que eligió que la gente implicada en el texto fuesen "santos y sin mancha", nada más.
El evangelio, medio por el cual uno llega a se "santo y sin macha", es para todo el mundo, para "...toda criatura..." (Marcos 16.15). El que cree y es bautizado, según Cristo, es perdonado, o salvado, y así llega a ser un hijo de Dios (Marcos 16.16; Gálatas 3.26,27).
Dio a conocer este "misterio de su voluntad" (Ef 1.9; 3.6), a través del Evangelio (Romanos 1.16). Pablo no está enseñando que la salvación o la santidad sean para unos cuantos, escogidos o electos desde antes de la fundación del mundo, sin condición alguna, sino la voluntad de Dios para con aquellos que obedecen el evangelio, es decir, que lleguen a ser "santos y sin macha".
No hay en el texto nada a favor de la "elección incondicional" de Juan Calvino.
Romanos 8.29,30 “...Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó...”
Este texto no enseña la predestinación incondicional. El texto presenta el plan de Dios como ya consumado, lo cual es evidente al decir, “...los glorificó...” Los planes de Dios son tan ciertos, que algunas veces se habla de ellos como ya cumplidos (Cf. Gn 17,5).
El texto habla de que Dios “...antes conoció...” (aprobó - Sal. 1.6; Mt. 7.23; 1 Cor 8.3; 2 Tim 2.19) a cierta clase de gente. A estas personas que fueron aprobadas, las predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su hijo, los cuales, fueron llamados por medio del evangelio (1 Ts 2.14), a estos llamados por el evangelio, los justificó al obedecer el evangelio (1 Pedro 1.22, 25; Rom 2.8; 2 Ts 1.8).
Como vemos, esta predestinación es condicional. La Biblia sí habla de la predestinación, pero no de la predestinación calvinista. Algo que no pueden negar los calvinistas, es que, estos predestinados que presenta Romanos, son los que “...aman a Dios...” (v. 28)
¿Cómo se ama a Dios?
La respuesta muestra dos conceptos anti calvinistas: Todo es condicional y no limitada, sino para todos (Jn 14.21,23).
¿Es esta elección individual?
El calvinismo presenta como texto base para afirmar que la predestinación es individual, Romanos 9.11,12.
Pero este texto no dice nada de cierta elección individual para la salvación o la condenación. Pablo dice que Dios prefirió a Jacob, para que de su descendencia naciera el Mesías, y no prefirió a Esaú para este fin.
Pero nada dice de Jacob y Esaú sobre su salvación. Pablo está probando que hoy en día, los “verdaderos hijos de Abraham”, son aquellos que obedecen el evangelio (Gálatas 3.26,29) y no los descendientes físicos de Abraham. Ellos han sido rechazados por Dios, no arbitrariamente, sino por su incredulidad y desobediencia al evangelio.
Así como Dios tuvo la libertad de escoger sobre qué descendencia vendría el Cristo, así también es libre de salvar solamente a los que obedecen al evangelio, no por sus obras, méritos humanos o ascendencia, sino por Cristo.
Tampoco es base bíblica para la elección individual el texto de Juan 15.16, este texto dice que Cristo eligió a los que serían sus apóstoles, nada más.
Romanos 5.6,8 no dice nada de la elección individual que predica el calvinismo. Debemos aprender a leer los textos y a identificar lo que no dicen.
Finalmente tenemos 1 Reyes 19.18, pero este texto no habla de una elección individual, sino de aquellos que no serían castigados por Dios, por su fidelidad, y no porque Dios los haya elegido para salvarlos.
¿Qué hay de la elección nacional? (Amos 3.2; Sal 147.20; Dt 7.6) Tales elecciones no prueban nada a favor de la elección incondicional para la salvación del pecador.
Sí, Dios escogió a Israel como su pueblo. El punto a discutir no es si hay o no elección, el punto es cómo y a quiénes elige Dios.
La enseñanza del Nuevo Testamento es que Dios ha elegido a un pueblo, la iglesia, para que more con él por la eternidad, pero también enseña que Dios a predestinado que cierta clase de gente sea parte de ese pueblo, es decir, aquellos que obedezcan el evangelio (Marcos 16.16).
Debemos recordar que la iglesia se compone de aquellos individuos que obedecen el evangelio (Hechos 2.38,41).
Luego tenemos lo que el calvinismo llama: “...Una elección para los medios externos de gracias. Nacer en un hogar cristiano donde se escucha y lee el Evangelio. Nadie puede escoger el lugar de su nacimiento...” El problema es que no hay base bíblica para respaldar tal proposición. Luego, hablan sin probar. Para añadir más cosas extrañas, el calvinismo afirma, “...Una elección en cuanto las vocaciones. Dios nos concede los talentos especiales que nos capacitan para ser estadista, o médico, o abogado, o agricultor, o músico, ser inteligente, o los dones de belleza, etc...” Los institutos para predicadores no deberían reprobar a sus malos alumnos, ya que, si no estudian, ¡es por elección de Dios!...
¿Alguna vez ha pensado por qué existen el diablo y sus ángeles?
El calvinismo afirma que los tales existen por culpa de Dios. “..La elección también incluye a los ángeles, pues de ellos son partes de la creación de Dios y están bajo su gobierno. Algunos son Santos, otros pecaminosos. 1 Tim. 5.21; Mar 8.38, 2 Ped. 2.4 Mt 25.41...”
Nada en estos textos dice que Dios escogió a unos ángeles para ser santos y a otros para ser malos. Si unos son santos, es porque ellos han guardado su dignidad (Judas 1.6).
Si hay ángeles malos, es porque ellos “pecaron” y no porque Dios los haya destinado para eso (2 Pedro 2.4).
La predestinación calvinista, no es la predestinación bíblica. 3- LA EXPIACIÓN LIMITADA.
¿Qué es esto de la “expiación limitada”?
La confesión de Fe Westminster dice concerniente a esta doctrina, "...los que son elegidos, habiendo caído en Adán son redimidos por Cristo, y en debido tiempo eficazmente llamados a la fe en Cristo por el Espíritu Santo; son justificados, adoptados, santificados, y guardados por su poder, por medio de la fe, para salvación. Nadie más será redimido por Cristo eficazmente llamado, justificado, adoptado, santificado y salvado, sino solamente los elegidos...”
En pocas palabras, Cristo no murió por todos, sino solamente por aquellos que Dios eligió desde antes de la fundación del mundo.
En primer lugar, debemos hacer notar que Cristo no murió solamente por un grupo limitado de la humanidad, sino que el gustó “...la muerte por todos...” (Hebreos 2.9).
El Griego koine, dice, “...en provecho de todo (hombre) gustase la muerte...”. La muerte de Cristo no pudo ser solamente en beneficio de un grupo limitado del mundo, “...Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres...” (Tito 2.11).
Él murió por todos, “...murió por los impíos...” (Romanos 5.6)
No obstante, son muchos los que, por voluntad propia, no quieren los beneficios disponibles de la muerte de Cristo. Es esto lo que está incluido en las palabras de Cristo, “...Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas...” (Jn 10.14,15).
Este texto usado por los calvinistas, no les ayuda, ya que, las ovejas de Cristo no son solamente aquellos que Dios eligió para recibir los beneficios de su muerte, sino toda persona. En el versículo 9, leemos, “...Yo soy la puerta; EL QUE por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos...”.
El que no quiere entrar, obviamente no obtiene los beneficios de la muerte de Cristo; es por esto que Cristo muere por sus ovejas, porque ellos quisieron los beneficios de la muerte de Cristo. El problema es sacar Juan 10.14,15 sin tomar en cuenta el resto de pasajes paralelos que nos hablan de la muerte de Cristo y la salvación del hombre.
Si el texto de Juan contiene tal doctrina calvinista, luego, Cristo no hubiera dicho que “cualquiera” puede entrar y ser salvo (v. 9).
Pero sabemos que la Biblia no se contradice; sino que las ideas del hombre son las que forman aparentes contradicciones.
Lo mismo se puede decir de Juan 15.13, donde el calvinista pretende mostrar que ahí está la doctrina de la expiación limitada.
Pero otra vez, aunque Cristo murió por todos, solamente los obedientes, es decir, los “amigos de Cristo”, se benefician de ella (v. 14).
Curiosamente, el calvinista usa ciertos textos para probar una de sus doctrinas, pero a la vez, los textos que él cita, ¡contradicen otras doctrinas suyas! Esto es evidente al leer Juan 15.13,14.
Los amigos de Cristo obtienen las bendiciones de la muerte de Cristo, si obedecen (“...si hacéis lo que yo os mando...”),
¿es la salvación incondicional?
En Juan 17.6,9,10, Cristo está rogando por sus discípulos, los cuales son dados a Cristo, cuando ellos guardan la Palabra, aquí no hay nada a favor de una expiación limitada. Esto mismo decimos de Efesios 5.25, texto que nos habla de la sujeción de la iglesia a Cristo, pero no de una expiación limitada.
Que Cristo no murió por hombres como Faraón y Judas(dicen), eso no lo han probado, y ya hemos visto que tal idea es falsa. Además, uno es cabrito u oveja, dependiendo de nuestra decisión de obedecer o no al evangelio.
Cristo murió por todos, pero no todos quieren beneficiarse de su muerte. Es verdad que “...la simiente de la mujer es el pueblo de Dios elegido...”, pero estas palabras en boca de un calvinista, tienen otro sentido. Por eso debemos dejar en claro, que “...todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos...” (v. 27, 28), ¡estos son la simiente de la mujer!, y no un limitado grupo de individuos previamente escogidos y por los cuales murió Cristo.
Textos como Jn 6.70; 8.44 y Hch 13.10, no enseñan que Dios eligió a tales personas para ser malas y contrarias a la verdad. Tales textos presentan la condición espiritual de aquellos que son infieles, al ser incrédulos a la Palabra de Dios, pero no que hayan sido elegidos para ser malos y condenados.
4- EL LLAMAMIENTO EFICAZ.
Esta doctrina calvinista se conoce comúnmente como “la gracia irresistible”.
Los calvinistas la explican así: “...Creemos que los méritos de la obediencia y del sufrimiento de Cristo son suficientes, adecuados y ofrecidos gratuitamente a todos los hombres”.
Pero surge la pregunta, ¿Por qué se salva y otro se pierde? ¿Por qué razón unos se arrepienten y creen, mientras que otros, con los mismos privilegios externos no se arrepienten?
El calvinista sostiene que es “Dios quien causa la diferencia...”
Con esta explicación de su doctrina, el calvinista afirma que Dios es el responsable de que unos se salven y de que otros se pierdan. Como Dios ha elegido a un grupo limitado de personas para que se salven, Él no hace nada a favor de todos los demás, dejándolos que vayan sin estorbo alguno al infierno.
Esta doctrina es contraria a la naturaleza de Dios. ¿Cómo decir que Dios es responsable de que mucha gente se pierda, cuando él quiere que “...todos los hombres sean salvos...”? (1 Timoteo 2.4).
Si la obediencia o desobediencia dependiera de Dios para que el hombre se salve, seguro que todos los hombres serían salvos, pero como la obediencia depende solamente del hombre, luego, no todos los hombres serán salvos, porque no todos quieren obedecer el evangelio.
Esta verdad es la respuesta bíblica a las preguntas del calvinista: “... ¿Por qué se salva y otro se pierde? ¿Por qué razón unos se arrepienten y creen, mientras que otros, con los mismos privilegios externos no se arrepienten?”
Respuesta: Porque unos quieren ser salvos, y obedecen, pero otros no (Apocalipsis 22.17). Efesios 2.1,6 no dice nada acerca de la “gracia eficaz”, como si nosotros no hubiéramos tenido nada que ver con nuestra salvación. Al contrario, el texto presenta un contraste entre nuestra vida sin Cristo, y nuestra vida “en Cristo”; para estar “en Cristo”, tuvimos que obedecer el evangelio (Romanos 6.1).
Esto mismo se puede decir de Colosenses 2.13 y 2 Corintios 5.17.
Juan 5.24 dice, “...De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.”, pero no dice, “..El que oye mi palabra, Y SI ES ELEGIDO PARA SALVACIÓN, NO PODRÁ RESISTIRSE A CREER...”
¡No hay nada de calvinismo en las palabras de Cristo!
Claro que Dios no nos salva por “obras de justicia que nosotros hubiéremos hecho” (Tito 3.5). Pero eso no quiere decir que no tuvimos nada que ver en nuestra salvación.
Tuvimos que creer (Juan 3.16), tuvimos que arrepentirnos (Hechos 3.19).
El arrepentimiento es algo que solamente nosotros podemos hacer, ya que, si Dios nos obligara, ¡no habría arrepentimiento!.
1 Pedro 2.9 habla de los cristianos, pero para que llegáramos a ser parte de ese pueblo, tuvimos que hacer algo, es decir, obedecer el evangelio. Al mismo Pedro le preguntaron, “... ¿Qué haremos?..” (Hechos 2.37) Pero él no dijo, “Nada, vosotros no podeis hacer nada; esperemos y Dios haga algo por vosotros para que llegueis a creer y a salvaros...”
No, sino que dijo, “...Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo...”
Ellos tuvieron que hacer algo. No hay doctrina calvinista en las palabras de Pedro, ni antes, ni en, ni después de sus epístolas.
Finalmente tenemos Ezequiel 11.19, texto que tampoco dice nada de la “gracia eficaz”.
El texto describe las bendiciones que daría Dios a quienes no hubieran ido en pos de la idolatría, es decir, a los que fueron fieles, mientras que a los infieles no.
Pero tanto unos, como los otros, andan según su corazón, es decir, según ellos lo desean.
5-LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS
Este es el último de los efectos doctrinales de la teología que heredó Calvino.
¿Qué se quiere decir con eso de “perseverancia de los santos”?
El calvinismo lo explica así: “...A quienes Dios ha aceptado en su amado, y que han sido eficazmente llamados y santificados por su Espíritu, no pueden caer ni total ni definitivamente del estado de gracia, sino que ciertamente han de perseverar en él hasta el fin, y serán salvados eternamente..”
Es evidente que tal declaración doctrinal no es bíblica, y de hecho, contraria a lo que enseña la Biblia.
Nótese que dicen, “...no pueden caer ni total ni definitivamente del estado de gracia...”,
pero, ¿qué dice la Biblia? La Biblia dice, “...De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído...” (Gálatas 5.4).
El calvinismo dice que los creyentes no pueden caer, pero Pablo dice que sí, que un creyente, aún cuando haya estado en la gracia, tiene el peligro de caer de ella.
¿Qué hay de la base bíblica del calvinismo con respecto a este punto?
Bueno, analicemos cada caso y veamos como es que el calvinismo no usa bien la palabra de Dios.
El primer texto es Filipenses 1.6; pero, este texto no enseña tal cosa. Antes que nada, es bien importante recordar que todo texto fuera de contexto es puro pretexto.
Así que, cuando consideramos el contexto del pasaje nos damos cuenta que en las palabras de Pablo, como en toda la Biblia, el calvinismo está ausente. Sí, Dios iba a perfeccionar su obra en ellos, siempre y cuando fueran activos y obedientes, “...ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor...” (2.12).
Luego tenemos el texto de 2 Pedro 1.10 Lo interesante de este texto, es que, contrario a lo que enseña el calvinismo, el cristiano no caería jamás, si él “procura hacer firme” su vocación y elección, él tiene que “hacer tales cosas” para no caer jamás.
Como vemos, el texto es condicional; por tanto, nuestra perseverancia depende de nosotros mismos.
Otro texto favorito del calvinismo es Juan 10.29,30. Pero este texto no enseña la doctrina del calvinismo. Aunque es verdad que nadie puede separarnos de Dios, también es verdad que nosotros, las ovejas, tenemos la libertad de no seguir a Cristo. En el capítulo 15, versículos 4 al 7, dice, “...Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho...”
Cristo enseña que debemos permanecer en él, lo cual es algo que nosotros hacemos.
Si el texto de las ovejas enseñara la doctrina calvinista, luego, habría una contradicción en sus mismas enseñanzas.
Así que, nadie nos puede quitar de Dios, pero nosotros, si así lo quisiéramos, podemos dejar de seguir a Cristo.
También 1 Juan 3.9 es un texto que los calvinistas suelen usar para probar su doctrina.
Sin embargo, este texto no enseña que el cristiano “no peca” en sentido absoluto, sino que no “practica” el pecado.
Con respecto a la frase “no puede pecar”, “...Según la gramática griega, el infinitivo (pecar) en el tiempo presente indica acción habitual. El de aoristo se emplea para indicar el simple hecho de acción. El texto griego aquí dice, “no puede pecar habitualmente” .
El calvinismo enseña que “...Esta perseverancia... depende no de su propio libre albedrío, sin o de la inmutabilidad del decreto, que fluye del amor gratuito e inmutable de Dios Padre...”.
Y citan 2 Timoteo 2.18,19. Pero este texto no enseña tal cosa.
Himeneo y Fileto “se desviaron”, no dice que “fueron desviados”, sino que ellos mismos tomaron tal actitud ante la verdad de Dios.
Hebreos 10.10,14 habla de la suficiencia del sacrificio de Cristo en contraste de la imperfección del sistema levítico, pero no de la imposibilidad nuestra de caer de la gracia.
De hecho…
¿qué seria de aquellos que, dejando la suficiencia del sacrificio de Cristo, vuelven al sistema sacrificial del Antiguo Pacto?
Ya lo hemos leído en Gálatas 5.4, Hebreos 7.25 no dice nada a favor del calvinismo, la palabra “perpetuamente”, según el texto griego es mejor traducida la cual habla de la salvación completa que hemos recibido de Cristo, pero no de una salvación que no se pueda perder.
Se leería “..Por eso también puede salvar por completo a los que por medio de él se acercan a Dios, ya que vive siempre para interceder por ellos...” ¿Lo ve? No hay calvinismo en el texto.
Tampoco enseña el calvinismo Hebreos 9.12,15, texto en el que se presenta un contraste entre los sacrificios de animales y el sacrificio de Cristo, el cual en verdad produce un bien espiritual en el hombre, a diferencia de los sacrificios de animales, pero el texto no dice nada de si un cristiano puede o no caer de la gracia, ese no es el tema, esa no es la cuestión a la mano en el texto.
El calvinismo injerta una idea que no es tratada en el texto. El texto de Juan 17.11 y 24, sencillamente hablan de la parte de Dios con respecto a nuestra salvación.
El deseo de Cristo es puesto de manifiesto en tales pasajes, el cual, es que seamos salvos y moremos con él por la eternidad. Pero el texto no trata nuestra parte en ese plan, ya que, nuestra obediencia es necesaria para que se lleve a cabo. Dios desea que “todos los hombres sean salvos” (1 Tim. 2.4), ese es el deseo de Dios, pero también es cierto que muchos hombres no quieren salvarse.
Este es el mismo caso con aquellos textos de Juan.
No hay calvinismo en ellos. El calvinismo vuelve a citar textos que hablan de la parte de Dios en la salvación del hombre. Tal es el caso de Romanos 8.33,39. Efectivamente, nada nos puede separar del amor de Dios.
Esa es la verdad; sin embargo, hay muchas cosas que separan a Dios de nuestro amor hacia él.
Una de ellas es la desobediencia, la cual es muestra de que no le amamos (Jn 14.15).
¿Qué será de aquellos que no quieren obedecer los mandamientos de Dios?
Sencillamente no serán salvos, ya que, Cristo salva solamente a los obedientes (Hebreos 5.9). Todas las cosas que menciona Pablo en Romanos, son oposiciones externas, las cuales no nos separan del amor de Dios, pero, ¿qué hay del pecado? ¿Qué de la desobediencia?
Por eso la Biblia dice, “...Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo...” (Hebreos 3.12).
No, ninguna cosa creada nos separa del amor de Dios, pero nosotros sí podemos separarnos de su amor, cayendo así de la gracia de Dios.
El calvinismo afirma: “...Pablo enseña que los creyentes no están bajo la ley sino bajo la gracia y por esto no pueden ser condenados por haber violado la ley (Rom. 6.14; 7.4,8; 4.15; Gál 5.3)...”
No, el cristiano no puede ser condenado por violar la ley, pero sí puede ser condenado por violar la ley de Cristo (1 Cor 9.21; Rom 6.16,18). Así que, Dios “...pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia...” (Rom 2.6,8).
Según el calvinismo, el cristiano puede caer en pecado, y se cita Romanos 7.19,25, ¡pero este texto no habla de la condición del cristiano! Espiritualmente hablando, el cristiano no es un miserable esclavo del pecado, él ya ha sido libertado de tal desgracia (v. 24, 25).
Ahora, no queremos decir que el cristiano no comete errores, claro que comete errores (1 Jn 1.8,10), pero, ¿qué será del cristiano que practica el pecado? ¿Aún así será salvo?
Claro que no (2 Pedro 2.20,22).
Claro, el calvinismo afirma que los creyentes que se apartan definitivamente de la fe, es porque nunca fueron salvos, nunca estuvieron en la gracia.
Pero, otra vez, Gálatas dice que hay quienes caen de la gracia, y nadie puede caer de la gracia si no está en ella primero.
Nadie puede caer de la fe si no está en ella primero. “..Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación...” (Santiago 5.12). “...Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga...” (1 Cor 10.12). “...Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza...” (2 Pedro 3.17; Ap. 18.3.4)
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