Episodio 8 La llegada a Egipto y las profecías a las doce tribus

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Serie la historia bíblica de la redención- A.T Episodio 9 la llegada a Egipto y las bendiciones de las doce tribus
Texto: 'Judá, te alabarán tus hermanos; Tu mano en la cerviz de tus enemigos; Los hijos de tu padre se inclinarán a ti. Cachorro de león, Judá; De la presa subiste, hijo mío. Se encorvó, se echó como león, Así como león viejo: ¿quién lo despertará? No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies, Hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos. Atando a la vid su pollino, Y a la cepa el hijo de su asna, Lavó en el vino su vestido, Y en la sangre de uvas su manto. Sus ojos, rojos del vino, Y sus dientes blancos de la leche. Rama fructífera es José, Rama fructífera junto a una fuente, Cuyos vástagos se extienden sobre el muro. Le causaron amargura, Le asaetearon, Y le aborrecieron los arqueros; Mas su arco se mantuvo poderoso, Y los brazos de sus manos se fortalecieron Por las manos del Fuerte de Jacob (Por el nombre del Pastor, la Roca de Israel), Por el Dios de tu padre, el cual te ayudará, Por el Dios Omnipotente, el cual te bendecirá Con bendiciones de los cielos de arriba, Con bendiciones del abismo que está abajo, Con bendiciones de los pechos y del vientre. Las bendiciones de tu padre Fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores; Hasta el término de los collados eternos Serán sobre la cabeza de José, Y sobre la frente del que fue apartado de entre sus hermanos. '
Génesis 49:8-12,22-26
Introducción
La historia bíblica de la redención A T, en las familias hebreas de Jacob desde Betel cuando salió de casa; de los lamentables veinte años en Padan-aram; de la experiencia de Peniel camino a casa; de la reconciliación con Esaú; de su tonto y costoso retraso en su camino de regreso a Betel; de su reencuentro con su anciano padre; y de la paciencia de Dios con él, y la bondad hacia él a través de todos los años. Estos recuerdos y experiencias lo convirtieron en santidad y lo hicieron más digno de su nombre Israel. Pero el final aún no estaba. Todavía tenía un ministerio que realizar, y en algunos aspectos fue el mejor de su vida. 1. El Vidente en Egipto Génesis 49 'El que ahora se llama profeta antes se llamaba vidente' (1 Sam. 9. 9). Un vidente es aquel que ve, y fue en Egipto donde Jacob vio cosas que todavía están en proceso de cumplimiento. Las palabras habladas sobre los dos hijos de José, y sus propios doce hijos, son programas proféticos; “bocetos de las tribus en sus grandes características en lugar de predicciones de eventos especiales, o de la historia de Israel en su conjunto”. Alrededor de su lecho de muerte, los poderes del mundo por venir se agruparon, y cayó sobre él el aliento de la profecía clara y exaltada. Desde las sombras de su propio final venidero, su ojo recorrió las edades hasta que, en una visión profética, vio al Conquistador de la muerte '. Las últimas palabras de Jacob marcan el final de la dispensación patriarcal. El primer patriarca se había convertido en una familia, y la familia ahora comenzaba a convertirse en una nación, por lo que era muy adecuado que el último de los patriarcas mirara hacia atrás; debería revisar el pasado y predecir el futuro. Con Jacob termina la primera escena de la historia bíblica de la redención. La historia que comenzó con el llamado de Abram, y termina con la muerte de Jacob, muestra cuándo, cómo y por quién se sentaron las bases del pueblo de Israel. El Prólogo hizo la historia posible y necesaria, y el Advenimiento del Mesías la hizo gloriosa. La familia hebrea que comenzó con un hombre termina con setenta (46. 27) o, según la LXX, setenta y cinco (Hechos 7. 14).
Desarrollo
I. La llegada de la familia hebrea en Egipto.
En el lenguaje figurado de la Escritura, Egipto representa la alianza con el mundo, y la dependencia de un brazo de carne:
«¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos, y su confianza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!» (Is. 31:1).
Hubo ocasiones en la historia de los judíos cuando Dios mismo mandó a sus siervos que buscaran un asilo temporal en Egipto.
i. La llegada de Abraham
No parece que Abraham recibiera dirección divina. Obró sencillamente por su propio juicio. Cuando Abraham perdió su fe, y descendió a Egipto, también perdió su valor, y persuadió a su mujer a llamarse su hermana. Había oído hablar del libertinaje de los egipcios, y temió que le quitaran la vida para posesionarse de Sara, quien, aún a su edad, poseía bastantes encantos. Los peligros de no confiar en tiempo de crisis pueden empujarnos a legitimar actos pecaminosos que en otros momentos condenaríamos con total firmeza, pero ceder a las mentiras tarde o temprano nos acarreará consecuencias.
ii. La prohibición de Dios a Isaac de ir a Egipto.
Es lamentable la decadencia de la iglesia de estos días, pues no existe una diferencia entre el mundo y el creyente, solemos repetir los mismos errores que otros han sufrido. No por falta de conocimiento, sino por intentar ignorar la vos de Dios, (su voluntad perceptiva, que encontramos claramente revelada en su palabra y que encierran sus leyes, mandamiento, estatutos, ordenanzas) ¿pocos quieren hablar del pecado, de las mezclas de la separación entre lo santo y lo mundano o pagano?, pero cuando Isaac se vio tentado por la hambruna similar a su padre, la vos de Dios no se hizo esperar;
'Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré. Génesis 26:2
No podemos pensar en un a fe que no refleja cambios y distinciones entre Egipto y Dios, no podemos tener a Dios y al mismo tiempo el pecado.
iii. La llegada de Jose
Es vendido por sus hermanos a una caravana de madianitas y estos le llevan a Egipto y le vende a Potifar capitán del ejército del faraón.
iv. La llegada de la familia de Jacob
La llegada de la familia de Jacob, esta dirigida por un evento de hambruna que lo forzó a llegar allí, para cumplimiento del anuncio profético dado al padre de la familia hebrea Abraham. 'Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años. ' Génesis 15:13
En todos los registros de la llegada a Egipto esta estuvo dirigida por la supervivencia. La primera fue por Abraham, la segunda por Isaac quien es detenido por Dios, la tercera fue la llegada de Jose, quien fue vendido por sus hermanos, pero en la cuarta ya tenemos una revelación y entendimiento del carácter de Dios por parte de Jacob, que no se siente cómodo con la idea, de descender a Egipto, de seguro podía mirar los efectos nocivos y lamentable de sus antepasados al descender a Egipto, incluso la semejanza de abundancia que se compara con Egipto, como fue el caso de Lot que dice que su elección fue basada en el hecho que las tierras que el eligió eran como las tierras de Egipto y allí puso sus tiendas. A medida que vamos adentrándonos en la revelación y compresión del Dios que ellos iban conociendo, entonces ahora vemos que Jacob no desea descender a Egipto, sino que es persuadido por Dios quien le habla.
'Y habló Dios a Israel en visiones de noche, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación. Yo descenderé contigo a Egipto, y yo también te haré volver; y la mano de José cerrará tus ojos. ' Génesis 46:2-4
Este no es una afirmación de Dios para ir a Egipto y mezclase, es una revelación de que espacialmente, diariamente estamos en contacto con Egipto, con el mundo, pero ahora a diferencia de Abraham, se tiene una conciencia de que ese periodo es temporal, para luego salir a la tierra prometida. Esta es la semejanza, que podemos ver sobre la vida del creyente. En las palabras de Jesús encontramos una perfecta semejanza de lo que está sucediendo aquí.
'He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo (Egipto) me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, Y ya no estoy en el mundo; mas estos están en el mundo (Egipto), y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. Cuando estaba con ellos en el mundo (Egipto), yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. Yo les he dado tu palabra; y el mundo (Egipto) los aborreció, porque no son del mundo (Egipto), como tampoco yo soy del mundo (Egipto). No ruego que los quites del mundo (Egipto), sino que los guardes del mal. No son del mundo (Egipto), como tampoco yo soy del mundo (Egipto). Como tú me enviaste al mundo (Egipto), así yo los he enviado al mundo (Egipto). Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo (Egipto) conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. Padre justo, el mundo (Egipto) no te ha conocido, pero yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. '
S. Juan 17:6,9,11-12,14-16,18,23-25
El mundo -Egipto el significado de la palabra mundo es:
3180 κόσμος (kosmos), ου (ou), ὁ (ho): s.masc.; ≡ Strong 2889; TDNT 3.868—1. LN 1.1 universo, como una estructura ordenada (Hch 17:24); 2. LN 1.39 tierra, superficie de la tierra, donde habita la humanidad (Mt 4:8; Mr 16:15 v.l.); 3. LN 41.38 el sistema de este mundo, los valores mundanos impíos (Gá 6:14); 4. LN 9.23 la gente, los que están alejados de Dios (1 Co 6:2); 5. LN 79.12 adorno (1 P 3:3),[1]
¿Como puede Dios contradecirse? ¿Como puede prohibir y luego mandar que se vaya donde se ha prohibido anteriormente que no se vaya? No hay contradicción, es solo el plan de Dios que ha elegido a Israel como su pueblo y que le envía a Egipto y a las naciones para que ellos sean los portavoces del Dios verdadero, lo mismo que con la iglesia.
II. El Vidente De Egipto
i. Profecía sobre las doce tribus
Estamos en el capítulo 49 de génesis con un Jacob, diferente al conocido, no que ahora incluso encarna un papel de vidente, lo que luego se conocería como profeta. Encontramos ahora Jacob, con su familia, constituida por sus doce hijos, de quienes se constituiría la nación de Israel, y este patriarca los reúne para profetizar lo que seria el desenlace de sus vidas, y el papel que cada tribu desempeñaría. Y solo dos de ellas se les anuncia la mas larga de las profecías del Patriarca Jacob. Juda y Jose
ii. La profecía sobre José
Es la mas larga de todas, desde el versículo 22-26. se dice más de él que de Judá, porque ahora ocupaba el primer lugar, sustituyendo a Rubén, y era «consagrado entre sus hermanos»[2]. El anuncio profético se extendía hasta sus dos hijos, Manases y Efraín, de Efraín tenemos a Josué el conquistador del libro que lleva su propio nombre. Dios le había revelado que sería grande entre todos sus hermanos y ahora su padre a través de esta profecía estaba dando cumplimiento a lo que antes Dios le había revelado.
iii. La profecía sobre Juda.
Esta tribu recibe la profecía de ser la que se convertiría en la responsable de donde vendría la simiente, el Mesías. Jesús vendría de la tribu de juda y a esta tribu se le promete: que el dominará a los demás y vencerá a sus enemigos. Ciertamente, es un cachorro de león, que no teme a nadie, destinado a la supremacía, como los leones son más fuertes que cualquier otra criatura y dominan el reino animal.[3] Hasta ahora las palabras de Jacob a sus tres hermanos no eran tan alentadoras. A este hijo lo iban a alabar sus hermanos, ya que Dios iba a hacer cosas maravillosas mediante él. La bendición del pacto, que Dios le había dado a Abraham, Isaac y Jacob, ahora la iba a tener Judá.
a) Judá también iba a asumir el liderazgo, el derecho que los otros tres hermanos habían perdido.[4]
a) 'No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies, Hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos. Génesis 49:10
David iba a venir de esta tribu, e iba a establecer la dinastía que le iba a dar reyes al pueblo de Dios. El báculo real será sostenido por los descendientes de Judá, incluyendo al más grande Hijo de David, Jesucristo (Lucas 1:32, 33).[5]
'Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. '
Una promesa de perpetuidad de la dinastía real condicionada “hasta que llegue Siloh”. Siloh se entiende generalmente como “descanso” o “el que trae descanso”, un nombre para el Mesías que trae descanso a nuestras almas[6]
III. La promesa de la salida de Egipto
'Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años. 'Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza. Génesis 15:13-14
a) Los que entraron
'Y los hijos de José, que le nacieron en Egipto, dos personas. Todas las personas de la casa de Jacob, que entraron en Egipto, fueron setenta. 'Génesis 46:27
b) Las tribus bendecidas
'Todos estos fueron las doce tribus de Israel, y esto fue lo que su padre les dijo, al bendecirlos; a cada uno por su bendición los bendijo. Génesis 49:28
Conclusión
En todos estos 50 capítulos que hemos estudiado hasta ahora se encuentra implícitamente todo lo que se revela luego. Aquí hay verdades profundas sobre Dios, su naturaleza, diseños, actividades y métodos; sobre el hombre, su creación, responsabilidad, pecaminosidad y esperanza; sobre la raza humana, su unidad, vanidad y divisiones; sobre vida, individual, doméstica, social y tribal; con respecto a la Providencia, la inmanencia de Dios en los asuntos de los hombres, y la forma en que Él usa tanto su disposición como su capricho; con respecto a la redención, en promesa y símbolo; y con respecto al destino, el conexión necesaria entre el carácter y el destino. Todas estas son cosas importantes, y solo la Biblia trata con ellas de una manera grande y autorizada.
[1] Swanson, J. (1997). Diccionario de idiomas bı́blicos: Griego (Nuevo testamento) (Edición electrónica.). Bellingham, WA: Logos Bible Software.
[2] Baldwin, J. G. (2010). Génesis 12–50: De Abraham a José. (D. Menezo, Trad.) (1a Edición castellano, p. 269). Barcelona; Grand Rapids, MI: Andamio; Libros Desafío.
[3] Baldwin, J. G. (2010). Génesis 12–50: De Abraham a José. (D. Menezo, Trad.) (1a Edición castellano, p. 266). Barcelona; Grand Rapids, MI: Andamio; Libros Desafío.
[4] Jeske, J. C. (2004). Génesis. (R. C. Ehlke, Ed.) (p. 387). Milwaukee, WI: Editorial Northwestern.
[5] Jeske, J. C. (2004). Génesis. (R. C. Ehlke, Ed.) (p. 387). Milwaukee, WI: Editorial Northwestern.
[6] Jeske, J. C. (2004). Génesis. (R. C. Ehlke, Ed.) (p. 387). Milwaukee, WI: Editorial Northwestern.
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