¿Quién soy?

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Identidad y vida cristiana

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¿Quien soy?

74Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo.

INTRODUCCION

SALUDOS
Louis Vivet: Louis Vivet fue una de las primeras personas en ser diagnosticado con TID. El 12 de febrero de 1863, su madre prostituta dio a luz a Louis. Lo ignoró casi durante toda su infancia y por ello, cometió su primer crimen con solo 8 años. Vivet fue arrestado muchas veces y vivió en un correccional hasta los 18 años. Su trastorno se manifestó cuando tenía 17 años y sus personalidades aparecieron cuando empezó a trabajar en una viña. Una víbora se envolvió alrededor de su mano y aunque no le mordió, le causó un trauma. Empezó a sufrir convulsiones y se quedó paralizado de cintura hacia abajo. Sus síntomas no eran físicos, sino psicosomáticos. Por ello, fue enviado a un psiquiátrico y su trastorno se complicó aún más. Se convirtió en una persona totalmente nueva, con personalidad propia y sin reconocer a nadie que era cercano a él. Entre 1880 y 1881 lo cambiaron varias veces de asilos para tratarlo con diferentes técnicas como la hipnosis y metaloterapia. Más adelante, un doctor pudo diagnosticarlo bien y descubrió que tenía 10 personalidades diferentes; cada uno con sus rasgos y historias.
OBJETIVOS
Saber que tipo de identidad tengo
reflejar por la gracia de Dios la verdadera identidad cristiana

DEFINICIÓN DEL TERMINO

Qué es Identidad personal:
La identidad personal está constituida por el conjunto de características propias de una persona que le permite reconocerse como un individuo diferente a los demás.
La identidad personal determina el carácter, el temperamento, las actitudes y los intereses de la persona; moldea su conducta y va definiendo ciertos aspectos de su vida consonantes con su participación en la vida social y a su afinidad con determinados grupos sociales. En líneas generales, la identidad personal configura la personalidad del individuo.
Sin embargo, la identidad personal es también un concepto dinámico, pues cada quien, a lo largo de su vida, puede re configurar su identidad en la medida en que el concepto que tiene de sí mismo va modificándose en función de sus experiencias, intereses o expectativas.
Desde un punto de vista administrativo, la identidad personal hace también referencia al conjunto de datos o informaciones que sirven para identificar a una persona y para diferenciarla de las demás: nombre, fecha de nacimiento, huella digital, número de ciudadanía o de seguridad social, y otros elementos que permiten que alguien sea identificado de manera oficial por una autoridad administrativa.

PERDIENDO LA IDENTIDAD (GEN 3.1-7)

Todos nosotros conocemos esta historia con relación a la caída del hombre. después de la perfección de la creación de Dios cuando el hombre desconfía de las instrucciones de su creador es cuando el hombre inicia a perder su identidad. La desconfianza en las instrucciones de Dios trae dudas con respecto a quienes somos y cual es nuestro rumbo, cosa que se ve muy definida en nuestro mundo actual. Según el relato bíblico como muy bien lo conocemos, después de la desconfianza en las instrucciones de Dios entonces viene la caída. El hombre al pecar, al ser confundidos por el enemigo entonces pierde totalmente la noción de quienes eran. Después de estar cubiertos por ese manto de santidad, ahora se sienten atemorizados y comienzan ellos a re formularse su propia identidad. Según Gen 3.7 dice que cuando sus ojos se abrieron ambos conocieron que estaban desnudos y cosieron para sí hojas de higuera.
Desde el mismo inicio del pecado el hombre no sabe quien es y para que encuentre su rumbo es necesario que el hombre busque a su creador para que el nos recuerde de donde venimos, para que existimos, que tenemos que hacer y hacia donde nos dirigimos. Tanto Adán como Eva comieron del fruto y obtuvieron un conocimiento que, si hubiesen obedecido a Dios, nunca habrían tenido -una experiencia en la desobediencia y deslealtad a Dios-, el conocer que estaban desnudos. Desapareció el ropaje de inocencia, una cobertura proveniente de Dios que los rodeaba. Ellos sustituyeron esa vestimenta celestial cosiendo delantales de hojas de higuera.
ahora, hay muchas identidades que el hombre se ha ido formando con el paso del tiempo pero es nuestro deseo compartir algunos puntos importantes para saber quienes somos en realidad.

QUIENES SOMOS CUANDO...

Nos molestamos: El necio da rienda suelta a toda su ira, Mas el sabio al fin la sosiega. Uno de los momentos en que revelamos nuestra identidad es cuando estamos molestos. Es en estos momentos cuando salen a relucir muchas cosas que a veces no conocíamos ni aún nosotros de nosotros mismos. Creo que todos tenemos luchas en este aspecto sin embargo, es cuando estamos molestos cuando relucen malas actitudes, malas palabras, etcétera. En momentos de ira decimos palabras que hieren, cuando somos controlados por la ira actuamos de maneras impensadas, y cada día hay crímenes que se cometen por razón de la ira. la biblia comenta varios acontecimientos en donde la ira tomó su protagonismo. Tenemos el caso de Pedro en ocasión de la aprensión de Jesús con aquel soldado como cortó su oreja por ese episodio de ira. Sabemos que los hijos de Dios debemos caracterizarnos por tener siempre una actitud diferente pero todos tenemos esta lucha intensa con la cual no podemos solos.
Cuando estamos solos: Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz. Esta es una ocasión cuando revelamos muchas cosas que reflejan nuestra verdadera identidad. ¿Qué tipo de cosas vemos cuando nadie nos ve? en nuestros celulares, en Internet, en la televisión y muchos otros lugares. ¿Qué hacemos cuando nadie nos ve? en las transacciones, que escucho cuando más nadie me ve entre comillas. A veces nos cuidamos mucho de lo que hacemos al frente de las personas pero no cuidamos lo que hacemos cuando estamos solos pensando que nadie nos está mirando. Es aquí cuando reflejamos verdaderamente quienes somos, es aquí donde se revela quien controla nuestras vidas.
Cuando alcanzo el éxito: Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; Mas con los humildes está la sabiduría. En tiempos de éxito se revela el verdadero carácter de una persona. Es posible que usted conozca a alguna persona que tenía una forma de ser muy cordial y humilde sin embargo, después de tener éxito en algún punto de su vida resulta ser que llega a ser una persona totalmente distinta, ya casi no conoce, ya casi no habla, ya no se relaciona con los fracasados y cosas por el estilo. Es es estos puntos cuando también se puede conocer la verdadera identidad de una persona. Tomando el ejemplo de Pedro mencionado anteriormente, no sé si recuerdan aquella ocasión cuando Jesús fue a sus discípulos sobre las aguas y Pedro al verle caminar así el también quiso experimentar esto y Jesús lo llama para que vaya a el y comienza Pedro a caminar por las aguas y mientras mantuvo su vista en Jesús todo marchó bien pero comenta la escritora Elena White que cuando Pedro vio que podía caminar sobre las aguas sintió que era algo que había podido lograr por sí mismo y quitó la mirada de su maestro para mirar a sus compañeros como queriendo decir “miren mi nueva habilidad” y fue allí cuando empezó a hundirse. A veces decimos que el éxito cambia a algunas personas pero como también hemos escuchado es que en realidad no las cambia, sino que revela realmente quien es la persona
Cuando fracasamos: En tiempos de fracaso también revelamos quienes somos. Es posible que en tiempos de fracaso lo que hacemos es inmediatamente culpar a Dios por todo lo que nos sale mal, es también en tiempos de fracaso cuando nosotros revelamos a quién realmente servimos y porqué servimos. Algunos en tiempos de fracaso deciden alejarse de Dios para buscar sus “sueños” y así también en tiempos difíciles revelamos nuestra identidad.
Cuando estamos en la iglesia y fuera de ella: Quienes somos cuando estamos delante de nuestros hermanos, quizás procuramos ser personas muy calmas, muy corteses, muy tratables pero cuando estamos fuera de ella nos transformamos. Es posible que cuando vamos para la iglesia nos pongamos el disfraz de santos y cuando regresamos volvemos a colocarnos el disfraz de diablitos. Esta es otra forma de revelar nuestra verdadera identidad.
Cuando estamos con los amigos no cristianos: Por ultimo en esta sección quienes somos cuando estamos entre amigos que no son cristianos. Recuerdo que cuando estaba en el colegio siempre fui bastante tranquilo pero en una ocasión me di cuenta que me estaba cambiando de disfraces y me comencé a dar cuenta que cuando estaba en la iglesia me comportaba de una forma y cuando estaba entre amigos de otra forma y tuve que pedirle a Dios fuerzas y perdón porque no estaba siendo sincero cuando estaba en otro circulo diferente al de mi iglesia. Es en estos momentos cuando podemos también reflejar quienes realmente somos. Que palabras decimos, que conversaciones tenemos, que miramos con nuestros amigos no cristianos, que escuchamos con ellos, y póngase a meditar en este momento sobre todos estos aspectos mencionados que reflejan nuestra verdadera identidad.
ILUSTRANDO EL CONCEPTO DE IDENTIDAD
Tomando el ejemplo utilizado de nuestro querido Pedro quizás podemos sentirnos identificados con su caso en relación a lo que venimos hablando. Si analizamos la vida de Pedro, sin caer en las críticas sino sacando las enseñanzas que podemos obtener de tu maravillosa transformación podemos ver como Pedro era un hombre si se puede decir tosco, era impetuoso, quería siempre ser el primero en hablar, deseaba ser el más sobresaliente en todo. Vemos como Pedro a pesar de haber estado algunos años con Jesús aún seguía teniendo algunos rasgos de carácter que demostraban su antigua identidad pecadora y en una ocasión si recordamos allí en Mateo capítulo 16 observamos la ocasión de la última cena, cuando Jesús expone que sería entregado por alguno de ellos. Al terminar dice el versículo 30 en adelante: 30 Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos. 31 Entonces Jesús les dijo: Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas. 32 Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea. 33 Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré. 34 Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. 35 Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.
Vemos a Pedro muy seguro de su identidad, vemos a Pedro como con palabras que le caracterizaron siempre, palabras impetuosas el sale al frente diciendo “Aunque todos estos te nieguen yo jamás lo haré”. Un poco más adelante, solo un tiempito más adelante cuando le dice a sus discípulos que le acompañen en oración resulta ser que cuando Jesús va a orar y regresa encuentra a todos durmiendo 40 Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Vemos como Jesús se dirige de manera específica a Pedro como sabiendo lo que iba a suceder fortalecer su identidad para que no fallara en sus palabras.
Podemos observar ahora como en medio de la presión va saliendo la verdadera identidad de Pedro. Dicen los versos 57 y 58: 57 Los que prendieron a Jesús le llevaron al sumo sacerdote Caifás, adonde estaban reunidos los escribas y los ancianos. 58 Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrando, se sentó con los alguaciles, para ver el fin. Dice aquí que “le seguía de lejos”, quizás puede parecerse a nosotros teniendo una relación a distancia con Jesús, solo buscándole cuando necesitamos algo sin comprometernos con el. Esa es parte de una identidad defectuosa.
Tenemos la primera parte de la negación de la identidad de Pedro: Mat 26:69 Estando Pedro sentado fuera, en el patio, se le acercó una criada y le dijo: --Tú también estabas con Jesús, el galileo. Este estaba sentado en el patio, fuera del edificio donde se llevó a cabo el juicio. Dice que una de las criadas que estaba en la puerta que había dejado entrar a Pedro le hace la primera pregunta decisiva a Pedro que era si el era uno de los que andaba con Jesús a lo que como todos sabemos éste responde: “No sé lo que dices”. Es evidente que Pedro había olvidado por completo la advertencia que Jesús le hizo sólo unas pocas horas antes.
Esperaba que nadie le reconociera y había llegado al punto de unirse a la multitud en sus rudas burlas a Jesús (DTG 659).
Esta fue la primera negación de Pedro.
5. Siguiendo el suceso dice: Mat 26:71 Saliendo él a la puerta, lo vio otra y dijo a los que estaban allí: --También este estaba con Jesús, el nazareno. Una segunda persona ve a Pedro y conociéndole lo acusa de ser uno de los seguidores de Jesús y el vuelve a negarlo. Su segunda negación fue más enfática que la primera.
Continuando la escena llegamos a la parte más conocida del relato: Mat 26:73 Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: --Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre. Mat 26:74 Entonces él comenzó a maldecir y a jurar:[43] --¡No conozco al hombre! Y en seguida cantó el gallo. Según Luc. 22:59, transcurrió aproximadamente una hora entre las dos primeras negaciones y la tercera. Juan (cap. 18:26) indica que el tercero en acusar a Pedro era un siervo del sumo sacerdote, pariente de Malco, a quien Pedro le había cortado la oreja. Pedro comprendió al punto que su situación era difícil. Si se lo identificaba como la persona que había herido a Malco, había peligro que lo llevaran al juzgado por intento de asesinato. Se dice que Pedro comenzó a maldecir Esto violaba directamente el precepto dado por Jesús en el Sermón del Monte en cuanto a la manera pura y sencilla de hablar. El falso juramento de Pedro no era garantía de que decía la verdad. Jesús había advertido precisamente en contra de este mal. En ese momento, Pedro no era mejor que los falsos testigos que testificaban en contra de Jesús.
Después de esto dice que Pedro se acordó de todo lo que le había dicho a su maestro y le pesó grandemente en su corazón y empezó a llorar porque sabía que le había fallado a su Señor.
TENIENDO UNA NUEVA IDENTIDAD
Desde un punto de vista administrativo, la identidad personal hace también referencia al conjunto de datos o informaciones que sirven para identificar a una persona y para diferenciarla de las demás: nombre, fecha de nacimiento, huella digital, número de ciudadanía o de seguridad social, y otros elementos que permiten que alguien sea identificado de manera oficial por una autoridad administrativa.
Jesús fue trabajando desde el inicio en la vida de Pedro para crear en el una nueva identidad, para que el supiera quien era en realidad y desde el inicio de su relación lo primero que hizo Jesús fue cambiar su nombre. Jesús dio a Simón su nuevo nombre, Pedro, cuando Andrés, su hermano, lo llevó ante Cristo. Juan 1:42 Y lo trajo a Jesús. Mirándolo Jesús, dijo: --Tú eres Simón hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas --es decir, Pedro--. Al Jesús cambiar el nombre de las personas es para hacerles saber que ya no serán los mismos, es para indicarles un nuevo comienzo. Ejemplo de esto tenemos en toda la biblia, algunos ejemplos tenemos como Abram-Abraham, Sarai-Sara, Jacob-Israel, Saulo-Pablo y así muchos otros casos. Ya Jesús estaba trabajando en la nueva identidad de Pedro desde hacía mucho tiempo.
Pedro comenzó a ser diferente desde el momento en que nació de nuevo y esto podemos decir que sucedió el mismo día que negó a su maestro. Salió del patio donde había entrado unas dos o tres horas antes. Según Luc. 22:61, Jesús miró a Pedro precisamente antes de que éste saliera con premura. Después de vagar sin rumbo por algún tiempo, Pedro llegó hasta el Getsemaní, al mismo lugar donde hacía poco su Maestro se había postrado (DTG 660). Lloró amargamente. “Rompió a llorar amargamente” (BJ). Si Pedro hubiera procurado hacer caso a la amonestación de Jesús de velar y orar (vers. 41) con tanto fervor como el que manifestaba ahora al llorar por sus palabras de traición, nunca las hubiera pronunciado. Pero a pesar de que a Pedro sin duda le parecía que todo estaba perdido —hasta su misma persona—, el amor del Salvador lo reanimó y le ayudó a superar este trágico episodio. Lo mismo puede ocurrirnos a nosotros. Ninguna hora es tan oscura, ninguna experiencia de dolor y de chasco es tan amarga, como para que la luz del amor de Jesús no pueda fortalecernos y salvarnos (DTG 345). En este momento Pedro se dio cuenta que no tenía identidad y lo supo reconocer y desde este instante Pedro no fue el mismo.
Cuando Jesús resucitó toma consideración de su amado Pedro de una forma muy especial. Dice Mar 16:5 Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca, y se asustaron. Mar 16:6 Pero él les dijo: --No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado. Ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde lo pusieron. Mar 16:7 Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí lo veréis, como os dijo. El hecho de que Jesús lo mencionara por nombre era una indicación de que, a pesar de sus errores, Pedro todavía era reconocido e incluido entre los amigos íntimos de Jesús porque sinceramente se había arrepentido.
La vida de Pedro nunca más fue la misma. Todo en el cambió y su nueva identidad lo llevó a hacer grandes cosas. En los Hechos de los Apóstoles es el personaje sobresaliente y líder apostólico en la primera parte del libro, capítulos 1-12. Habló ante los discípulos respecto a quien debía sustituir a Judas, y predicó a la multitud en Pentecostés (Hechos 2). Fue el instrumento de muchas curaciones (Hechos 3) y conversiones a Cristo (Hechos 4). Hasta resucitó a una mujer (Dorcas). Tuvo la valentía de predicar a los gentiles en casa de Cornelio (Hechos 10). Sus hechos y buenas obras fueron demasiado numerosos para anotarlos aquí. Influyó en el Evangelio de Marcos. En efecto, narró la historia que Marcos transcribió en su Evangelio. Es el autor de 1 Pedro y, según la tradición, de 2 Pedro también. La imagen que de él, nos ha transmitido la historia es la de un hombre impetuoso pero sincero en su proceder. La tradición afirma que murió crucificado cabeza abajo en Roma.
CONCLUSIÓN
Recuento
Cuando el Señor Jesús preguntó a sus discípulos qué decían las gentes y ellos mismos en cuanto a quién era él, Pedro dijo por sí mismo y por sus condiscípulos: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente." (Mat. 16: 13-17).2. Cuando, después de que el Señor Jesús tuvo una discusión con los judíos en la que se declaró como "el pan de vida", y muchos de los discípulos abandonaron al divino Maestro, preguntó a los doce si ellos también querían irse de con él; Entonces Pedro contestó, otra vez por sí mismo y por sus condiscípulos: "Señor, ¿a quien iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros creemos y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente." (Juan 6:20-69).
Llamado.
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