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Efesios, el cuerpo de Cristo frente a la pandemia  •  Sermon  •  Submitted
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Pablo introduce su carta con un saludo típico del primer siglo, en donde reconoce su propia posición delante de Dios, así como la de los hermanos que se encuentran en una comunidad geográfica específica.

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Efesios 1.1–2 LBLA
Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios: A los santos que están en Efeso y que son fieles en Cristo Jesús: Gracia a vosotros y paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
A principios del siglo pasado, en Estados Unidos vivió una mujer que se llamó Hetty Green. Esta mujer fue famosa por ser la mujer más rica de su época, con una cuenta en el banco de más de 100 millones de dolares. Sin embargo, a pesar de ser una mujer extremadamente rica, Hetty Green fue conocida por ser la mujer más avara y avara del mundo. Vivía en pequeñas habitaciones de míseros hoteles para pagar bajos impuestos. Usaba el mismo vestido para no gastar en ropa y lo lavaba solo en la parte que daba al piso para ahorrar jabón. La comida era de la peor del mercado y viajaba sin escoltas. En una ocasión, su hijo Edward sufrió una herida en la rodilla y lo llevó a una clínica de caridad. Para desgracia de Edward, el médico reconoció a Hetty y exigió que la mujer pagara la consulta. Hetty se negó a hacerlo y lo atendió personalmente. Dos años después, la pierna se infectó y tuvo que ser amputada debido a la gangrena. Teniendo una gran fortuna, vivió de la manera más miserable que puede haber.
Desafortunadamente, muchos como cristianos vivimos de la misma manera que Hetty Green. Como creyentes en el evangelio tenemos a nuestra disposición una enorme e incontable fortuna, pero no hacemos uso de ella. Entonces vivimos de una manera pobre y miserable espiritualmente. La imtención de Pablo al escribir su carta a los efesios fue precisamente esa: Enseñar a los creyentes las abundantes riquezas que tienen en Cristo; y la intención de mi corazón el día de hoy es que salgamos de este lugar entendiendo dos cosas: La posición que tenemos en Cristo, es decir la identidad que como creyentes tenemos; así como también nuestra posición que como creyentes tenemos en el mundo.

La posición del creyente en el mundo (v.1b)

Nos dice el versículo 1b “A los santos que están en Éfeso”. Pablo como introducción a su carta hace la aclaración de que los destinatarios son personas que viven en una comunidad específica. Esto quizá puede sonar muy obvio para ustedes, e incluso decir sarcásticamente que soy muy observador. Pero es de suma importancia entender quienes fueron los primeros lectores de la carta, para poder entender el porque Pablo les escribió.
Los efesios vivían en una comunidad en el mundo geográfico, es decir, Éfeso.

Una comunidad en el mundo geográfico

¿Qué era Éfeso?
La ciudad de Éfeso era la capital de la provincia de Asia Menor, una comunidad portuaria, por lo que la economía en esa ciudad era muy buena. Los expertos en historia y arqueología estiman que la ciudad de Éfeso contaba con una población entre 300 a 500 mil habitantes (mas o menos la población de Cuatitlán Izcally). Éfeso era famosa, además, por ser el centro religioso para la adoración de la Diosa Artemisa (nombre para los griego; o Diana para los romanos). Artemisa era la diosa de la fertilidad. Pero no solo eso, sino que el templo de la diosa Artemisa era considerado como una de las Siete Maravillas del mundo antiguo, teniendo unos 55m de ancho, con 115m de largo. Estaba construido sobre una plataforma de 63m de ancho por unos 127m de largo. Había en el 117 columnas de 18m de alto, por 2m de diametro. Para que la dimensionemos, era la mitad del Castillo de Chapultepec a lo ancho. En ese lugar se ofrecían cultos a la diosa Artemisa, teniendo sacerdotisas vírgenes practicando la prostitución, y terminando en orgías, específicamente entre los meses marzo-abril.
Dado que estaban entregaban a la idolatría, la practica de la magia era común en la ciudad. En busca de mayor conocimiento de sus deidades, practicaban el ocultismo. Incluso, muchos de sus encantamientos y hechizos eran escritos en libros, los cuales se vendían. De hecho, Hch. 19.19 nos dice que aquellos libros eran caros, pues cuando los quemaron se estimó el valor de ellos en “ciento cincuenta mil piezas de plata”, equivalente a $110,400,000 pesos.
A esta ciudad es a la que Pablo estuvo evangelizando. Hechos 19 nos relata la historia de cómo Apolos fue y predicó el evangelio (Hch. 18.24-28), y Pablo comienza la obra de edificación de la iglesia trabajando durante dos años y tres meses. Pero, frente a la fuerte idolatría y ocultismo de la ciudad, nos dice que hubo fuerte oposición: endemoniados, fariseos, judíos celosos, griegos enojados, etc. Hch. 19.34 que Pablo, frente a una gran multitud, ésta estuvo gritando durante dos horas “Grande es Diana de los efesios”.
Hermanos, puede sorprendernos la condición esta ciudad, y lo alejados de Dios que se encontraban los efesios. Pero, la realidad es que también nosotros nos encontramos en una sociedad y una comunidad alejada de Dios. Gente matando por dinero, secuestrando o prostituyéndose, aunque no en honor a la diosa Diana, si lo hace en honor al dinero. En la semana se hizo viral un video de un hombre despiadadamente golpeado por los pasajeros de una combi, porque el hombre se subió a asaltar pero le salió mal la jugada. Supe también que el Pastor MacArthur esta en juicio por haber abierto su iglesia, a pesar de que está prohibido hacerlo en California. Pero si están abiertos los bares y lugares públicos. Gente que se hace llamar cristiana aceptando y viviendo una vida homosexual. Gente dentro de las iglesias golpeando y maltratando a sus esposas, a sus esposos, a sus hijos, o incluso a los vecinos.
Hermanos, estamos viviendo en medio de una sociedad que, en palabras de Pablo, vive “conforme al príncipe de la potestad del aire” (Ef. 2.2), es decir, satanás; “satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente”(Ef 2.3); viviendo “en la vanidad de su mente, entenebrecidos en su entendimiento, excluidos de la vida de Dios por causa de la ignorancia” (Ef 4.17–18); viviendo en “inmoralidad, y toda impureza o avaricia… (hablando) obscenidades, necedades, groserías” (Ef 5.3–4.). Esa es la sociedad en la que estaban viviendo los efesios. Esa es, también, la sociedad en la que nos encontramos tú y yo. Querramos o no, lo veamos o lo ignoremos, la realidad es que vivimos en una comunidad en el mundo pero, a pesar de vivir en el mundo, no somos del mundo.

Una comunidad en el mundo, pero no del mundo

Pablo se refiere a los efesios como santos (que hablaremos de eso más adelante), “que están en Éfeso”. Pablo estaba consciente, y no estaba negando la realidad de la iglesia. Imaginen que en esta comunidad, existiera un templo donde se adorara a una imagen de una mujer, y que en honor a ella se estén haciendo orgías a plena luz del día, y sin ocultarse. Imagina estar reuniéndote domingo tras domingo aquí, y que de camino para acá pases por ese templo. Imagina que tus vecinos continuamente estén realizando rituales, sacrificios de animales, y haciendo ruidos en la noche (y no me refiero a fiestas con el equipo de sonido a todo volumen).
¿Te imaginas estar viviendo en una sociedad de este tipo, y tratar de ser cristiano?
Los efesios lo estaban experimentando. Y por eso Pablo les escribe diciendo que, aunque antes ellos vivían conforme al príncipe de la este mundo, Satanás, “muertos en sus delitos y pecados, (ahora están vivos porque) les dio vida juntamente con Cristo” (Ef 2.5). A pesar de estar viviendo en un mundo lleno de maldad y en tinieblas, “ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz” (Ef 5.8). A pesar de enfrentar oposición demoníaca, ataques del enemigo de sus almas, ellos debían tomar “toda la armadura de Diosa para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo (Ef 6.11).
En la segunda parte de la carta (Ef. 4-6), Pablo les exhorta a los efesios:
Mantener las características de una vida cristiana (Ef 4.17-24)
Efesios 4.22 LBLA
que en cuanto a vuestra anterior manera de vivir, os despojéis del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos,
Efesios 4.24 LBLA
y os vistáis del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad.
Vivir en amor, motivando la vida del creyente (Ef. 5.1-2)
Efesios 5.2 LBLA
y andad en amor, así como también Cristo os amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma.
Ser de ejemplo para el mundo en oscuridad (Ef. 5.3-14)
Efesios 5.8 LBLA
porque antes erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz
Tener una vida controlada por el Espíritu Santo (Ef 5.15 - 6.9)
Efesios 5.18 LBLA
Y no os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, sino sed llenos del Espíritu,
Vivir en victoria sobre sus enemigos naturales (Ef. 6.10-20)
Efesios 6.11 LBLA
Revestíos con toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo.
La vida de un creyente debe ser completamente distinta a la vida de la gente que vive sin Dios en el mundo. Somos llamados a vivir una vida consecuente al evangelio que hemos oído y creído (Ef. 4.1). el teólogo español Samuel Pérez Millos comentó al respeto:
Aquellos que han sido llamados por Él para salvación y han recibido la gracia para perdón de pecados y vida eterna, son puestos en Cristo y Cristo en ellos, para que, por el poder el Espíritu, vivan conforme al llamado celestial.
Hermanos míos, si has sido llamado a vida eterna, si has creído en el evangelio, estas obligado a vivir una vida distinta a la que tenías antes de ser creyente. Eres miembro de una comunidad en el mundo, pero no eres del mundo. Esa es la posición que tienes ante la sociedad, esa es tu identidad en el mundo.
Efesios nos enseña que tenemos una Posición en el mundo, en primer lugar. Pero Efesios también nos enseña en segundo lugar, que esa posición en el mundo proviene de Nuestra posición en Cristo.

La posición del creyente en Cristo (v.1a, 1c-2)

“A los santos que están en Éfeso y que son fieles en Cristo Jesús” (Ef. 1.1)
Con posición me estoy refiriendo a identidad. En este caso, la identidad que tiene todo creyente cuando viene a los pies de Cristo. Algo que me llama la atención es que Pablo nunca se refiere a los creyentes como “cristianos”, sino como “santos”, o los que están “en Cristo”. De hecho, en los escritos de Pablo la frase “en Cristo” o “en el Él” se repite más de cien veces, dando a entender precisamente lo que estoy diciendo. Nuestra Unión con Cristo es una de las doctrinas más importantes en la Biblia, más ampliamente desarrollada en el Nuevo Testamento, puesto que describe la nueva posición que tenemos cuando venimos a Cristo. Un comentarista lo dijo de la siguiente manera:
“La frase “en Cristo Jesús” marca la posición que todos los creyentes tenemos por haber entrado al cuerpo de Cristo. Aparte de representar una unión vital con él, habla de la intimidad por la cual los cristianos comparten su vida, seguridad, poder y victoria (Raúl Caballero Yoccou, Comentario bı́blico del continente nuevo: Efesios, 22.)
Pablo más adelante explica esta doctrina al hablar de todas las riquezas que tenemos por estar unidos a Cristo. Pero para poder definir esta doctrina, Ef. 2.5-6 nos explica que “nos dio vida juntamente con Cristo… y con El nos resucitó, y con El nos sentó en los lugares celestiales”. Es decir, lo que hizo Jesús, en Su vida, en Su muerte y en Su resurrección, cuando creemos en Cristo, Dios ve que nosotros también lo hicimos. Vivimos una vida perfecta en Cristo (2 Co. 5.21); morimos en la cruz junto con Él (Ga. 2.20); y resucitamos cuando Él lo hizo (Ro. 6.5).
¿Cómo podemos entender esta unión?
Efesios 5.30 nos presenta una imagen vívida de esta unión. Una metáfora para describir nuestra unión con Cristo.
Efesios 5.29–32 LBLA
Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, así como también Cristo a la iglesia; porque somos miembros de su cuerpo. Por esto el hombre dejara a su padre y a su madre, y se unira a su mujer, y los dos seran una sola carne. Grande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia.
Pablo cita Gn. 2.24 para hablar que así como un esposo se une con su esposa, así nosotros nos unimos a Cristo, como nuestro esposo (Is. 54.5). Así como un esposo es una sola carne con su mujer, y ella con su esposo, así nosotros somos una sola carne con Cristo, y lo que Él es nosotros lo somos para Dios. Lo que Él hace, nosotros también lo hicimos. Somos UNO CON CRISTO.
Eso eran los efesios, Uno con Cristo; Una Iglesia en el mundo, pero apartada por Dios.

Una Iglesia en el mundo apartada por Dios

“A los santos que están en Éfeso y que son fieles en Cristo Jesús” (Ef. 1.1)
De esta manera se refiere a los efesios. Santos en Cristo. Pero referirse así de lo efesios no significaba lo mismo que para nuestra mente significa. Cuando escuchamos la palabra santo pensamos en un personaje que murió hace mucho tiempo y que tuvo una vida ejemplar, al punto de ser venerado por la gente durante años. Incluso hasta han hecho imágenes sobre ellos, hasta la serie “A cada quien su santo”. El mundo piensa que eso es ser un santo. Incluso hasta se piensa que un santo es aquella persona que no hace nada malo. Pero en la Biblia, esta palabra tiene otro significado.
La palabra “santo” era usada para denotar “un objeto de temor reverente, «limpio», con el sentido de «retraerse de»."Santo” se usa con respecto a los santuarios («sagrado»)”. En el AT, algo santo tenía dos definiciones:
Significaba “quemar, resplandecer, o irradiar
Significaba “separado, aparte, diferente
De este modo, para un judío escuchar la palabra santo era otra cosa muy distinta a lo que tu y yo comprendemos o entenderíamos. Lo interesante es que Pablo se refiere a los creyentes de Éfeso como gente santa, lo cual puede significar resplandecientes, así como gente separada o distinta. Y, en este sentido, el creyente es ambas cosas. Dios ha llamado al creyente para estar separado del mundo, es decir, ser distinto al mundo. Como se mencionó anteriormente, la Iglesia de Cristo está en el mundo, en Cuatitlán Izcally, sin embargo, ha sido apartada del mundo por Dios para que sea distinta a lo que el mundo es, piensa y hace.
Hace unos años tuve la oportunidad de estar en Monterrey, Nuevo León. tenía que ir a Texas para el seminario, pero había quedado de verme con un amigo allí para irnos juntos para el seminario. Mi amigo no iba a llegar sino hasta la noche, así que los que nos iban a hospedar me dieron un paseo por la ciudad de Monterrey y pude conocer muchas cosas. Después de un tiempo caminando por las calles, empecé a notar algo muy interesante. Los que iban conmigo caminaban muy despacio (según mi percepción), por lo que en varias ocasiones tuve que detenerme para esperarlos. Incluso cuando cruzábamos las avenidas, yo me cruzaba sin esperarme a que estuviera el alto. Ellos no.
Después de caminar, nos sentamos a descansar y me dijeron:
- Se nota que no eres de aquí, Max. Tu forma de caminar tan apresurada, y tu forma de cruzar la calle entre los carros es demuestra que eres de la Ciudad de Mexico, y no de aquí.
Estando unas pocas horas en una parte de distinta al centro del país, donde yo soy, fue suficiente para demostrar que no era de Monterrey. Mi forma de hablar, mi forma de caminar, e incluso la forma de cómo ver las cosas era distinta a las de ese lugar. Sucede lo mismo con los cristianos. Hemos sido llamados para ser, pensar, y actuar de manera distinta a la del mundo, pero desafortunadamente no sucede así hoy día.
Si pudiera yo ir a tu casa, vecindario, trabajo o escuela y preguntar a la gente si tú eres cristiana, ¿Qué me responderías?
¿Existe alguna diferencia entre tu manera de vivir, hablar, y pensar comparada con la manera de vivir, hablar y pensar de la gente que te rodea?
Hermanos, es realmente sorprendente que muchas personas que se hacen llamar así mismo cristianos están viviendo de forma peor que la gente que no profesa ninguna religión. Es realmente triste escuchar a tantos cristianos quejarse del gobierno, en lugar de orar por sus gobernantes. Gente que asiste a la iglesia viviendo con temor por un virus, creyendo que eso es lo que controla su vida, en lugar de estar confiando en la soberanía de Dios, y compartiendo esperanza con la gente de afuera. Hermanos, hermanas, jóvenes que me están escuchando, no es posible que sigamos viviendo de esa manera. Hemos sido llamados a vivir una vida diferente a la del mundo. Y si notan que estoy haciendo mucho énfasis en este punto, es porque hay un verdadero problema en la Iglesia de Cristo de hoy día. Ya no hay diferencia entre la gente del mundo y la gente cristiana. ¡Ya no hay! No es posible que sigamos viviendo de esa manera.
Dios nos escogió para ser “santos y sin mancha delante de Él” (Ef. 1.4). Nos predestinó para “ser para alabanza de su gracia” (Ef. 1.6) y de “su gloria” (Ef. 1.12, 14). Nos creó para que vivamos y hagamos buenas acciones “que Él preparó de ante mano para que andemos en ellas” (Ef. 2.10). Nos salvó para que seamos “conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios (Ef. 2.19), pero en lugar de eso existen chismes, rivalidades, rencores y enemistades dentro de la iglesia.
Iglesia UNIFAM, ¿realmente somos distintos a los del mundo?
Los efesios eran llamados santos porque ese había sido la razón de su salvación, ser distintos. Pero aparte de eso, Pablo se refiere a ellos como “fieles en Cristo”.

Una iglesia en el mundo fiel a Dios

“A los santos que están en Éfeso y que son fieles en Cristo Jesús” (Ef. 1.1)
Esta frase es muy interesante, porque puede traducirse de la siguiente manera:
“A los santos, a los que están en Éfeso y a los creyentes en Cristo Jesús”,
Lo que puede hacer referencia a la posición espiritual que tenían los efesios. Los efesios no habían sido salvos por la fidelidad a Dios ni al evangelio. Los efesios llegaron a ser santos porque creyeron en el evangelio.
Efesios 1.13–14 LBLA
En El también vosotros, después de escuchar el mensaje de la verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído, fuisteis sellados en El con el Espíritu Santo de la promesa, que nos es dado como garantía de nuestra herencia, con miras a la redención de la posesión adquirida de Dios, para alabanza de su gloria.
Pero también el v.2 nos dice mucho acerca de estos efesios:
Efesios 1.2 LBLA
Gracia a vosotros y paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Gracia. La palabra más hermosa que podemos encontrar en la Biblia, y sin embargo la más mal entendida. Algunos creen que la gracia es únicamente un regalo inmerecido. Y aunque esto es cierto, tal definición se queda corta porque lo que enseña es que es por causa de la gracia que recibimos lo que no merecemos. Por ejemplo, la salvación.
Efesios 2.8 LBLA
Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios;
La gracia es la causa y razón de la salvación, la redención (Ef. 1.7), la adopción (Ef. 1.6), el llamamiento (2 Ti. 1.9), y en palabras de Pablo en Romanos 8.29-30
Romanos 8.29–30 LBLA
Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a ésos también llamó; y a los que llamó, a ésos también justificó; y a los que justificó, a ésos también glorificó.
Y es por esta razón, la gracia, que los efesios podían estar en “paz” con Dios (Ef. 1.2). Es por la gracia de Dios que podemos tener tú y yo paz con Dios ((Ro. 5.1), porque ahora nuestros pecados han sido perdonados. La deuda ha sido cancelada, por la única y suficiente obra de Jesús en la cruz.
Tú y yo, hermano y hermana que me escuchas, por la gracia de Dios podemos ser y somos “santos, viviendo en el mundo, pero sin ser del mundo, porque hemos creído en Jesús”. Esa es nuestra posición en el mundo. Esa es nuestra posición ante Dios, EN CRISTO.

Aplicación

Quiero dejarte con algunos principios esta mañana.
Tú y yo estamos viviendo en medio de un mundo alejado de Dios. No niegues esta realidad. Es importante que entiendas esta realidad.
Vive de forma distinta. Hay acciones en tu vida que no son diferentes a como viven la gente que te rodea. El día de hoy ¿cómo puedes demostrar que eres diferente a los de tu vecindario? Hazlo.
Pero, si tú que estas escuchando este mensaje, no has creído en Jesucristo. Tú hombre, mujer, joven o niño que estas sentado no le has entregado tu vida a Cristo, estás “separado de Cristo, sin tener esperanza, y sin Dios en el mundo.” (Ef 2.12). Date cuenta del peligro en el que se encuentra tu vida, y corre con fe a Cristo. Pide perdón por tus pecados, y aférrate por la fe al sacrificio de Cristo. Ven a Cristo.
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