LA SANTIDAD DE DIOS

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Introducción

Es común ver el valor que dan a las cosas a partir de su uso o por la necesidad que el hombre siente.
La santidad de Dios es un asunto central en la biblia, María reconoce que el nombre de Dios es Santo (Lc 1:49). Su nombre es Santo porque Él es Santo, pero el hombre no trata a Dios de acuerdo a su Santidad. No hay respeto, reverencia, honra ni obediencia porque nos olvidamos que Dios es Santo, santo, santo.
De todos los atributos ninguno tiene tanto énfasis como la Santidad de Dios. Y no es que Dios tenga más santidad y menos los otros atributos.
En esta mañana vamos a ver 3 puntos:
La Santidad de Dios
La importancia de la santidad
Viviendo en santidad

DIOS ES SANTO

Significado: En el concepto hebreo kadosch, que procede de una raíz que significa «cortar» o «separar», se designa a Dios como, el «No próximo», como aquél que está en la más absoluta e íntima trascendencia sobre la creación, e incluso sobre el pueblo que El mismo se ha elegido. (ThWNT 1, 87 (hagios).)
La santidad en la Biblia significa separación de todo lo que es común o inmundo. (C. Ryrie)
Dios es Santo en su esencia, esto hace que Dios sea distinto a todos los seres vivientes, ya sean angelicales o sus criaturas aquí en la tierra, porque su santidad es única, majestuosa, incomparable e imaginable y esto hace que el sea digno de reverencia, adoración y temor. Solo sabemos de su santidad porque su Santo Espíritu nos la revela por medio de su Palabra.
En los ángeles y en los santos (cristianos) la santidad es solo una cualidad, pero en Dios es su esencia. —Thomas Brooks, predicador inglés del s. XIX
No es correcto pensar que la santidad fundamental sea una cualidad moral o religiosa... La idea básica de “santo” es la posición o relación entre Dios y alguna persona o cosa. (L. Berkhof, TS, 85)
Para E. Kant, lo santo significa sencillamente lo moral o la suma o la esencia de nuestras obligaciones morales.
Pasajes que revelan que Dios es Santo
Lev 11:44 Dios es puro, sin contaminación alguna y exige que su pueblo también esté apartados de toda impureza de pecado.
Jos 24:19 Dios es Santo y el hombre no lo puede servir sin santidad.
Sal 99:9 Dios es Santo por tanto digno de seer exaltado.
Isa 1:4 Dios es Santo y está airado contra el pecador.
Isa 57:15 Su nombre es Santo. “Porque así dice el Alto y Sublime el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los quebrantados.
Eze 39:7 Dios es Santo y no permite que su nombre sea profanado -que le falten el respeto- (cp. Ex 20:7 tercer mand.).
Hab 1:13 Dios es puro y no puede tolerar ninguna forma de pecado.
Dios es santo en cada cosa que hace, en su bondad y gracia, su justicia e ira.

LA IMPORTANCIA DE LA SANTIDAD

Su santidad nos revela la majestad de Dios, por tanto debemos respetarlo. Is 6:3 -5
Cuando contemplamos la santidad de Dios podemos vernos como realmente somos.
La santidad de Dios incluye también su perfecta conformidad con su propio carácter divino.
La actitud del pueblo al contemplar al Dios Santo.
notas basadas en “La santidad de Dios” por RC Sproul.
Isaías 1:4 no vivieron de acuerdo al carácter de Dios
Isaías 5:18–19 querían ver actuar a Dios pero no había consagración, para que Dios salve a su pueblo debía haber un cambio espiritual de acuerdo a la santidad de Dios.
Isaías 5:24 muchos morirían por que rechazaron la palabra de Dios, su palabra es Santa y digno de ser recibida para vivir en santidad.
Isaías 30:8–11 rechazaron la palabra de Dios y no estaban dispuestos a oír al Santo de Israel y siguieron lo que a los videntes y así no respetaron al Dios santo.
Isaías 31:1 La santidad de Dios nos lleva a confiar en Él
Isaías 45:9–12 No podemos reprochar lo que Dios permite en nuestra vida, Él no hace nada malo ni impuro, todo lo hace perfecto porque es Santo.
Lo que conocemos de Dios debe afectar la manera de como nos acercamos a Él.
la Biblia describe continuamente su santa presencia manifestándose dentro e incluso morando entre su pueblo.
J.C. Ryle nos dice que Santidad no es...
- Conocimiento, eso es lo que tenía Balaam.
- Una profesión externa, eso es lo que hacía Judas Iscariote.
- Realizar muchas cosas, eso es lo que hacía Herodes.
- Celo sobre ciertos asuntos religiosos, eso es lo que tenía Jehu.
- Moralidad y respetabilidad de conducta, como las tenía el joven rico.
- Disfrutar de escuchar a predicadores, los judíos de la época de Ezequiel hacían eso.
- Andar en compañía de gente piadosa; Joab, Giezi y Demas hacían esto. “Moralidad y respetabilidad de conducta, como las tenía el joven rico.”
¡No obstante, ninguno de estos personajes era santo! Estas prácticas, por sí solas, no constituyen santidad.

VIVIENDO LA SANTIDAD

¿Ha donde nos lleva una compresión bíblica de la santidad de Dios? ¿Que impacto debe tener la Santidad de Dios en nuestra vida hoy? ¿como debemos crear e nuestro corazón una reverencia más profunda hacia Dios?
Los serafines que aparecen en Isaías 6:3 y que rodean el trono clamando día y noche «Santo, Santo, Santo Jehová de los ejércitos» expresan el sentir de todos los verdaderos adoradores al contemplar la infinita pureza de Dios.
Lo que Dios espera de su pueblo como respuesta a su Santidad.
Vamos a tomar como base el libro de Isaías porque el pueblo que había sido santificado -separado- para Dios, le había dado la espalda a Dios. Se fueron por otro camino.
Isaías 8:13 Santificar al Dios de los ejércitos significa exaltar mucho su poder. Tratarlo como es Él, San, santo, santo -de acuerdo al contexto- que gobierna todo el mundo.
Isaías 12:1–6 Dios obra en favor de su pueblo y este debe exaltarle en acción de gracias.
Isaías 17:7–8 Adorarlo solo a Él porque es distinto a los otros dioses. Él es Santo y ha santificado (apartado) a su pueblo para que lo adoren a Él.
Isaías 29:22–24 La santidad de Dios nos mueve o debiera movernos al temor de Dios.
Isaías 30:15 La santidad de Dios nos mueve a la gratitud por su protección. Israel había rechazado la protección de Dios y se apoyaron en Egipto.
No podemos escapar de la santidad de Dios. De modo que la santidad de Dios debe afectar cada esfera de nuestra vida. Debemos desarrollar una mayor reverencia hacia Dios. Cuando oramos, cuando cantamos, cuando enseñamos, cuando necesitamos animo. Si hacemos esto es porque su santidad, su pureza nos guía hacia Él.
El Dios Santo de Israel es nuestro Dios y nos manda a vivir en santidad.
El asunto de la santidad no solo es tratado en el AT si no que tambien corre el telón en el NT para enseñarnos que nosotros, como pueblo del Dios santo, santo, santo, también debemos vivir en santidad. Hebreos 12:14 dice “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”.
La santidad no es una opción
Recordemos que “La santidad en la Biblia significa separación de todo lo que es común o inmundo.” (C. Ryrie)
Debemos tener cuidado de presentarnos ante Dios o de hacer cualquier cosa siendo inmundos, contaminados por el pecado. El libro de Levítico nos ilustra como debemos vivir delante de Dios, una vida de servicio y adoración purificado -sin contaminación de pecado-.
El Dios Santo aborrece el pecado y nosotros debemos imitar ese mismo aborrecimiento por que somos llamados a vivir en santidad (1Pe 1:14-16)
v.13a “ceñid los lomos de vuestro entendimiento” = dispónganse a actuar con inteligencia. Es decir, vivir de acuerdo al plan de Dios y su carácter es de inteligentes.
Donde no hay amor por la santidad, no hay amor por Dios, el que no ama a Dios es porque no tiene a Dios (cp. 1Jn 4:7-8, 16, 21).
La santidad del creyente es el resultado de estar unido a Cristo
Lo que su santidad exigía, su gracia lo ha provisto en Jesucristo nuestro Señor. (A.W. Pink)
Quizá pienses que es algo imposible vivir en santidad. Sí, es imposible vivir en santidad sin Cristo. Si no estamos en Cristo no podemos vivir reflejando la santidad de nuestro Padre Dios. (Jn 15:5)
Jesucristo es la revelación más alta de la santidad de Dios (Hch 3:14)
Jesucristo es el reflejo perfecto de la santidad de Dios.
Cuando el hombre se encuentra delante del Dios santo, tiembla:
Pedro (Luc 5:8) al conocer un poco más de Jesús, su maestro, confiesa que Él es Señor, un titulo equivalente de Dios. Por tanto Jesús era digno de ser adorado. Pedro temeroso y temblando le dice “apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador” (cp. Is 6:5)
Juan (Ap 1:17) cayó a los pies de Jesús porque estaba en la presencia del Dios santo -Jesús-. Ya no lo ve como aquel que fue crucificado, si no como el Señor lleno de gloria y santidad.
Cristo murió en la cruz y somos beneficiados
(ver video de Sproul)
La cruz es el ejemplo de la justicia y la santidad de Dios.
La santidad de Dios no permite que ningún hombre sea acepto por Dios.
La justicia de Dios hizo que Jesús sea el cordero de Dios en favor nuestro.
Cristo voluntariamente cargó toda la ira de Dios por nuestros pecados.
Somos justificados por la fe en aquél quien murió cargando nuestros pecados -Cristo. Rom 3:21-24, 28. Justificados: declarados rectos.
Somos santificados por lo que Jesús hizo por nosotros Heb 10:10
El término santo significa principalmente dos cosas.
El significado primario de la santidad es separación o estar apartado.
El significado secundario se refiere a rectitud y pureza.
Entonces, somos consagrados, aptos para poder presentarnos ante el Dios santo por medio de Jesucristo y capacitados para crecer en santidad, una santidad que debemos buscar cada día (cp. 1Tes 4:7).
Vivir en santidad es responsabilidad de cada creyente
La fe que hemos puesto en Cristo para ser salvo nos debe mover a vivir en santidad. J.C. Ryle dijo: “No hay santidad sin guerra”.
1 Cor 9:24-27
Col 3:5-12

Por causa de la justicia de Dios, su santidad implica la total separación del pecado.

Confundir la posibilidad de resistir (que Dios provee) con la responsabilidad de resistir (que es nuestra) es exponerse al desastre en nuestra búsqueda de santidad (Jerry Bridges, En pos de la santidad).
APLICACIÓN
Dios hace un llamado a morar en su presencia santa y solo en Cristo y con Cristo somos santos y así podemos entrar en la presencia de un Dios santo.
Cree en Jesús como tu Señor y Salvador y arrepiéntete para poder estar con el Dios Santo y disfrutar de Él por toda la eternidad.
Confiesa tus pecados, sé puro, ten una vida consagrada a Dios.
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad 1Jn 1:9
Solo Dios puede limpiarnos de toda inmundicia de pecado si le confesamos nuestros pecados para no profanar su Santo nombre.
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