Victoriosos - Aprendiendo a Discernir III
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· 836 viewsEs fundamental aprender a discernir para poder enfocar nuestra vida en los propósitos de Dios
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Victoriosos - Aprendiendo a Discernir III
Victoriosos - Aprendiendo a Discernir III
Esto es lo que pido en oración: que el amor de ustedes abunde cada vez más en conocimiento y en buen juicio, para que disciernan lo que es mejor, y sean puros e irreprochables para el día de Cristo,
INTRODUCCIÓN:
INTRODUCCIÓN:
Continuamos este domingo hablando un poco sobre cómo podemos vivir en victoria, y uno de los temas que venimos tratando y que es muy importante, es el discernimiento como arma fundamental para tener victoria en nuestras vidas cristianas.
Es fundamental aprender a discernir para poder enfocar nuestra vida en los propósitos de Dios y pelear las batallas que tenemos que pelear y no perder el tiempo, peleando por causas perdidas. Perdidas por el simple hecho de que no son batallas que Dios esté peleando.
Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.
El primer domingo que hablamos del discernimiento, hablamos de la importancia del discernimiento espiritual, que nos puede salvar de muchos dolores y vergüenzas. Simplemente por poder discerner qué es de Dios y que no.
El domingo pasado hablamos del discernimiento de espíritus y hablamos de que esta clase de discernimiento, o sea el de espíritus puede ir en dos direcciones. Podemos discernir cuando es una manifestación demoníaca, y cuando es una manifestación sutil.
Manifestaciones demoníacas. La manifestación de espíritus inmundos no siempre es revolcándose en el piso y echando espumarajos por la boca. Una manifestación demoníaca puede ser como el caso de una joven que tenía un espíritu de adivinación y a Pablo le desagrado y lo echo fuera. Es muy importante discernir los espíritus inmundos porque sino muchas veces vamos a ser engañados o hasta fascinados con su perturbadora y seducción.
Manifestaciones sutiles. Me refiero a estas manifestaciones sutiles, como una estrategia de satanás para engañarnos, y viene en forma de una enseñanza o una idea. O algo novedoso y sobrenatural muy espiritual, etc.
La exhortación del apóstol Juan es que debemos probar los espíritus para ver si proceden de Dios. Esto es algo muy importante ya que es muy sutil, es por eso que debemos probar, porque a primera impresión, quizá no nos damos cuenta.
Pero siempre cuando hay alguna manifestación sutil, sentimos que algo no está bien, o no nos sentimos bien, o no tenemos paz.
Finalmente el fin de probar los espíritus o discernir los espíritus es para que no nos dejemos engañar, de tal manera que seamos desviados lejos del camino del Señor.
Efesios 4.14 BTX Para que ya no seamos niños fluctuantes, zarandeados por las olas, llevados a la deriva por todo viento de doctrina, por la astucia de hombres que emplean con maestría las artimañas del error;
Y ahora vamos a ver otro aspecto más sobre el discernimiento muy importante a la hora de construir nuestra vida espiritual. Y es el discernimiento “Natural”…!
Cabe aclarar que la persona natural no puede entender las cosas espirituales por que no tiene el Espíritu. Pero el que es espiritual o sea que tiene el Espíritu de Dios, puede discernir y entender como funcionan las cosas naturales.
DESARROLLO:
DESARROLLO:
1. Sentido común.
1. Sentido común.
Hijo mío, no pierdas de vista el sentido común ni el discernimiento. Aférrate a ellos, porque refrescarán tu alma; son como las joyas de un collar. Te mantienen seguro en tu camino, y tus pies no tropezarán. Puedes irte a dormir sin miedo; te acostarás y dormirás profundamente.
El sentido común por definición es la capacidad para juzgar razonablemente las situaciones de la vida cotidiana y decidir con acierto. El sentido común es obtener discernimiento en asuntos prácticos.
Ustedes los inexpertos, ¡adquieran prudencia! Ustedes los necios, ¡obtengan discernimiento!
Según la sabiduría salomónica en Proverbios, dice que el sentido común y el discernimiento van tomados de la mano. No se pueden separar, muchas personas pueden tener sentido común, pero no discernimiento. Entonces si bien deciden correctamente pueden caer en una trampa de Satanás.
Y viceversa, hay cristianos que tienen discernimiento espiritual de la palabra, disciernen los espíritus, pero no tienen sentido común, entonces caen en cosas tontas y cotidianas que ellos no tuvieron en cuenta.
Ahora bien, tú que llevas el nombre de judío; que dependes de la ley y te jactas de tu relación con Dios; que conoces su voluntad y sabes discernir lo que es mejor porque eres instruido por la ley; que estás convencido de ser guía de los ciegos y luz de los que están en la oscuridad, instructor de los ignorantes, maestro de los sencillos, pues tienes en la ley la esencia misma del conocimiento y de la verdad; en fin, tú que enseñas a otros, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas contra el robo, ¿robas? Tú que dices que no se debe cometer adulterio, ¿adulteras? Tú que aborreces a los ídolos, ¿robas de sus templos? Tú que te jactas de la ley, ¿deshonras a Dios quebrantando la ley?
El deseo de gratificación instantánea es el enemigo del sentido común. Muchas personas se han visto envueltas en problemas y angustias porque rechazaron un camino sabio y en su lugar buscaron satisfacción inmediata.
El sentido común a menudo se desarrolla al aprender de las consecuencias de elecciones tan pobres: la escuela de los golpes duros educa a muchos.
Todos toman malas decisiones en algún momento. La diferencia entre el sabio y el necio es que uno aprende de sus errores y el otro los repite.
Algunas personas parecen nacer con una cabeza más nivelada, mientras que otras aprenden de la experiencia. De cualquier manera, el discernimiento y el sentido común deben buscarse continuamente para experimentar lo mejor que Dios tiene para nosotros.
si llamas a la inteligencia y pides discernimiento;
entonces comprenderás el temor del Señor y hallarás el conocimiento de Dios.
Al que es honrado, él le concede el tesoro del sentido común. Él es un escudo para los que caminan con integridad.
Buen juicio.
Buen juicio.
En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.
El mandamiento bíblico de que no juzguemos a los demás no significa que no podamos mostrar discernimiento y aprender a juzgar sabiamente según el Espíritu y no según la carne.
No mucho después de que Jesús dijo: "No juzguéis" afirmó:
No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.
Poco después en el mismo sermón, dice:
Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?
¿Cómo vamos a discernir quiénes son los "perros", los "cerdos" y los "falsos profetas" a menos que tengamos la capacidad de hacer un juicio sobre las doctrinas y los hechos? Jesús nos está enseñando para distinguir el bien del mal.
Y el mandamiento bíblico de que no juzguemos a los demás no significa que no deba haber ningún mecanismo para lidiar con el pecado.
¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos?¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?
Al decir "No juzguéis" Jesús no estaba diciendo: "Todo se vale".
No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.
El juicio superficial es malo. Juzgar a alguien con base solo en las apariencias es pecado.
Al juzgar debemos tener en cuenta que nosotros debemos estar por encima de aquello que estamos juzgando.
Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.
Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.
Debemos ser jueces, no verdugos…!
Entendimiento de los tiempos.
Entendimiento de los tiempos.
y por la mañana, que habrá tempestad porque el cielo está nublado y amenazante. Ustedes saben discernir el aspecto del cielo, pero no las señales de los tiempos.
De los hijos de Isacar: doscientos principales, duchos en discernir los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer, cuyo dicho seguían todos sus hermanos.
Discernir los tiempos es poder entender cuando hacer las cosas, entender lo que está pasando.
Cuando el cronista dice que estos doscientos hijos (descendientes) de Isacar eran “entendidos en los tiempos”, no quiere decir que eran agoreros o algo así por el estilo. Versiones como La Biblia de la Américas, y La Nueva Biblia de los Hispanos, no se equivocan al traducir esta frase diciendo: “expertos en discernir los tiempos”[1].
La clave en esto es que estos Isacaritas, tenían el don del discernimiento, lo cual habían ejercido al grado de que se les podía considerar como “expertos”. El discernimiento es la capacidad de entender si algo conviene o no conviene; descubrir si algo es artificioso o engañoso y que no es auténtico.
Es interesante que la siguiente frase con la que se describe al grupo de los doscientos descendientes de Isacar, es que: “…sabían lo que Israel debía hacer” (1 Crónicas 12:32).
El día que Jesús le predicó a la mujer samaritana, y esta fue a hablar de Jesús a la gente de Sicar, su comunidad, previendo Jesús que aquel momento iba a ser una evidencia de cómo la gente vendría a conocerle y escucharle porque tiene tanta necesidad de escuchar el evangelio del reino de Dios, les dice a sus discípulos:
¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.
»Aprendan de la higuera esta lección: Tan pronto como se ponen tiernas sus ramas y brotan sus hojas, ustedes saben que el verano está cerca. Igualmente, cuando vean todas estas cosas, sepan que el tiempo está cerca, a las puertas.
Amados hermanos, en su tiempo los Isacaritas “sabían qué hacer”; en su tiempo Jesús “sabía que hacer” y se los enseñó a sus discípulos.
Ahora, nosotros también ante cada situación que nos toca en la vida cristiana, en la familia, en el trabajo, en la escuela, o hasta en la iglesia, debemos procurar saber qué hacer, ser entendidos en los tiempos, mediante el conocimiento de la voluntad de Dios que se adquiere mediante la oración, el estudio de la palabra de Dios.
Debemos saber qué decisiones correctas, y cómo tomar esas decisiones, ante cualquier situación que en nuestro tiempo se nos presente.
CONCLUSIÓN:
CONCLUSIÓN:
Filipenses 1.9–10 RVR60Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento,para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo,
