Encuentros con Jesús

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Este sermón tiene como como propósito consolar el corazón de hermanos que han perdido a un ser amado. Utilizando el método de Jesús: el de la verdad y el de las lágrimas.

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Introducción

Siento una disyuntiva, me siento como el mendigo que encontró pan y les enseña a otros mendigo dónde ese pan, pero también como el vocero del Rey: que tiene la autoridad de la Palabra en Su boca.
Estos últimas semanas, mi familia por parte de mi esposa ha sido testigo muy cercanos de las consecuencias del pecado: dolor, sufrimiento, violencia y muerte. En estos tiempos difíciles, es fácil decirnos a nosotros mismos: Si Jesús estuviera aquí.
No somos los primeros en sentirnos así, posiblemente, hasta que Jesús vuelva, no seremos lo últimos.
Esta mañana quiero que me acompañen a ver cuatro encuentros que tuvo Jesús, dos de manera directa y otros dos de manera indirecta, tal vez uno de estos encuentros se asemeje a un encuentro que tú has necesitado o necesitas con el Señor.
- La predicación de esta mañana se encuentra en el capítulo 11 del libro de Juan, y lo dividiremos en cuatro encabezados que corresponde a los cuatro encuentros que les mencioné hace un momento:
Jesús y sus discípulos.
Marta y Jesús.
Jesús y María.
Jesús y Lázaro.

Oremos

1. Jesús y sus discípulos (Juan 11.1-16)

El capítulo inicia informándonos que un hombre llamado Lázaro estaba muy enfermo. Lázaro tenía dos hermanas: Marta y María (Luc 10:38).
- Esta pequeña familia, nos dice el v. 5, era amada por Jesús. Alguien dice que eran casi familia, debido a ese amor.
- Estas hermanas, conociendo a Jesús, lo mandan a buscar (ellas envían personas) porque sabían que Él podía hacer algo con su hermano enfermo.
- Jesús se encontraba al otro lado del Jordán, debido a que algunos judíos querían apedrearlo, ya que en el cap. 10, Jesús había respondido de que Él es uno con el Padre, les estaba diciendo que Él era Dios. Pero, como la hora de Jesús no había llegado, Él escapó y estaba ubicado, aproximadamente, a 3 km. de distancia de donde vivía la Familia de Marta, María y Lázaro.
- Cuando le dan la noticia a Jesús, Él declara: “Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por medio de ella”.

PRIMER ENCUENTRO

Lo que Jesús les está diciendo a ellos (estaban los que lo llamaron y sus discípulos), es que la enfermedad y la muerte tienen un propósito. No es azar, no es mala suerte. La enfermedad y la muerte, existen, pero tienen el propósito de mostrar a todo el mundo que Dios el Padre y Jesús, son gloriosos.
Así que querido hermano, si estás enfermo o conoces a alguien que lo está, recuerda o recuérdale que tu o su enfermedad no tiene despropósito, tienen una meta: mostrar a Dios hermoso, por quién es Él, mostrar quién es la Persona de Dios y Jesús en tu vida.
¿Estás mostrando la gloria de Dios en tu enfermedad? o ¿le estás quitando todo el protagonismo a Dios en tu enfermedad al llamar toda la atención hacia tu persona?
- Jesús nos dice en este pasaje, que la enfermedad, e inclusive la muerte, es para hacer que otros vean a Dios a través de nosotros y, sí, lo dice el pasaje no yo, a través de nuestro sufrimiento, debilidades y enfermedades.

PERO

Justo después de decir “que esta enfermedad es para la gloria de Dios” Juan, introduce las siguientes palabras: Juan 11.5: “Y Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro”.
¿Por qué Juan nos dice que Jesús amaba a estos tres justo después de hablar de enfermedad, muerte y gloria?
Porque Juan entendió que la forma en que ama Jesús, no es la forma en como amamos nosotros.
Jesús nos ama de tal manera que Él quiere veamos la gloria de Dios a que tengamos buena salud.
Si para ver Su gloria es necesario caer enfermo e inclusive morir (Esteban.
Es como si Jesús te estuviera diciendo esta mañana:
Así es como yo te amo, quiero que veas Mi gloria, quiero que veas quién soy, quiero que me conozcas.
Si una enfermedad o si algo cercano a la muerte te humilla y te hace caer de rodillas para que me conozcas, yo la voy a utilizar, yo tengo propósito con ellas.
¿POR QUÉ?
Porque si ves mi gloria estarás conmigo para siempre (Jn. 17.24) en un lugar donde no habrá más enfermedad, más dolor, más muerte, más despedidas, más lágrimas, más temor, más sufrimiento. Un lugar que debido a mi presencia es de puro gozo, alegría y vida.
Si estás enfermo, desahuciado o cercano a la muerte, quiero que sepas que no soy ajeno a tu dolor, quiero que sepas que Te amo y que esta enfermedad no es para muerte sino para que mi Padre y yo seamos glorificados, por ti y hacia los que te rodean.
Jesús sabiendo que Lázaro estaba enfermo, se queda dos días más a propósito, ¿cuál? Su gloria, su fama.
Aunque hay mucho más que decir sobre este encuentro que Jesús tiene con aquellos que fueron avisarle y sus discípulos, por cuestión de tiempo, lo mencionado anteriormente cumple el propósito de esclarecer el primer encuentro con Jesús del capítulo 11.

2. Marta y Jesús (Jn. 11.17-28)

El encuentro con Marta inicia en el v.17. Habían pasado 4 días desde que lázaro estaba ya en la tumba.
- La muerte había tocado a esta familia, pero no una muerte cualquiera, sino una con propósito.
- Muchos Judíos habían ido a la casa de las hermanas para acompañarlas en el duelo. Su intención era consolarlas.
Así que, Marta escucha que Jesús venía y corre a su encuentro.

Segundo Encuentro

Vemos en el pasaje que cuando Marta habla, casi podemos ver que Jesús debate con ella.
v.21 Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto
- Su mensaje en el fondo era “viniste muy tarde”, pero Jesús le responde: “¡Yo soy la resurrección y la vida! Conmigo nunca es tarde”.
Lo que Jesús hace es comenzar a reprimir sus dudas y le da esperanza.
- Esta respuesta de Jesús no sólo nos muestra Su sabiduría para hablar con Marta.Es decir, de saber qué decir y cómo decirlo. Sino que también, nos revela una verdad más profunda sobre Su carácter e identidad:
- Jesús es Dios (una vez más como en el cap. 10). Jesús le declara
“Yo soy la resurrección y la vida”, le dice Jesús. “Te estoy declarando que yo soy Dios”. Si solo Dios pueda dar vida y quitarla, yo puedo hacerlo, yo tengo el poder, yo soy el Dios encarnado.
Jesús no sólo le está diciendo “Yo puedo revivir a Lázaro” sino también: “Yo soy el poder que le da vida a todas las cosas y que las mantiene con vida”.
Este tipo de declaración, ha presentado un gran dilema para las personas que han leído este evangelio. Muchos reconocen las enseñanzas de Jesús, lo tratan como un buen líder religioso, pero no como Dios. Muchos aceptan que la persona histórica de Jesús existió, pero no todos están de acuerdo que Él es Dios.
Esta mañana, en este segundo encuentro, Jesús espera una respuesta radical de tu parte:
Puedes rechazarlo y negar todo lo que Él te está diciendo o puedes creer que Él es el camino Supremos a Dios y todo lo que tú buscas para encontrar sentido a la vida.
¿Cuál escogerás?
En este encuentro vemos una forma particular de ministrar de parte de Jesús. Él sabía quién era Marta y cómo era ella. Él la conoce. Él la ministra como ella lo necesita, él hace uso del ministerio de la verdad: Marta, Resurrección, Vida, Yo lo puedo hacer. Tengo el Poder, soy Dios.
- Cuando Jesús se encuentra con Marta, vemos un destello de Su poder y deidad. Él es Dios. Sin embargo, eso no explica la totalidad de Su persona, en el siguiente encuentro es chocante.

Jesús y María (Juan 11.28-37)

El encuentro con María empieza en el v.28.
Marta le informa que Jesús la llama y ella se levanta y rápidamente va hacia Jesús.

Tercer encuentro

El discípulo amado nos dice que María se arroja a los pies de Jesús y le dice:
v.32 Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto.
Y aunque es la misma declaración que Marta le dijo a Jesús. Jesús no responde igual.
- Aquí, la deidad de Jesús no se mostrará con su poder y verdad. Sino que Su amor lo lleva al llanto. A pesar que versículos anteriores Jesús había dicho que Él es la resurrección y la vida, Él mismo es Dios, Jesús le responde a María de una forma distinta.
En este encuentro no hay debates, no hay muchas palabras, no la empuja y llena de verdades Su corazón. Sino que Se une a Ella, se duele con ella, Jesús llora y solo dice: ¿Dónde está?
En este encuentro Jesús muestra su lado completamente humano. Él es uno de carne y hueso como nosotros. Jesús siente el poder horrendo de la muerte y el dolor de perder a alguien amado.
- En este encuentro vemos aquí a Jesús ministrando con Su compañía y no cualquier compañía.
- Él no es mitad Dios y mitad hombre. Él es completamente Dios y completamente hombre.
Aunque yo puedo estar seguro de que María también necesitaba palabras de verdad como a Marta, Jesús conoce mejor su profunda necesidad: la de acompañarla en su dolor, con toda sinceridad e integridad, y llorar con ella. (Pablo: Llorar con los que lloran).
En este encuentro, Jesús es tierno con ella ¿Estás listo para que lo sea contigo?
Él es Dios, pero también es humano, esto lo hace irresistiblemente hermoso, Él nos entiende. Él es el sacerdote que intercede por nosotros ante el padre, pero no como uno que es ajeno a nuestras luchas y pecados, sino aquel que en carne propia vivió nuestras debilidades. Él es el León y, pero también, Él es el cordero.
Jesús es ternura sin debilidad. Fuerza sin rudeza. Humildad sin una pizca de inseguridad. Autoridad determinante sin egocentrismo. Santidad y fe firme sin inaccesibilidad. Poder sin desconsideración. Keller, Timothy.
A estos tres encuentros con Jesús nos debería llevar a hacernos una pregunta: ¿Por que Dios se vistió de nuestra debilidad?

Jesús y Lázaro (Juan 11.28-37)

El encuentro indirecto con Lázaro empieza en el v.38.

Cuarto Encuentro

- La frase “profundamente conmovido” contiene una palabra que se traduce como “gritar de enojo”.
- Jesús está furioso. Grita de Enojo y está rugiendo como el León de Judá: ¡Quiten la piedra!
La pregunta es ¿Contra quién está enojado?
- Jesús esta furioso contra la muerte. Él no dice:
- “Esto es normal, esto en algún momento iba a pasar. Todo el mundo muere. No”.
- Jesús está enfrentando nuestra pesadilla más grande: La pérdida de la vida, de nuestro seres queridos y amados y, él está airado contra la maldad y el sufrimiento. Esto no era Su plan.
La maldad y la muerte son el resultado del pecado y no fue parte del diseño original de Dios. Todo lo que creó Dios era bueno.
- Si te preguntas porqué Dios no aparece y destruye toda la maldad. Posiblemente, no estarías para verlo. Él te desaparecería. Porque nosotros somos los malos
- Mucho de lo que está mal en el mundo es debido al corazón humano, la mucha miseria que ocurre de esta vida ocurre debido al egoísmo, orgullo, crueldad, enojo, opresión, guerra y violencia del ser humano.
Sin embargo, Jesús no vino a traer juicio, sino a cargar con Él.
- Jesús resucita a Lázaro y Juan 11.53 nos dice que los líderes religiosos se pusieron de acuerdo en quitarle la vida.
- Jesús Sabía que si resucitaba a Lázaro de los muertos, tratarían de matarlo. Sin embargo:
La única forma de sacar a Lázaro de la tumba era poniéndose en Su lugar. La única forma de interrumpir el funeral del Lázaro era convocando el suyo.
Jesús, si había de salvarnos de la muerte eterna, tendría que ir a la cruz y cargar con el juicio que nosotros merecíamos.
Es debido a Ello que cuando Jesús se acercó a la tumba, Él no fue de una manera positiva, sonriendo de hacer una gran milagro ¡No!
Estaba indignado y enojado, con lágrimas en Sus mejillas. Sabía lo que costaría salvarnos. Pudo sentir el peso de la muerte sobre sí mismo. Pero con todo esto, sabiendo y experimentando todo esto exclamó:
“Lázaro, sal afuera”.
- Los testigos decían sobre Jesús, “Miren cuánto quería a Lázaro”, pero lo que debemos mirar esta mañana es cuánto nos ama a nosotros:
Jesús se hizo humano, mortal y vulnerable, todo por amor a nosotros.
Dios miró Su mundo, y nos vio destruyéndonos unos a otros y huyendo de Él.
Esto llenó su corazón de un profundo dolor. Él vio nuestro lucha, nuestro intento de escapar de la miseria que nosotros creamos, así que nos amó. y entró en nuestra historia, nació en un pesebre y luego murió en la cruz.
Este cuarto encuentro nos invita a mirar a Jesús, mira lo mucho que te ama, mira cómo Él quiere encontrarse contigo.

¿Qué hemos visto?

Aplicación

Si eres alguien que escucha del Evangelio de Jesús por otros.
Si eres como Marta, con verdades claras en la mente, pero posiblemente, no en el corazón.
Si eres como María, que busca a los pies del Señor algo más que palabras y verdades habladas.
Si eres como Lázaro, muerto en tus delitos y pecados. Jesús quiere ocupar tu lugar.
Seas cual sea el tipo de persona que describimos hace un momento, todas tienen algo en común, Jesús se encontró con ellas.
¿Quieres ser esa persona que se encuentre Jesús?
No endurezcas tu corazón esta mañana, Él se ha acercado a ti a través de Su palabra, no lo rechaces.
Ten un encuentro con Jesús.
Él nos ayude.
Amén.
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