Grandes verdades

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IGLESIA CRISTIANA SAL Y LUZ A LAS NACIONES
Predica dominical
Sermón Temático
Luis Andrés Estupiñán Ch
Bogotá, agosto 23 de 2020
Grandes verdades
A. INTRODUCCION
a. Sujeto o tópico
La verdad verdadera, termino coloquial que usamos para tratar de identificar cual es la verdad en un universo de muchas verdades a partir de la óptica y posición en que nos encontremos.
Para fortuna de los creyentes en Cristo, Él es una sola verdad y por si sola se hace verdadera.
Sin embargo, como vivimos en el mundo, donde reina satanás el rey de la mentira, él fácilmente pone a dudar a los tibios y débiles de corazón.
b. Tema
La verdad
El diccionario de la lengua española nos dice: Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o piensa, o sea, verdad moral; veracidad. Realidad.
Filosóficamente. Adecuación del pensamiento a la cosa considerada distinta a él.
· Los griegos habían concebido la verdad como “aletheia” o descubrimiento del ser, oculto por el velo de las apariencias.
· El tomismo concibe la verdad como inteligibilidad del ser (verdad ontológica) y como conformidad de la mente con la realidad (verdad lógica).
· Para Kant y el idealismo, la verdad tiene un sentido formal, en cuanto conformidad racional del entendimiento consigo mismo o con sus propias categorías, que no entraña contradicción en sí.
Muchos filósofos analíticos han defendido lo que se ha llamado la teoría de la verdad como correspondencia.
Una forma en que se ha elaborado es el llamado concepto semántico de verdad presentado por A. Tarski[1].
· En este concepto de verdad las expresiones «es verdadero» y «es falso» son expresiones meta lógicas.
· Corrección del pensamiento, o sea, cualidad del juicio que no se puede negar o refutar racionalmente.
En el diccionario teológico encontramos sobre el concepto verdad:
El significado principal de la palabra griega alétheia (verdad) es sinceridad o franqueza.
· Se refiere a lo que no está oculto.
En hebreo la idea principal es aquello que se mantiene.
· La verdad implica inmutabilidad o constancia.
· Es aquello que no falla o frustra nuestras expectaciones.
La verdad o “lo verdadero” es, por tanto:
· lo real que es contrario a lo ficticio o imaginario;
· lo que se acerca completamente a la idea o aquello que dice ser;
· lo que corresponde realmente a lo manifestado;
· aquello en que se puede depender, lo que no falla, cambia o decepciona[2]
La búsqueda de la verdad es universal.
La filosofía, la ciencia y la religión están comprometidas con esa búsqueda:
· La filosofía busca la verdad respecto al ser,
· la ciencia busca la verdad respecto al fenómeno,
· la religión busca la verdad respecto a Dios y los significados últimos.
En esa búsqueda cada disciplina científica emplea sus propios métodos y herramientas.
· La verdad de las partes separadas es parcial.
Para que sea completa debe ser vista en relación con todas las demás partes.
Por tanto, la ciencia sin la filosofía o la religión nunca podrá llegar a la verdad, porque la ciencia sola no puede ir más allá de los hechos.
Además, forzosamente la verdad debe estar armonizada.
· Las verdades de un área del conocimiento no pueden estar en contradicción con las verdades de otras áreas del conocimiento.
Esta es la razón por la cual la verdad absoluta es Dios, y la verdad percibida es el conocimiento de Dios.
• Él es la clave y el corazón de la verdad, y todas las verdades menores se relacionan con él, y manan de él.
En términos bíblicos, Cristo es la revelación de la verdad en Dios (Juan 14:6–9[3]).
6 Jesús le dijo:
“Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. 7 Si me habéis conocido a mí, también conoceréis a mi Padre; y desde ahora le conocéis y le habéis visto”.
• Jesucristo, siendo hijo de Dios, no es solamente el verdadero camino hacia Dios, sino también el verdadero representante, la imagen, el carácter y cualidad de Dios.
• De la misma forma, el Espíritu Santo es el Espíritu de verdad, quien comunica la verdad, mantiene la verdad en los creyentes, los guía en la verdad, y odia y castiga la mentira y falsedad.
Claramente esto implica que en Dios no hay falsedad, engaño o perversidad (Juan 16:12–13[4]).
"Todavía tengo que deciros muchas cosas, pero ahora no las podéis sobrellevar. Y cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; pues no hablará por sí solo, sino que hablará todo lo que oiga y os hará saber las cosas que han de venir. El me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por esta razón dije que recibirá de lo mío y os lo hará saber.
Puesto que el ser humano es la creación de Dios, todo conocimiento de la verdad y de lo recto debe venir de él.
• Determinar si el conocimiento viene de Dios en forma inmediata o mediata tiene importancia secundaria[5]
• La verdad como uno de los atributos morales de Dios puede ser dividida en veracidad y fidelidad.
De esta manera la verdad de Dios tiene que ver también con su perfecta y correcta veracidad en toda su relación con la humanidad, ya sea en palabras, hechos o modo.
Su comunicación está en relación exacta con la naturaleza real de las cosas (Juan 17:17[6]).
“Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad”
Existe una suprema sinceridad en todas sus declaraciones.
• La fidelidad de Dios respeta sus promesas y es la garantía de su cumplimiento
c. Texto
Juan 6:59–69[7]
59 Estas cosas dijo en la sinagoga, cuando enseñaba en Capernaúm.
60 Entonces, al oírlo, muchos de sus discípulos dijeron:
Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?
61 Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo:
¿Esto os escandaliza? 62 ¿Y si vierais al Hijo del Hombre subir a donde estaba primero? 63 El Espíritu es el que da vida; la carne no aprovecha para nada. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. 64 Pero hay entre vosotros algunos que no creen.
Pues desde el principio Jesús sabía quiénes eran los que no creían y quién le había de entregar, 65 y decía:
Por esta razón os he dicho que nadie puede venir a mí, a menos que le haya sido concedido por el Padre.
66 Desde entonces, muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. 67 Entonces Jesús dijo a los doce:
¿Queréis acaso iros vosotros también?
68 Le respondió Simón Pedro:
Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. 69 Y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Santo de Dios. l
70 Jesús les respondió:
—¿No os escogí yo a vosotros doce, y uno de vosotros es diablo?
71 Hablaba de Judas hijo de Simón Iscariote; porque éste, siendo uno de los doce, estaba por entregarlo.
B. CUERPO
Como catalogar la verdad en la palabra de Dios
a. Primera división
Verdades difíciles (Juan 6 59–62)
“Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum. Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende? ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero?”
i. Ilustración
El cristiano en su intimidad con Dios se confronta con dos tipos de verdades:
1. Verdades duras (verso 59–60).
En el griego “dura” es SKLERÓS, y esta palabra significa “difícil de tolerar”.
• Estos hombres no decían que las palabras de Jesús eran difíciles de entender sino difíciles de tolerar y aceptar.
• Era difícil porque demandaba entrega de la voluntad.
El problema de ellos no era su intelecto sino su voluntad. Cuando Dios habla en su Palabra siempre demanda entrega de la voluntad.
• Por eso hay muchos que rehúsan leer la Biblia, y si la leen, se niegan a aceptarla, creerla y obedecerla.
• Cuando los discípulos dicen que la palabra de Jesús era dura, daban a entender que la demanda moral era alta.
El Señor Jesús demanda de nosotros un alto nivel moral y espiritual.
2. Verdades complejas (62).
En el versículo 51 les había dicho que descendió del cielo; en el 53 les había adelantado que moriría, y luego en el 62 declara que ascenderá de regreso adonde estaba antes de venir a la tierra.
A los discípulos cada vez las cosas les resultaban más complejas.
ii. Aplicación
Juan Calvino declara: “La dureza estaba en el corazón de la gente, no en las palabras de Jesús.”
Las palabras expresadas son duras, no porque fuesen incomprensibles, sino porque llevaban implicadas las elevadas y plenas demandas de la cruz.
Reclamaban la sumisión completa, la dedicación de uno mismo, la entrega del yo de los discípulos.
Señalaba significativamente a la muerte.
No toda la palabra de Dios es fácil de aceptar, nuestro libre albedrio que crece y vive, habita en el mundo, está en libertad de aceptarlo o negarlo.
Lo cierto es que la palabra de Dios es verdad.
b. Segunda división principal
Verdades espirituales (Juan 6 63–65)
“El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién le había de entregar. Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre”.
i. Ilustración
Identificamos en la palabra de Dios cinco (5) verdades espirituales:
1. El espíritu, registrada en la primera parte del verso 63a.
· “El espíritu es el que da vida”
2. La carne, señalada en la segunda porción del verso 63b.
“La carne para nada aprovecha” puede significar al menos dos cosas:
· Muchos de los que estaban escuchando a Jesús se ofendieron porque estas palabras eran difíciles de tolerar.
Jesús entonces les replica que no deben ofenderse ya que no estaba hablando de comida literal sino espiritual.
· Nuestros esfuerzos son hechos en la carne, procurando agradar a Dios u obtener salvación.
Estos no tienen valor en sí mismos y son una pérdida de tiempo porque para nada aprovechan (Juan 15:5c).
“Yo soy la vid, vosotros las ramas. El que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto. Pero separados de mí, nada podéis hacer[8].
3. Las palabras de Cristo (63c).
La contrapartida a la inutilidad de “la carne” es que las palabras de Cristo tienen poder para darnos vida eterna en forma efectiva.
“Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”
Corroborada en 1 Juan 5:11–12:
“Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida”.
4. La fe (64).
Jesús habla de la necesidad de creer pues había quien no quería hacerlo.
· Por otra parte, a Jesucristo no lo engañaba una manifestación de fe externa.
· El aceptó a Judas entre los doce, pero no quería decir que no conociese su corazón y su falta de fe.
5. La obra del Padre (65).
Si alguien se ofendía por las verdades que escuchaba, tal persona no estaba siendo llamada por el Padre porque la salvación, la vida eterna, la resurrección y el perdón provienen de Dios.
Él es quien hace la obra de gracia, registrado en Juan 6: 37, que dice:
“36 Pero os he dicho que me habéis visto, y no creéis. 37 Todo lo que el Padre me da vendrá a mí; y al que a mí viene, jamás lo echaré fuera”.
Confirmado en Juan 6:44
44 Nadie puede venir a mí, a menos que el Padre que me envió lo traiga; y yo lo resucitaré en el día final.
ii. Aplicación
Jesús empleaba metáforas, esto es, términos que apuntaban a realidades más allá del significado literal.
Les costaba a unos de los que lo escuchaban captar el significado simbólico de dichos términos.
Además, el concepto de uno que daría su vida por la salvación del mundo era nuevo y extraño, no correspondía a sus expectativas mesiánicas de un rey que devolviera la gloria al pueblo de Israel, así que su concepto sobre el Mesías les impedía reconocer en Jesús al mesías.
Para tener vida espiritual y eterna uno tiene que apropiarse de Jesús por la fe, con todo lo que él es y representa: el Hijo de Dios, Salvador del mundo y Señor soberano de todo creyente verdadero.
Debemos recordar que, en la primera parte del ministerio público de Jesús, muchos, por distintos motivos, se agrupaban a él y se consideraban sus seguidores.
Jesús trata con algunos de los simpatizantes no comprometidos, esos son los oidores, pero no hacedores de la Palabra de Dios, pues la vida del cristiano es una vida coherente con la palabra de Dios que no se queda solo en palabras sino que se lleva a la práctica.
c. Tercera división principal
Verdades que causaron abandono (Juan 6: 66–69)
“Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”.
i. Ilustración
1. Los que se fueron (identificados en el verso 66).
A partir de este momento muchos comenzaron a alejarse de Jesús y lo abandonaron.
Algunos habían andado con él unas semanas, otros varios meses, unos pocos casi tres años, pero al oír estas palabras difíciles de aceptar, lo dejaron.
Eso muestra que no eran verdaderos discípulos.
En la cita de Juan 8:31: “La verdad os hará libres”, Jesús manifiesta que permanecer en su palabra era condición para ser su discípulo, y eso fue, precisamente, lo que esta gente no hizo.
El Señor presenta el mensaje de redención, y la respuesta es abandono.
Ya no querían andar con él pues las verdades les resultaban muy duras.
Este fue el principio de la última etapa de la vida de Jesús en la tierra.
Desde ese momento, registrado a partir del capítulo 7, del evangelio de Juan, el odio hacia Jesús empieza a crecer hasta su culminación en la cruz.
2. Los que permanecieron (versos 67–69).
· ¿Tropezamos con expresiones duras de parte de Jesús?
· ¿Cuál es nuestra actitud?
· ¿Cuál es la fuente de autoridad?
· ¿A quién nos dirigimos en busca de respuestas?
· ¿A quién en ayuda de los pasajes difíciles de la Biblia?
· ¿Acaso a los hombres incrédulos?
El apóstol Pedro dio en el punto:
“¿A quién iremos?
Tú tienes palabras de vida eterna” verso 68 y reafirmó el origen divino del Señor Jesús en el verso 69 “Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” ...
ii. Aplicación
Cuando una persona se aleja de Cristo pues no tolera la enseñanza de su Palabra, terminará convirtiéndose en enemigo de Dios.
Cuando tenemos dudas, luchas y problemas que no alcanzamos a comprender, debemos llevarlos directamente a Jesús.
Es equivocado buscar fuentes de autoridad secundarias o humanas.
Los problemas intelectuales, morales, sociales y familiares tienen respuesta y solución en el Hijo del Dios viviente pues él tiene palabras de vida eterna y nos enseñará.
C. Conclusión y sus partes
a. Reafirmación de la proposición
Para fortuna de nosotros los creyentes en Cristo, Él es una sola verdad y por si sola se hace verdadera.
b. Resumen o sinopsis de las divisiones principales
Bajo el título de GRANDES VERDADES, registradas en el pasaje del evangelio de Juan capitulo 6:59–69, identificamos que en la palabra de Dios hay:
Ø Verdades difíciles
· Verdades duras
· verdades complejas
Ø Verdades espirituales
· El espíritu
· La carne
· Las palabras de Cristo
· La fe
· La obra del Padre
Ø Verdades que causaron abandono
· Los que se fueron
· Los que permanecieron
c. Aplicación final del mensaje
El Espíritu es el que da vida.
Jesús clarifica que sus palabras se refieren a conceptos espirituales y no a la carne física que para nada aprovecha.
Los creyentes sienten la presencia de Dios por medio del Espíritu Santo que vive en ellos (1 Co 3:16).
“¿No saben que ustedes son templo de Dios, y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?”
Es el espíritu quien nos revela la verdad verdadera del misterio de Dios
d. Invitación o llamado a responder el mensaje
Entonces Jesús dijo: “Pero hay algunos de vosotros que no creen”.
Como pasa siempre con quienes rechazan la oferta de la salvación, el asunto no era falta de información, sino falta de fe.
El Señor hizo a estos discípulos personalmente responsables de rechazarlo, no porque no pudieran entenderlo, sino porque no le creían.
Que nosotros no seamos ese caso.
Amen
[1] Nació en Varsovia, el 14 de enero de 1901, en el seno de una familia judía y su nombre original fue Alfred Tajtelbaum, nombre que después cambió a Alfred Tarski cuando se convirtió al catolicismo ya que no poseía interés alguno en mantener su cultura judía puesto que por estos años había estallado en el mundo la Segunda Guerra Mundial y su condición de judío les impedía el acceso a las universidades.
[2]Hodge, Systematic Theology, 1:436.
[3]
Santa Biblia : Reina-Valera Actualizad. (1989). (electronic ed. of the 1989 editio, Jn 14.6–7). El Paso: Baptist Spanish Publishing House.
[4] Santa Biblia : Reina-Valera Actualizad. (1989). (electronic ed. of the 1989 editio, Jn 16.12–15). El Paso: Baptist Spanish Publishing House.
[5](Burrows, An Outline of Biblical Theology, 40–42.
[6].Santa Biblia : Reina-Valera Actualizad. (1989). (electronic ed. of the 1989 editio, Jn 17.17). El Paso: Baptist Spanish Publishing House.
[7] Santa Biblia : Reina-Valera Actualizad. (1989). (electronic ed. of the 1989 editio, Jn 6.59–71). El Paso: Baptist Spanish Publishing House.
[8] Santa Biblia: Reina-Valera Actualizad. (1989). (electronic ed. of the 1989 editio, Jn 15.5). El Paso: Baptist Spanish Publishing House.
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