EL LIBRO DE DANIEL
DANIEL Y SU MENSAJE DE ESPERANZA
Daniel fue escrito para alentar a los judíos exiliados al revelar el programa de Dios para ellos, tanto durante como después del tiempo del poder gentil en el mundo. Preeminente sobre cualquier otro tema en el libro es el control soberano de Dios sobre los asuntos de todos los gobernantes y naciones, y su reemplazo final con el verdadero Rey.
experiencia de Israel tanto en derrota como en, finalmente, su bendición del reino en los caps. 8–12 (cp. 2:35, 45; 7:27). Un aspecto clave dentro del tema principal del control soberano de Dios es la venida del Mesías para gobernar el mundo en gloria sobre todos los hombres (2:35, 45; 7:13, 14, 27).
Él es como una piedra en el cap. 2, y como un hijo de hombre en el cap. 7. Además, Él es el Ungido (el Mesías) en el cap. 9:26. El capítulo 9 provee el marco cronológico desde el tiempo de Daniel hasta el reino de Cristo.
Daniel narra el relato e interpretación de sueños, por la capacidad que Dios le dio, a través de los cuales Dios reveló su voluntad (caps. 2, 4, 7). Otros milagros incluyeron: 1) su escritura en la pared y la interpretación por parte de Daniel de esto (cap. 5); 2) su protección de los tres hombres en un horno de fuego ardiendo (cap. 3); 3) su provisión de seguridad para Daniel en un foso de leones (cap. 6); y 4) profecías sobrenaturales (caps. 2; 7; 8; 9:24–12:13).
Daniel, amigos, carácter y fidelidad.
Capítulo 1 - Daniel y sus amigos
1:7 nombres. Un factor clave en el “lavado cerebral” que formaba parte del adiestramiento babilónico era la asignación de un nombre muy distinto al nombre de nacimiento. Esto ligaba a los iniciados con los dioses locales y era una expresión de rechazo a sus lealtades religiosas del pasado. Daniel significa “Dios es mi juez”, pero le dieron el nombre Beltsasar que significa “Bel protege al rey”. Ananías significa “la gracia del Señor” y fue cambiado a Sadrac que significa “mandato de Aku”, otro dios babilónico. Misael significa “¿quién es como el Señor?” y fue cambiado a Mesac: “¿quién es lo que Aku es?” Por último, Azarías que significaba “Dios es mi ayudador”, se convirtió en Abed-nego que significa “siervo de Nego”, el dios de la vegetación que también se llamaba Nebo (cp. Is. 46:1).
La Fidelidad de Daniel.
La comida y la bebida de los paganos eran consagradas a los ídolos. Su ingestión era entendida como un culto que se rendía a estas deidades. Daniel “propuso en su corazón” (cp. Pr. 4:23) no ceder a ese requerimiento que implicaba traicionar el llamado de Dios al compromiso (cp. Éx. 34:14, 15).
La Fidelidad de sus amigos.
La estatua que el rey hizo en su arrogancia, era una representación de él mismo como una expresión de su grandeza y gloria, y con ella quiso reflejar el sueño en el que él era la cabeza de oro (2:38). No tenía que ser de oro sólido, sino más bien enchapada en oro, como muchos objetos hallados en las ruinas de Babilonia. La palabra que se traduce “estatua” casi siempre se refiere a una forma humana. La figura tenía una altura de unos 28 m y tenía casi 3 m de ancho. Podría compararse con las palmeras de dátiles que se encuentran en el área. Esta estatua que el rey hizo para deificarse a sí mismo no habría tenido un aspecto grotesco de delgadez en proporción a la altura, ya que habría sido colocada sobre una base inmensa que tal vez fue incluida en los cálculos de la altura. Esto estableció el culto de Nabucodonosor y la nación bajo su poder, además de los otros dioses.
El Don de Interpretación de Daniel, otorgado por Dios para la exaltación de Su Gloria
2:36–45 la interpretación de él diremos. Cinco imperios sucesivos tendrán dominio sobre Israel y se representan aquí como las partes de una estatua (cuerpo). En Daniel 7, los mismos imperios son representados como cuatro bestias enormes. Estos imperios son Babilonia, Media y Persia, Grecia, Roma y el Imperio Romano que es reavivado al final de los tiempos
Cada uno se diferencia del anterior como lo indica la disminución gradual en la calidad del metal. Una piedra que representa a Cristo (Lc. 20:18) en su segunda venida (como el “hijo de hombre” también lo hace en Dn. 7:13, 14), destruirá el cuarto imperio en su fase final con una catástrofe repentina (2:34, 35, 44, 45).
La ruina total del poder gentil tras la venida de Cristo resultará en el establecimiento de su reino milenario, el último imperio que continuará a su vez por la eternidad (2:44; 7:27).
2:44 permanecerá para siempre. El reino de Dios encabezado por el Mesías es el dominio final que nunca será reemplazado. Tiene una fase milenaria y un futuro eterno, pero el mismo rey gobernará por siempre.
Esto representa a Nabucodonosor después de 605 a.C. (cp. 4:20–22). Las criaturas en el v. 12 representan al pueblo que está bajo su dominio (v. 22). La caída del árbol representa el tiempo venidero del juicio de Dios sobre él (cp. 4:23–25).
DANIEL, EL PROFETA DEL ANTIGUO Y DEL NUEVO TESTAMENTO
El libro también fue escrito para bosquejar de manera gráfica el período profético conocido como “el tiempo de los gentiles” (Lc. 21:24). El libro de Daniel marca el curso de la historia de los gentiles en la época en que Israel estaba y está siendo disciplinado por medio de los gentiles. La consumación del programa de Dios para los gentiles se realizará en el período de la tribulación venidera. El libro muestra, de manera cuidadosa y detallada, el efecto que las naciones gentiles tendrán sobre Israel mientras espera que los pactos de Dios se cumplan durante el reinado del Mesías.
El libro de Daniel también revela la liberación y las bendiciones que Israel gozará en el futuro milenio. Tal como Dios pactó con Abraham, sus descendientes ocuparán la tierra que él les prometió. A pesar de que la nación debe ser disciplinada por su desobediencia, será llevada al arrepentimiento, confesión y restauración. Dios siempre permanece fiel. Él preserva al pueblo con quien ha hecho el pacto y le garantiza las bendiciones del reino terrenal pactado.
Las profecías del libro acerca del programa divino para los gentiles, para la tierra de Palestina, y para el pueblo de Israel, colocan el cimiento del programa escatológico de Dios. Algunos temas que se presentan en el libro de Daniel con su énfasis en los gentiles, son paralelos a los del libro de Zacarías y esos asuntos alcanzan su cumplimiento final en el libro de Apocalipsis. Para entender de manera completa la culminación del programa de Dios revelado al apóstol Juan en Apocalipsis, es necesario entender el comienzo del mismo, que fue revelado a Daniel.
