La fe es...

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Introducción

Uno de los artículos que más me gusta comprar son artículos de piel genuina, disfruto de la forma en que se ven, en que se sienten, en cuanto duran. Actualmente se han desarrollado múltiples pieles sintéticas las cuales a simple vista se ven muy bien, dan la misma sensación al tacto pero hay algo que simplemente no pueden tener, hay una característica que la piel genuina que en mi experiencia es inigualable y siempre que me han querido timar he podido salir avante por esa característica, el olor de piel, ¡el olor del cuero es inigualable! Puede parecer piel, puede verse como piel, puede sentirse como piel pero si no huele a piel simplemente no lo es.
Semejante es la fe, hay muchas apariencias que pueden verse como fe, tienen apariencia de fe pero en el fondo no es fe, el ejemplo de hoy a través de la vida de Abraham nos lleva a descubrir cuál es una de esas características inigualables de la fe.
Hebreos 11:8–10 NBLH
8 Por la fe Abraham, al ser llamado, obedeció, saliendo para un lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adónde iba. 9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra de la promesa como en tierra extraña, viviendo en tiendas como Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa, 10 porque esperaba la ciudad que tiene cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

Una fe genuina confía en el dador de la promesa.

Entrando en contexto sobre quién estamos aprendiendo hoy, estamos hablando del mismo Abraham que según Santiago 2.23 fue llamado “Amigo de Dios”, luego entonces no estamos aprendiendo de un novato sino de un varón de Dios que conoció a su Señor cara a cara, en intimidad.
Esta porción del libro de los Hebreos hace referencia al capítulo 12 de Génesis donde el Padre le promete a Abraham la tierra de Canaán y en esta ocasión comienza el relato diciendo que Dios llamó a Abraham y la respuesta al llamamiento fue obediencia, Abraham salió en rumbo a una herencia prometida aún sin saber a dónde iba, no se aferró a lo “seguro”, ni aún pudo decirle a sus parientes dónde buscarlo porque literalmente no sabía a dónde lo llevaba el Señor, entonces ¿Qué es lo que hizo que Abraham caminara en pos de le promesa? No tengo la menor duda que la certeza absoluta de saber quién le estaba llamando.
Amada iglesia debemos conocer a nuestro Señor a través de su revelación, esta es la única en que podemos discernir su voz, Abraham no titubeo porque sabía exactamente quién le estaba llamado, la idea parecía descabellada pero Abraham sabía exactamente quién estaba al frente de la promesa abriendo el camino.
Habiendo llegado al destino es interesante la actitud de Abraham, el texto dice que aún habiendo llegado al destino habitó como extranjero, viviendo en tiendas y no solo eso sus generaciones postreras habitaron de la misma manera, el texto nos enseña que Isaac y Jacob mantenían el mismo estatus de extranjeros sobre esa tierra que el Padre había prometido a Abraham ¿Es que acaso Dios había faltado a su palabra? ¿Es que acaso había un cambio de planes? o pero aún ¿A caso el Señor se había arrepentido de la promesa?
La tierra de Canaán, la tierra a la cual Abraham salió en obediencia no fue una tierra que poseyera, el único pedazo de esa tierra sobre el cuál tenía potestad fue el pedazo de tierra donde enterró a Sara, después de eso ni un centímetro más, vivía en tiendas que levantaba, quitaba y volvía a mover, estuvo en la tierra, conoció la tierra pero nunca la poseyó, algún fanático de la prosperidad diría que no le creyó a Dios, que le faltó visión, que le faltó determinación porque la tuvo pero la dejó ir. ¡En ninguna manera! Lo que hizo la gran diferencia es que como enseña el texto desde el principio Abraham obedeció por fe, Abraham salió en pos del Padre por fe y vivió en la tierra prometida por fe, pero no una fe en sí mismo de que era un campeón que lo podía conquistar todo, no una fe en la riqueza que esa tierra le podía brindar, no, Abraham tenía un tan profundo conocimiento del Padre que su fe le llevó a ver más allá de sus propias narices, verso 10: Abraham no poseyó una tierra pasajera, Abraham no se estableció porque entendió que la promesa de Dios era de trascendencia eterna, no tenía que ver con esta tierra que gime por la redención, por su fe genuina esperaba por la ciudad cuyo arquitecto y constructor en Dios. La fe de Abraham le ayudó a entender que las promesas de Dios lo superan todo y que su obra perfecta no se limita a esta tierra que corre a su destrucción. Amada iglesia del Señor cuídate de echar raíces en esta tierra, la promesa de prosperidad, salvación y sanidad integral no es para esta tierra es para la eternidad. Nuestro Dios no es el dios de este mundo, nuestro Dios es el Dios de toda la creación, de lo que vemos y no vemos, nuestro Dios es el mismo que fue, que es, que vino, que se fue a preparar morada para nosotros y que un día regresará para llevarnos a disfrutar de su gloria juntamente con nuestro padre Abraham.
Hebreos 11:11–12 NBLH
11 También por la fe Sara misma recibió fuerza para concebir, aun pasada ya la edad propicia, pues consideró fiel a Aquél que lo había prometido. 12 Por lo cual también nació de uno, y éste casi muerto con respecto a esto, una descendencia como las estrellas del cielo en numero, e innumerable como la arena que esta a la orilla del mar.

Una fe genuina no tiene incertidumbre del futuro.

¿Y por qué llamarle nuestro padre Abraham?
EL v11 es una alusión al nacimiento milagroso de Isaac, el seguimiento de la promesa hecha a Abraham:
Génesis 12:2–3 NBLH
2 “Haré de ti una nación grande, Y te bendeciré, Engrandeceré tu nombre, Y serás bendición. 3 “Bendeciré a los que te bendigan, Y al que te maldiga, maldeciré. En ti serán benditas todas las familias de la tierra.”
Y si el verso 12 de Hebreos 11 dice que de este ya casi muerto en cuestión reproductiva nació una descendencia como las estrellad del cielo e innumerable como la arena del mar.
Abraham no vio esta promesa cumplida durante su paso por esta tierra, no le tocó ver los millares y millares de creyentes que ahora recordamos su nombre, sin embargo esto no fue un impedimento o una excusa para no vivir obedientemente al Señor ¿Cómo pudo Abraham mantenerse fiel a pesar de no ver resultados inmediatos? Por fe, una fe que no estaba asentada en lo que veía sino una fe genuina en el que había prometido.
Hay incertidumbre en el mundo por lo que estamos viviendo, se aproximan las elecciones presidenciales en el país del norte, hay incertidumbre en el impacto que esto tendrá en la economía mundial, se habla de un próximo rebrote, hay incertidumbre cobre cuál es la mejor estrategia para contrarrestarlo. Para los que confiamos en Dios no puede haber incertidumbre porque no pertenecemos a este mundo, no puede haber incertidumbre porque las promesas de Dios no serán necesariamente cumplidas en esta tierra, no puede haber incertidumbre porque el mismo Dios que nos ha hecho promesa es el mismo Dios que hizo promesa a Abraham y que a pesar de las circunstancias y sobre todo pronóstico ha cumplido, podemos confiar en Él, podemos descansar en Él, iglesia tú no tienes poder para guardar tu vida Él si, tú no tienes poder para cambiar tu destino, Él si, no tomes un rol equivocado, no construyas tu propio destino, tu destino ya está trazado, tu morada está asegurada, si has depositado tu fe en Cristo tu alma está segura tu vida está en las manos de aquél que prometió y cumplió a Abraham cabalmente, no te preocupes por el día de mañana, ¿A qué edad e enteraste que el mundo no va a mejorar? ¿A qué edad te enteraste que la delincuencia irá en aumento y nadie la podrá frenar? ¿A qué edad te enteraste que los que pertenecen a Cristo no tienen cabida en este mundo sino en la eternidad? No hemos sido llamados a establecernos en esta tierra, no hemos sido llamados a hacer tesoros aquí, hemos sido llamados a obedecer, a ir en pos de aquél que lo gobierna todo, hemos sido llamados a caminar en obediencia tras aquél que nos dio un padre ejemplar en fe y en quien hemos sido benditos y en quien serán benditas nuestras generaciones postreras para la gloria de Dios el Padre.
Hebreos 11:13–16 NBLH
13 Todos éstos murieron en fe, sin haber recibido las promesas, pero habiéndolas visto desde lejos y aceptado con gusto, confesando que eran extranjeros y peregrinos (expatriados) sobre la tierra. 14 Porque los que dicen tales cosas, claramente dan a entender que buscan una patria propia. 15 Y si en verdad hubieran estado pensando en aquella patria de donde salieron, habrían tenido oportunidad de volver. 16 Pero en realidad, anhelan una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo cual, Dios no se avergüenza de ser llamado Dios de ellos, pues les ha preparado una ciudad.

Una fe genuina anhela una patria mejor.

¿Quiénes estos? Los descendientes de Abraham, desde el AT los descendientes de Abraham murieron sin ver cumplidas las promesas pero murieron en fe, es decir con la certeza absoluta que llegaría, no por sus circunstancias sino por fe en el que había prometido, tu puedes creer que tus hijos no tienen remedio, las circunstancias aparentan que tu familia está yendo al hoyo pero la última palabra la tiene el Señor, nuestro llamado es a creer y obedecer, no obedecemos a Dios por nuestras circunstancias le obedecemos porque Él cumplirá sus promesas de provisión, de cuidado, de salvación, de redención, de sanidad “Pero hay centenas de enfermedades incurables” Sí, para el hombre pero no para Dios y si tu estás luchando con algo así quiero recordarte algo, puede ser que hasta tu último día sobre esta tierra luches contra eso pero puedes estar completamente seguro que si tu vida está en Cristo tu no perderás la batalla contra esa enfermedad, tu vencerás porque por ningún motivo te presentarás enfermo ante el Padre, cuando estés en su presencia estarás completamente sano, sin dolor, sin sufrimiento sin una lágrima más porque Él te habrá sanado eternamente. Esta es la promesa consumada por Cristo en la Cruz.
De un vistazo por las noticias, asesinatos, violaciones, fraudes, ajustes de cuentas, de ese mundo corrupto y oscuro es de donde nos ha rescatado el Señor por su gracia, ¿Por qué quisiéramos volver allí? a la luz de la Escritura ¿Cuál sería una buena razón para volver atrás? el texto nos enseña que los patriarcas no se pasaban el tiempo anhelando volver ¿Es que acaso estaban en un mejor lugar? No lo creo, habían abandonado de un lugar que les pertenecía para vivir en uno en el que no tenían pertenencia, entonces ¿Por qué no volvían? Porque entendían que el Señor les había llevado hasta allá para algo más grande y no solo lo sabían sino que lo anhelaban, una patria celestial y sabe qué ¡La alcanzaron! Abraham, Isaac y Jacob así como todos los que han muerto en Cristo están vivos.
Mateo 22:31–32 NBLH
31 “Y en cuanto a la resurrección de los muertos, ¿no han leído lo que les fue dicho por Dios, cuando dijo: 32 ‘Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob’? El no es Dios de muertos, sino de vivos.”
Por lo cual Dios no se avergüenza de ser llamado Dios de ellos, Dios nuestro, Dios de aquellos que no se aferran al mundo ni conciben el mundo como el mejor lugar, Dios de aquellos que renuncian a los placeres pasajeros de este mundo y que cada día dan pasos de fe hacia la patria celestial.
Hebreos 11:17–19 NBLH
17 Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía a su único hijo. 18 Fue a él a quien se le dijo: “En Isaac te sera llamada descendencia.” 19 El consideró que Dios era poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde también, en sentido figurado, lo volvió a recibir.

Una fe genuina es obediente.

Hasta este punto hemos visto como la fe de Abraham se fue desarrollando a través de diferentes sucesos y muy seguramente mucho más que no son narrados aquí ni en el resto de la Escritura:
Abraham tuvo que dejar su tierra pos ir en pos de una que nunca conquistó.
Vivió el resto de su vida como extranjero.
Abraham recibió una promesa de una descendencia incontable, dicha promesa no la vio cumplida durante su paso en esta tierra.
Por si esto no fuera suficiente Abraham fue probado por Dios cuando le pidió a Isaac en sacrificio, al que había recibido como cumplimiento de una promesa, el Señor le pidió en sacrifico a aquel en quien le sería llamada descendencia. ¿Dónde comenzó la prueba de Abraham en el caso de Isaac? ¿En su camino al monte, mientras amarraba a su hijo, cuando sostenía el cuchillo para el sacrificio? LA prueba de Abraham comenzó desde el momento mismo de su llamado, desde que Él recibió el llamado del Padre comenzó su prueba porque infinitas cosas pudieron pasar por su mente pero una cosa es clara a la luz de la Escritura, en una cosa permanecía enfocado.
¿Cómo es que pudo sobreponerse a semejante prueba? Por su fe, fue su fe la que le llevó a obediencia ¿Cómo lo sabemos?
v19 Él consideró que Dios era poderoso para levantar aún de entre los muertos a Isaac. Conocía tan cercanamente al Padre y habías sido ya tantas veces testigo de sus promesas que no podía dudar de Él, sino todo lo contrario, la prueba fortaleció su fe:
Santiago 1:2–3 NBLH
2 Tengan por sumo gozo, hermanos míos, cuando se hallen en diversas pruebas (tentaciones), 3 sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia (perseverancia),
Abraham pudo haber reaccionado de dos maneras:
Dios es injusto, Dios no me ama, me quiere ver sufrir porque me ha dado un hijo y ahora va a quitármelo.
Este día seré testigo de uno de los milagros más grandes de mi vida, porque es Dios justo, Santo y Poderoso que he seguido siempre me ha pedido a mi hijo en sacrificio y yo se que Él no faltará a su promesa por tanto, aunque yo le sacrifique Él lo resucitará de los muertos porque ¡Él tiene el poder!
No sé cuántas cosas pasaban por la mente de Abraham pero una si era constante: Dios cumplirá su promesa, Él tiene el poder de levantar a mi hijo aún de entre los muertos por tanto OBEDECERÉ.
¿Se acuerda del aroma inconfundible de la piel? Así es la obediencia a la fe genuina, una fe ejercida en la persona de nuestro Señor no es titubeante, no es rebelde, no es temerosa, es una fe obediente porque hemos conocido al dador de la promesa y podemos ver a la luz de la Escritura y a la luz de la historia que es un Dios que cumple y cumplirá siempre sus promesas.
¿Cómo hemos de vivir entonces?
1. En fe, pero una fe obediente que se fortalece y se hace evidente a través de la prueba. ¿Y dónde comienza nuestra prueba? En el llamado, desde el momento que el Señor nos llama a algo se hace evidente si le conocemos al grado de poder obedecerle sin entender a dónde vamos.
La prueba no comienza en la tentación, la prueba comienza desde que ÉL nos llama a ser santos, a ser rectos, ser puros, a huir del pecado. Muy difícilmente podrás huir cuando estés enfrente de una mujer desnuda, ni el Rey David pudo, la prueba comienza desde el momento en que sabes que ni siquiera debes acercarte a esa habitación y huyes. Así en todos los sentidos, una fe obediente no juega con fuego.
2. Nuestra vida es como neblina y el que no veamos las promesas del Señor cumplidas a corto plazo no quiere decir que el Señor las ha olvidado y mucho menos que no las cumplirá, nuestra circunstancias no deben desanimarnos sino todo lo contrario, aunque las circunstancias aparenten que no lo alcanzaremos debemos segur andando en obediencia por fe.
¿En qué área de tu vida te está pidiendo el Señor obediencia esta mañana? ¿En pureza, en dominio propio, en justicia, en honorabilidad, en responsabilidad?
3. Una fe obediente no mira hacia atrás ni desea volver, sino anhela una patria mejor, una patria celestial.
4. Una fe obediente es la evidencia de un cercano andar a Dios, demuestra que conocemos el alcance del Dios, de su poder, de su fidelidad.
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