Desánimo
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· 1,523 viewsEsta predicación es temática y aborda el sentimiento deld esánimo intentando responder a la luz de los Salmos 42-43 a las preguntas ¿Qué es el desánimo?, ¿Cómo se produce el desánimo? y ¿Cómo vencer al desánimo?
Notes
Transcript
¿Qué es el desánimo?
¿Qué es el desánimo?
¿Cuántas veces nos hemos sentido como el salmista? ¿Cuántas veces hemos experimentado lo mismo que estaba experimentando el salmista? ¿En cuántas ocasiones hemos leído este salmo y nos lo hemos apropiando porque hemos pensado que son las mejores palabras para expresar nuestros sentimientos?
El sentimiento que estaremos viendo en esta mañana será el desánimo. Antes de hablar acerca del tema es preciso definir este término lo más preciso posible para saber de qué estamos hablando. Aunque todos entendemos que significa estar desanimados, incluiré algunas definiciones que se hacen acerca del desánimo.
Una definición sería: «Carecer de confianza o valor». El diccionario español define este término como «falta de ánimo, fuerza o energía para hacer, resolver o emprender algo». El desánimo es ese sentimiento de infelicidad que surge en lo más profundo de nuestros corazones.
Ahora,no ahondaré mucho en la definición ya que no es algo ajeno a nosotros, no es algo que tengamos que hacer un ejercicio mental muy fuerte para comprender lo que estoy intentando trasmitir, dado que todos nosotros en algún momento de nuestra vida habremos experimentado esa sensación de desánimo en el que te levantas y no tienes ganas de nada, no has puesto un pie sobre el suelo y ya estás deseando que el día finalice.
Pasar por situaciones como estas son de lo más normal del mundo, todos pasamos por momentos como estos. Tomás de Kempis en su famosa obra la imitación de Cristo dijo lo siguiente:
No he conocido jamás un hombre tan religioso y devoto que no haya experimentado en alguna ocasión una supresión de la gracia y una disminución en el fervor.
A continuación os daré una lista sobre algunas personas o grupos con los cuales podemos empatizar bastante cuando estemos pasando por esos momentos.
En primer lugar tenemos el mismo ejemplo de Cristo, cuando estuvo en Getsemaní donde la Biblia nos dice que incluso un ángel del cielo tuvo que descender para fortalecerlo Lucas 22:43, el mismo Señor necesitó a la hora de enfrentar el momento más difícil de su vida fortaleza.
Luego el pueblo de Israel en multitud de ocasiones en su travesía por el desierto cuando se le aparecía algún tipo de dificultad rápidamente se desanimaban y se desmotivaban (Números 21:4-5)
También tenemos en nuestra lista a ese hombre tan especial y destacado por su paciencia, Job, como en Job 3 muestra su desánimo a causa de todo lo que le está sucediendo.
Otro hombre que dejó constancia de muchos de sus desánimos que hoy en día nos ayuda en nuestro desánimo es el rey David. Tenemos multitud de salmos en la Biblia en los que plasma su tristeza y desánimo.
Además también tenemos el caso del profeta Jeremías que incluso el desánimo le llevó al deseo de morir (Jeremías 20:17-18). Sin embargo, no solo el desánimo llevó a Jeremías al deseo de la muerte, sino que Elías tuvo una experiencia similar deseando la muerte 1 Reyes 19:4
¿Por qué nos desanimamos?
¿Por qué nos desanimamos?
Entonces ¿de qué nos sirve todos estos ejemplos? ¿Qué podemos aprender de estos ejemplos bíblicos acerca del desánimo? ¿Qué podemos aprender del Salmo 42-43 acerca del desánimo? El salmista en ese salmo se pregunta a sí mismo, a su alma que por qué se abate. Un ejercicio que deberíamos de hacer con más frecuencia en los momentos en los que nos encontramos desanimados es preguntarnos el por qué de nuestro desánimo.
Lo primero de ello, es que el desánimo para nada es pecado, no podemos asociar desánimo con pecado. Sin embargo, no podemos permanecer en ese estado demasiado tiempo, es necesario que pasemos por ese estado ya que ahí Dios nos enseña grandes lecciones, pero no podemos quedarnos ahí mucho tiempo ya que el dejarnos dominar por este sentimiento si que es pecado.
Luego aprendemos que el desánimo puede imitar los síntomas depresivos. En ocasiones la depresión y el desánimo se dan la mano. El desánimo puede ocurrir en la vida cristiana tanto cuando hay una resistencia en el evangelio como incluso por sorprendente que nos parezca después incluso de un enorme éxito, el deseo de muerte por parte de Elías se produjo después de un gran éxito por parte de Dios de derrotar a los profetas de Baal . Para reforzar esta enseñanza me gustaría contaros lo que enseñó Spurgeon a sus alumnos que se estaban preparando para el ministerio:
Cuando un deseo acariciado durante mucho tiempo finalmente se cumple, cuando Dios ha sido glorificado en gran manera valiéndose de nosotros y se ha logrado un gran triunfo entonces somos propensos a desmayar. Podría imaginarse que entre tantos favores especiales nuestra alma se elevaría a las alturas del éxtasis y se llenaría de un gozo inenarrable, pero lo que ocurre generalmente es lo contrario.
También el desánimo puede venir como consecuencia de un fracaso personal. El desánimo suele venir en la mayoría de ocasiones cuando se ha perdido la confianza en nuestras propias habilidades, en la confiabilidad de Dios o en las promesas y poder del evangelio.
En el Salmo que hemos leído podemos observar como el autor está desanimado porque se le ha privado de la adoración divina semanal, está siendo privado de la adoración a Dios con el resto del pueblo (Salmo 42:2; 4). Y permitirme aplicar este tema a nuestras vidas, pero ¿no pensáis que esta situación de pandemia en la que muchas personas están siendo privadas de congregarse con sus hermanos no les afecta anímicamente? ¿No pensáis que no es para nada anormal que muchas personas caigan en desánimo a causa de que no se pueden reunir con sus hermanos para alabar a Dios? Al salmista esto le produjo desánimo y no dudo que en nosotros esa situación genere un efecto muy similar, hermanos y hermanas si estás pasando por un momento de desánimo y no estás asistiendo ni presencial ni telemáticamente te pido que lo hagas. En ocasiones pensamos que cuando estamos desanimados lo que tenemos que hacer es dejar de venir a la iglesia para hacer otras cosas que nos animen más, si piensas así te pido que te replantées ¿Dónde está puesto tu gozo? ¿Dónde está puesto tu ánimo? ¿Para qué quieres ir al cielo si no disfrutas de la presencia de Dios en la tierra?
Mirando el Salmo 42:4 también se puede observar que el desánimo puede llegar a causa de haber perdido el papel que se desempeñaba, a causa de haber perdido el rol que ejercíamos. El salmista está desanimado porque había dejado de conducir a las personas a la casa de Dios. De ahí que el desempleo, la jubilación o un ERTE puede ser motivo de desánimo para nosotros. También esa sensación llega cuando una madre o padre después de haber invertido tanto tiempo y esfuerzo en la educación de sus hijos, ellos se van de casa, dichos padres se sientes desanimados porque ya no sienten que están haciendo de padres o madres. También encontramos esa sensación de desánimo en las personas viudas dado que durante muchos años han estado sirviendo a una persona que ahora ya no está con ellos.
¿Cómo vencer el desánimo?
¿Cómo vencer el desánimo?
Ahora bien, está bien identificar el motivo y la causa de nuestro desánimo, pero no podemos quedarnos ahí dado que la Biblia nos ha dejado multitud de recursos para afrontar ese sentimiento. Es cierto que existen motivos para estar desanimado; sin embargo, existen mejores y aún más fuertes motivos para estar animado.
Lo primero que mencionaré en este punto será la importancia de recordar la verdades acerca de Dios. La mayoría de veces que nos desanimamos es porque dejamos de creer las promesas de Dios. Cuando el pueblo de Israel recibió el reporte de los espías enviados por Dios y el pueblo se desanimó se debió a que perdieron la falta de confianza en Dios de que sería capaz de derrotar a los habitantes de Canaán. Recordemos la exhortación de Dios para nuestras vidas en Juan 14:1. Para aclarar esta idea mencionaré una frase que dijo Richard Sibbes:
El sol brilla tan claramente en el día más oscuro como lo hace en el más brillante. La diferencia no está en el sol, sino en algunas nubes que ocultan la manifestación de la luz. De modo que Dios nos ama cuando el brillo de su rostro resplandece sobre nosotros y también cuando no lo hace.
Hermanos aferrémonos a la Palabra de Dios y agarrémonos a sus promesas fuertemente. Dios ha prometido en Isaías 42:3-4 que no va a romper la caña cascada y apagar la vela que da poquita luz y está `próximo a apagarse.
El segundo recurso con el que contamos en esos momentos de desánimo es considerar los padecimientos de Jesús, el propio autor a los Hebreos 12:3 nos presenta este recurso. «Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmaya». Si los sufrimientos y padecimientos de Jesús no fueron en vano ten por seguro que tu sufrimiento y padecimiento tampoco es en vano.
La tercera herramienta con la que contamos es con la presencia de Dios en nuestras vidas. En esos momentos de desánimo nos puede suceder como el salmista que le preguntaban ¿dónde estaba su Dios? (Salmo 42:3; 10). Y la verdad es que Dios está con nosotros y eso debería de sernos de ánimo, aunque pensemos que estamos solos en esos momentos, en realidad no lo estamos ya que Dios está con nosotros, de esta forma es como Dios animó a Josué después de la muerte de Moisés (Josué 1:9) en 2 Crónicas 32:7 también encontramos la misma enseñanza y el Salmo 34:18 también repita esa idea de que Dios está cercano con los de corazón entristecido para animarlo.
La cuarta y última herramienta en la cual meditaremos es la esperanza viva que tenemos cada uno de nosotros. Lo que animaba al salmista en su desánimo es que sabia que iba a llegar ese momento en el que volvería a alabar a Dios (Salmo 42:5; 11; 43:5). En el pasaje que leímos de Juan 14:1-2 Jesús continua animando a sus discípulos diciéndoles que tienen la esperanza de una morada celestial preparada por Dios mismo.
Si algo nos enseña el desánimo es que nos hace mirar hacia dentro, abajo y atrás imposibilitándonos de avanzar, pero la esperanza nos hace mirar hacia arriba, fuera ya delante de nosotros mismos. Los motivos de desánimo del presente no son dignos de ser comparados con los motivos de ánimo del futuro (Romanos 8:18)
Terminaré la predicación contando lo que le sucedió a Moody en un momento de su vida que se desanimó por no ver frutos inmediatos en su servicio a Dios:
Cuando Moody se desanimó por no poder ver mucho fruto de su trabajo; una mañana, mientras estaba en su estudio, abatido, uno de sus maestros de la escuela dominical entró y quiso saber por qué se desanimó, y le respondió que porque no podía ver ningún resultado de mi trabajo; él le preguntó a Moody: ¿alguna vez estudiaste el carácter de Noé? Te invito a que estudies a esa persona que ha sido de tanta bendición para mí. Cuando él salió, rápidamente Moody sin perder el tiempo abrió su Biblia y comenzó a leer la historia de Noé, en ese instante la siguiente idea le invadió ``aquí hay un hombre que trabajó y trabajó 100 años y no se desanimó´´Entonces Moody se levantó y se dio cuenta que si Dios quería que trabajara sin ver ningún fruto, el trabajaría. Por la tarde fue a la reunión de oración y cuando vio que la gente venía a orar se dijo ``Noé trabajó 100 años y nunca vio una reunión de oración fuera de su propia familia´´ Muy pronto, un hombre se levantó al otro lado del pasillo donde él estaba sentado, y dijo que había venido de un pequeño pueblo donde había un centenar de personas que se habían unido a la iglesia de Dios el año anterior. Y Moody pensó ``qué pasaría si Noé hubiera escuchado eso, predicó durante tantos años y no consiguió ningún converso y aún así no se desanimó´´ Entonces un hombre se levantó justo detrás de mí, y dijo ``estoy perdido, quiero que oren por mi alma´´ A lo que Moody pensó ``¿Qué hubiera pasado si Noé hubiera escuchado eso? Trabajó 120 años y nunca un hombre vino a él y le dijo eso´´ A partir de ese día Moody con la ayuda de Dios dejó el desánimo.
Si he contado esta historia es porque como dije al principio de este punto es cierto que existen motivos para estar desanimado; sin embargo, existen mejores y aún más fuertes motivos para estar animado.
