¿Cuánto amor hay en mí?, un examen personal-

Afirmados en el amor.  •  Sermon  •  Submitted
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Reflexionar, sobre el amor que tenemos, como Cristianos.

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Introducción:

Hermanos, el amor nunca falla, así lo declara Dios en su palabra en los versículos que Leímos (1-8a).
Sabemos que los dones espirituales son el regalo de Dios. Pero si tenemos dones, pero no tenemos amor, no tenemos nada dice el Señor.
El amor lo es todo. El amor es la encarnación del Señor. El amor es Dios.
o La naturaleza del amor es construir en todos los sentidos, para romper barreras, para nutrir y proteger en todas las cosas.
o El amor de Dios demostrado en toda la historia de Israel es un ejemplo.
o El amor de Jesús al morir por nosotros es otro.
o ¡¡¡La naturaleza inagotable del amor de Dios es la mejor revelación de su gloria!!!
Ø Ahora bien, aun cuando conocemos los dones espirituales que que tenemos (8b-13). Los dones espirituales son el regalo de Dios.
o Pero incluso los regalos son temporales e imperfectos. Estos dependen de la perfección de Dios cuyo amor es eterno.
o Hoy vemos en parte y en parte conocemos, dice el versículo 9. No podemos conocer a Dios plenamente, Pero Dios nos ve totalmente, nos conoce plenamente y nos ama completamente.
o Es en su amor está la perfección eterna que garantiza nuestra salvación para siempre.
o Para nosotros, no hay nada más grande que el amor de Dios. Su amor nunca nos puede fallar.
o Él se esfuerza por ensañarnos a vivir en su amor, a practicar el amor, y vivir para siempre por su amor perfecto y eterno.
o Pero es importante que reflexionemos, a la luz de la palabra de Dios,
¿Cuánto amor hay en nosotros?
Para ti hermano que ya eres cristiano o cristiana, debería ser fácil la respuesta, porque se entiende que el gran amor de Dios, el magnífico amor de Dios está presente en tú vida,
¡Ese amor que te dio la salvación y que debe crecer cada día en tu vida por el poder del Espíritu de Dios que mora en ti!
Hay tres virtudes de acuerdo a 1 Corintios 13, que debemos tener todos los creyentes, sin embargo, la más grande de ella, es el amor.
1 Corintios 13:13 RVR60
13 Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.
Veamos esta pequeña historia hermanos:
Un día El Amor salió a buscar a sus dos hermanas, que se habían extraviado: La Fe y La Esperanza.
Se dirigió al pueblo y rápidamente encontró a la Fe, la cargó en sus brazos subió una gran montaña hasta llegar a casa.
Luego decidió ir al bosque, después de buscar por largas horas y ya cansado, finalmente pudo encontrar a su otra hermana La Esperanza, la tomó de la mano y la llevó a casa.
De esta historia aprendemos que.
“Aunque la Fe mueva montañas y la Esperanza sea lo último que se pierda, no son nada sin su hermano mayor, el Amor”
Pensemos un poco, ¿Qué tanta fe tienes?
Quiero decirles hoy amados, podemos ser gente de una gran fe, de gran confianza, pero la fe sin el amor se perderá.... necesitamos el amor para permanecer, necesitaremos el amor cuando perdamos la fe, cuando sintamos que nada es posible.
Hermanos, necesitamos amor para creer que Dios está actuando en nuestras vidas, en nuestro matrimonio, en nuestras familias; la fe nos ayudará a entender que Dios actúa en las situaciones difíciles que enfrentamos en la vida, en los problemas matrimoniales, en los problemas familiares, el amor nos hará seguir adelante y no flaquear, nos ayudará a no tirarla toalla.
Por otro lado, ¿Qué tanta Esperanza tienes?
Hermanos, podemos mantenernos en la Esperanza, para nosotros, dice Pablo, es la esperanza bienaventurada de la venida gloriosa, del Señor, la Esperanza en sus promesas, en la vida eterna, en la salvación eterna, pero cando nuestra fe mengue y perdamos esta esperanza, necesitaremos del amor para continuar, necesitaremos del amor para persistir, para resistir al enemigo, para no decaer.
Por eso, si no tenemos amor no somos nada, no podremos hacer nada sin amor, porque hermanos el perfecto amor, tiene características especiales,
El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser....... (1 Cor. 13: 4- 8a)
Ahora debemos volvernos a preguntar:
¿Cuánto amor hay en mi?, ¿Cuánto amor tengo?, ¿Cuanto amor doy?
Hay un canto, viejo, que aprendí aún cuando no era Cristiano, que decía: ´ “ Si yo no tengo amor, yo nada soy Señor”
Y aunque el enfoque era a las obras que el hombre realiza, para nosotros, ahora esta frase, es una realidad bíblica.
1 Corintios 13:1–3 RVR60
1 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.
Nada somos hermanos, nada hacemos si no tenemos amor, aunque usted hermano, hermana, tenga fe y Esperanza, necesitamos el amor que es Mayor.
Aunque esté haciendo “algo”, para el Señor, aunque tenga, los mejores dones espirituales, aunque sea el hermano, o hermana, más dadivoso, aunque estuviera dispuesto hasta morir por otros, sólo para que me miren, y sobre salir, si no tengo amor, no tengo, nada, no soy nada.
Sólo sería dice Pablo, como metal que resuena y címbalo, que retiñe, como un instrumento, que hace bulla, sin melodía, sin nada agradable.

Conclusión:

¿Cuánto amor tenemos?
La respuesta es directamente proporcional, a la otra pregunta: ¿Cuánto amor damos?
Dios bendiga su palabra.
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