LA AUTORIDAD ASOMBROSA DE JESÚS (Lucas 8:22-25)
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INTRODUCCIÓN. Cuando llega el mes de Diciembre, la palabra que viene a nuestra mente es “Navidad”. Aun para los cristianos pensar en la Navidad es traer a la mente la escena del Bebé que nació en el establo en Belén, los pastores en el campo y los reyes magos. Sin darnos cuenta la imagen que tenemos de Jesús es la de un bebé en un pesebre, lo cual no es nada malo, pero nos quedamos ahí. Luego cuando viene la Semana Santa lo vemos en la Cruz y en la resurrección. Todo esto puede llegar a ser solamente la participación de una tradición religiosa que no nos sirve de mucho, y perdemos de vista lo que realmente vale la pena. Cuando hablamos de Jesús estamos hablando de alguien que es mucho más que un bebé, alguien que es más que sólo un hombre. Estamos hablando de alguien que cuando estuvo aquí en la tierra se destacó en gran manera por su poder y su autoridad. Él es Dios manifestado en carne. Él es Dios viviendo entre los hombres para llevar a cabo la voluntad del Padre Celestial, revelándonos al Padre y mostrándonos el Camino a la salvación y a la Vida eterna. Él es Emanuel; Dios con nosotros, y aunque Él se fue al cielo después de resucitar, Él prometió estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo, y un día regresar por Su Iglesia y venir a reinar en esta tierra. ¡Él es nuestro Salvador! ¡Él está con nosotros hoy!
Las lecciones que los discípulos aprendieron en esta jornada son de mucho valor para cada uno de nosotros hoy en nuestro diario vivir. La vida cristiana es una vida andando con Jesús.
I. LA PALABRA QUE JESÚS LES HABLÓ (Lucas 8:22-23)
1. Jesús ordenó pasar al otro lado del lago. Ellos iban a la tierra de los gadarenos a cumplir una
Misión divina. No iban de vacaciones.
2. Jesús se durmió en el barco, mostrando su humanidad.
a) Jesús, el Hijo de Dios que se había sometido voluntariamente a las limitaciones humanas
del rigor físico, cansado después de las actividades del día, recostó su cabeza y se durmió.
Su sueño fue tan profundo que el fuerte viento no le despertaba.
b) Jesús dormido en medio de una tormenta muestra su absoluta paz, su control de las
circunstancias y su confianza en Su Padre. Estaba en paz; no había tempestad en su alma.
Ellos llegarían al otro lado. Él lo había dicho. Maclaren. “¡Qué seguridad y comodidad
están disponibles para el corazón que confía!” (Day by Day in the Psalms, pag. 140).
c) Jesús dormido nos recuerda momentos de adversidad donde nos parece que Dios está
dormido o indiferente a nuestra aflicción (Sal 44:23-26; Isa 51:9-10; Heb 4:15).
d) Jesús dormido es más poderoso que el diablo despierto (Comp. Sal 93:4).
II. LA AUTORIDAD DE JESÚS SOBRE LA TORMENTA (Lucas 8:24)
1. Jesús fue despertado por sus discípulos por causa de la fuerte tormenta.
a) Marcos y Lucas usan un término para referirse a una tempestad de viento, λαῖλαψ "un
fuerte viento sopló" (Mk 4:37). Un viento de relativamente corta duración pero lo
suficientemente intenso para crear olas relativamente altas (Low-Nida). Sin embargo,
Mateo usa el término σεισμός: una acción violenta de la superficie de un cuerpo de agua
como resultado de las altas olas causadas por un fuerte viento, 'tormenta en el mar.'
καὶ ἰδοὺ σεισμὸς μέγας ἐγένετο ἐν τῇ θαλάσσῃ 'y hubo una gran tormenta en el mar' (Mt
8:24). Aunque el término "seismós" obviamente implica la fuerte acción del viento, el
foco está en el movimiento violento causado por las olas.
b) Los discípulos, por el pánico causado cuando la tormenta estaba en su mayor apogeo y el
barco se estaba llenando de agua, olvidaron rápidamente las palabras de Jesús.
c) Los tres evangelios usan diferentes frases: Mateo: “Señor, sálvanos que perecemos”.
Marcos: “Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?” Lucas: “Maestro, maestro, que
perecemos”. Esto habla de cómo cada uno de los discípulos se expresó, pudieron usar
diferentes frases, pero todos mostraron gran desesperación al despertar a Jesús.
d) El miedo a menudo distorsiona la perspectiva. Sin embargo, cuán frecuente un hijo de
Dios duda en tiempos de adversidad. Es fácil, pero tan incorrecto, olvidar que las
tormentas encontradas en las experiencias espirituales están bajo Su control supremo
2. Jesús reprendió al viento y al mar, y hubo completa calma.
a) Revelando Su gran Poder y autoridad. (Gen 1:9-10; Job 38:9-10; Pr 8:29; Sal 33:9).
“Cesaron”: παύω, 3973, parar, cesar, terminar. Se usa principalmente en la voz media,
significando terminar, tomarse un descanso, cesar voluntariamente; (Vine). Marcos usa
κοπάζω, 2869, cesar por estar agotado, dejar de rugir (de kopos, labor, trabajo; kopiao,
trabajar). Se dice solo del viento (Mt 14.32; Mc 4.39; 6.51). (Vine).
b) La repentina calma en el mar mostró la realidad del milagro. El viento puede cesar
repentinamente, pero el agua que ha agitado continúa así durante mucho tiempo después.
(Alfred Plummer, ICC). Lo que normalmente no ocurre después de una tormenta. (CBNT1).
III. LA REPRENSIÓN DE JESÚS A SUS DISCÍPULOS (Lucas 8:25)
1. Jesús reprendió a sus discípulos por su falta de fe. “¿Dónde está vuestra fe?”
a) Nuestra fe debe tener a Cristo como su objeto. Mateo: ¿Por qué teméis, hombres de poca
fe? Marcos: ¿Por qué estáis así amedrentados, cómo no tenéis fe? Los discípulos no
fueron reprendidos por no tener fe en absoluto, sino por carecer de fe suficiente. Les
faltaba suficiente fe para darse cuenta de que si estaban en la presencia del Señor, no
tenían por qué temer. Ningún daño podía venir sobre ellos cuando estaban en presencia
del Maestro de la naturaleza. Ellos carecían del tipo de fe que les ayudaría a perseverar en
el tiempo de las pruebas (Lu 8:13, 15). (Robert H. Stein, NAC). (Ver Mat 14:29-33).
b) Nuestra fe debe incluir completa confianza en El. (Ver 2Co 1:8-10). Él no los reprendió
por haber clamado a Él pidiendo ayuda, pero por su falta de fe en el resultado de su
oración. Ellos temieron que su oración sería en vano (Alfred Plummer, ICC).
c) Nuestra fe debe estar basada en la Palabra que Él nos habla. Ellos habían olvidado que Él
les dijo: “Pasemos al otro lado del lago”. Su palabra era garantía y seguridad de que ellos
llegarían al otro lado y nada podría impedirlo. La palabra del Señor es más poderosa que
cualquier tormenta que se pueda levantar en el camino.
2. Jesús mostró a sus discípulos un aspecto de Él que ellos no conocían.
a) Ellos nunca habían visto a alguien con tal autoridad que corresponde sólo a Dios.
b) Ellos estaban atemorizados al ver a alguien que era más poderoso que la tormenta.
c) Ellos se preguntaron en su asombro y en su temor, ¿quién es este hombre? Sus ideas de
Cristo y sus poderes eran muy imperfectas (Plummer, ICC).
3. Jesús se revela y se da a conocer a cada creyente que camina en comunión con Él.
a) Las Tormentas son tiempos de pruebas. La presencia del Señor no trae inmunidad de las
condiciones adversas, pero nos garantiza seguridad.
b) Tengamos la seguridad de que el Señor todavía es capaz de aquietar la tormenta, si esa es
Su voluntad. Y también es capaz de ser nuestro muro defensor, un refugio en la tormenta,
si, en Su sabiduría, permite que la tormenta se enfurezca.
CONCLUSIÓN. Cuando desarrollamos una vida de comunión con el Señor en nuestro diario vivir,
aprenderemos a conocerle en cada situación que enfrentemos por muy difícil que sea.
Entenderemos cada circunstancia como una nueva oportunidad para aprender más de la Grandeza
de la Gloria del Señor. Nuestra fe crece en la medida que le conocemos a Él.
