El prólogo de Jesús
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Juan 1 – El prólogo de Cristo
Juan comienza su evangelio hablando acerca de la eternidad de Cristo. Este Jesús, nos dice en los primeros dos versículos, estaba desde la eternidad con Dios, siendo Uno con Él. Jesús, además, es mencionado con varios pronombres: La Palabra (jó lógos),[1] Dios[2] Creador,[3] La Luz que alumbra,[4] cien por ciento humano,[5] pero siendo igualmente la imagen visible del Dios invisible,[6] el Cordero de Dios,[7] el Rey de Israel.[8]
Podemos sacar muchas enseñanzas acerca de Juan 1, pero esto realmente nos tomaría meses, incluso hasta años estudiando este capítulo. Sin embargo, podemos sacar cuatro verdades fundamentales que Juan quiso mostrar en la introducción de su evangelio.
1. La Deidad de Jesucristo (1.1-18)
¿Por qué Juan comienza su evangelio de esta manera? La respuesta se encuentra en 20.31 del evangelio “éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre”[9] Por ese tiempo existió un hombre llamado Cerinto. Este hombre comenzó a enseñar que “Jesús no era más que un hombre, hijo de José y María por generación natural; pero que, sin embargo, era más justo y sabio que ningún otro; y que en el bautismo el Cristo había descendido sobre él en forma de paloma, pero que lo había abandonado en la víspera de su sufrimiento, de forma que no fue Cristo el que sufrió, murió y resucitó, sino Jesús”[10] Por esta razón, Juan inicia diciendo que el “Verbo era Dios” (1.1), y que ese “verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros” (1.14). Juan quiso demostrar que Jesucristo era y es ciento por ciento humano, pero igualmente ciento por ciento Dios.
2. El vocero de Jesucristo (1.19-28)
Juan el Bautista, primo de Jesucristo, fue escogido por Dios para que preparara el camino del Mesías antes de Su ministerio. Siguiendo con la idea de que Juan quiere enfatizar la deidad de Jesucristo, él no invierte tiempo en describir el ministerio de Juan el Bautista, ni siquiera el bautismo de Jesús. Juan se enfoca en mostrar que a quien él vio venir y salir del agua era verdaderamente el hijo de Dios, y que Juan era solo el anunciador del Mesías.
3. La proclamación de Jesucristo (1.29-34)
Dicho lo anterior, en tercer lugar, encontramos en la tercera sección del primer capítulo una de las declaraciones más increíbles del evangelio: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” (Jn 1.29) Juan está haciendo referencia al AT al decir que los corderos sacrificados en la Pascua y en el Día de la Expiación, solamente cubrían los pecados de Israel. Pero, este Cordero de Dios, Aquel que había sido prefigurado por los sacrificios del AT ¡YA HABÍA LLEGADO! Y no solo cubría nuestros pecados, sino también lo quitaba.
4. Los seguidores de Jesucristo (1.35-51)
Por último, Juan relata cómo es que sus primeros seguidores comienzan a dejar todo y estar con Jesús. Se nos narra el caso de Juan, Andrés, Pedro, Felipe y Natanael. Cada uno tuvo una experiencia con Jesús: Juan y Andrés escuchando las declaraciones de Juan el Bautista. Pedro es cambiado de nombre. Felipe es llamado por Jesús, y Natanael recibe una profecía cumplida.
Nos encontramos en el mes más hermoso de todo el año, según algunos han comentado. Quizá por el frío. Tal vez por las vacaciones. Pero la mayoría de la gente le encanta Diciembre por la Navidad. Y precisamente es que durante los siguientes días hasta Navidad, queremos reflexionar acerca del verdadero significado de esa fecha. Y para ello el evangelio de Juan nos enseña en el capítulo 1 tres enseñanzas:
El Hijo de Dios se hizo carne. El Nacimiento de nuestro Señor marcó no solo la historia en antes y después de Cristo, sino marcó el comienzo del reino de Dios, y el cumplimiento de la Promesa de un Salvador. Nuestro Señor nació.
La obligación como cristianos de compartir esta Verdad. Así como Juan fue escogido para preparar el camino del Señor antes de Su manifestación terrenal, nosotros como Iglesia somos quienes hacemos visible el evangelio. Es nuestra responsabilidad hablar de nuestro Señor, y prepararnos para Su Regreso.
La experiencia con los primeros seguidores de Jesús también puede ser tuya. Aquí me dirijo a ti, amigo o amiga que no has creído en Jesucristo. Así como en Jn.1.51 dice que los ángeles suben y descienden sobre el Hijo del Hombre, así mi amigo el cielo y la tierra están unidos a través de Jesucristo. Ahora es posible acercarse a Jesús, porque Él ya se ha acercado a ti. ÉL te está llamando como a Felipe. Él puede cambiar tu vida como lo hizo con Pedro. Él puede limpiarte de tus pecados como lo dijo Juan el Bautista.
¿Qué vas a hacer ahora?
¿Vas a ver la Navidad como algo meramente festivo?
¿O vas a creer en Jesucristo como tu Señor y único Salvador?
Ven a Cristo. Que el Señor te bendiga.
