Exodo 8:16-32

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Hoy vamos a continuar con nuestra serie expositiva del libro Exodo. Dios ha estado exigiendo a Faraón que deje salir a Israel para que le sirva en el desierto. Israel había estado por 400 años refugiados en Egipto, ahora el tiempo se ha cumplido, Dios le ha preservado para establecer con ellos su pacto y hacerles su especial tesoro como prometió a Abraham.
Dios había usado la dinastía de Faraón para ser guardián temporal de su pueblo, pero el se creyó con el derecho de interferir en los planes de Dios y ahora no quería dejar ir a Israel para que sirviera a Jehová en el desierto. Faraón se ha rehusado reconocer a Dios como Señor, él ha endurecido su corazón y no ha querido obedecer el mandato de Jehová.
Así que Dios va a humillar a Faraón y a los dioses a los que sirve Egipto para mostrar así poder soberano y luego redimirá a Israel de su esclavitud con mano poderosa. Esta es la historia que estamos considerando, los juicios que Dios trae sobre Egipto por medio de 10 plagas, con estas plagas Jehová esta reclamando los derechos que tiene sobre su creación y especialmente sobre su pueblo para demandar de ellos que le adoren en libertad conforme a su palabra. La libertad de Israel no puede ser impedida por ninguna persona, ni por ningún gobierno.
De manera que Dios trae 10 juicios por la resistencia de Faraón a las prerrogativas de Dios.
Estos juicios estan agrupados en ciclos de 3, cada ciclo de tres inicia con Moisés y Aarón delante de Faraón temprano en la mañana (plagas 1, 4 y 7; ver Éxodo 7:15, 8:20; 9:13), recordándole la orden de Dios y señalando como Dios va a traer juicio si éste no cumple con sus demandas, y cada ciclo de tres termina con un juicio que viene sin aviso (plagas 3, 6 y 9; ver Éxodo 8:16, 9: 8; 10:21). y luego vemos a los enemigos de Dios reconociendo su poder. Estos ciclos de tres van empeorando cada vez más hasta que llegamos al 10 juicio, este es el clímax, que termina con el juicio mortal de Dios contra los egipcios y sus dioses.
Esta mañana veremos la ultima plaga del primer ciclo, un juicio sin aviso por cuanto Faraón había incumplido su promesa de acceder a las demandas de Dios una vez que la plaga de Ranas fuera quitada, veremos como este juicio termina con los lideres de la religión egipcia frustrados, admitiendo el poder de Dios.
Veremos en segundo lugar la primera plaga del segundo ciclo, que inicia con otra advertencia de Jehová por medio de Moisés y Aarón, quienes de nuevo aparecen delante de Faraón que esta de nuevo adorando a su Dios en el rio Nilo. En esta plaga vemos dos diferencias con el primer ciclo de tres, la primera es que estas serán mas destructivas y la segunda es que esta vez Dios no permite que Israel las sufra, de esta manera Dios demuestra su gracia y favor sobre su pueblo escogido.
Dos temas saltan pues a la vista para nosotros esta mañana, en primer lugar vemos como Dios se revela como el unico Dios omnipotente (en contraste los encantamientos limitados de los magos) y en segundo lugar vemos como Dios se revela como el redentor de su pueblo.
Leamos Exodo 8:16-32

1. El Dios omnipotente

La 3 plaga llega sin advertencias para faraón, esto por cuanto el mintió y endureció su corazón para con el Señor.
Dios ordena a Moisés que le diga a Aarón que golpee el polvo de la tierra, esta es una expresión hebrea común para referirse a una gran cantidad, recordemos la promesa de Dios a Abraham en Genesis 13:16, de manera que esta plaga será una innumerable cantidad de piojos (mas probable que hayan sido mosquitos, jejen).
“Así lo hicieron” Una vez que Aaron obedece exactamente la palabra de Jehová traída por medio de Moisés, todo hombre y todo animal en la tierra de Egipto fue atormentado por esta plaga de mosquitos. El ruido tuvo que ser ensordecedor y la molestia debió ser insufrible. A manera de hipérbole “Todo el polvo de Egipto se convirtió en mosquitos” fue una plaga horrible y caótica, esto ocurrió por la palabra de Jehová. Salmo 105:31
Como con las dos primeras plagas, los magos intentaron replicar el milagro, pero se frustraron, Dios no permite que esta vez sus encantamientos prosperen. De esta manera el texto resalta la impotencia de la religión egipcia, por un lado para evitar los juicios de Dios (Solo los multiplicaron) y por otro lado para seguir imitando milagros (tiene un límite)… los magos estaban frustrados y cubiertos de mosquitos !Que imagen tan patética para descubrir el fraude de la falsa religión.
En medio de su frustración los magos admiten delante de Faraón: “esto es dedo de Dios” - No reconocen a Jehová como Dios, pero por lo menos admiten que el poder que hizo que el polvo se convierta en mosquitos, fue uno que sobrepasa cualquier otro poder que estaba al alcance de ellos con sus artes mágicas. Estos magos saben que han perdido una batalla espiritual y lo admiten delante de su líder, quien en lugar de humillarse, sigue endureciendo su corazón.
Es interesante que según los mitos paganos de esta época, lo dioses no representaban el mayor poder del universo, sino la magia. El uso de la magia estaba mas allá del poder ordinario de los dioses y los humanos, la magia podía influir en eventos naturales y humanos. Con esta plaga el poder de la magia queda expuesto como un poder limitado, no es un poder omnipotente, solo Jehová es omnipotente.
Como estos magos estaban al servicio de satanás al oponerse a Dios, vemos como el poder de satanás es limitado, como dice alguien: Satanás es muy poderoso, pero sus poderes son limitados. Considere todas las cosas que no puede hacer o ser: no puede crear; solo puede destruir. No puede redimir; solo puede ser condenado. No puede amar; solo puede odiar. No puede ser humilde; solo puede estar orgulloso. Lo más abrumador de todo fue que no pudo mantener al Hijo de Dios en la tumba. Dios quebró el poder del diablo al resucitar a Jesús de entre los muertos. La Biblia dice: “La razón por la que apareció el Hijo de Dios fue para destruir la obra del diablo” (1 Juan 3: 8b), y la forma en que Jesús lo destruyó fue a través de su crucifixión y resurrección. Al final, Satanás será completamente vencido. Todos sus planes malvados se convertirán en nada, y él mismo será "arrojado al lago de azufre ardiente", donde "será atormentado día y noche por los siglos de los siglos" (Apocalipsis 20:10).
Debemos recordar las limitaciones de Satanás siempre que seamos tentados o enfrentemos alguna forma de oposición espiritual. Es potente pero no omnipotente. Si somos seguidores de Jesucristo, entonces el Dios al que servimos es infinitamente más poderoso que nuestro mayor enemigo. Dios puede y está dispuesto a salvarnos del poder de Satanás. Cuando oramos “Líbranos del maligno” (Mateo 6:13), él escuchará nuestra oración. Cuando nos pongamos “toda la armadura de Dios”, él nos capacitará para “tomar [nuestra] posición contra los planes del diablo” (Efesios 6:11), porque como dice la Escritura, “Resiste al diablo, y él huye de ti ”(Sant. 4: 7). Entre sus muchas limitaciones, Satanás es incapaz de resistir ni siquiera a un solo cristiano que confía en el gran poder de Dios para salvar.
Aqui termina el primer ciclo de plagas. Los dioses del Nilo, el mismo faraón que se pensaba una deidad y los ministros de Faraón con su magia quedaron expuestos como algo vano, todos ellos fueron avergonzados, y esto nos enseña como toda esperanza puesta en alguien o algo fuera de Jehová, es una vana esperanza.
Salmo 25.3 Amados nuestra confianza solo debe estar puesta en Jehová, el unico Dios omnipotente, que crea mosquitos del polvo de la tierra, hace multiplicar las plagas y puede convertir ríos en sangre. Estas plagas fueron reconocidas primero por Faraón y luego por sus falsos profetas, como milagros del Dios de Moisés. Egipto no estaba acostumbrado a esto, estos no fueron un fenómeno natural como lo cuenta discovery y los teólogos liberales, esto fue el dedo de Dios, fue obrado por Dios para demostrar su poder omnipotente sobre la tierra.
Las plagas en Egipto fueron milagros en el verdadero sentido bíblico de la palabra. me encanto este comentario de Joseph Free, quien afirma:
A veces se han hecho esfuerzos para explicar las plagas como fenómenos naturales en Egipto. Es muy cierto que en Egipto se han conocido cantidades inusuales de ranas y piojos, oscuridad inesperada y otras graves intensificaciones de los fenómenos naturales. Sin embargo, un examen de las plagas muestra que fueron milagrosas en al menos cinco formas diferentes:
Intensificación: ranas, insectos, plagas en el ganado, granizo y oscuridad se conocían en Egipto, pero ahora se intensifican mucho más allá. la ocurrencia ordinaria.
Predicción: se fijó el tiempo para la llegada de las moscas ("mañana", 8:23), la muerte del ganado (9: 5), el granizo (9:18) y las langostas (10: 4). ). También se estableció el tiempo de remoción: por ejemplo, ranas (8:10) y truenos (9:29). La ciencia moderna no puede predecir con precisión el cese de fenómenos naturales como el granizo.
Discriminación: en Gosén no hubo moscas (8:22), no hubo muerte de ganado (9: 4), no hubo granizo (9:26), y así sucesivamente.
Orden: la severidad de las plagas aumentó hasta que terminaron con la muerte del primogénito de Faraón.
Propósito moral: las plagas no eran simplemente fenómenos de la naturaleza, sino que tenían un propósito moral de la siguiente manera: (a) Los dioses de Egipto fueron desacreditados, un propósito indicado en Éxodo 12:12; se demostró que el dios del Nilo, el dios de la rana y el dios del sol eran impotentes ante Dios. (b) A Faraón se le dio a conocer que el Señor es Dios, y a reconocerlo (9:27; 10:16). (c) Dios se reveló como Salvador, al rescatar a Israel de las manos de los egipcios (14:30).[5]
Estas plagas fueron mucho más allá del curso ordinario de la naturaleza. Todo lo que molestó a Faraón fue colocado allí por el dedo de Dios; era producto de su poder sobrenatural y esto fue reconocido por los magos.
Vimos pues la manifestación de al omnipotencia de Dios, demos gloria a Dios y no seamos duros de corazón como faraón o como los magos que admitieron, pero no se rindieron ante su hacedor.
çVeamos en segundo lugar en la 4 plaga a Dios revelándose en Egipto como:

2. El redentor de su pueblo (Exodo 8:20-32)

Las dos primeras plagas, el río de sangre y la plaga de ranas, vinieron de las aguas del Nilo.
La tercera plaga vino del polvo de la tierra tierra: Dios convirtió el polvo en mosquitos. La Biblia no indica cuándo terminó esta plaga; posiblemente duro bastante tiempo. Pero finalmente desaparecieron, luego vemos aqui a Dios enviando de nuevo a Moisés de regreso a Faraón para anunciar la cuarta plaga, que llegó por el aire.
Esta es la primera plaga del segundo ciclo de 3, inicia igual que la plaga de sangre en el Nilo, con Dios ordenando a Moisés presentarse ante Faraón en la mañana mientras este esta en el Nilo (era su costumbre adorar en este lugar a al dios hapi) - Es interesante que Faraón regresa aqui luego de ver a este dios siendo herido por Jehová, esto nos muestra cuan terco y endurecido es el corazón de un impío, que a pesar de la vanidad de su religión sigue empeñado en darle la espalda al único Dios verdadero.
Dios de nuevo por medio de Moisés ordena a Faraón: "Deja ir a mi pueblo". No era correcto que el faraón mantuviera a los israelitas en una servidumbre, obligándolos a hacer ladrillos pesados ​​bajo el sol. Ellos no eran el pueblo de Faraón, eran el pueblo de Dios, y lo que Dios exigía era su liberación definitiva. El pueblo de Dios necesitaba la libertad de salir al desierto, donde podía adorar a su Dios y hacer expiación por sus pecados. Este fue el gran propósito del éxodo, en el que Dios salvó a su pueblo para su gloria. Este es también el gran propósito de la salvación en Jesucristo. El éxodo de Egipto revela el patrón que Dios nuestra para nuestra redención. El plan de Dios es salvarnos para su gloria; con ese fin, dice: "Deja ir a mi pueblo, para que me adore".
Si Faraón no obedece, Moisés le debe advertir que vendrá una plaga peor que las anteriores, un enjambre de insectos (traducción mas probable es un escarabajo volador que pica). Egipto adoraba un insecto llamado Kheprer, conocido como el dios de la resurrección.
Mientras los egipcios estaban ocupados tratando de ahuyentar a todas las moscas, deberían haberse dado cuenta de que los dioses a los que adoraban no tenían el poder de salvar. El único Dios que tiene el poder de conceder la vida eterna es el Dios de Israel. Cualquiera que quiera estar seguro por toda la eternidad debe confiar en él y en su Hijo, Jesucristo, quien es el único que tiene “palabras de vida eterna” (Juan 6:68).
Todo Egipto estaba lleno de estos animales, las casas, el piso, todo estará cubierto por estos animales. Pero Dios con esta plaga hace una diferencia, no permite que lleguen a Gosen, lugar donde habitaba el pueblo de Israel. Dado que la región de Gosén estaba en el corazón de Egipto, el hecho de que no hubiera moscas allí fue verdaderamente milagroso. Fmue milagrosa en su severidad, milagrosa en su tiempo y milagrosa en la distinción absoluta que hizo entre los israelitas y los egipcios, todo lo cual explica por qué Dios la llamó “esta señal milagrosa” (Éxodo 8:23).
Dios va a proteger a los Judíos de esta plaga, y el propósito es descrito por el Señor en el texto: a fin de que Faraón sepa que Jehová esta en medio de la tierra… o que el Señor es soberano para que mientras trae juicios temporales sobre los impíos, al mismo tiempo puede proteger a su pueblo, sabeos que él hace esto no porque Israel sea un pueblo sin pecado, sino que lo hace por su misericordia. Exodo 8:23 Dios rescata a su pueblo de la plaga “redención es la palabra usada aquí”
¿Por qué Dios hizo esta distinción? Obviamente, el faraón obtuvo exactamente lo que se merecía. La pregunta es, ¿qué pasó con los israelitas que aseguró su salvación? Esta es una pregunta difícil porque los israelitas no eran mejores que los egipcios. Como hemos visto, tardaron en abrazar el plan de Dios para su liberación. A la primera señal de dificultad, culparon al Dios de Moisés por todos sus problemas. A medida que la historia continúa, descubriremos que los israelitas eran un pueblo rebelde, rebelde e idólatra que merecían ser juzgados tanto como los egipcios. Entonces, ¿por qué Dios los salvó? ¿Por qué no afligió a la tierra de Gosén de la misma manera que afligió a la tierra de Egipto?
La respuesta, muy simple, es que aunque los israelitas eran un pueblo pecador, no obstante eran el pueblo de Dios.
El libro de Éxodo deja en claro que en las plagas Dios trató a su propio pueblo de manera completamente diferente a los egipcios. Los israelitas no perdieron su ganado, no sufrieron forúnculos, sus cosechas no fueron destruidas por el granizo y las langostas, sus hijos no fueron capturados por el ángel de la muerte y no se ahogaron en las profundidades del mar. Sin embargo, los egipcios hicieron sufren todos estos desastres: Su ganado murieron de la plaga, sus cuerpos estaban cubiertos de llagas picazón, sus cultivos se perdieron, sus hijos murieron, y su ejército ahogados. Para mostrar que él era soberano sobre ambas naciones, Dios discriminó entre su pueblo y el pueblo de Faraón. Éxodo es la historia tanto de la salvación de Israel como de la condenación de Egipto.
Esta distinción se introdujo al comienzo del Éxodo. En el capítulo 2 leemos que cuando los israelitas oraron para ser liberados de su cautiverio, “Dios escuchó sus gemidos y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Entonces Dios miró a los israelitas y se preocupó por ellos ”(vv. 24, 25). El pacto fue la garantía de la salvación de Israel. En el pacto, Dios prometió que ellos serían su pueblo y que él sería su Dios. Entre otras cosas, esto significó que cuando el pueblo de Dios tuvo dificultades y comenzó a orar por liberación, Dios tenía la solemne obligación de salvarlos.
Esto es lo que Dios estaba haciendo en sus diez terribles plagas: salvar a su pueblo. La historia de las moscas es muy específica sobre esto. Lo que Dios le dijo literalmente a Faraón no fue: "Haré una distinción entre mi pueblo y el tuyo" (Éxodo 8:23), sino "Pondré una redención entre mi pueblo y tu pueblo". Este es el lenguaje de la salvación. La redención es el precio de compra de la libertad, el pago de rescate por un esclavo. Cuando los israelitas fueron esclavizados en Egipto, no tenían forma de pagar su propio rescate, pero Dios estableció una redención entre Israel y Egipto, entre su pueblo y el pueblo de Faraón. Intervino con poder salvador para liberar a Israel de la mano del opresor. Así que cuando hirió a Egipto con diez poderosos golpes, al mismo tiempo preservó a su amado pueblo de la mano del juicio. La diferencia entre vivir en Goshen y vivir en cualquier otro lugar de Egipto era más que una cuestión de buen control de plagas. Era una cuestión de vida o muerte, la diferencia entre la salvación y la condenación.
Si preguntamos por qué Dios hizo esta distinción, la respuesta es que este es uno de los misterios eternos de su plan soberano. Más tarde, cuando Moisés trató de explicar a los israelitas por qué Dios los liberó de Egipto, dijo: “El Señor no puso su afecto en ustedes ni los eligió porque eran más numerosos que los demás pueblos, porque eran los más pocos de todos los pueblos. . Pero debido a que el Señor te amó y cumplió el juramento que hizo a tus antepasados, te sacó con mano poderosa y te redimió de la tierra de servidumbre, del poder del faraón rey de Egipto. Conoce, pues, que el Señor tu Dios es Dios; él es el Dios fiel, que guarda su pacto de amor ”(Deut. 7: 7-9a; cf. 10:14, 15). Para demostrar su misericordia y pacto de amor, Dios eligió un pueblo para sí mismo. De todas las naciones, los apartó, un pueblo que no tenía nada que elogiarlos y, por lo tanto, no podía reclamar su gracia. Los eligió porque los eligió, y los amó simplemente para amarlos. Los teólogos llaman a esto "la doctrina de la elección". Significa que la gracia de Dios es la elección de Dios.
Lo que era cierto para Israel en los días de Moisés, es cierto para la iglesia de Jesucristo. Dios ha "establecido una redención" para su pueblo elegido. Esta redención se encuentra en Jesucristo y en ningún otro lugar. Cuando Jesús murió en la cruz, fue el mayor éxodo de todos. Dios llevó a personas que estaban en tal esclavitud al pecado que fueron completamente incapaces de liberarse. Estaban tan desesperados y desamparados como los israelitas, pero Dios hizo por ellos lo que hizo por Israel: estableció una redención para ellos. Envió un Redentor para rescatarlos de su esclavitud al pecado pagando su rescate con su propia sangre. Ahora su cruz discrimina correctamente entre los que son el pueblo de Dios y los que no lo son. El pueblo de Dios es el que pone su confianza en Cristo y en su cruz, pero quien no cree en Jesucristo permanece fuera del pueblo de Dios.
Esta diferencia se remonta a la eternidad pasada, cuando Dios diferencia entre los que eran su pueblo y los que no lo eran : “Él [Dios] nos escogió en él [Cristo] antes de la creación del mundo” (Ef. 1: 4). La diferencia entre estar en Cristo y estar fuera de Cristo radica en la elección de Dios. Es una diferencia que marca la diferencia en el mundo, porque los que están en Cristo reciben todas las bendiciones de la salvación, mientras que los que están fuera de Cristo no. Los elegidos en Cristo nacen de nuevo por el Espíritu de Dios. Cuando escuchan las buenas nuevas de Jesucristo, responden con fe y arrepentimiento, confiando en su cruz y alejándose del pecado. Sobre la base de su fe, son declarados justos a los ojos de Dios. Luego, por la obra transformadora del Espíritu de Dios, se vuelven cada vez más santos, hasta que finalmente en la gloria llegan a ser tan perfectos como el mismo Cristo. Durante toda la vida, descansan seguros en el conocimiento de que Dios es su Padre amoroso que los ayudará en cada dificultad y proveerá para todas sus necesidades.
Aquellos que no creen en Jesucristo permanecen fuera del pueblo de Dios y, por lo tanto, nunca experimentan ninguna de estas bendiciones. No son llamados, regenerados, justificados, santificados ni adoptados. Pero lo más triste de todo es que nunca serán glorificados, porque en la eternidad la diferencia entre el cristiano y el no cristiano se revelará como la diferencia entre la salvación y la condenación. La Biblia describe el juicio final como una separación permanente en la que las ovejas serán separadas de las cabras, los redimidos de los condenados, y los que entren en su presencia de los que permanecerán fuera de ella para siempre (véase Mateo 25: 31-46). ; Apocalipsis 21: 7, 8, 27).
La distinción entre los que son el pueblo de Dios y los que no lo son tiene al menos dos implicaciones prácticas. Primero, muestra la absoluta necesidad de venir a Cristo con fe. Cualquiera que no confíe en Cristo está fuera de la salvación y permanecerá bajo la ira de Dios hasta que se arrepienta del pecado. Sin embargo, incluso ahora Dios invita a todos a entrar en su salvación y a abrazar el amor que ha mostrado en Jesucristo.
En segundo lugar, la distinción entre redención y condenación muestra la absoluta necesidad de las misiones y la evangelización. La misión de Dios era sacar a Israel de Egipto, apartando a su pueblo del mundo para la salvación.
Proclamamos las buenas nuevas de que los pecadores de Egipto pueden entrar en el Gosén de la redención, si tan solo confían en Jesucristo como su Señor crucificado y resucitado.
Dios además le dice al Faraón cuando vendrá la plaga para demostrar su poder “Mañana” y así lo hace. Exodo 8:24 Esta plaga resulto peor que las anteriores “la tierra fue devastada” este es un verbo imperfecto que indica que la tierra comenzó a ser devastada. Salmo 78:45
Este es un punto importante en la historia, ya que Dios va a sacar a Israel de las tinieblas de la esclavitud a una tierra hermosa descrita en los términos del Edén (Deuteronomio 32:9-12). El Exodo es narrado en términos de una nueva creación. Dios ha elegido a la descendencia de Abraham y esta en proceso de separar a esta nación del resto del mundo para convertirla en una nación santa, en su especial tesoro, en su real sacerdocio, en su procesión Exodo 19:6 - 1 Pedro 2:9 Junto con Israel nosotros que en el nuevo testamento hemos puesto nuestra confianza en Cristo, hemos sido apartados para Dios de entre los hombres. Dios hace una diferencia en su trato con nosotros mientras derrama sus juicios sobre la tierra.
Dios pudo quebrantar a Faraón como lo hizo con nabucodonosor o como lo hizo con su hijo. ¿Porque las plagas? No marcará el inicio tipológico de una nueva creación, sino también revierte la creación original para traer juicio sobre los egipcios.
Vemos como las plagas que Dios trae a Egipto progresan hasta que el país queda en tinieblas, es en un sentido la creación siendo revertida, la tierra esta aquí en el texto comenzando a ser devastada hasta quedar todo como en el principio. Duce Currid en su comentario:
Cuando Dios creó el mundo, separó la luz de las tinieblas (Día 1; Génesis 1: 1-5); pero en la novena plaga la luz fue borrada (Éxodo 10: 21-29).
Cuando Dios creó el mundo, reunió el agua en un solo lugar (Día 2; Génesis 1: 6–8); pero en la primera plaga el agua se convirtió en sangre (Éxodo 7: 15-25).
Cuando Dios creó el mundo, hizo que la vegetación creciera en la tierra (Día 3; Génesis 1: 9–13); pero en la séptima y octava plagas destruyó las cosechas de Egipto (Éxodo 9: 18-10: 20).
Cuando Dios creó el mundo, puso dos grandes lumbreras en los cielos (Día 4; Génesis 1: 14-19); pero con la novena plaga, el sol dejó de brillar (Éxodo 10: 21-29).
Cuando Dios creó el mundo, hizo que las aguas estuvieran plagadas de criaturas del mar (Día 5; Génesis 1: 20-23); pero la primera y la segunda plaga terminaron con la muerte de peces y ranas (Éxodo 7: 15–8: 15).
Cuando Dios creó el mundo, hizo animales terrestres y personas (Día 6; Génesis 1: 24–31); pero las plagas tercera a sexta afligieron tanto al hombre como a la bestia con pestilencia y enfermedad (Éxodo 8: 16–9: 17), hasta que Dios finalmente mató a todo primogénito en Egipto (Éxodo 11–12).
Dios estaba Dios estaba “des-creando” Egipto.
Egipto era ahora un caos por la mano de Dios. Esto es interesante, puesto que los egipcios creían que el faraón tenía el poder de mantener el orden cósmico, al que llamaron maʿat. Maʿat era el equilibrio universal, la "fuerza cósmica de armonía, orden, estabilidad y seguridad".[7] Era responsabilidad del faraón mantener el maʿat controlando el clima, regulando las estaciones y, en general, preservando el orden en el mundo. Un buen ejemplo de la fe de los egipcios en el faraón para hacer esto proviene de un texto antiguo llamado "La profecía de Neferti". El texto, que describe la adhesión de Amenemhet, promete que cuando el rey comience a reinar, "Entonces el Orden llegará a su lugar y el Caos será expulsado".[8]
Las plagas atacaron esta fe desde sus mismos cimientos. Al golpear a los egipcios con una plaga tras otra, y así confundir su tierra, Dios estaba confrontando sus creencias básicas sobre el orden y el equilibrio en el universo. El faraón no podía ser el Dios verdadero porque no podía mantener maʿat en el mundo. Solo el Dios de Israel tenía el poder de controlar el caos en el cosmos.
Aplicación, no interesante que eventualmente Dios pone nuestra vida patas arriba, y cuando esto pasa descubrimos que ni nuestras habilidades, ni nuestras posesiones pueden salvarnos.
La Biblia enseña que lo que trae verdadero orden y cohesión al universo es la persona y obra de Jesucristo: “Porque por él fueron creadas todas las cosas… y todas las cosas en él subsisten” (Col. 1:16, 17). Jesucristo es el que mantiene todo en orden, de manera que cuando nuestro mundo parece estar fuera de control, el único fundamento estable es la fe en Jesucristo. Graham
Noten que cuando esta plaga vino sobre Egipto, Faraón no llama a sus magos, ya sabe que sus profetas no sirven de nada en su batalla contra Jehová, toda la falsedad de su culto ha quedado expuesto.
Faraón no tiene donde apoyarse, ni puede hacer nada para evitar el desastre. El esta impotente ante el poder de Dios que forma el caos en Egipto y esta comenzando a traer orden a Israel en la tierra de Gosen.
Su única salida es aparentar una rendición momentánea usa una artimaña para escapar de la molesta plaga. Les permite adorar a Jehová pero en Egipto.
Moisés no va a negociar con Faraón Exodo 8:26 de hecho Moisés que conoce bien la cultura Egipcia se da cuenta de la artimaña, si él accede los Egipcios lapidarían a los Judíos por sacrificar animales que ellos consideraban sagrados. Faraón con su iniciativa engañosa estaba concediendo a Israel un permiso que les conduciría a la muerte.
Moisés no cede a las demandas de Faraón. El ejemplo de Moisés muestra que cuando se trata de obedecer los mandamientos de Dios, no puede haber concesiones. Esto es cierto al comienzo de la vida cristiana, cuando un pecador viene a Cristo por primera vez. Así como Dios sacó a Israel de la casa de servidumbre, también saca a la iglesia de la prisión del pecado, ¡no a la mitad, sino hasta el final! Algunas personas están interesadas en volverse religiosas sin llegar a ser cristianas. Vienen a la iglesia el domingo, pero no están dispuestos a dejar atrás sus pecados el resto de la semana. Para decirlo en términos de Éxodo 8, ¡están dispuestos a hacer algunos sacrificios, siempre y cuando no tengan que salir de Egipto! Pero convertirse en cristiano significa dejar atrás el pecado para seguir a Cristo.
Spurgeon dijo: La exigencia de Dios no es que su pueblo tenga un poco de libertad, un poco de descanso en su pecado, no, sino que salgan directamente de Egipto ... Cristo no vino al mundo simplemente para hacer nuestro pecado más tolerable, sino para líbranos ahora mismo. Él no vino para hacer el infierno menos ardiente, o el pecado menos condenable, o nuestros deseos menos poderosos; sino para poner todas estas cosas lejos de su pueblo, y obrar una liberación total y completa ... Cristo no viene para hacer a la gente menos pecadora, sino para hacer que dejen el pecado por completo, no para hacerlas menos miserables, sino para deja de inmediato sus miserias y dales gozo y paz al creer en él. La liberación debe ser completa, o de lo contrario no habrá liberación en absoluto.
Dios no desea la obediencia parcial, sino una entrega incondicional a su gracia.
Pero noten como este sigue empeñado en mostrar su poder totalitario, ahora le dice a Moisés que ore por él para quitar la plaga y él les permitirá ir al desierto, pero no muy lejos, para ofrecer sus sacrificios. Faraón sigue jugando a ser soberano sobre Israel, el esta intentando poner los términos.
Moisés acepta, pero añade la condición de que “no le vuelva a engañar o no falte más a su palabra, burlándose de Dios” Exodo 8:29 - Faraón ha estado mintiendo y engañando todo el tiempo con falsos juramentos (tal es el carácter de la simiente de la serpiente).
Moisés ora y Dios inmediatamente realiza otro milagro Exodo 8:30 -31 no quedaron insectos en Egipto. Este es un milagro increíble, igual al primero.
Faraón de nuevo endurece su corazón y no deja ir a Israel a adorar al Señor.
El endurecimiento del corazón del Faraón, enfatiza que si los hijos de Israel van a ser liberes, no será con el permiso de este monarca, solo Dios será libere a su pueblo de Egipto, humillando u juzgando a Faraón. Dios solo salva a su pueblo. Solo Dios libera a su pueblo.
Que lección tan poderosa mis hermanos, siempre seremos tentados en tiempos de dificultad a correr tras otros Dios. Recuérdale a tu corazón que solo en Dios hay salvación. Él es quien está por encima de todas las circunstancias, y puede liberarnos.
Lo que hizo el faraón parece muy tonto. Y de hecho fue una tontería, pero eso no impide que muchas personas cometan el mismo error. Mucha gente trata de ofrecerle a Dios algún tipo de compromiso. Cuando necesitan ayuda, comienzan a negociar con él. Prometen que si tan solo él los saca de cualquier problema en el que se encuentren en este momento, comenzarán a seguirlo, pero nunca lo cumplen. Tan pronto como terminan sus problemas, se olvidan de Dios por completo. Lo que hace que esto sea tan tonto es que no se puede burlar de Dios ni engañarlo. Traza una cuidadosa distinción entre su pueblo y los que no lo son. La línea divisoria es Jesucristo. Su cruz es la redención que Dios ha puesto entre la fe y la incredulidad, entre los duros de corazón y los nacidos de nuevo, entre los redimidos y los condenados. Dada la opción, es mucho mejor vivir con el pueblo de Dios que quedarse en Egipto
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