LLEVEMOS A JESUS A NUESTRA CASA
1. En cuanto al oficio que desempeñaba, se nos dice «que era un jefe de los cobradores de impuestos» (v. 2). Ya sabemos que Jesús se relacionaba con los cobradores de impuestos, pero aquí es uno de los jefes de tal profesión. Así vemos que Jesús vino a salvar al jefe de los publicanos del mismo modo que vino a salvar al primero de los pecadores
2. En cuanto a su posición económica, se nos dice que era «rico». Cristo había declarado recientemente cuán difícil es que un rico entre en el reino de los cielos, pero aquí vemos el caso de un rico que se había perdido y fue encontrado, y no precisamente como el hijo pródigo, quien volvió en sí después de verse reducido a la mayor necesidad.
II. Cómo llegó a encontrarse con Cristo:
1. Tenía gran curiosidad por «ver quién era Jesús» (v. 3). Es cosa natural que los hombres deseen ver, si les es posible, a aquellos cuya fama han oído;
2. No podía satisfacer esta curiosidad por los medios normales, «pues era pequeño de estatura», y la multitud era grande. Cristo no hacía milagros para mostrarse, sino que, como uno de nosotros, iba mezclado con la multitud. Pero muchos que son pequeños de estatura son grandes de corazón y altos de miras.
3. Para no quedar defraudado en su curiosidad, Zaqueo como si fuese un niño, «corriendo delante, subió a un sicómoro para verle» (v. 4). Quienes sinceramente quieren ver a Cristo, usarán los medios apropiados para obtener alguna visión de Él. Quienes se ven a sí mismos pequeños han de aprovechar todas las oportunidades posibles para levantarse, por medio de la meditación y de la oración, a las alturas desde las que se divisa la persona de nuestro amado Salvador.
III. Cómo se percató Cristo de él, hasta llamarle por su nombre (v. 5) y la eficacia de este llamamiento (v. 6). Vemos que:
1. Cristo se invitó a Sí mismo a casa de Zaqueo: «Mirando hacia arriba, le vio y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa». Zaqueo se había subido al sicómoro para ver a Jesús, pero poco se podía figurar que Jesús se anticipó a Zaqueo con las bendiciones de su bondad, sobrepujó la expectación que Zaqueo tenía de verle y le animó en los pequeños comienzos que en él veía. El que albergue algún deseo de conocer a Cristo,
