El dueño del futuro.
Santiago: Hacedores de la Palabra • Sermon • Submitted
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Transcript
¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos;cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala;y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.
Algo muy interesante de esta epístola de Santiago es el hecho de que implícitamente y a la vez directamente Santiago nos hace caer en cuenta de que el hombre puede pretender pero en realidad no es autónomo, puede tener la ilusión de creer ser dios pero solo es un engaño.
Santiago nos ha dejado claro que los aspectos mas cotidianos son gobernados por Dios, el cristiano descansa en esta fe, que las circunstancias difíciles estan bajo el control de Dios, nuestras acciones deben ser gobernadas por Su ley y el curso de la historia esta bajo el control de Dios.
En la porción pasada Santiago exhortó a su audiencia a esto precisamente a gobernarse por la ley y no murmurar unos de otros porque esto era actuar como juez de la ley, y es muy claro al decir que solo hay un dador de la ley, un solo juez. Y termina la porción diciendo “¿quién eres tu para que juzgues a otro? Pone al hombre en el lugar correcto como criatura que debe estar sujeta al dador de la Ley.
Entonces el hombre no es soberano sobre su vida ni sobre el curso de la historia.
En nuestra porción Santiago llama la atención a aquellos que ingenuamente piensan tener algún tipo de control sobre el tiempo y el futuro.
¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos;cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.
Aquí Santiago llama la atención con un Vamos ahora! que puede ser un tipo de “ahora escuchen” y dirige a atención a los negociantes o comerciantes, que es la profesión donde es muy común no tomar en cuenta a Dios. Se llegan a hacer planes sin contemplar a Dios, y cuando leemos esto es común ser evocados a
También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho.Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes;y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?
El punto aquí no es tener dinero o ser rico, sino el olvidarse de aquel quien dio esa riqueza, en la parábola, Jesús expone al hombre que no solo no reconoce quien le dio la riqueza sino que tampoco reconoce que el futuro le pertenece al que lo hizo rico.
Las riquezas y el futuro de alguna manera van de la mano, ambos son gobernados por Dios, y el hombre tanto en uno como el otro, Dios debe ser considerado.
En al caso de la parábola en Lucas y el ejemplo que pone Santiago, el hombre piensa que tiene algun tipo de control sobre el futuro, en cierto aspecto es arrogancia de pensar que puede hacer planes sin considerar al que gobierna el tiempo.
Cada aspecto de nuestras vidas es gobernado por Dios y el querer asumir que podemos controlar el futuro es caer en lo absurdo, ni siquiera podemos añadir un día a nuestra existencia y ¿pretendemos tener certeza de lo que haremos en un año?
El tema no es planear para el futuro, hemos aprendido que el cristiano debe estar orientado al futuro, pero siempre confiando en que Dios es el dueño de la historia y no nosotros, el problema el cual ataca Santiago es contra aquellos que se jactan de encontrar seguridad en otra cosa fuera de Dios, el dinero por ejemplo.
El dinero puede llegar a dar esta falsa seguridad, si bien es un recurso que es útil, este no puede darte la seguridad que solo Dios puede dar, asi como en la parabola de Lucas 12, de que sirve tener tanto dinero si tus d+ias estan contados, ¿acaso el dinero podrá añadir un día más a tu existencia en el mundo?
Santiago en versículos anteriores exhortaba a no hacerse amigo con el mundo, y el mundo precisamente pretende dar seguridad en muchas cosas fuera de Dios, la corriente del mundo te dice que puedes ser auto-sufuciente, pero la realidad es que cada aspecto de nuestra existencia depende de Dios.
El no tener certeza del futuro es algo bueno, porque nos hace a confiar en la soberanía y providencia de Dios.
Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin. Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida; y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor. He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres.
Dios ha puesto esta ignorancia para confiar en Él, podemos hacer planes para el futuro pero siempre sabiendo que Dios es el que decide, él es el que tiene la última palabra.
El punto es no jactarse creyendo que podemos gobernar el futuro.
No te jactes del día de mañana;
Porque no sabes qué dará de sí el día.
Los gobiernos por ejemplo tratan por medio de leyes tener certeza del porvenir, este último año han habido un sin fin de restricciones por parte de los gobiernos para reducir los contagios de COVID, es interesante ver como en las transmisiones diarias de la secretaria de salud informan por medio de gráficas lo que se espera y animan a la gente a obedecer las medidas impuestas por el gobierno para poder reducir los decesos.
Esta es la arrogancia a la cual se refiere Santiago, es absurdo o ridículo pensar que podemos controlar los decesos por medio de leyes, sin reconocer que Dios es el que determina el fin de la vida de cada hombre, a esto que hace el gobierno se le llama salvación por la ley.
Santiago hace ver lo absurdo de esta soberbia al ilustrar la vida del hombre como la neblina o como un vapor que aparece solo por un breve tiempo y luego desaparece. Incluso podríamos verlo de esta manera: si nuestra vida es como la neblina, ¿cuanto mas efímeros serán nuestros planes?
En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala;y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.
En esta segunda porción Santiago da un tipo de antídoto para esta arrogancia, y dice que es mejor decir “Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello” El punto de Santiago es que el hombre debe reconocer que la vida del hombre y su futuro dependen de Dios solamente. Podemos hacer planes a futuro pero se llevarán a cabo si Dios asi lo quiere.
En México tenemos una frase que se usaba mucho hace años y es “primero Dios” busque el origen de esta frase pero no tuve éxito, pero pienso hace un eco a las palabras de Santiago en esta porción, el decir en México “primero Dios” de alguna manera es reconocer que la voluntad de Dios antecede a nuestros planes.
El punto de Santiago no es decir estas palabras como una especie de mantra o talismán, sino que es un reconocimiento total de la soberanía de Dios sobre nuestras vidas y sobre el futuro.
Santiago llama la atención diciendo que el no reconocer esto es ser soberbio porque nos jactamos o nos somos orgullosos de sentir que de alguna manera tenemos control sobre nuestro futuro.
Y Santiago dice que esta jactancia es mala. Recordemos que aqui está hablando a creyentes, y pone sobre la mesa el que ellos reconocen que esta jactancia es mala, ellos como judíos, como creyentes saben que el futuro es gobernado por Dios y sus vidas también, entonces el aún sabiendo esto y continuar con esta actitud soberbia les es contado como pecado.
Santiago mencionó que la fe sin obras es muerta, y como estudiamos el fruto de una fe genuina son las obras pero otro aspecto importante de una fe genuina es una dependencia total en Dios, en nuestra vida y en el porvenir.
Entonces concluimos que el hacer planes no es malo, el cristiano es un hombre orientado al futuro, lo malo es encontrar seguridad y dependencia en nuestros propios logros, el futuro solo es gobernado por Dios, nuestros planes deben hacerse tomando en cuenta a Dios y Su voluntad. El centro de la historia no es el hombre sino el centro es Dios y nuestros planes y recursos son realizados y utilizados dentro de esta realidad.
