Sermón sin título (4)
ADVENTISTA CRISTIANA, IGLESIA
Denominación cristiana fundada en 1860. Es la segunda en importancia de las organizaciones adventistas. Mantiene la mayoría de las creencias evangélicas tradicionales, pero cree en la inconsciencia de los muertos hasta la resurrección y enfatiza el regreso de Cristo. Su sede principal está en Charlotte, Carolina del Norte, y sostiene escuelas y misiones en varios países.
ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA, IGLESIA
Denominación cristiana fundada por seguidores de William Miller y otros cristianos. Esperaban la inminente Segunda Venida de Cristo. Empezó a formarse en 1844, pero debido a las predicciones incumplidas de Miller, se organizó oficial y definitivamente en 1863. Su nombre revela el énfasis tanto en la Segunda Venida como en la observancia del sábado o séptimo día, práctica que tomaron de los → «BAUTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA» y otros creyentes. Entre sus fundadores estuvieron Joseph Bates y Elena Harmon White. A esta dama, de origen metodista, se le atribuye una inspiración especial como autora de libros fundamentales para la denominación, entre ellos se encuentran El camino a Cristo, El Deseado de todas las gentes, y muchos otros.
Según los adventistas, la inmortalidad solo se otorga a los justos en ocasión del regreso de Cristo. Afirman que los muertos están en inconsciencia total. También insisten en la purificación del santuario celestial, debido a que se inició una obra de juicio en l844 que durará hasta concluir el tiempo de la gracia. La mayoría de las otras doctrinas son parecidas a las de los cristianos evangélicos. Bautizan por inmersión y solamente a creyentes con suficiente edad. Practican un estilo de vida conservador, rechazan las bebidas alcohólicas, el tabaco, el baile, el café y las comidas que pueden dañar la salud. Enfatizan mucho el cuidado corporal y favorecen una dieta vegetariana.
Cada iglesia local elige a ciertos dirigentes (ancianos, diáconos, etc.) y juntas que forman parte de conferencias regionales gobernadas por una directiva. Estas conferencias crean uniones. Estas, a su vez, forman las numerosas divisiones que integran la Asociación General, de carácter mundial. Los pastores están sujetos no solo a la iglesia local sino a la denominación. Los adventistas promueven la educación, la salud, así como la distribución de Biblias y literatura. Su revista más conocida es El Centinela y El Heraldo de la Salud. Esta iglesia se extiende por todo el mundo.
ADVENTISTAS
Movimiento cristiano que enfatiza la Segunda Venida de Cristo. Designación de los grupos que se originan en la figura de William Miller, laico bautista que anunció que la parusía se produciría en 1843 y posteriormente en 1844. Entre sus grupos principales están la Iglesia Adventista del Séptimo Día y la Iglesia Adventista Cristiana. Algunos consideran en esta categoría a la Iglesia de Dios Conferencia General. (→ ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA, IGLESIA; ADVENTISTA CRISTIANA, IGLESIA; IGLESIA DE DIOS, CONFERENCIA GENERAL.)
ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA, IGLESIA CRISTIANA (cristianismo).
Elena G. White.
Historia. Denominación cristiana que se inició en 1863, en EE.UU., iniciada por un grupo de ex milleritas (véase MILLERITA, MOVIMIENTO) que, tras descubrir que la fecha propuesta por William Miller –después de un exhaustivo estudio de las profecías bíblicas de Daniel y APOCALIPSIS–, no había supuesto el anunciado advenimiento de Jesucristo (véase GRAN DECEPCIÓN, LA), Llegaron a la conclusión de que lo ocurrido fue que el Señor había pasado del Lugar Santo, donde había comenzado su ministerio intercesorio tras su ascensión al Cielo, al LUGAR SANTÍSIMO, a fin de purificar el Santuario Celestial, tal y como el SUMO SACERDOTE hebreo hacía el día de la expiación (véase JUDAÍSMO). La visión que tuvo Hiram Edson, en un campo de maíz, la mañana siguiente a la gran decepción experimentada por el grupo tras comprobar que Jesús no había regresado en la fecha predicha, sirvió como base para fundamentar esta creencia:
«(Hiram Edson) vio de manera clara y definida que nuestro Gran Sumo Sacerdote (Jesús) en lugar de abandonar el Lugar Santo del Santuario celeste para venir a esta Tierra en el décimo día del séptimo mes, al fin de los 2.300 días, lo que hizo fue entrar por primera vez, en ese día en el segundo apartamento de ese Santuario; donde tenía una obra que realizar antes de venir a esta Tierra».
A. W. Spalding la define como una idea revolucionaria, «comparable … al cambio en el concepto de la naturaleza de la misión del Mesías, el cual experimentaron los discípulos de Cristo después de la decepción que les acarreó la crucifixión».
Y Elena de White describe el error de fecha de los milleritas con estas palabras:
«Jesús no vino a la Tierra como lo esperaba el grupo de fieles expectantes y gozosos, para limpiar el Santuario, purificando la Tierra mediante el fuego. Me di cuenta que estaban en lo correcto en su cómputo de los períodos proféticos. El tiempo profético se cerró en 1844. Su error no fue de fechas, sino que consistió más bien en no entender correctamente qué y cual era el Santuario y cuál la naturaleza de su purificación. Jesús entró al Lugar Santísimo para limpiar el Santuario al fin de los días. Miré de nuevo –dice– al grupo expectantes y decepcionados. Parecían tristes. Examinaron cuidadosamente las evidencias de su fe y revisaron cuidadosamente el cómputo de los períodos proféticos, y no pudieron descubrir ningún error. ¿Cual era el problema? El tiempo se había cumplido, pero, ¿dónde estaba su Salvador?».
Sin embargo, el movimiento no se consolidó como tal hasta que tres grupos adventistas se fusionaron en 1865 y formaron la Iglesia Cristiana Adventista del Séptimo Día; éstos grupos estaban liderados respectivamente por los siguientes pastores: Joseph Bates, en New Hampshire (Washington), Hiram Edson, en New York, y Jaime White, en Portland, cuya esposa, Elena Gould Harmon (1872–1915), es, sin duda, la figura clave en la historia de la iglesia adventista. Esta mujer, de origen METODISTA y de constitución delicada, pero de marcado talento y profunda espiritualidad, tuvo más de dos mil visiones que comenzaron cuando contaba sólo con 17 años (véase REVELACIÓN). Desde entonces, Elena se dedicó a explicar sus visiones, predicando en las iglesias, a los pastores y teólogos, y escribiendo lo que ella calificó una luz menor para el estudio de la BIBLIA, la cual –afirmaba– es la luz mayor sobre la que toda nueva profecía debe ser examinada, constatada y juzgada.
Los escritos de Elena G. de White comprenden 80 libros, 200 tratados y folletos y 4. 600 artículos publicados en diversos periódicos; además de diarios personales, sermones y consejos especiales dirigidos a personas concretas de su entorno, lo cual suponen otras 60.000 páginas en manuscrito.
Creencias y prácticas. La doctrina de la iglesia adventista se asienta en la Biblia como única regla de fe, aceptando tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento. Así, cree en un Dios Creador, en la TRINIDAD y en el Plan de Redención por medio de Jesucristo (véase JUSTIFICACIÓN), que incluye su ENCARNACIÓN, su muerte y resurrección, su intercesión por los pecados de los hombres, la SANTIFICACIÓN por medio de su Gracia, y su Segunda Venida, a fin de resucitar a los muertos que descansan en Él. Otra de sus doctrinas adventistas que difiere de la tradición evangélica es la llamada del “sueño de las almas”, es decir, la incosciencia del alma a lo largo del período comprendido entre la muerte del cuerpo y su resurrección. Se caracteriza además por la observancia que hace del Sábado, como día de reposo bíblico, y por la práctica de una reforma pro salud que consiste en seguir los principios alimentarios descritos en el Antiguo Testamento, ya que considera que el cuerpo es templo del Espíritu Santo (1 Co. 6:19 y 20); así como por la obligatoriedad de la preservación de diezmos y ofrendas. Defiende también la misión de predicar estas verdades; especialmente, las referidas al segundo advenimiento del Señor, como culminación del Plan de Redención y de Salvación de Dios para con los hombres; lo que, en definitiva, todo cristiano espera.
La Iglesia Cristiana Adventista del Séptimo Día se estructura en una férrea organización a nivel mundial, que comprende una Asociación General en Washington y doce Divisiones fragmentadas en Uniones, las cuales, a su vez, se dividen en Asociaciones o Misiones; éstas se componen de comunidades locales, dirigidas por pastores ordenados y con estudios teológicos, que van rotando por distintas iglesias locales cada cuatro años. Cada iglesia local establece distintos cargos o funciones, mediante una junta representativa de sus feligreses elegida democráticamente. Algunos de los cargos que se establecen para la iglesia local son los de: Ancianos de Iglesia, Diáconos y Diaconisas, Director de Escuela Sabática, Maestros de Escuela Sabática y de Cuna, Departamento de Dorcas, Ministerio Personal, Director de Jóvenes y Pioneros, Secretario de Iglesia y Tesorero.
El número de miembros de la Iglesia Adventista en el mundo asciende actualmente a diez millones. Muy dados a la obra social y a la divulgación de su fe, los adventistas han implantado hospitales, orfanatos, asilos, colegios, institutos, editoriales y seminarios. Además, la Iglesia Cristiana Adventista del Séptimo Día es la promotora de ADRA, «Agencia Adventista para el Desarrollo y Recursos Existenciales», que actualmente trabaja en proyectos de ayuda para países subdesarrollados.
Conclusión. Pese a su férrea estructura organizativa, la Iglesia Adventista ha sufrido a lo largo de su historia numerosas escisiones … Tal es el caso, por ejemplo, de los Adventistas Reformistas, los Adventistas Cristianos y otros grupos de carácter más o menos liberal, conservador o, incluso, legalista. Algunas de estas escisiones han degenerado en SECTA: los DAVIDIANOS, o la ASOCIACIÓN EVANGÉLICA DE LA MISIÓN ISRAELITA.
ADVENTISTAS Del latín adventus, venida. Nombre aplicado a los seguidores de William Miller (1782–1849), pastor bautista, que en 1831 comenzó a predicar que el milenio había de seguir y no preceder al fin del mundo y ocurriría hacia 1843. Al transcurrir la fecha fijada: 22 octubre 1844, sin cumplirse la profecía, muchos milleristas abandonaron su fe. Cierto grupo de los que permanecieron fieles se reunieron en una conferencia general en Albany (Nueva York), en abril de 1845, reafirmando su creencia en que la venida personal de Cristo se hallaba próxima, que los muertos, tanto justos como injusto, resucitarían entonces y que el milenio seguiría a la resurrección de los santos. Constituyen la rama más antigua de los adventistas y se conocen con el nombre de adventistas evangélicos.
De las seis ramas de adventistas que existen en la actualidad, la Adventistas del Séptimo Día es la más numerosa y extendida. Organizada en 1863, explicaron que en 1844 había tenido lugar un cambio espiritual en los cielos, teoría acogida y ampliada por los testigos de Jehová*. Los adventistas del séptimo día creen que el alma es mortal y que, por tanto, los muertos permanecen inconscientes hasta el día de la resurrección, que la vida eterna se consigue solamente como un don de Dios por la fe en Cristo, observan el Sabbath o Sábado como día de reposo y practican el bautismo de adultos por inmersión. Insisten en ser reconocida como una denominación realmente cristiana, incluso han llegado a someter a escrutinio las doctrinas de los fundadores del adventismo (Miller y Elena G. de White), para someterlas al juicio de las Escrituras canónicas. Son muy conocidos por su dieta especial, predominantemente vegetariana, y su proscripción del café, del té y de los licores espirituosos. AR
Bib. Teología adventista: Samuele Bacchiocchi, Reposo divino para la inquietud humana (Biblical Perspectives, Michigan 1988); A. Diestre Gil, El sentido de la historia y la palabra profética, 2 vols. (CLIE, Terrassa 1995); A. F. Vaucher, La historia de la salvación (Editorial Safeliz, Madrid 1988); E. G. White, El camino a Cristo (Pacific Press 1961); –El conflicto de los siglos. Pacific Press 1963, 4a ed.); –El deseado de todas las gentes (Pacific Press 1968, 4a ed.); –Palabras de vida del gran Maestro (Pacific Press 1971).
No adventista: D. M. Canright, D. M., El adventismo del Séptimo Día (CBP, El Paso 1973); A. A. Hoekema, Adventismo del Séptimo Día (TELL, Grand Rapids 1977); G. J. Paxton, El zarandeo del adventismo (CBP, El Paso 1971); W. T. Rea, La mentira White. El fraude del Adventismo (Editores, Zaragoza 1988).
ADVENTISMO DEL SEPTIMO DIA. La iglesia Adeventista del Séptimo Día tuvo su origen oficial en 1863, cuando se celebró su primera Conferencia General. William Miller (1782–1849), estudiante laico de la Biblia (y más tarde predicador bautista), predijo que Cristo volvería a la tierra entre el 21 de marzo de 1843 y el 21 de marzo de 1844. Uno de los seguidores de Miller pospuso la fecha hasta el 22 de octubre de 1844. Cuando Cristo no apareció en esa fecha, hubo gran desilusión.
Tres grupos de “milleritas” se unieron posteriormente para formar la Iglesia Adventista del Séptimo Día: primero, un grupo formado alrededor de Hiram Edson (1806–82), quien durante la mañana después de la “gran desilusión” tuvo una visión de Cristo entrando a un santuario celestial, lo cual él interpretó como el verdadero significado de la profecía de Miller; segundo, un grupo que seguía a Joseph Bates (1792–1872), un capitán de barco jubilado, quien por medio de su estudio de la Biblia se convenció de que el día séptimo era el verdadero sabbath;* tercero, los seguidores de Ellen G. White (1872–1915), quien empezó a tener visiones que confirmaban varias enseñanzas que los adventistas adoptarían más tarde, y que fue reconocida como poseedora de un don profético.
Aunque la primera oficina central de la Iglesia Adventista del Séptimo Día se estableció en Battle Creek, Michigan, se cambió en 1903 a Takoma Park, suburbio de Washington, DC. En 1985 tenían 4.863.047 miembros en todo el mundo. Cuatro de cada cinco de los Adventistas del Séptimo Día residen fuera de Norteamérica. Mantienen un programa misionero ambicioso y son muy activos en empresas educativas y médicas.
Los Adventistas del Séptimo Día comparten con los evangélicos doctrinas tales como la Trinidad, la deidad de Cristo, la obra expiatoria de Cristo y su Segunda Venida. También sostienen enseñanzas que los separan de los cristianos evangélicos. Una de éstas es que el día correcto para el descanso cristiano es el sábado. Otra es la doctrina del así llamado “juicio investigador”: que después de la muerte de la persona habrá una investigación de su vida para determinar y revelar si es digna de tener parte en la “primera resurrección” (la de los creyentes). También se enseña que la Iglesia Adventista del Séptimo Día es la “iglesia del remanente”: es decir el último remanente del pueblo de Dios que guarda sus mandamientos. Se dice que una de las señales de la iglesia del remanente es el don de la profecía* que fue concedido a Ellen G. White; sus enseñanzas todavía se consideran autoritativas para la teología adventista. Se observan muchas leyes dietéticas; los adventistas más estrictos son vegetarianos.
¿Se debe considerar al Adventismo del Séptimo Día como una rama del cristianismo evangélico? Esto no está completamente claro. La afirmación adventista de ser la iglesia del remanente implica que todos los demás cristianos andan en algún grado de obscuridad. En una ocasión la señora White dijo que la observación del sabbath del séptimo día distingue a los súbditos leales de Dios de los transgresores. Actualmente muchos adventistas quisieran que se les considerara cristianos evangélicos, y en años recientes ha habido considerable discusión interna sobre puntos doctrinales de fondo. Pero parece que la doctrina de la iglesia del remanente, que oficialmente sigue siendo enseñanza adventista, haría imposible su identificación con la corriente principal del movimiento evangélico.
Bibliografía
Seventh-Day Adventists Answer Questions on Doctrine (Hagerstown, MD, 1957); D. M. Canright, Seventh-day Adventism Renounced (1889; reimp. Grand Rapids, MI, 1961); J. Craven, “The Wall of Adventism”, CT 28 (1984), pp. 20–25; A. A. Hoekema, The Four Major Cults (Exeter, 1963); G. Land (ed.), Adventism in America: A History (Grand Rapids, MI, 1986); G. J. Paxton, The Shaking of Adventism —A documented account of the crisis among Adventists over the doctrine of justification by faith (Grand Rapids, MI, 1978).
A.A.H.
WHITE, ELLEN G. (1827–1915). Posiblemente la autora más traducida en toda la historia, pues varios de sus libros se han traducido a unos ciento cincuenta idiomas. Nacida en Gorham, Maine, fue seguidora convencida de las enseñanzas de William →Miller sobre la Segunda Venida en la década de 1840. Tras el fracaso de las predicciones de Miller en octubre de 1844, W. declaró haber recibido una visión acerca de cómo Dios guiaría a su pueblo desde ese momento hasta el regreso de Jesús. Su ministerio profético continuó hasta su muerte, el 15 de julio de 1915. En el curso de ese ministerio escribió varios libros, de los cuales algunos se han vendido en decenas de millones. Sus títulos más importantes son Steps to Christ (1892), The Desire of the Ages (1898), The Great Controversy (1888, 1911), Testimonies of the Church (1855–1909) y Early Writings (1882). Además publicó más de 5,000 artículos, y al morir dejó inéditas unas 60,000 páginas a maquinilla. El Ellen G. White Estate, con oficinas en Silver Spring, Maryland, tiene la custodia legal sobre esta herencia literaria.
Tras el desengaño de los seguidores de Miller, W. fue una de los cofundadores de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Los primeros años después del 1844 obligaron a los creyentes en las profecías de Miller a regresar a sus Biblias para tratar de entender su experiencia. A través del estudio bíblico llegaron a la conclusión de que Apocalipsis 11:19–14:20 era una profecía especial acerca de los últimos tiempos. Ese mensaje se refería no sólo a la inminencia de la Segunda Venida, sino que también recalcaba la importancia del Decálogo (incluso el mandato acerca del descanso en el séptimo día: 12:14 y 14:12), y la obra especial de Cristo en pro de su pueblo en el santuario celestial (11:19).
W. estaba firmemente convencida de estas creencias. Aunque eran el resultado de su estudio bíblico, y no de sus visiones, esas visiones confirmaban las mismas conclusiones. Además, W. creía en la inmortalidad condicional del alma, y en su posible aniquilación. También se ocupaba mucho de la importancia de la salud, y de llevar un estilo de vida saludable. Todo esto tenía lugar dentro del contexto de la expiación sustitucionaria de Cristo, y de la salvación por gracia mediante la fe. El tema central de sus escritos era el amor de Dios.
La obra de W. ha hecho una contribución significativa para la iglesia y, más indirectamente, para el mundo en general. Su impacto sobre el adventismo del séptimo día fue polifacético. Aunque no fue ella quien determinó ninguna de las doctrinas centrales de esa iglesia, su influencia fue fundamental en el proceso de mantenerla unida y darle dirección. También fue una voz de moderación dentro del adventismo, aunque más tarde algunos de sus seguidores hayan usado sus escritos de manera más extrema. Una de sus contribuciones más visibles al adventismo fue aconsejar a sus seguidores establecer instituciones. Por ello, al principio del s. XXI la denominación tenía 523 hospitales y clínicas, 5,590 escuelas y universidades y 57 casas editoras, y todo esto en unos 205 países. Puede que su impacto más visible en la vida cotidiana de millones de personas sea la existencia de una enorme industria de cereales, creada por J.H. Kellogg como un modo de seguir los consejos de W. sobre la vida saludable.
ADVENTISMO. Adventismo es la creencia en el retorno inminente y literal de Jesucristo a la tierra. La palabra advenimiento proviene del latín adventus, que significa “llegada” o “venida”. El equivalente griego en el NT es παρουσια (parousía, “venida” o “presencia”). Un aspecto importante de la segunda venida de Cristo –que se incluye en el adventismo– es la inauguración de una nueva era, cuando los impíos serán vencidos y el reino de los santos se establecerá en la tierra durante mil años.
En sentido genérico, el milenialismo (lat. mille, “mil”), el quilianismo (gr. χιλιοι, quílioi, “mil”) y el apocalipticismo están relacionados con el adventismo. La creencia en una era venidera de gobierno divino surgió a fines del judaísmo precristiano e inicios del cristianismo. Algunos pasajes de los libros de Daniel y Ezequiel son ejemplos literarios del género apocalíptico en el canon judío. Varios libros apocalípticos enseñan dogmas milenialistas y adventistas (p.e., 2 Esdras 7:50; 14:5; 1 Enoc 93:1–9; 91:12–17; 2 Enoc 33:1–2; 2 Baruc 44:11; 48:50; Testamento de Isacar 6:1; y Testamento de Judá 25:3).
En los primeros siglos del cristianismo, el adventismo contó con prominentes defensores como Policarpo, Ignacio, Papías, Hermas y Justino el Mártir. Montano profetizó (entre 150 y 175 d.C.) que una nueva era se iniciaría cuando la Jerusalén celestial descendiera cerca de Pepuza en Frigia. En el siglo III d.C., Tertuliano abrazó una forma de montanismo.
Las reacciones en contra del montanismo acallaron las ideas adventistas por casi mil años, hasta que el sacerdote Joaquín de Fiore (ap. 1132–1202) escribió que una nueva era del Espíritu se iniciaría aproximadamente en 1260. Los taboritas en el siglo XV, y algunos anabaptistas en el período de la Reforma, promovieron el adventismo. El término tiene una relación histórica con los grupos adventistas que surgieron como resultado de la predicación de William Miller, pastor bautista que nació en Massachusetts, Estados Unidos, en 1782.
En 1818 Miller comenzó a predicar que la segunda venida de Cristo ocurriría entre 1843–44. Basó tal declaración en una interpretación bastante liberal de porciones de Daniel 9–10 y Apocalipsis 20:1–10. En ese momento Estados Unidos experimentaba el segundo gran despertamiento, que avivó el interés en la profecía de Miller. Pero la expectativa terminó en gran desilusión cuando las profecías no se cumplieron en las fechas anunciadas.
Sin embargo, Ellen Harmon, una adolescente metodista, fue una de las fieles seguidoras de Miller. Ella tuvo una visión que la llevó a reinterpretar el calendario de Miller para la segunda venida de Cristo. Ellen contrajo matrimonio con James White y fue líder en la formación de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, el grupo adventista más numeroso entre los que se mantienen activos.
Aunque la mayoría de las doctrinas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día son ortodoxas, sostienen por lo menos tres doctrinas que los separan de la ortodoxia. Creen en la “doctrina del santuario” como un ministerio especial y final de Cristo en el lugar santísimo del santuario “celestial”; en la observancia del séptimo día para cumplir los mandamientos de Dios; y en el “espíritu de profecía” (Ap. 19:10) en lo referente a mensajes especiales para los últimos días. Los adventistas creen que Ellen White poseía el “espíritu de profecía” para los últimos días.
Véase también APOCALÍPTICO, SEGUNDA VENIDA DE CRISTO, JUEZ, MILENIO.
Lecturas adicionales: Martin, The Kingdom of the Cults, 360–423; Russell, The Method and Message of Jewish Apocalyptic, 263–303; Purkiser, ed., DHS, 670–75; Wiley, CT, 3:243–319; Meagher, “Adventism,” Encyclopedic Dictionary of Religion, 55–56.
KENNETH E. HENDRICK
