ANA, UN EJEMPLO A SEGUIR.

Fieles a la familia  •  Sermon  •  Submitted
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Cuando una madre derrama su corazón a Dios, mueve el corazón de Dios de una manera sorprendente. Dios cumple lo que promete, y espera que nosotros cumplamos, nuestras promesas.

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Transcript

Introducción:

Encontramos en este relato, la familia de Samuel. 1 Samuel 1:1-3
1º Samuel 1:1–3 RVR60
1 Hubo un varón de Ramataim de Zofim, del monte de Efraín, que se llamaba Elcana hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efrateo.2 Y tenía él dos mujeres; el nombre de una era Ana, y el de la otra, Penina. Y Penina tenía hijos, mas Ana no los tenía.3 Y todos los años aquel varón subía de su ciudad para adorar y para ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos en Silo, donde estaban dos hijos de Elí, Ofni y Finees, sacerdotes de Jehová.
Elcana, quien sería el papá de Samuel, era un hombre, Efrateo, pero era levita por su linaje.
Una indicación de la falta de leyes que imperaba en los tiempos en que nació Samuel es el matrimonio bígamo de su padre.
En esos días, era usual (aunque nunca fue aprobado por Dios) que un hombre cuya esposa era estéril pudiera tomar una segunda mujer para tener hijos (Gn. 16:1–3; 30:3–4, 9–10, etc.).
Eso explica por qué Elcana tenía … dos mujeres y por qué Ana, la amada pero estéril, deseara un hijo con tanto anhelo.
Vamos a ver algunos elementos importantes que podemos aprender de Ana, la madre de Samuel.

I. Ana tenía un problema.

1 Samuel 1 : 4-8
1º Samuel 1:4–8 RVR60
4 Y cuando llegaba el día en que Elcana ofrecía sacrificio, daba a Penina su mujer, a todos sus hijos y a todas sus hijas, a cada uno su parte.5 Pero a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana, aunque Jehová no le había concedido tener hijos.6 Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos.7 Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía.8 Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?
A. Ana era esteril, y eso era un gran problema para ella y su marido.
La incapacidad de una mujer, o de una esposa para concebir se consideraba una maldición de parte de Dios. (De acuerdo con Dt. 7:13–14 tener hijos era una señal de bendición divina.
Deuteronomio 7:13–14 RVR60
13 Y te amará, te bendecirá y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría. 14 Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá en ti varón ni hembra estéril, ni en tus ganados.
Podría decirse que Ana, estaba siendo seguida por una maldición.Pero la esterilidad de Ana no hizo que disminuyera el amor de Elcana por ella.
Elcana, le daba el doble de la porción que daba a Penina, su segunda esposa, cuando llevaban sus ofrendas a Jehová … en Silo.
Penina entraba en celo con Ana, por lo que menospreciaba a su rival Ana (1 S. 1:6–7)
1º Samuel 1:6–7 RVR60
6 Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos.7 Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía.
Aunque Elcana, se mostraba amoroso, no surtía efecto alguno sobre Ana y tampoco aliviaba su profundo dolor (1 S. 1:8). Su único consuelo era entregarse completamente a la misericordia de Dios.
1º Samuel 1:8 RVR60
8 Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?

II. Ana hizo lo mejor que podía hacer, orar a Dios.

1 Samuel 1: 9-18
1º Samuel 1:9–18 RVR60
9 Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová, 10 ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. 11 E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza. 12 Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella. 13 Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria. 14 Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino. 15 Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová. 16 No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora. 17 Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho. 18 Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste.
Ana aprovechó el momento, en que los varones Hebreos adultos asistían al tabernáculo o templo de Jehová, tres veces al año según su tradición, Éxodo 23.14-17
Éxodo 23:14–17 RVR60
14 Tres veces en el año me celebraréis fiesta. 15 La fiesta de los panes sin levadura guardarás. Siete días comerás los panes sin levadura, como yo te mandé, en el tiempo del mes de Abib, porque en él saliste de Egipto; y ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías. 16 También la fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores, que hubieres sembrado en el campo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año, cuando hayas recogido los frutos de tus labores del campo. 17 Tres veces en el año se presentará todo varón delante de Jehová el Señor.
Ella, derramó su espíritu a Dios por un hijo Varón
“Ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza”
Ana hizo un voto al Señor de que si le otorgaba su petición, ella entregaría su hijo para que sirviera a Jehová todos los días de su vida. Esa dedicación era un voto de nazareato, mismo que se describe en Números 6:1–8. Ese fue el mismo voto que juraron los padres de Sansón.
La oración silenciosa de Ana fue tan intensa, que el sacerdote Elí, que estaba sentado cerca de allí, notó el movimiento de la boca de ella y supuso que estaba ebria. Cuando conoció su verdadera situación, le aseguró que Jehová respondería a su petición.
Más adelante vemos la repuesta de Dios:

III. Dios responde la oración de Ana.

1 Samuel 1: 19-23
1º Samuel 1:19–23 RVR60
19 Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová, y volvieron y fueron a su casa en Ramá. Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella. 20 Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová. 21 Después subió el varón Elcana con toda su familia, para ofrecer a Jehová el sacrificio acostumbrado y su voto. 22 Pero Ana no subió, sino dijo a su marido: Yo no subiré hasta que el niño sea destetado, para que lo lleve y sea presentado delante de Jehová, y se quede allá para siempre. 23 Y Elcana su marido le respondió: Haz lo que bien te parezca; quédate hasta que lo destetes; solamente que cumpla Jehová su palabra. Y se quedó la mujer, y crió a su hijo hasta que lo destetó.
Vea el versículo 19, dice, Elcana se allegó a su mujer y Dios se acordó de Ella.
A na concibió, y al cumplirse el tiempo de gestación, dio a luz un hijo a quien puso por nombre Samuel.
Samuel significa “Su nombre es Dios”
Ana, pudo haber entendido, como “pedido a Dios”, porque ella le había “pedido” (šā’al) a Dios un hijo y él la había “escuchado” (šāma‘).
Así que “Samuel” podría relacionarse con el vocablo šămūa‘’ēl, “oído por Dios”, porque ella lo había pedido a Jehová.
En los versículos, 21. al 23, Durante la siguiente fiesta anual, Elcana fue a Silo a ofrecer a Jehová el sacrificio (cf. v. 3) y en esa ocasión también pagó su voto al Señor.
Ana y Samuel no acompañaron a Elcana, puesto que el niño no había sido aún destetado, y era totalmente dependiente de su madre.

IV. Ana cumple su promesa a Dios.

1 Samuel 1:24-28
1º Samuel 1:24–28 RVR60
24 Después que lo hubo destetado, lo llevó consigo, con tres becerros, un efa de harina, y una vasija de vino, y lo trajo a la casa de Jehová en Silo; y el niño era pequeño. 25 Y matando el becerro, trajeron el niño a Elí. 26 Y ella dijo: ¡Oh, señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová. 27 Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. 28 Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová. Y adoró allí a Jehová.
Después de que Ana hubo destetado a su hijo, cumplió su promesa y lo llevó consigo a Silo para ofrecerlo a Jehová para que fuera nazareo de por vida. La costumbre era que los niños fueran destetados hasta cumplir los tres años.
Así que el pequeño Samuel no representaría carga alguna para Elí y los sacerdotes de Silo. Además, tenía la suficiente edad como para aprender los rudimentos del servicio del tabernáculo.
Hay algo interesante en la dedicación de Ana: ¡Oh, señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová.
Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí.
Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová.
Hermanos, cuando entendemos con claridad que no merecemos nada, delante de Dios y que lo que tenemos depende de su favor, entonces, podemos ser agradecidos con Dios.
Ana, sabía que ella no podía tener hijo, Ana pidió a Dios un hijo, ella hizo una promesa a Dios, Dios cumplió y ella también cumplió.
Ana dedicó a su único hijo a Dios, todos los días que viva será de Jehová.

Conclusión:

Cuando venimos a Dios, él nos escucha, pero cuando una madre derrama su corazón a Dios, mueve el corazón de Dios de una manera sorprendente.
sin embargo aprendemos de Ana, su fidelidad, su compromiso, el cumplimiento de su palabra delante de Dios.
Eso la hace una madre ejemplar, temerosa de Dios, confiada en Dios, pero cumplidora con lo que ha Dios promete.
Mucha gente promete cosas a Dios, pero al final se olvida de su promesa.
Recuerde Dios no se complace en los insensatos.
Eclesiastés 5: 4-5
Eclesiastés 5:4–5 RVR60
4 Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. 5 Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.
Vamos a orar.
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