EL AMOR QUE SANTIFICA (1 JUAN 4:16-21)

PRIMERA EPÍSTOLA DE JUAN   •  Sermon  •  Submitted
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1 SOMSO SANTOS POR SU AMOR (16-17)
2. SANTOS PARA TEMER SÓLO A DIOS (18-19)
3 AMOR QUE SANTIFICA Y NIS DIREGE EN LA VERDD (29-21)
INTRODUCCIÓN
Nos encontramos ante el amor ue perfeciona, quiere decir que santifica
Filipenses 1:6 LBLA
6 estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús.
Ya veíamos la semana pasada, esta palabra significa lo una acción de DIos.
Hablar de Santidad imputada
Santidad progresiva…
Por eso si somos santos es por la gracia y misericordia de Dios.

1. SOMOS SANTOS POR SU AMOR (16-17)

a) Amor que conocimos porque Él se dio a conocer (santidad imputada) 16

Y nosotros hemos llegado a conocer y hemos creído el amor que Dios tiene para nosotros

La mitad de este versiculo primero de esta predicación nos lleva a eso, a entender que conocemos a Dios por su manifestación hacia nosotros.
El amor otrogado por el Padre.
1 Juan 3:1 LBLA
1 Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él.
Cosa que no podiamos ver por nuestra naturaleza
1 Corintios 2:9 LBLA
9 sino como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han entrado al corazón del hombre, son las cosas que Dios ha preparado para los que le aman.
Hermano, ¿Dónde está la jactancia? Si entemos bien esta doctrina nos humilla, nos santifica de igual modo para la gloria de DIos.
Y Dios ha mostrado su amor
La gente puede experimentar muchas cosas horribles en la vida, lo que lleva a los cristianos y a los no creyentes a cuestionarse el amor de Dios. ¿Cómo un Dios amoroso puede permitir que sucedan las cosas que continuamente escuchamos en las noticias? Sin subestimar la realidad del daño y el sufrimiento, la respuesta de Juan sería que Dios ya nos ha amado al máximo a cada uno de nosotros proporcionando el medio para cruzar de la muerte a la vida.
Maravilloso amor
Juan 3:16–17 LBLA
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él.
Cuando alguien ha experimentado la liberación del pecado y de la muerte, puede amar a Dios y a los demás según quiere Dios. Esto es así porque el amor no nos permitirá pecar contra los demás, ya que el amor es lo opuesto al pecado. Y cuando se peca contra nosotros, somos capaces de perdonar a los demás porque nuestro Señor Jesús ha expiado ese pecado. Podemos revelar el perdón y el amor de Dios al ofensor a través de nuestro perdón.
Este amo hace que tengamos una santificación continúa en el amor
b) Santificación que es continúa, continúa en el amor (16)

Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios permanece en él.

Y esta es la clave, Dios nos ha manifestado su amor por medio del Sacrificio de Cristo, de la obra de expiación.
Este amor es continuo y diario, pues este sacrificio es eficaz para siempre.
Y Dios nos ama por medio del Hijo.
Por lo tanto, es facil la ecuación
1 Juan 4:8 LBLA
8 El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.
c) Amor que santifica progresivamente (17) (santidad progresiva)

En esto se perfecciona el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio, pues como Él es, así somos también nosotros en este mundo.

La perseverancia de los santos, es gracia a este amor, pero yo lo llamaría la preservación del cristiano por el amor de DIos.
Y sabemos que las promesas de Dios son si y amén, de que Dios no es hombre que mienta y se arrepienta, por eso nuestra salvación, santificación, es segura por Dios.
2 Corintios 1:20 LBLA
20 Pues tantas como sean las promesas de Dios, en Él todas son sí; por eso también por medio de Él, Amén, para la gloria de Dios por medio de nosotros.
Números 23:19 LBLA
19 Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. ¿Lo ha dicho Él, y no lo hará?, ¿ha hablado, y no lo cumplirá?
Sabiendo, que aforntaremos el jucio con la misericordia de DIos.
1 Pedro 3:16–18 LBLA
16 teniendo buena conciencia, para que en aquello en que sois calumniados, sean avergonzados los que difaman vuestra buena conducta en Cristo. 17 Pues es mejor padecer por hacer el bien, si así es la voluntad de Dios, que por hacer el mal. 18 Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, muerto en la carne pero vivificado en el espíritu;
Teniedno en cuenta, el amor, de DIos, vivimos para gloria de Dios.
Y esto nos lleva a un temor santo a Dios, por su amor.
Y somos hechos santos, sólo para temer a DIos.

2. SANTOS PARA TEMER SÓLO A DIOS (18-19)

a) Pues por este amor no debe haber temor (18)

18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor.

La palabra temor tiene dos significados: puede significar “alarma, miedo” o puede significar “reverencia, respeto”.271 Este último significado, por supuesto, no es aplicable a este texto. El creyente ama y respeta a Dios, pero no le tiene miedo (Ro. 8:15).
Romanos 8:15 LBLA
15 Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!
Debido a su amor por Dios y a la comunión de que disfruta con él, el cristiano no tiene temor de día del juicio. En cambio, vive su vida en la tierra “en temor reverente’ (1 P. 1:17; véase también Fil. 2:12).
1 Pedro 1:17 LBLA
17 Y si invocáis como Padre a aquel que imparcialmente juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor durante el tiempo de vuestra peregrinación;
Filipenses 2:12 LBLA
12 Así que, amados míos, tal como siempre habéis obedecido, no solo en mi presencia, sino ahora mucho más en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor;
Y por lo demás teniendo la certeza:
Los que han vivido en comunión con el Padre y el Hijo no tienen nada que temer. Sus corazones están llenos de gozo y amor. Ellos oirán la palabra absuelto de los labios de Jesús. El le dirá al Padre; “Yo he pagado todo”.
b) El amor nos santifica y salva (glorificación)
Este amor nos conduce por este peregrinar hasta llevarnos a la glorificación
Romanos 8:29–30 LBLA
29 Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos; 30 y a los que predestinó, a esos también llamó; y a los que llamó, a esos también justificó; y a los que justificó, a esos también glorificó.
pero volvemos al mismo punto:
c) Amamos porque Él nos amó primero. Y por eso no hay que temer (19)

19 Nosotros amamos, porque Él nos amó primero.

Es la obra de Dios en nuestras vidas… por eso debemos ser consecuentes con el amor de DIos.
Este amor:

3. AMOR QUE SANTIFICA Y NOS DIRIGE EN LA VERDAD (20-21)

Por eso:
a) No debemos tener un amor hipócirta como el de los portognostico (20)

20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto.

Por eso Juan dice tal cosa, como uno se jacta de llegar a Dios, o tener comunión con Dios y no tener amor por su hermano?
El amor real de Dios pasa por la cruz, pasa por Cristo y esto nos lleva a mar a neustros hermanos.
Por lo tanto,
b) Si eres de Dios amarás a tu hermano (20)
Hoy en día como los protognosticos, hay actitudes muy hipócirtas dentro lo la iglesia
(hablar de ello)
Que señalan pero no ayudan…
eso no es una actitud que refleje el amor de DIos en nuestras vidas.
Esto es un mandamiento
c) Mandamiento: Ama a DIos, ama también a tu hermano (21)

21 Y este mandamiento tenemos de Él: que el que ama a Dios, ame también a su hermano.

No es un extra, o un añadido, es un requisito en el sentido de identidad cristiana.
Forma parte de nuestra identidad, el que ama a DIOS, debe amar también a su hermano.
Mateo 22:37–39 LBLA
37 Y Él le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el grande y el primer mandamiento. 39 Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Esto resume toda la ley
Marcos 12:29–33 LBLA
29 Jesús respondió: El más importante es: «Escucha, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es; 30 y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con toda tu fuerza». 31 El segundo es este: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». No hay otro mandamiento mayor que estos. 32 Y el escriba le dijo: Muy bien, Maestro; con verdad has dicho que Él es uno, y no hay otro además de Él; 33 y que amarle con todo el corazón y con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y los sacrificios.
Y así debemos hacer, si realmete hemos experimentado el amor de Dios por Cristo.
Romanos 12:9–10 LBLA
9 El amor sea sin hipocresía; aborreciendo lo malo, aplicándoos a lo bueno. 10 Sed afectuosos unos con otros con amor fraternal; con honra, daos preferencia unos a otros;
CONCLUSIÓN
Hay tres puntos importantes muy claros en este pasaje:
(1) Dios es el único que tiene la autoridad para definir lo que es el “amor.”
(2) El amor de Dios por nosotros se expresa de forma suprema en la cruz de Jesucristo.
(3) No puede haber amor genuino por Dios o por los demás que no esté anclado en la cruz expiatoria de Jesús
AMA EN LA DIMENSIÓN DE LA CRUZ.
Mira a Cristo, y su amor derramado por nostros.
¡Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo!
ORACIÓN FINAL:
Que el mismo Dios que se manifestado por Cristo y nos enseñó el amor verdadero en la dimensión de la cruz, sea llenando nuestros corazones con ese mismo amor y dedicación por los demás, para que con nuestra vida podamos glorificar a Dios Padre, Hijo y E.S
Números 6:24–26 LBLA
24 “El Señor te bendiga y te guarde; 25 el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; 26 el Señor alce sobre ti su rostro, y te dé paz”».
Gloria al Padre al Hijo y al E.S, como era en un pricipio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén
Que el Señor te bendiga.
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