La oración: su significado

Ps. Reinaldo ortiz
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Jeremías 33:3 (RVR60)
3 Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.
Estas palabras han servido de poderoso incentivo a la oración para muchos creyentes a lo largo del tiempo.
La promesa que contienen nos asegura que el diálogo con Dios es de veras diálogo, y que la relación que ese diálogo crea con él es un camino de doble mano.

EJERCICIO

Qué es la oración.
A continuación, anota tu propia definición de la oración:

Que es la oración?

Orar es hablar con Dios.
Orar es comunicarnos con él a través de un diálogo dinámico y enriquecedor.
Dios habla al ser humano a través de su Palabra.
El ser humano habla a Dios por medio de la oración.
Así como la respiración es vital para el cuerpo humano, así lo es la oración a la vida espiritual del creyente.
Sin la práctica de la oración, el cristiano muere en su vida espiritual y en su comunión con Dios.
La Biblia no ofrece una definición de oración.
No obstante, no hay en las Escrituras otra práctica religiosa que esté ilustrada con tanta abundancia como la oración.
Al no tener en la Biblia una definición explícita de la oración, nos queda a nosotros tratar de elaborar una.

Significados de diferentes hombres de Dios atravez de la Historia.

Para ello, los ejemplos bíblicos y especialmente nuestra propia experiencia pueden ayudarnos a desarrollar nuestra propia definición.
¿Cómo podríamos definir la oración?
Se han dado las más diversas definiciones cristianas de la oración.
Todas ellas encierran un valor especial y destacan aspectos importantes de la misma.

E. M. Bounds, uno de los grandes maestros de oración:

“La oración, como el amor, es demasiado etérea y celestial para ser sostenida por los fríos andamiajes de las definiciones.
Pertenece al cielo, al corazón y no sólo a las palabras y a las ideas.”

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E. M. Bounds—la define así:

“La oración nos da ojos para ver a Dios.
Orar es ver a Dios.
La oración es conocimiento de lo externo y de lo interno; es total vigilancia hacia fuera y total vigilancia hacia adentro.
No puede haber oración inteligente sin conocimiento de uno mismo, por lo tanto debemos sentir y conocer nuestra condición interior y nuestras necesidades personales.”

E. M. Bounds:

“La oración es el contacto de un alma viviente con Dios.
Mediante la oración Dios se inclina para besar al hombre, para bendecirlo, para ayudar al hombre en todo lo que Él puede proporcionar o el hombre puede necesitar.
La oración llena el vacío del hombre con la plenitud de Dios, llenando la pobreza del hombre con las riquezas de Dios.
La oración aleja toda la debilidad del hombre al acercar la fortaleza de Dios.
La oración ahuyenta la insignificancia del hombre con la grandeza de Dios.
La oración es el plan de Dios para suplir la continua e inmensa necesidad que tiene el hombre, con la continua y enorme abundancia de Dios.
La oración eleva al hombre sobre lo terrenal y lo vincula con lo celestial.
Los hombres no pueden estar nunca más cerca del cielo, más cerca de Dios, ni ser más semejantes a Dios, en comunión más profunda y real con Jesucristo, que cuando están orando.”
Quizás la definición cristiana más antigua de la oración es la que dio

Evagrius Ponticus, un monje del desierto de Ibera en el Ponto (346–399). Según él:

“La oración es el ascenso de la mente a Dios.”

Para Agustín de Hipona (354–430), la oración

“es hablar a Dios” (locutio ad Deum), con lo cual el énfasis cae sobre el lado humano de la oración.

Para Martín Lutero (1483–1546)

la oración no era tanto una acción como una reacción, basada sobre la Palabra de Dios precedente, que la hace posible.

John White, conocido orador y escritor cristiano, que se desempeñó como Secretario General de la Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos en América Latina, define la oración como una ventana.

“Las oraciones en la Biblia son algo así,”
dice él.
“Lo que importa realmente es lo que se ve a través de ellas.
Son algo así como ventanas a la eternidad, por las que podemos percibir profundas cuestiones relativas a la vida y a la muerte.
No pasará mucho tiempo que usted olvidará que está tratando con la oración, por estar totalmente impactado por lo que ve a través de ella.”

E. Stanley Jones, destacado misionero metodista a la India y gran escritor norteamericano, en uno de sus libros devocionales más conocidos—El camino—define a la oración en estos términos:

“La oración es cooperación con Dios.
En la oración uno coordina sus deseos, voluntad y vida con Dios.
Dios y el hombre se ponen de acuerdo sobre los deseos, propósitos y planes de la vida y los realizan juntos. Eso es la oración.
La oración no es, pues, la tentativa de hacer que Dios cumpla nuestra voluntad.
Es poner nuestra voluntad en armonía con la de Dios.
Pero la voluntad no es una parte separada del resto de nuestra vida—la voluntad es el yo en acción.
De manera que la oración pone en armonía al yo entero con el entero Yo de Dios.
La oración es, pues, afinación.”

José Young, profesor durante muchos años en la Escuela Bíblica de Villa María (Córdoba, Argentina), define la oración como un diálogo con Dios. Dice él:

“La oración es, básicamente, una conversación con Dios.
No es una fórmula de palabras mágicas ofrecidas a cambio de algún beneficio.
Se trata de algo muy personal, de una conversación íntima con alguien a quien amamos y quien nos ama.
Alguien que vive, que nos escucha y que permanece a nuestro lado.
Si tenemos esto en mente quizás cuidemos mucho más cómo oramos y qué oramos.”

Helmut Thielicke, un destacado teólogo evangélico alemán contemporáneo define también la oración como una conversación con Dios.

“Conversación con Dios, que como oír y responder constituye la esencia de la oración, es posible sólo en la confianza de que él se dirige a mí.”
La lista de definiciones o conceptos sobre la oración a lo largo de la historia del testimonio cristiano es imposible siquiera de resumir en este lugar.
Si bien no encontramos en la Biblia una definición explícita de la oración, si tenemos en sus páginas maravillosas descripciones de la misma.
Estas descripciones nos permiten refinar nuestra comprensión del carácter y significado de la oración, cuando prestamos atención a la riqueza que contienen.

EJERCICIO

La Biblia describe la oración como…
Salmo 130:1 NBLA
1 Desde lo más profundo, oh Señor, he clamado a Ti.
Clamar a Dios.
Salmo 25:1 (NBLA)
1 A Ti, oh Señor, elevo mi alma.
Elevar el alma a Dios.
Salmo 95:6 (NBLA)
6 Vengan, adoremos y postrémonos; Doblemos la rodilla ante el Señor nuestro Hacedor.
Buscar el rostro de Dios.
Salmo 62:8 (NBLA)
8 Confíen en Él en todo tiempo, Oh pueblo; derramen su corazón delante de Él; Dios es nuestro refugio. (Selah)
Derramar el corazón a Dios.
Salmo 116:4 (NBLA)
4 Invoqué entonces el nombre del Señor, diciendo: «Te ruego, oh Señor: salva mi vida».
Arrodillarse delante de Dios.
Salmo 27:8 (NBLA)
8 Cuando dijiste: «Busquen Mi rostro», mi corazón te respondió: «Tu rostro, Señor, buscaré».
Acercarse a Dios.
Efesios 3:14 (NBLA)
14 Por esta causa, pues, doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo,
Presentarse delante de Dios.
2º Crónicas 32:20 (NBLA)
20 Pero el rey Ezequías y el profeta Isaías, hijo de Amoz, oraron sobre esto, y clamaron al cielo.
Invocar el nombre de Dios.
Hebreos 10:22 (NBLA)
22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura.
Doblar las rodillas ante Dios.
Salmo 5:3 (NBLA)
3 Oh Señor, de mañana oirás mi voz; De mañana presentaré mi oración a Ti, Y con ansias esperaré.
Levantar corazones y manos.
Lamentaciones 3:41 (NBLA)
41 Alcemos nuestro corazón en nuestras manos Hacia Dios en los cielos.
Clamar al cielo
Job 8:5 (NBLA)
5 »Si tú buscaras a Dios E imploraras la misericordia del Todopoderoso,
Buscar a Dios.
Además, si bien la oración no está definida en la Biblia, el poder de la oración está demostrado en las vidas de los hijos de Dios en las páginas del texto sagrado.
Estos ejemplos y lo que en cada caso ocurrió están registrados para que los imitemos.
Como bien indica el apóstol Pablo:
1 Corintios 10:11 (NBLA)
11 Estas cosas les sucedieron como ejemplo, y fueron escritas como enseñanza para nosotros, para quienes ha llegado el fin de los siglos.
Es en este sentido, que los textos bíblicos nos pueden servir de ayuda al tratar de entender el significado de la oración, ya que
2 Timoteo 3:16–17 (NBLA)
16 Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia,
17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra.
Cuando vamos al texto bíblico buscando estos ejemplos que nos ayuden y animen a orar, encontramos algunos casos sumamente inspiradores.
Tal fue la experiencia de Moisés, Aarón, e incluso Samuel, según se ve reflejada en
Salmo 99:6 (NBLA)
6 Moisés y Aarón estaban entre Sus sacerdotes, Y Samuel entre los que invocaron Su nombre; Ellos clamaron al Señor, y Él les respondió.
se nos recuerda que
Santiago 5:17–18 (NBLA)
17 Elías era un hombre de pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses.
18 Oró de nuevo, y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto.

EJERCICIO

Cómo opera la oración.
Después de leer en grupo el pasaje asignado, presentar un informe al plenario sobre cómo operó la oración en la vida del personaje bíblico en cuestión:
Génesis 15:1–6 (NBLA)
1 Después de estas cosas la palabra del Señor vino a Abram en visión, diciendo: «No temas, Abram, Yo soy un escudo para ti; Tu recompensa será muy grande».
2 Y Abram dijo: «Oh Señor Dios, ¿qué me darás, puesto que yo estoy sin hijos, y el heredero de mi casa es Eliezer de Damasco?»
3 Dijo además Abram: «No me has dado descendencia, y uno nacido en mi casa es mi heredero»
4 Pero la palabra del Señor vino a él, diciendo: «Tu heredero no será este, sino uno que saldrá de tus entrañas, él será tu heredero».
5 El Señor lo llevó fuera, y le dijo: «Ahora mira al cielo y cuenta las estrellas, si te es posible contarlas». Y añadió: «Así será tu descendencia».
6 Y Abram creyó en el Señor, y Él se lo reconoció por justicia.
Génesis 24:10–15 (NBLA)
10 Entonces el siervo tomó diez camellos de entre los camellos de su señor, y partió con toda clase de bienes de su señor en su mano; se levantó y fue a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor.
11 El siervo hizo que se arrodillaran los camellos fuera de la ciudad, junto al pozo de agua, al atardecer, a la hora en que las mujeres salen por agua,
12 y dijo: «Oh Señor, Dios de mi señor Abraham, te ruego que me des éxito hoy, y que tengas misericordia de mi señor Abraham.
13 »Yo estoy de pie aquí junto a la fuente de agua, y las hijas de los hombres de la ciudad salen para sacar agua.
14 »Que sea la joven a quien yo diga: “Por favor, baje su cántaro para que yo beba”, y que responda: “Beba, y también daré de beber a sus camellos”, la que Tú has designado para Tu siervo Isaac. Por ello sabré que has mostrado misericordia a mi señor»
15 Y sucedió que antes de haber terminado de hablar, Rebeca, hija de Betuel, hijo de Milca, mujer de Nacor, hermano de Abraham, salió con el cántaro sobre su hombro.
Génesis 32:9–12 (NBLA)
9 Entonces Jacob dijo: «Oh Dios de mi padre Abraham y Dios de mi padre Isaac, oh Señor, que me dijiste: “Vuelve a tu tierra y a tus familiares, y Yo te haré prosperar.”
10 »Indigno soy de toda misericordia y de toda la fidelidad que has mostrado a Tu siervo. Porque con solo mi cayado crucé este Jordán, y ahora he llegado a tener dos campamentos.
11 »Líbrame, te ruego, de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque yo le tengo miedo, no sea que venga y me hiera a mí y a las madres con los hijos.
12 »Porque Tú me dijiste: “De cierto te haré prosperar, y haré tu descendencia como la arena del mar que no se puede contar por su gran cantidad”».
Génesis 33:4 (NBLA)
4 Esaú corrió a su encuentro y lo abrazó, y echándose sobre su cuello lo besó, y ambos lloraron.
Daniel 2:17–23 (NBLA)
17 Entonces Daniel fue a su casa e informó el asunto a sus amigos Ananías, Misael y Azarías,
18 para que pidieran misericordia del Dios del cielo acerca de este misterio, a fin de que no perecieran Daniel y sus amigos con el resto de los sabios de Babilonia.
19 Entonces el misterio fue revelado a Daniel en una visión de noche. Daniel entonces bendijo al Dios del cielo,
20 y dijo: «Sea el nombre de Dios bendito por los siglos de los siglos, Porque la sabiduría y el poder son de Él.
21 »Él es quien cambia los tiempos y las edades; Quita reyes y pone reyes. Da sabiduría a los sabios, Y conocimiento a los entendidos.
22 »Él es quien revela lo profundo y lo escondido. Conoce lo que está en tinieblas, Y la luz mora con Él.
23 »A ti, Dios de mis padres, yo doy gracias y alabo, Porque me has dado sabiduría y poder, Y ahora me has revelado lo que te habíamos pedido, Pues nos has dado a conocer el asunto del rey».
Nehemías 1:4–11 (NBLA)
4 Cuando oí estas palabras, me senté y lloré; hice duelo algunos días, y estuve ayunando y orando delante del Dios del cielo.
5 Y dije: «Te ruego, oh Señor, Dios del cielo, el grande y temible Dios, que guarda el pacto y la misericordia para con aquellos que lo aman y guardan Sus mandamientos,
6 que estén atentos Tus oídos y abiertos Tus ojos para oír la oración de Tu siervo, que yo hago ahora delante de Ti día y noche por los israelitas Tus siervos, confesando los pecados que los israelitas hemos cometido contra Ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.
7 »Hemos procedido perversamente contra Ti y no hemos guardado los mandamientos, ni los estatutos, ni las ordenanzas que mandaste a Tu siervo Moisés.
8 »Acuérdate ahora de la palabra que ordenaste a Tu siervo Moisés: “Si ustedes son infieles, Yo los dispersaré entre los pueblos;
9 pero si se vuelven a Mí y guardan Mis mandamientos y los cumplen, aunque sus desterrados estén en los confines de los cielos, de allí los recogeré y los traeré al lugar que he escogido para hacer morar Mi nombre allí”.
10 »Ellos son Tus siervos y Tu pueblo, los que Tú redimiste con Tu gran poder y con Tu mano poderosa.
11 »Te ruego, oh Señor, que Tu oído esté atento ahora a la oración de Tu siervo y a la oración de Tus siervos que se deleitan en reverenciar Tu nombre. Haz prosperar hoy a Tu siervo, y concédele favor delante de este hombre». Era yo entonces copero del rey.
Hechos de los Apóstoles 9:40 (NBLA)
40 Pero Pedro, haciendo salir a todos, se arrodilló y oró, y volviéndose al cadáver, dijo: «Tabita, levántate». Ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó.
Hechos de los Apóstoles 28:8 (NBLA)
8 Como el padre de Publio estaba en cama, enfermo con fiebre y disentería, Pablo entró a verlo, y después de orar puso las manos sobre él, y lo sanó.
Hechos de los Apóstoles 12:5 (NBLA)
5 Así pues, Pedro era custodiado en la cárcel, pero la iglesia hacía oración ferviente a Dios por él.
Hechos de los Apóstoles 12:12–16 (NBLA)
12 Al darse cuenta de esto, fue a la casa de María, la madre de Juan, llamado también Marcos, donde muchos estaban reunidos y oraban.
13 Cuando llamó a la puerta de la entrada, una sirvienta llamada Rode salió a ver quién era.
14 Al reconocer la voz de Pedro, de alegría no abrió la puerta, sino que corrió adentro y anunció que Pedro estaba a la puerta.
15 «¡Estás loca!», le dijeron ellos. Pero ella insistía en que así era. Y ellos decían: «Es su ángel».
16 Pero Pedro continuaba llamando; y cuando ellos abrieron, lo vieron y se asombraron.
Los eruditos más grandes no han podido desentrañar todos los misterios de la oración. Tampoco los santos más piadosos han podido agotar sus posibilidades.
Sin embargo, el creyente más sencillo puede practicar la oración eficaz, que puede mucho, y enriquecer así su vida y potenciar su ministerio.
La Palabra de Dios es el libro de texto para la oración.
Los problemas y experiencias de la vida cotidiana son el laboratorio en el que ponemos a prueba la oración.
Debemos dedicar tiempo para estudiar la Biblia y ser fieles en obedecer las enseñanzas del Maestro, si es que vamos a aprender a ser poderosos para con Dios y los hombres.
Pablo nos recuerda que
Romanos 10:17 (NBLA)
17 Así que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo.
“la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo.”
“Precisamente por eso,”
Nos amonesta Pedro
2 Pedro 1:5 (NBLA)
5 Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadan a su fe, virtud, y a la virtud, conocimiento;
Y todo esto es para que como éste apóstol agrega más adelante, podamos
2 Pedro 3:18 (NBLA)
18 Antes bien, crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.
Dietrich Bonhoeffer:
“El estudio de la Escritura conduce a la oración.
Ya hemos dicho que el camino más promisorio hacia la oración es el dejarse guiar por la Palabra de la Escritura, y orar tomando por base la Palabra de la Escritura.
De este modo no caemos en nuestro propio vacío espiritual.
Orar no significa otra cosa que estar dispuesto a adueñarse de la Palabra, dentro de mi propia situación, en mis tareas especiales, decisiones, pecados y tentaciones.”
Es bueno querer saber más sobre la oración
Filipenses 1:9 (NBLA)
9 Y esto pido en oración: que el amor de ustedes abunde aún más y más en conocimiento verdadero y en todo discernimiento,
Pero quien debe enseñarnos sobre la oración es Jesús mismo
Lucas 11:1 (NBLA)
1 Aconteció que estando Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de Sus discípulos: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó también a sus discípulos»
Nuestro Señor, a través de la obra de su Espíritu Santo, es quien nos enseña no sólo a orar como conviene.
sino también a hacer de la oración una herramienta de trabajo poderosa y efectiva en el cumplimiento de la misión que tenemos por delante.
Además, debemos tener presente que la oración está compuesta por siete elementos fundamentales.
Toda verdadera oración, que se precie de ser completa, debe incluir estos siete elementos básicos.
Cada uno de ellos es de gran valor y expresa la riqueza única de la oración.
Estos elementos componentes de la oración son: alabanza, adoración, confesión, petición, intercesión, acción de gracias y meditación.
En lo que sigue de este capítulo, vamos a procurar analizar cada uno de estos elementos con el mayor detalle posible y trataremos de ver de qué manera se relacionan con el mejor cumplimiento de la misión cristiana.
Este análisis nos ayudará, a su vez, a obtener una mejor comprensión del significado de la oración.
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