La Fe Que Se Ancla
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Introducción:
Introducción:
Cada creyente puede tener estabilidad por la transiciones de la vida al aferrarse a las varias anclas para la fe que encontramos a través del libro de Josué.
La Fidelidad de Dios.
La Fidelidad de Dios.
La fidelidad de Dios se resalta en el libro.
Las frases recalcando que Dios les había dado la tierra aparecen más de 32 veces a través de los 24 capítulos.
La desclaración puntual de resumen que resalta las promesas cumplidas de Dios, Jos. 21:45.
No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió.
La fidelidad de Dios se recuerda en el libro por medio de piedras memoriales, lo que nosotros llamaríamos monumentos.
Estos monumentos eran recordatorios visibles para que Israel, y sus siguientes generaciones, los vean y recuerden alguna verdad acerca de Dios y Su fidelidad. No era el propósito de ser altáres para adoración, sólo recordatorios visibles como testimonio de la fidelidad de Dios.
Son 8 monumentos en el libro, cada uno recordando algo específico de Dios:
#1: Después del cruce del río Jordán, tomaron 12 piedras del medio del río donde estaba parados los sacerdotes con el arca y los pusieron como monumento en Gilgal, donde acamparon esa noche, para conmemorar la obra poderosa de Dios al cruzar en seco el río, Josué 4:19-24.
Y el pueblo subió del Jordán el día diez del mes primero, y acamparon en Gilgal, al lado oriental de Jericó. Y Josué erigió en Gilgal las doce piedras que habían traído del Jordán. Y habló a los hijos de Israel, diciendo: Cuando mañana preguntaren vuestros hijos a sus padres, y dijeren: ¿Qué significan estas piedras? declararéis a vuestros hijos, diciendo: Israel pasó en seco por este Jordán. Porque Jehová vuestro Dios secó las aguas del Jordán delante de vosotros, hasta que habíais pasado, a la manera que Jehová vuestro Dios lo había hecho en el Mar Rojo, el cual secó delante de nosotros hasta que pasamos; para que todos los pueblos de la tierra conozcan que la mano de Jehová es poderosa; para que temáis a Jehová vuestro Dios todos los días.
#2: Antes que se movieran los sacerdotes del medio del río Jordán volviéndo a dejar fluir el río, Josué también levantó doce piedras donde estaban parados los sacerdotes, lo cual sería visible unicamente en la temporada de agua baja, Jos. 4:9.
Josué también levantó doce piedras en medio del Jordán, en el lugar donde estuvieron los pies de los sacerdotes que llevaban el arca del pacto; y han estado allí hasta hoy.
#3: Después de la terrible y humillante derrota frente a Hai, se descubrió que la causa era el pecado de Acán. Al llevar a cabo el castigo de Dios sobre Acán (se puede ver esas prédicas en nuestro canal de Youtube, bajo el título, “La Fe Que Fracasa”, partes 1 & 2), el pueblo de Israel levantó un gran montón de piedras para el entierro que permanece por lo menos hasta la escritura del libro de Josué (la frase “que permanece hasta hoy” apunta al hecho que era algo memorial), Jos. 7:26. No todo monumento era para recordar lo bueno, sino que éste recuerda que Dios es fiel aún en castigar el pecado, y recuerda de las consecuencias del pecado.
Y levantaron sobre él un gran montón de piedras, que permanece hasta hoy. Y Jehová se volvió del ardor de su ira. Y por esto aquel lugar se llama el Valle de Acor, hasta hoy.
#4: Siguiendo esos eventos, Dios guía a Israel en la victoria contra Hai, y luego de la victoria, entierran el cuerpo del rey de Hai bajo otro montón de piedras “que permanecen hasta hoy”, Jos. 8:29. Esto les recordaba a Israel de las segundas oportunidades que Dios da para la victoria después que hemos fracasado.
Y al rey de Hai lo colgó de un madero hasta caer la noche; y cuando el sol se puso, mandó Josué que quitasen del madero su cuerpo, y lo echasen a la puerta de la ciudad; y levantaron sobre él un gran montón de piedras, que permanece hasta hoy.
#5: Luego de la victoria sobre Hai, Josué reúne a todo el pueblo, mitad sobre el Monte Ebal y mitad sobre el Monte Gerizim, donde construyeron un altar para adorar a Dios, sobre el cual escribieron toda la ley de Dios, y la leyeron como un acto de consagración a Dios, un recuerdo que debían vivir en obediencia a Él, Jos. 8:30-32.
Josué 8:30–32 (RVR60)
Entonces Josué edificó un altar a Jehová Dios de Israel en el monte Ebal,como Moisés siervo de Jehová lo había mandado a los hijos de Israel, como está escrito en el libro de la ley de Moisés, un altar de piedras enteras sobre las cuales nadie alzó hierro; y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová, y sacrificaron ofrendas de paz. También escribió allí sobre las piedras una copia de la ley de Moisés, la cual escribió delante de los hijos de Israel.
#6: Aún después del tropiezo de no consultar a Dios en cuanto a los Gabaonitas, honraron su pacto con ellos al defenderlos y derrotar a los ejércitos de cinco reinos del sur de Canaán. Dios les dio la victoria, y enterraron a esos cinco reyes en una cueva, tapando la entrada con un montón de piedras, la cuales “permanecen hasta hoy”, Jos. 10:27. Fue un recordatorio de la fidelidad de Dios en rescatarnos cuando somos integros en las consecuencias de nuestros tropiezos.
Y cuando el sol se iba a poner, mandó Josué que los quitasen de los maderos, y los echasen en la cueva donde se habían escondido; y pusieron grandes piedras a la entrada de la cueva, las cuales permanecen hasta hoy.
#7: Años después, los de la tribue de Rubén, Gad, y la media tribu de Manasés, vuelven a su tierra al otro lado del río Jordán. Deciden edificar un altar como recordatorio de que ellos también eran parte del pueblo de Dios. Luego del aclarar el malentendido con las demás tribus de Israel, lo establecen como un testimonio (de hecho, lo nombran “Testimonio”) a la unidad entre la dos partes de Israel, Jos. 22:34.
Josué 22:34 (RVR60)
Y los hijos de Rubén y los hijos de Gad pusieron por nombre al altar Ed [testimonio]; porque testimonio es entre nosotros que Jehová es Dios.
#8: Josué ya anciano, juntó a Israel para hablarles en su último desafío a ellos en el valle de Siquem (el valle entre los mismos montes Ebal y Gerizim en cap. 8), dónde habían pactado ser fiel a Dios. Ahora, Josué les desafía a renovar ese pacto (lo que fue predicado la semana pasada). Como testigo del pacto que hizo Israel con Dios, Josué puso una gran piedra bajo un árbol cera del tabernáculo de Dios, lo cuál fue un testigo visible del pacto de Israel, Jos. 24:26-27. Esto era un recordatorio a Israel de seguir fielmente a Dios quién había cumplido toda promesa que les había hecho.
Y escribió Josué estas palabras en el libro de la ley de Dios; y tomando una gran piedra, la levantó allí debajo de la encina que estaba junto al santuario de Jehová. Y dijo Josué a todo el pueblo: He aquí esta piedra nos servirá de testigo, porque ella ha oído todas las palabras que Jehová nos ha hablado; será, pues, testigo contra vosotros, para que no mintáis contra vuestro Dios.
Ilustración: La Cena del Señor es una de esos recordatorios visibles en el cual recordamos al Señor, Su fidelidad en proveer al Salvador para redimirnos.
Aplicación: ¿Cómo aferrarse a la fidelidad de Dios? Sal. 77:10-12.
Dije: Enfermedad mía es esta; Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo. Me acordaré de las obras de JAH; Sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas. Meditaré en todas tus obras, Y hablaré de tus hechos.
Usar testimonios “visibles” de la fidelidad de Dios en tu entorno que te puedan ayudar a recordar:
Algo que te recuerde del lugar de donde Dios te rescató cuando te diste cuenta de tu condición pecaminosa ante Él y tu necesidad de Cristo. Un amigo en particular retiene un tatuaje sobre su antebrazo que le recuerda de su vida antes de Cristo. Al verlo, agradece al Señor por haberlo sacado de esa vida.
Un pasaje escrito que te fue de gran ánimo durante un valle oscuro en tu vida. Escribí una canción en un punto de gran dolor en mi vida basado en Job 23:8-10, que me recuerda que cuando no puedo ver al Señor por ningun lado, Él sabe dónde estoy, y sólo debo serle fiel.
He aquí yo iré al oriente, y no lo hallaré; Y al occidente, y no lo percibiré; Si muestra su poder al norte, yo no lo veré; Al sur se esconderá, y no lo veré. Mas él conoce mi camino; Me probará, y saldré como oro.
Alguna foto o frase escrita que te recuerde de la pérdida y las consecuencias de entregarte al pecado, en lugar de agradar al Señor. Un hombre retiene una foto de su esposa e hijos siempre a la vista en el trabajo para recordarle de lo que perderá si cede a la tentación.
Busca a Dios por medio de Su Palabra, especialmente en el medio de las circunstanicas difíciles, y agradecerle por las verdades que te muestra.
Memoriza los pasajes de la Palabra de Dios que han dejado su marca sobre tu vida y recuérdalos durante los tiempos de dificultad.
La Santidad de Dios.
La Santidad de Dios.
La santidad de Dios es visto en Su juicio sobre el pecado.
Dios había sido claro en apuntar a Su justicia, no la justicia de Israel como catalista de sacar las naciones idólatras de Canaán y darle la Tierra Prometida a Israel, Deut. 9:5-6.
No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón entras a poseer la tierra de ellos, sino por la impiedad de estas naciones Jehová tu Dios las arroja de delante de ti, y para confirmar la palabra que Jehová juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob. Por tanto, sabe que no es por tu justicia que Jehová tu Dios te da esta buena tierra para tomarla; porque pueblo duro de cerviz eres tú.
Dios había juzgado a Acán, y las consecuencias de su pecado cayeron sobre su familia e impactaron a Israel, tanto que su nombre fue usado como un ejemplo de haber turbado a Israel, Jos. 22:20.
¿No cometió Acán hijo de Zera prevaricación en el anatema, y vino ira sobre toda la congregación de Israel? Y aquel hombre no pereció solo en su iniquidad.
Aún Josué advierte a Israel que los beneficios de ser el pueblo de Dios sólo se aplican al seguirle, Jos. 24:19-20.
Entonces Josué dijo al pueblo: No podréis servir a Jehová, porque él es Dios santo, y Dios celoso; no sufrirá vuestras rebeliones y vuestros pecados. Si dejareis a Jehová y sirviereis a dioses ajenos, él se volverá y os hará mal, y os consumirá, después que os ha hecho bien.
El estar de lado de Dios para la victoria es primordial, resaltado por la presencia del varón antes de la victoria de Jericó, Jos. 5:13-14.
Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?El respondió: No; mas como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo?
La santidad de Dios es prioridad por sobre la conveniencia.
La consagración de Israel a Dios después del Río Jordán.
En el punto clave, geográficamente, para seguir adelante hacia Jericó, Dios mandó a Josué a detenerse para circuncidar a todos los hombres. Esta generación no se había circuncidado después de los 40 años en el desierto, Jos. 5:7-8.
A los hijos de ellos, que él había hecho suceder en su lugar, Josué los circuncidó; pues eran incircuncisos, porque no habían sido circuncidados por el camino. Y cuando acabaron de circuncidar a toda la gente, se quedaron en el mismo lugar en el campamento, hasta que sanaron.
Este era un proceso de tiempo extendido, dando tiempo para hacerlo a todos los hombres, y tiempo para que sanen. No era conveniente en un aspecto militar. Y como era un conquista militar de la tierra, no tuvo mucho sentido.
Sin embargo, este proceso era necesario para consagrar a los estarían batallando para el Señor, era un símbolo exterior de ser parte del pueblo de Dios, ya habiendo dejado la escllavitud de Egipto en el pasado, Jos. 5:9. Era una identificación esencial para el trabajo que quedaba en la tierra prometida.
Y Jehová dijo a Josué: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto; por lo cual el nombre de aquel lugar fue llamado Gilgal, hasta hoy.
La consagración de Israel a Dios luego de Hai.
Después del episodio de derrot y luego victoria sobre Hai, y céntrico en eso era el pecado de Acán que tuvo efecto en su propia familia y en todo el pueblo de Israel, se detuvieron otra vez para algo especial.
Cuando hubiera sido militarmente conveniente seguir conquistando ciudad tras ciudad, tomaron el tiempo de adorar a Dios y enfocarse sobre Su ley. Lo leyeron por completo, y prestaron mucha atención especialmente sobre las secciones de bienaventuranzas y maldiciones, Jos. 8:34-35.
Josué 8:34–35 (RVR60)
Después de esto, leyó todas las palabras de la ley, las bendiciones y las maldiciones, conforme a todo lo que está escrito en el libro de la ley. No hubo palabra alguna de todo cuanto mandó Moisés, que Josué no hiciese leer delante de toda la congregación de Israel, y de las mujeres, de los niños, y de los extranjeros que moraban entre ellos.
Estaban enfocándose sobre su responsabilidad de seguir fielmente a Dios, en lugar de perseguir aquello que le era conveniente en el momento.
Ilustración: VIDEO- “Reto de Valientes”, escena del obrero integro.
Aplicación: ¿Cómo aferrarse a la santidad de Dios?
Vivir una vida con principios según la Palabra de Dios, aún cuando no sea conveniente, porque sirves al Señor, Ef. 6:5-6.
Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios;
Activamente despojándonos del pecado, Heb. 12:1.
Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,
Aprendiendo a elegir lo que nos ayuda hacia nuestra propia santidad personal por sobre lo que nos pueda distraer del crecimiento y estabilidad espiritual, 1 Cor. 6:12; 10:23.
Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.
Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.
El Poder de Dios.
El Poder de Dios.
El poder de Dios no tiene ninguna limitación humana.
En cap. 3, Dios milagrosamente hizo que flujo del Río Jordán se detuviera para que cruzara el pueblo de Israel, Jos. 3:10, 13.
Y añadió Josué: En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros, y que él echará de delante de vosotros al cananeo, al heteo, al heveo, al ferezeo, al gergeseo, al amorreo y al jebuseo.
Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová, Señor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán; porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón.
En cap. 6, Dios hizo que los muros de Jericó se derrumbaran, Jos. 6:16, 20.
Y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Gritad, porque Jehová os ha entregado la ciudad.
Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron.
En cap. 8, derrotan a Hai después una derrota que deprimió al pueblo, Jos. 8:7.
Entonces vosotros os levantaréis de la emboscada y tomaréis la ciudad; pues Jehová vuestro Dios la entregará en vuestras manos.
En cap. 10, Dios hizo demorar la puesta de sol e hizo caer granizo que mató a más enemigos que el mismo ejército de Israel, Jos. 10:8, 11, 14.
Y Jehová dijo a Josué: No tengas temor de ellos; porque yo los he entregado en tu mano, y ninguno de ellos prevalecerá delante de ti.
Y mientras iban huyendo de los israelitas, a la bajada de Bet-horón, Jehová arrojó desde el cielo grandes piedras sobre ellos hasta Azeca, y murieron; y fueron más los que murieron por las piedras del granizo, que los que los hijos de Israel mataron a espada.
Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel.
La siguiente conquista de la tierra prometida fue algo guiado, movido, y habilitado por Dios, Jos. 23:9-10.
Pues ha arrojado Jehová delante de vosotros grandes y fuertes naciones, y hasta hoy nadie ha podido resistir delante de vuestro rostro. Un varón de vosotros perseguirá a mil; porque Jehová vuestro Dios es quien pelea por vosotros, como él os dijo.
El poder de Dios sólo se ve al obedecer en confianza.
En el cruce del río Jordán, tuvieron que obedecer a Dios aunque ni siquiera era humanamente razonable.
Al enfrentarse a Jericó, otra vez tuvieron que obedecer de forma humanamente sin sentido.
Al enfrentarse a la ciudad de Hai, cuando confiaron en su propia confianza, fueron derrotados, Jos. 7:3-5. Al enfrentarse otra vez a Hai, luego de lidiar con el pecado en el campamento, los derrotaron al seguir confiadamente la instrucción de Dios, Jos. 8:1.
Y volviendo a Josué, le dijeron: No suba todo el pueblo, sino suban como dos mil o tres mil hombres, y tomarán a Hai; no fatigues a todo el pueblo yendo allí, porque son pocos. Y subieron allá del pueblo como tres mil hombres, los cuales huyeron delante de los de Hai. Y los de Hai mataron de ellos a unos treinta y seis hombres, y los siguieron desde la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron en la bajada; por lo cual el corazón del pueblo desfalleció y vino a ser como agua.
Jehová dijo a Josué: No temas ni desmayes; toma contigo toda la gente de guerra, y levántate y sube a Hai. Mira, yo he entregado en tu mano al rey de Hai, a su pueblo, a su ciudad y a su tierra.
Cuando los gabaonitas fingieron ser de tierra una lejana para salvarse, los Israelitas no consultaron a Dios, no buscaron su dirección, Jos. 9:14. Al ser integros en su pacto, Dios les entregó sus enemigos.
Y los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos, y no consultaron a Jehová.
Las consecuencias de las naciones paganas al su alrededor sólo fueron tropiezos para Israel cuando no obedecieron a Dios completamente, Jos. 23:13.
sabed que Jehová vuestro Dios no arrojará más a estas naciones delante de vosotros, sino que os serán por lazo, por tropiezo, por azote para vuestros costados y por espinas para vuestros ojos, hasta que perezcáis de esta buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado.
El poder de Dios sólo los acompañaría mientras que le siguieran fieles, Jos. 24:20.
Si dejareis a Jehová y sirviereis a dioses ajenos, él se volverá y os hará mal, y os consumirá, después que os ha hecho bien.
Ilustración:
Aplicación: ¿Cómo aferrarse al poder de Dios?
Confiar, Prov. 3:5-6.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.
Obedecer, Fil. 2:12-13.
Filipenses 2:12–13 (RVR60)
Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.
Seguir confiando, Heb. 13:20-21.
Hebreos 13:20–21 (RVR60)
Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
