Jesús, la mejor ayuda

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Introducción

“No tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”. Hebreos 4:15, 16
Hablar acerca de las tentaciones no es fácil, pues abarca temas controversiales para muchas personas. Esta ocasión no deseo entrar en conflictos, solamente deseo presentar los hechos menciona la biblia acerca de la naturaleza humana—divina de Jesús.
San Juan 1:14 menciona una de las verdades maravillosas que están en la biblia.
“Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre”.
“Él, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo y se hizo semejante a los hombres”. Filipenses 2:6, 7
La realidad de la biblia es que Jesús, se despojó de sí mismo para tomar una forma de siervo. A esto se le conoce como la encarnación de Jesús. En toda biblia encontramos evidencia de la naturaleza de Jesús (divino—humana).
“Jesús les dijo: —De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuera, yo soy”. Juan 8:58
“Respondió Dios a Moisés: —“Yo soy el que soy”. Y añadió: —Así dirás a los hijos de Israel: “‘Yo soy’ me envió a vosotros”. Éxodo 3:14
“Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra”. Colosenes 1:16, 17
“En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. Este estaba en el principio con Dios. Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho”. Juan 1:1—3
“Pero tú, Belén Efrata, tan pequeña entre las familias de Judá, de ti ha de salir el que será Señor en Israel; sus orígenes se remontan al inicio de los tiempos, a los días de la eternidad”. Miqueas 5:2
Porque un niño nos ha nacido, hijo nos ha sido dado, y el principado sobre su hombro. Se llamará su nombre “Admirable consejero”, “Dios fuerte”, “Padre eterno”, “Príncipe de paz”. Isaías 9:6
Estos versículos nos hablan de la innegable pre existencia de Jesús desde antes de la creación. Al venir a este mundo, todo la forma humana. La naturaleza humana de Jesús es una genuina humanidad, real y completa.
“Ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre siendo rico, para que vosotros con su pobreza fuerais enriquecidos”. 2 corintios 8:9
“Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad”. Colosenses 2:9
“Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne”. 1ª Timoteo 3:16
“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo”. Hebreos 2:14
Estos versículos nos hablan acerca de la humanidad de Jesús que fue real.
Tuvo una madre humana. (Gal 4:4)
Cristo estuvo sujeto a leyes normales del desarrollo humano. (Lucas 2:52)
Experimentó las deficiencias físicas que caracterizan a los seres humanos normales. (Mat 4:2; 21:18; Juan 4:7; 19:28; Mateo 8:24; Juan 4:6)
Al tener claro que Jesús es la unión de lo divino con lo humano podemos ahora poder ver que Jesús entonces es SEMEJANTE a nosotros.
El texto que leímos hace como lectura bíblica nos dice: “No tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado”. Hebreos 4:15
Semejante no quiere decir que es exactamente igual. No es igual a otros es semejante pues ninguno de nosotros tiene la naturaleza divina. Pero aún en esa condición de semejanza Jesús pudo ser tentando en todo. Alguien puede llegar a preguntar, ¿Jesús pudo pecar?
“Para que una tentación sea real debe estar dirigida a un ser que tenga la capacidad de pecar…la tentación debe apelar a una necesidad o a un deseo básico, creado una presión suficientemente fuerte que impulse al individuo a satisfacer ese deseo o necesidad en forma pecaminosa, es decir, contraria a la voluntad de Dios”. (Jesucristo, divino humano; P. 87)

Mateo 4:1—11

Reina-Valera 1995 Capítulo 4

Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. 2 Después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, sintió hambre. 3 Se le acercó el tentador y le dijo:

—Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.

4 Él respondió y dijo:

—Escrito está: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

5 Entonces el diablo lo llevó a la santa ciudad, lo puso sobre el pináculo del Templo 6 y le dijo:

—Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, pues escrito está:

»“A sus ángeles mandará acerca de ti”,

»y

»“En sus manos te sostendrán,

para que no tropieces con tu pie en piedra”.

7 Jesús le dijo:

—Escrito está también: “No tentarás al Señor tu Dios”.

8 Otra vez lo llevó el diablo a un monte muy alto y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, 9 y le dijo:

—Todo esto te daré, si postrado me adoras.

10 Entonces Jesús le dijo:

—Vete, Satanás, porque escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás y solo a él servirás”.

11 El diablo entonces lo dejó, y vinieron ángeles y lo servían.

Este pasaje lo encontramos como parte de una secuencia de narrativa de parte de Mateo. El autor de este evangelio tiene intereses de demostrar que el Jesús, es el mesías.
Entonces, la conexión que se encuentra en el término clave de esta narrativa, “hijo de Dios”.
En su bautismo, Jesús es proclamado hijo de Dios. ¿cómo se puede mantener la relación de hijo, especialmente en circunstancias de prueba?
¿Exhibe el Hijo las cualidades que se requieren en la filiación de Yahvé, como por ejemplo las que se requieren del hijo de Dios, Israel, es decir, confianza, obediencia, fidelidad?
En otras palabras palabras, Elena G. White comenta lo siguiente:
“Nunca sale uno de las filas del mal para entrar en el servicio de Dios sin arrostrar los asaltos de Satanás. Las seducciones que Cristo resistió son las mismas que nosotros encontramos tan difíciles de resistir. Le fueron infligidas en un grado tanto mayor cuanto más elevado es su carácter que el nuestro. Llevando sobre sí el terrible peso de los pecados del mundo…”[1]
[1] De White, E. G. (2010). El Deseado de todas las gentes. (A. D. Orrego, Ed.) (Cuarta edición, p. 91). Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana.
Este concepto es importante, Jesús estaba por comenzar su ministerio y deseaba consagrarse por completo. Por eso fue llevado por el Espíritu a estar en ese lugar solitario. Pero aún en un momento de consagración apareció Satanás para entorpecer el trabajo de Jesús. De la misma manera es lo que acontece con nosotros ahora. No importa que tan decidido estés para orar, para estudiar, a no insultar, a cuidar tu matrimonio, a entregarle tu vida Dios. Siempre habrá un problema, siempre habrá una tentación.
Cuando Jesús entró en el desierto fue rodeado por la gloria del Padre. Absorto en la comunión con Dios, se sintió elevado por encima de las debilidades humanas.Pero la gloria se apartó de él y fue dejado para luchar contra la tentación. Ésta lo apremiaba en todo momento. Su naturaleza humana rehuía el conflicto que le aguardaba. Durante 40 días ayunó y oró. Débil y demacrado por el hambre, macilento y agotado por la agonía mental, “fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres”. Entonces Satanás vio su oportunidad. Supuso que podía vencer a Cristo. Como si fuera una respuesta a sus oraciones, se presentó ante el Salvador un ser que parecía un ángel del cielo. Aseveró haber sido comisionado por Dios para declarar que el ayuno de Cristo había terminado. Así como Dios había enviado un ángel para detener la mano de Abraham con el fin de que no sacrificase a Isaac, así también, satisfecho con la buena disposición de Cristo para entrar en la senda ensangrentada, el Padre había enviado un ángel para librarlo; tal era el mensaje traído a Jesús. El Salvador se hallaba debilitado por el hambre, y deseaba con vehemencia alimentos, cuando Satanás se le apareció repentinamente.
Satanás siempre aparece en momentos de debilidad. Ahí es donde tener cuidado con aquellas soluciones que todo puede venir de parte de Dios.
Muchas veces el tentador viene a nosotros como fue a Cristo, desplegando delante de nosotros nuestras debilidades y flaquezas. Espera desalentar al alma y quebrantar nuestra confianza en Dios. Entonces está seguro de su presa. Si nosotros le hiciéramos frente como lo hizo Jesús, evitaríamos muchas derrotas. Si parlamentamos con el enemigo, le damos ventaja.
Reina-Valera 1995 Capítulo 4

3 Se le acercó el tentador y le dijo:

—Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.

En esta primera tentación, Satanás intenta hacer tambalear esta dependencia total y llevar al Salvador a tomar las cosas en sus propias manos, incitándolo a demostrar su poder divino fuera e independiente de Dios. (La naturaleza de Cristo; p. 100)
“Las palabras repercuten con amargura en su mente. En los tonos de su voz hay una expresión de completa incredulidad. ¿Habría de tratar Dios así a su propio Hijo? ¿Lo dejaría en el desierto con las fieras, sin alimento, sin compañías, sin consuelo? Le insinúa que Dios nunca quiso que su Hijo estuviese en tal estado”.[1]
Atilio René Dupertuis también menciona que la esencia de la tentación estuvo en tratar de que Jesús actuara en forma independiente del Padre. (Jesús, divino y humano; p. 88)
Las palabras del Cielo –“Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”– resonaban todavía en los oídos de Satanás. Pero estaba resuelto a hacer dudar a Cristo de ese testimonio…Si la confianza de Cristo en Dios podía ser quebrantada, Satanás sabía que obtendría la victoria en todo el conflicto.[2]
Otro aspecto de esta primera tentación es el dominio de los apetitos y las pasiones. En todas las edades, las tentaciones que excitan la naturaleza física han sido las más eficaces para corromper y degradar a la humanidad. Mediante la intemperancia, Satanás obra para destruir las facultades mentales y morales que Dios dio al hombre como un don inapreciable.[3]
Cuántas personas, cristianas inclusive, actúan en forma independiente, dejando de lado la voluntad revelada de Dios para satisfacer necesidades y deseos que en sí son legítimos.
“También debes saber que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos. Habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanidosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, sin templanza, crueles, enemigos de lo bueno, traidores, impetuosos, engreídos, amadores de los deleites más que de Dios”. 2 Timoteo 2:1—4
La respuesta de Jesús evidentemente es grandiosa simplemente recuerda un pasaje de la biblia: Él respondió y dijo:
—Escrito está: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Mateo 4:4
[1] De White, E. G. (2010). El Deseado de todas las gentes. (A. D. Orrego, Ed.) (Cuarta edición, pp. 93–94). Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. [2] De White, E. G. (2010). El Deseado de todas las gentes. (A. D. Orrego, Ed.) (Cuarta edición, p. 94). Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. [3] De White, E. G. (2010). El Deseado de todas las gentes. (A. D. Orrego, Ed.) (Cuarta edición, p. 97). Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. “Te afligió, te hizo pasar hambre y te sustentó con maná, comida que ni tú ni tus padres habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre”. Deuteronomio 8:3
“por medio de estas cosas nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas lleguéis a ser participantes de la naturaleza divina…” 2 Pedro 1:4
La segunda tentación fue el otro extremo de la primera
Reina-Valera 1995 Capítulo 4

Entonces el diablo lo llevó a la santa ciudad, lo puso sobre el pináculo del Templo 6 y le dijo:

—Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, pues escrito está:

»“A sus ángeles mandará acerca de ti”,

»y

»“En sus manos te sostendrán,

para que no tropieces con tu pie en piedra”.

Ahora satanás se mete al terreno de la biblia, ¿vienes preparado con la Biblia? Vamos, yo también puedo tentarte con la biblia, comenzar a tergiversar la biblia. Así como antes Jesús empleó la Palabra de Dios para sostener su fe, ahora el tentador la usa para apoyar su engaño. EGW
Satanás quiere llevarlo a la presunción. Vemos aquí la misma astucia demostrada en el jardín del Edén. Es como si el diablo le hubiera dicho a Cristo “Tú pretendes depender completamente del Padre. Pruébalo, Ha llegado el momento de que demuestres su fe.
El uso del Psalm 91:11, 12, presupone el entendimiento del mesiánico del Salmo. Pero debe ser entendido como una aplicación a cualquier Israelita fiel, y cómo Jesús representa a Israel, se debía cumplir esa promesa. Este pasaje es simple, Dios protege el fiel
“Jesús le dijo: —Escrito está también: “No tentarás al Señor tu Dios”. Mateo 4:7
Estas palabras fueron dirigidas por Moisés a los hijos de Israel cuando, en el desierto, tenían sed y exigieron que Moisés les diese agua, exclamando: “¿Está, pues, Jehová entre nosotros, ¿o no?” Dios había obrado maravillosamente en su favor; sin embargo, al verse en dificultades, dudaron de él y exigieron una evidencia de que estaba con ellos. En su incredulidad, trataron de probarlo. Se toma como referencia la siguiente expresión.
Reina-Valera 1995 Capítulo 6

»No tentaréis a Jehová, vuestro Dios, como lo tentasteis en Masah

(Éxodo 17:1—7)
Actuar de otra manera, es decir, saltar a un lugar seguro, sería actuar solo por interés propio y actuar en contra de la voluntad de Dios en lo que respecta a las pruebas.
La presunción es la falsificación satánica de la fe. La fe se aferra a las promesas de Dios y produce fruto de obediencia. La presunción también reclama las promesas, pero las usa como Satanás, para disculpar la transgresión.
No es fe lo que reclama el favor del Cielo sin cumplir las condiciones bajo las cuales se concede un favor. La fe genuina tiene su fundamento en las promesas y provisiones de las Escrituras.
En la tercera tentación Satanás planteo un escenario interesante.
Reina-Valera 1995 Capítulo 4

Otra vez lo llevó el diablo a un monte muy alto y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, 9 y le dijo:

—Todo esto te daré, si postrado me adoras.

Esta tentación incluye una promesa
La oferta del diablo de todos los reinos del mundo es una parodia en el sentido de que Dios ya le ha prometido al rey mesiánico, el Hijo de Dios: "Pídeme y haré de las naciones tu herencia y los confines de la tierra tu posesión”.

Pídeme, y te daré por herencia las naciones

y como posesión tuya los confines de la tierra

Reina-Valera 1995 Capítulo 11

15 El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían:

«Los reinos del mundo han venido a ser

de nuestro Señor y de su Cristo;

y él reinará

por los siglos de los siglos».

La misión de Cristo podía cumplirse únicamente por medio del sufrimiento. Le esperaba una vida de tristeza, penurias y conflicto, y una muerte ignominiosa. Debía llevar los pecados del mundo entero. Debía soportar la separación del amor de su Padre. Ahora el tentador le ofrecía la entrega del poder que había usurpado. Cristo podía librarse del espantoso porvenir reconociendo la supremacía de Satanás. Pero hacer eso significaría renunciar a la victoria en el gran conflicto. Satanás había pecado en el cielo por tratar de exaltarse por encima del Hijo de Dios. Si prevalecía ahora, sería el triunfo de la rebelión.
Cuando Satanás logró que Adán cediera a su tentación, se convirtió en el príncipe de este mundo. (Juan 14:30). El Plan de Jesús fue a recuperar, por medio de la cruz, lo perdido por el pecado y el enemigo le ofreció todo lo que quería lograr prácticamente gratis. Jesús no estaba entusiasmado con la idea de ir a la Cruz.
Hoy en día el diablo no nos ofrece a nosotros los reinos del mundo, eso no sería una tentación para nosotros; pero puede tentarnos bajo el mismo principio de buscar el camino más fácil del que indica la providencia.
Estas tres tentaciones se pueden resumir a que Satanás tentó a Jesús con el apetito, la presunción y tener un camino más fácil. Esto mismo pasó en el jardín del edén, cuando le dijo el mismo tentado le dijo, puedes comer del fruto, ¿con que Dios ha dicho?, puede ser como dioses. Desafortunadamente, Adam y Eva perecieron en estas tentaciones. Pero ahora vino Jesús para remediar el fracaso de la humanidad.
La meta de la obediencia al Padre no se logra mediante la auto afirmación triunfal, no mediante el ejercicio del poder y la autoridad, sino, paradójicamente, por medio de la humildad, el servicio y el sufrimiento.
Esto nos ayuda a ver nuestra vida, nuestra realidad de manera diferente. Pues podemos ver que el secreto de la dependencia de Dios nos ayuda a afrontar las tentaciones que día.
Lo que debemos imitar de Jesús es su total dependencia, confianza de Jesús. La salvación es por gracia, no por obras, cuando nos de la bienvenida en el cielo, nos abrazará te dirá. Te dije que podías.
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