Eclesiastes 7: "El Dios que nos enseña"
La clave de esta sección se encuentra en el v. 14a, donde Salomón declara que Dios es el autor tanto de la adversidad como de la prosperidad, y que él las mezcla de tal manera que el hombre con su finita capacidad no puede saber nada acerca de su futuro. Para Salomón, las ramificaciones de esto era que la adversidad podría resultar en beneficios positivos y que la prosperidad podría conllevar efectos destructivos. Pero los resultados de cualquiera de los dos casos dependen de cómo reacciona la persona a ellos; i.e., sabia o neciamente. Así que en los vv. 2–4 Salomón presenta los beneficios positivos de la más grande de las adversidades, la muerte, si se considera con sabiduría, y en los vv. 11–12 presenta los beneficios de la prosperidad si se usa sabiamente. En los vv. intermedios (vv. 5–10) advierte que tanto la adversidad como la prosperidad ofrecen tentaciones para dejar el estilo de vida sabio por vivir como necio. Es interesante que Salomón usa la palabra “mejor” ocho veces para poner énfasis en lo que es preferible (vv. 1 [dos veces], 2–3, 5, 8 [dos veces], 10).
