De egipto a canaan
Próximo destino canaán con escala en el desierto
Por razones obvias, las instrucciones referentes a la Pascua solo fueron entregadas al pueblo de Dios. Esto significa que, inicialmente, la muerte de los primogénitos tendría un valor pedagógico y mnemotécnico diferente del que había indicado Moisés cuando se presentó ante el faraón. El significado de la Pascua para el pueblo de Dios puede resumirse en los siguientes puntos.
En primer lugar, la Pascua sería una celebración de la liberación del pueblo de la esclavitud en Egipto. Las órdenes que se encuentran en este texto no pretendían instituir un monumento o a una persona, sino celebrar un acontecimiento específico. Aun tratándose de una celebración, en la Pascua no abundaba el alimento. Es más: había una porción de cordero pascual que debía ser calculada y preparada cuidadosamente según el tamaño de cada familia. De esta manera, la celebración de la Pascua puso el énfasis primario en este momento especial en que el pueblo de Dios finalmente salió de Egipto para adentrarse en una nueva era de su historia.
En segundo lugar, la Pascua incluía la señal de la liberación determinada por Dios. Conforme a la instrucción, la señal era para que cuando el Señor la viera identificara a su pueblo y no lo castigara con la muerte de los primogénitos. Puesto que en otras ocasiones el Señor había hecho esta distinción entre su pueblo y el pueblo egipcio sin necesidad de ninguna señal visible, ¿cuál era entonces la necesidad de esta señal o marca para la última plaga? La frase La sangre servirá para señalar las casas donde ustedes se encuentren, pues al verla pasaré de largo (12:13) indica el significado escatológi co mayor de lo que ellos estaban celebrando. Ver la sangre del cordero pascual era lo único necesario para que el plan funcionara. En la teología bíblica esto nos indica y marca el propósito del sacrificio mayor y pleno del Hijo de Dios que se tipifica en esta señal. Al ver la sangre en los portales de las casas, el Señor recordaría a su primogénito por sobre todas las cosas, antes de pensar en el primogénito que se encontraba dentro de cada hogar. En el esquema mayor de la historia de la salvación, el objetivo principal era librar a los primogénitos de los hijos de los hebreos para librar al primogénito Hijo de Dios.
En tercer lugar, la Pascua celebraba la esperanza de que no dormirían una noche completa más en la tierra de Egipto. Los panes sin levadura como icono conmemorativo y recordatorio de aquella noche indican exactamente el factor de prisa implícito en la celebración de la Pascua. En la preparación de aquella cena no habría tiempo para fermentar con levadura la masa del pan y dejarla crecer. La levadura en sí misma no tiene nada que sea necesariamente impuro; lo que se destaca de su uso aquella noche es el significado de un acto de fe en lo que el Señor prometió que haría por ellos. De entre todos los elementos memorables que se establecieron ese día, solo los panes sin levadura recibieron una atención especial. Ni siquiera la acción de untar sangre en los pórticos fue una condición que se exigiera repetir con rigurosidad. Es más, las instrucciones indican que el punto culminante de la Pascua fue exactamente ese: al comer, estén listos para salir con el manto ceñido a la cintura, con las sandalias puestas, con la vara en la mano, y de prisa. Se trata de la Pascua del SEÑOR (12:11). Es importante notar la urgencia que Dios quiere imponerle al acto de salir de Egipto. No se dice si todos los israelitas querían salir; seguramente no les resultaba fácil después de un asentamiento tan largo. Más adelante sí se afirma que, frente a las dificultades del desierto, muchos quisieron regresar. Por eso era tan importante para Israel remarcar en el futuro el recuerdo de una salida apresurada en que huían de una situación indeseable y aberrante, por muy atractiva que alguna vez hubiera parecido o pudiera parecer.
En cuarto lugar, la Pascua, juntamente con la fiesta de los panes sin levadura, era una celebración que solo podría realizarse plenamente después de la salida de Egipto, pues una celebración completa de la Pascua que se describe en este capítulo incluía varios días de celebración y de preparación. El día específico, cuando ellos salieran de Egipto, no había tiempo para los siete días de abstinencia de cualquier comida sin levadura. Tampoco había necesidad de pedir alhajas de oro y plata de sus opresores, ni necesidad de matar a sus primogénitos. Por lo tanto, la celebración de la Pascua que se describe en esta sección es el memorial pleno del cumplimiento de las promesas para las generaciones futuras, no para la generación que salió de Egipto aquella noche.
En quinto lugar, la celebración de la Pascua tendría un valor didáctico para las generaciones futuras de los israelitas, ya que suscitaría preguntas con respecto al significado de aquel rito y haría necesaria la consiguiente explicación por parte de los padres. En este sentido, el mensaje que la figura de la Pascua comunica no es otro sino el acto del Señor que pasa de largo las casas de los hebreos sin quitar la vida de sus primogénitos (12:27). El término hebreo para la Pascua significa literalmente “pasar por encima” (12:13, pasar de largo en NVI); esto es lo que las generaciones futuras deberán recordar. Obviamente, los hijos preguntarán la razón por la cual el Señor no les quitó la vida a los primogénitos hebreos, y ese será el momento para contarles, y con todos los detalles, toda la historia de la liberación de Egipto.
