¡De muerte a vida!
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Lectura Efesios 2:8-10
Una de las celebraciones populares en Latinoamérica se lleva cabo el primer día de Noviembre. Es el día de los muertos...
Es irónico que los muertos en vida celebran a los muertos en muerte.
Ilust. Arroz y flores.
El evangelio según Mateo nos habla de un hombre que escuchó el llamado de Cristo a seguirle, respondió: “permite que vaya primero y entierre a mi padre.” Su padre todavía estaba vivo. Cristo le dijo: “Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos”.
Cristo vino para que tengamos vida en abundancia.
El apóstol Pablo, un hombre que había estado muerto en vida, pero que ya había recibido esa vida abundante, le escribe a los creyentes de Éfeso y, en los v. 11-12, les dice que no se olviden de lo que Dios ha hecho con ellos, que no se olviden que un día estuvieron en muertos en vida:
La condición de muertos en vida.
La condición de muertos en vida.
Al comienzo del cap. 2, Pablo responde a la pregunta que muchos se hacen, ¿Cómo es eso de estar muertos en vida?
1 Y Él les dio vida a ustedes, que estaban muertos en sus delitos y pecados, 2 en los cuales anduvieron en otro tiempo según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia. 3 Entre ellos también todos nosotros en otro tiempo vivíamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.
Los primeros dos versos nos hacen ver la causa de muerte: el haber quebrantado la ley de Dios:
Algunas veces sin siquiera darnos cuenta: pecados.
Otras veces a sabiendas y con premeditación: transgresiones.
Cuando estabamos muertos en vida, no estabamos viviendo bajo el control de nuestra propia voluntad, sino bajo
Lo que el mundo nos dictaba… (la corriente de este mundo).
Lo que el diablo quería que hicieramos… (conforme al príncipe de la potestad del aire).
Sobre todo estabamos viviendo una vida de desobediencia a Dios
v.3 No podía hacer lo que Dios agrada, sino...
- En los deseos o pasiones de la carne… (la naturaleza contaminada por el pecado).
- Los deseos de una mente corrupta… (entenebrecida).
Por lo tanto eramos merecedores de la ira de Dios.
Recordar nuestra antigua condición, nos hace ver el gran amor de Dios.
El gran amor de Dios.
El gran amor de Dios.
La Biblia da testimonio de ese gran amor, y Pablo lo describe en los siguiente cuatro versículos (v. 4-7).
Lo primero que menciona es que, por Su amor, Él es misericorde.
Estabamos muertos en vida:
Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó,
v. 4 Tuvo misericordia de mí.
Misericordia es mostrar bondad o interés por alguien que está en seria necesidad.
El Señor vio mi miseria y tuvo compasión de mí…
Lo más lindo es que Dios no me dio lo que yo merecía (no aplicó justicia…) sino lo que no merecía (gracia…)
- v. 5 A pesar de mi desobediencia, a pesar de merecer la muerte, me dio vida.
aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia ustedes han sido salvados),
Tan solo eso hubiera sido suficiente para que le estuviera eternamente agradecido, pero Él hizo aun más:
y con Él nos resucitó y con Él nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús,
v. 6 Me levantó, como quien recoge una basura…
ILUST. BASURERO EN TIJUANA
después me lavó de toda mi suciedad espiritual, mis pecados. Muchos de esos pecados fueron descritos por Pablo en:
9 ¿O no saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se dejen engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. 11 Y esto eran algunos de ustedes; pero fueron lavados, pero fueron santificados, pero fueron justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.
Ya lavado, no me dejó desnudo sino que me vistió…
Apocalípsis describe a los creyentes con vestiduras limpias, blancas, sin mancha:
5 ’Así el vencedor será vestido de vestiduras blancas y no borraré su nombre del libro de la vida, y reconoceré su nombre delante de Mi Padre y delante de Sus ángeles.
9 Después de esto miré, y vi una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos, y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos.
Cristo no se conformó con darle de comer al pordiosero muerto de hambre sino que le dio la mano…lo limpió, le dio un nuevo comienzo, y como si eso fuera poco,
v. 6a Me puso en una posición elevada (“nos sentó en los lugares celestiales”)…
El creyente tiene su posición asegurada en los cielos. No asegurada por el mismo sino por Cristo, quien no solo pagó por él sino que le concedió la ciudadanía celestial.
20 Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo,
¿Para qué hizo Dios todo eso?
a fin de poder mostrar en los siglos venideros las sobreabundantes riquezas de Su gracia por Su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
Un propósito adicional es mostrarle a este mundo lo que Su amor puede hacer.
Ahora somos un modelo de lo que el amor y la gracia de Dios puede hacer con una vaso de deshonra cuando Él lo toma en sus manos.
No olviden la candición en que estaban, no olviden el amor y la vida que han recibido, y no olviden que todo el mérito es para Dios.
Todo el mérito es para Él.
Todo el mérito es para Él.
Porque por gracia ustedes han sido salvados por medio de la fe, y esto no procede de ustedes, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.
¡Nosotros no hemos hecho nada!
¡Él lo hizo todo!: Su gracia, aun la fe es un regalo de Él.
“Dios no comparte su gloria con nadie.” Isa 42:8
Si yo hubiera contribuido de alguna manera a esa salvación tan preciosa, yo estaría tomando parte de la gloria.
Es tonto pensar que, estando yo muerto, pudiera haber hecho algo para ganarme el beneplácito de Dios…
Y no olviden, que si Dios te salvó, no lo hizo para tenerte de decoración sino con propósito.
Dios tiene un propósito al salvar.
Dios tiene un propósito al salvar.
Porque somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.
Nadie recoge una basura para guardarla como basura sino para darle un uso útil.
ILUST. LATA PARA RECICLAR
Dios nos creó de nuevo para que hicieramos lo que inicialmente debíamos haber hecho: buenas obras.
Estando muertos, no podíamos hacerlas; por eso dice que “el que está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron…”
Nos ha dado una nueva oportunidad, un nuevo comienzo, para que brillemos para Dios con nuestra conducta:
Nuestra conducta es lo único que el mundo puede ver...
Haga un nuevo compromiso con Dios de empezar a brillar con su comportamiento
