HECHOS CAP 9

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HECHOS CAP 9

LA CONVERSIÓN DE SAULO DE TARSO

A. Saulo en el camino a Damasco.

1. Hechos 9:1-2 El propósito de Saulo en viajar a Damasco.

Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén.
a. Saulo: La última vez que vimos a Saulo en Hechos 8:3, donde dice que asolaba a la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel. Aquí seguía y expandió su trabajo a la ciudad de Damasco (aproximadamente 130 millas o 210 kilómetros al noreste de Jerusalén; un viaje de seis días).
i. Respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor: La imagen es de un hombre, enojado y violento, absolutamente convencido de su propia justicia. Saulo odiaba a los discípulos del Señor. Él no estaba buscando a Jesús cuando Jesús lo buscó. Podríamos decir que Saulo estaba decidido en contra de Jesús cuando Jesús estaba decidido para él.
ii. Por supuesto, no sabemos como era Saulo. Un antiguo libro apócrifo, del fin del primer siglo, describió a Pablo así: “Un hombre de estatura moderada, con cabello crespo, pies/piernas chuecos, ojos azules, grandes cejas fruncidas, y nariz larga, a veces pareciendo hombre; a veces, ángel.” (Citado por Gaebelein)
b. Vino al sumo sacerdote: Saulo hacía su trabajo de perseguir bajo la aprobación directa de las autoridades religiosas más altas. Él pidió y recibió cartas del sumo sacerdote autorizando su misión.
i. El sumo sacerdote mencionado aquí era Caifás. En diciembre 1990 un osario (algo como una urna para los restos de una persona; esencialmente caja de entierro) fue descubierto en Jerusalén. En el osario fue escrito el nombre de este Caifás y data afirmativamente a aquel período. Adentro fueron descubiertas los restos de un hombre de 60 años, quien muchos investigadores creen es el mismo Caifás. Si eso es verdad, entonces estos son los primeros los primeros restos físicos (tales como huesos o cenizas) de una persona específica mencionada en el Nuevo Testamento.
c. Respirando aún amenazas y muerte: Aun después de que Saulo se convirtió en cristiano, él recordaba sus días de perseguidor. En Filipenses 3, hizo mención de este trasfondo, diciendo que fue circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.
i. En Gálatas 1:13-14, Pablo agregó más en cuanto a su trasfondo: Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía en sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres.
ii. Saulo de Tarso – este hombre de alta educación – pensó que el cristianismo era malo y engañoso. Quizá, tomó como ejemplo a Fineas quien en el libro de Éxodo mató a un hombre y una mujer inmorales con una lanza, y Dios honró su acción parando la plaga. Quizá Saulo pensaba que estaba parando la plaga de religión falsa.
d. Si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino(en inglés: El Camino): Aquí, se le refiere al cristianismo como el Camino. Esto parece ser el primer nombre para el movimiento cristiano, y uno apropiado – usado cinco veces en Hechos.
i. El nombre el Camino significa que el cristianismo es más que una creencia o juego de opiniones o doctrinas. Seguir a Jesús es un estilo de vida igual que creer.
ii. Es significativo ver que había una comunidad cristiana lo suficientemente grande en Damasco como para que Saulo se preocupara por ella. El cristianismo –el Camino – estaba esparciéndose en todos lados.

2. Hechos 9:3-6 Dios tuvo un encuentro con Pablo en el camino a Damasco.

Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.
a. Repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo … oyó una voz: En algún lado afuera de Damasco, esto sucedió repentinamente. Este evento espectacular debe ser considerado como algo inusual. Dios normalmente no confronta a pecadores con una luz del cielo y una voz audible desde el cielo.
i. En Hechos 22:6 Pablo revela que esto sucedió a medio día, cuando el sol brilla más. Mas Pablo dijo que esta luz sobrepasaba el resplandor del sol (Hechos 26:13).
b. Y cayendo en tierra: La reacción de Saulo era simplemente caer en tierra. Esto no fue por honra o reverencia por Dios, era simplemente una reacción de sobrevivencia – él estaba aterrorizado por la luz celestial.
i. En las mentes de muchas o la mayoría de las personas, Saulo cayó de un caballo que montaba. Pero este registro en Hechos 8, ni el registro de Hechos 22:3-11, ni el registro de Hechos 26:12-20 hacen ninguna mención de un caballo ni de Saulo montando ningún tipo de animal. Puede ser que montaba, pero el texto no dice específicamente que sí.
ii. “Muchas personas suponen que montaba caballo, y pintores así lo representan; pero esto es completamente sin fundación. Pintores son, en casi cada caso, horribles comentaristas.” (Clarke)
iii. “Es significativo que en un libro tan corto pretenda cubrir la expansión del cristianismo de sus pequeños inicios en Jerusalén hasta una religión que llenaba un imperio entero, que el cuento de la conversión de un solo hombre fuera tan grandemente enfatizado.” (Boice)
c. Oyó una voz que le decía: Según F.F. Bruce, los rabíes de la época de Saulo mayormente creían que Dios ya no hablaba directamente al hombre, como hacía en los días de los profetas. Sin embargo, creían que uno podía escuchar el “echo” de la voz de Dios, lo que ellos llamaban “la hija de la voz de Dios”. Aquí, Saulo aprendió que uno sí puede escuchar a Dios directamente.
d. Saulo, Saulo: Cuando Dios repite un nombre dos veces, es para mostrar un sentimiento fuerte, pero no necesariamente enojo (como en Marta, de Lucas 10:41 y Jerusalén, Jerusalén de Mateo 23:37).
e. ¿Por qué me persigues?: Cuando la luz celestial lo sobrecogió, Saulo fue confrontado con la verdadera naturaleza de su crimen: El perseguía a Dios, no al hombre.
i. Saulo pensaba que estaba sirviendo a Dios por atacar cruelmente a los cristianos, pero descubrió que estaba luchando con Dios.
ii. Esto ha sido tristemente cierto a través de la historia. Con frecuencia, los que están convencidos de que le están haciendo un favor a Dios, están haciendo mucho de la peor persecución y tortura jamás practicada.
iii. No debemos solo enfatizar el “me” en la frase “¿Por qué me persigues?”. Debemos también notar el “Por qué” y ver que Jesús preguntó “¿Por qué me persigues?”. Eso es, “¿Saulo, por qué estas haciendo algo tan inútil?”
f. Yo soy Jesús: Aunque Jesús era un nombre, más o menos, común en aquel día, Jesús de Nazaret que había ascendido no necesitaba más identificación. Cuando él dijo: “Yo soy Jesús”, Saulo sabía exactamente cual Jesús hablaba. En toda probabilidad, Saulo oyó a Jesús enseñar en Jerusalén; y como probablemente era miembro del Sanedrín, probablemente se sentó juzgando a Jesús en su prueba antes de su crucifixión.
i. “A menos de que Saulo estuviera alucinando, la apariencia de Jesús probó que Jesús estaba vivo y que Jesús era Dios.” (Boice)
g. ¿Quién eres, Señor? … Señor, ¿qué quieres que yo haga?: Saulo respondió con dos de las más importantes preguntas que alguien puede (y tiene que) hacer.
i. Casi todos tienen preguntas que querrían preguntar a Dios. Un estudio Gallup de los 1990s pidió a las personas que escogieran tres preguntas que más querrían preguntar a Dios. Los primeras cinco respuestas eran:
“¿Algún día habrá paz mundial duradera?”
“¿Cómo puedo ser una mejor persona?”
“¿Qué vendrá en el futuro para mi familia?”
“¿Algún día habrá una cura para todas las enfermedades?”
“¿Por qué existe sufrimiento en el mundo?”
Es extraño que gente querría preguntar estas cosas de Dios cuando ya están contestadas en la biblia, pero realmente no son las preguntas más importantes que podríamos hacer. Saulo hizo la pregunta correcta.
ii. ¿Quién eres, Señor? Debemos hacer esta pregunta con un corazón humilde, y preguntársela a Dios. Jesús nos mostró exactamente quien es Dios, y él puede contestar esta pregunta. Pablo pasó el resto de su vida deseando saber más cabalmente la respuesta de esta pregunta (Filipenses 3:10).
iii. ¿Qué quieres que yo haga? Pocos osan realmente hacerle esta pregunta a Dios, pero cuando la hacemos, debemos hacerla con sumisión y obediencia determinada.
iv. La pregunta de Saulo fue personal. Hizo la pregunta con “yo”: “¿Qué quieres que yo haga?”. Con frecuencia estamos muy interesados en lo que Dios quiere que los demás hagan, pero el corazón rendido pregunta “¿Qué quieres que yo haga?
h. Dura cosa te es dar coces contra el aguijón: Esta declaración de Jesús fue realmente una pequeña parábola de Saulo y su vida.
i. La inserción de dura cosa te es dar coces contra el aguijón y Señor, ¿qué quieres que yo haga? En Hechos 9:5-6 es certero, pero no está en el texto original de Lucas. Estas frases fueron agregadas por escribas, basándose en Hechos 22:10 y 26:14, quienes pensaban que estaba haciéndole un favor a Dios poniéndolas aquí.
ii. Un aguijón era un palo largo y extremadamente filoso usado para hacer caminar al buey en la dirección que uno querría cuando araba. Uno lanzaba y picaba las piernas posteriores del buey con el aguijón hasta que el buey cooperaba.
iii. Esencialmente, Saulo era el buey; Jesús era el granjero. Saulo fue estúpido y terco – más valorable, y potencialmente, extremadamente útil para el servicio del amo. Jesús aguijaba a Saulo en la dirección correcta, y a Saulo le dolía. Mas, en vez de, someterse a Jesús, Saulo dio coces contra el aguijón – y solo aumentó su dolor.
iv. No es demasiado decir que si nosotros no hacemos estas dos preguntas y escuchar obedientes a las respuestas de Dios a estas preguntas, entonces nos estamos comportando como bueyes tontos.
v. Podemos quejarnos porque Dios nos compara con bueyes, y por cierto es una comparación inequivalente. Después de todo, ¿cuál buey jamás se ha rebelado contra Dios como nosotros lo hemos hecho? ¡Dios casi les debe unas disculpas a los bueyes!
vi. Algo estaba aguijando su conciencia. aún con toda su confidencia exterior, había algo que lo molestaba por dentro. Claro dio coces contra ello, pero seguía allí. La inquietud pudo haber empezado con la oración de Esteban (Hechos 7:57-60).
i. Dura cosa te es: Esto demuestra el gran amor de Jesús. Él fue él quien fue perseguido, mas su preocupación fue por el efecto que tuvo en Saulo. ¡Qué corazón tan tierno tiene Jesús!
j. Temblando y temeroso: El hecho de que Saulo estaba temblando y temeroso por todo esto nos recuerda que no es siempre placentero encontrarse con el cielo de una manera dramática. Saulo fue aterrorizado por esta experiencia; no estaba derritiéndose con sentimientos calorosos.
i. En Hechos 9, solamente nos es dado el recuento más breve de lo que sucedió aquí. Sabemos más por lo que Pablo dice de esta experiencia en Hechos 22:3-11, Hechos 26:12-18, 1 Corintios 9:1 y 15:8. también sabemos más por lo que Bernabé dijo de la experiencia de Saulo en Hechos 9:27 y por lo que Ananías dijo de la experiencia de Saulo en Hechos 9:17. De estos registros, aprendemos que Jesús aparecía a Saulo en persona en esta visión cegadora.
ii. En respuesta a esta luz, Saulo sin duda cerró sus ojos lo más fuerte que podía; mas, aún así, Jesús se apareció ante él. En el mismo patrón, Jesús, con frecuencia, ha aparecido a nosotros aunque cerramos nuestros ojos.
iii. En este encuentro con Jesús, Saulo aprendió el evangelio que predicaría su vida entera. Insistió en Gálatas 1:11-12, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
k. Señor, ¿qué quieres que yo haga?: Cuando Saulo hizo esta pregunta, Jesús solo le dijo que era correcto hacer en ese mismo momento.
i. Con frecuencia, así es la dirección de Dios en nuestras vidas. Él nos dirige un paso a la vez en lugar de exponer todos los detalles de todo el plan de una vez.

3. (Hechos 9:7-9) Saulo inmediatamente después del camino a Damasco.

Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie. Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.
a. Los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos: La experiencia fue incomprensible para los compañeros de Saulo, pero cuando Saulo abrió sus ojos (presumiblemente, cerrados en una reacción aterrorizada hacia la luz celestial), todavía no podía ver (abriendo los ojos, no veía a nadie).
i. Casi podemos oír a Dios diciendo a Saulo: “Tu cerraste tus ojos hacia mi luz y mi salvador. ¡Bien! ¡Pasa unos días físicamente ciego como has sido espiritualmente ciego!”
b. Estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió: Parece que Saulo estaba tan conmovido por la experiencia que fue incapaz de comer o beber por tres días. Todo lo que Saulo podía hacer era sencillamente sentarse en un silencio ciego. Esto fue una experiencia humillante, y un tiempo cuando Saulo debía haber retado todas sus ideas previas acerca de quien era Dios y que agradaba a Dios.
i. Durante los tres días de ceguera y de privacidad, Saulo estaba muriendo a sí mismo. Sería solo después de tres días de morir que él recibiría la vida resucitada de Jesús.

B. Dios ministra a Saulo por Ananías.

1. (Hechos 9:10-12) El mensaje de Dios a Ananías.

Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. Y el Señor le dijo: Levántate, y vé a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora, y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.
a. Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías: No sabemos nada de Ananías o antes, o después, de su encuentro con Saulo. No sabemos como vino a estar en Damasco, o que le sucedió después. Por lo que sí sabemos podemos pensar de él como un seguidor promedio de Jesús – un discípulo.
i. Ananías era un hombre ordinario – no un apóstol, ni profeta, ni pastor, ni evangelista, ni anciano ni un diácono. Sin embargo, Dios lo usó porque era un hombre ordinario. Si un apóstol hubiera ministrado a Saulo, quizá gente diría que Pablo recibió su evangelio del hombre en vez que de Jesús. De la misma manera, Dios necesita usar un discípulo cualquiera – hay un trabajo especial para ellos.
ii. En teoría, no fue absolutamente necesario que Dios usara un hombre como Ananías para esta obra en la vida de Saulo. Siendo simplemente un discípulo, podemos decir que Dios usó a Ananías simplemente porque a Dios le encanta usar a las personas, y Ananías fue un siervo dispuesto. Ananías hizo la misma pregunta que Saulo, Señor,¿qué quieres que yo haga? (Hechos 9:6) por la manera que vivía su vida.
b. A quien el Señor dijo en visión: Dios habló a Ananías de una manera completamente diferente a la manera que habló a Saulo. Saulo tenía una fuerte, casi violenta confrontación con Dios, pero Ananías oyó la voz de Dios dulcemente en una visión, donde Dios llamó y Ananías respondió obedientemente. Es decir: “Heme aquí, Señor” es una respuesta perfecta para con Dios.
i. No debemos sorprendernos si personas como Saulo reciben la palabra de Dios inicialmente con resistencia y preguntas. Mas debemos esperar de los discípulos de Jesús que reciban la palabra de Dios como lo hizo Ananías.
ii. En el caso de Ananías, la visión de Dios fue específica. Dios le dijo de:
Una calle específica (a calle que se llama Derecha)
Una casa específica (casa de Judas)
Un hombre específico (uno llamado Saulo, de Tarso)
Una visión específica que el hombre había visto (ha visto en visión a un varón llamado Ananías)
Esta especificación fue necesaria e importante, porque Dios le pidió a Ananías que hiciera algo osado y peligroso en encontrarse con Saulo, el gran perseguidor. Él necesitaba confirmación de que Dios le estaba guiando; y Dios le dio maneras de confirmar aquello.
c. Levántate, y vé: Las instrucciones de Dios para Ananías fueron claras, pero curiosamente, Dios le dijo a Ananías acerca de la visión de Saulo en la visión de Ananías.
d. He aquí, él ora: Esto indicaba un verdadero cambio de corazón en este hombre famoso por perseguir a los discípulos de Jesús. Uno podría decir que Saulo nunca había orado verdaderamente antes; solamente había repetido oraciones formales. Antes:
Sus oraciones eran más mecánicos que espirituales
Nunca había orado con Jesús como mediador
Nunca había orado en el nombre de Jesús
Nunca había orado con un corazón humilde, cerca de Dios
Saulo había dicho muchas oraciones, pero nunca había orado.

2. (Hechos 9:13-16) Dios supera las objeciones de Ananías.

Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aún aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. El Señor le dijo: Vé, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.
a. Señor, he oído de muchos acerca de este hombre: Seguramente, Ananías había oído que este perseguidor airado y violento llamado Saulo de Tarso estaba en camino de Jerusalén. Los discípulos en Damasco se debían haber preparado ansiosamente por la persecución venidera.
b. He oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho: Las objeciones de Ananías fueron perfectamente lógicas y bien fundadas. Sin embargo, presumían que Dios necesitaba instrucción, o mejor, consejo. Ananías casi preguntó: ¿Dios sabes que clase de hombre es este Saulo?
i. De hecho este Saulo sabía mucho de la misión de Saulo (cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén … aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre). Aparentemente fue bien conocido.
c. Instrumento escogido me es éste para llevar mi nombre: Dios tenía un plan para la vida de Saulo. En este tiempo, Dios todavía no había revelado aquel llamado a Saulo. Parece que le dijo a Ananías primero.
i. Dios consideraba a Saulo como su instrumento escogido mucho antes de que había algo en Saulo digno de ser escogido. Dios sabía lo que él podía hacer de Saulo, aun cuando Saulo o Ananías no lo sabían.
d. Para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel: Esto describe en un bosquejo general del llamado y obra futura del hombre quebrado y ciego que Ananías pronto conocería. Dios lo llamó para llevar “quien es Dios” y “lo que él ha hecho” (mi nombre) a gentiles, a reyes y a los hijos de Israel.
i. No culparíamos a Ananías una medida de incredulidad – un llamado tan grande para un hombre tan improbable.
e. Porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre: Esto fue una adición aterrador al gran llamado que Dios puso en la vida de Saulo. Saulo dejaría una vida de privilegio para tomar un más alto llamado, pero un llamado con mucho sufrimiento.

3. (Hechos 9:17-19) Ananías ora y Saulo es sanado y recibe el Espíritu Santo.

Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo. Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado. Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.
a. Fue entonces Ananías y entró en la casa: Esto requería gran valor. En los siglos después, cristianos han tenido que tratar con los que hacen conversiones fingidas para infiltrar los seguidores de Jesús. Ananías tenía que superar a su miedo o sospechas.
b. Poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo: El hecho de poner sobre él las manos y las palabras “hermano Saulo” comunican fuertemente el amor de Dios. Ciego Saulo no podía ver el amor en el rostro de Ananías, así que lo comunicó, a través, de sus manos y su voz.
c. Seas lleno del Espíritu Santo: Parece que aquí es donde Saulo fue realmente nacido de nuevo. Aquí es donde él recibió el Espíritu Santo y fue sanado de su ceguera, que fue ceguera espiritual tanto como fue ceguera física.
i. Seas lleno: Dios hizo una obra eficaz de quebrantar a Saulo, pero no fue su intención dejarlo quebrantado. Dios quería quebrantar a Saulo para que lo podía llenar y dejarlo lleno.
ii. “Con frecuencia, se dice que Saulo fue convertido en camino a Damasco. Estrictamente hablando, eso no es la verdad. Su conversión empezó en su encuentro con la ley, pero no fue cumplido hasta que el evangelio entró en su corazón por fe, y eso no ocurrió en el camino, sino en Damasco.” (Lenski)
d. Recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado: Cuando Saulo podía ver – tanto físicamente y espiritualmente – inmediatamente quería identificarse con Jesús y con los discípulos de Jesús siendo bautizados.
i. No se nos dice que Ananías le dijo a Saulo del bautismo. Quizá sí lo hizo; pero es igual de probable (o aún más probable) que Saulo había visto bautismos cristianos (tales como en Pentecostés, Hechos 2:41). Especialmente, Dios habló directamente a Saulo acerca de muchas cosas en su tiempo esperando a Ananías, incluyendo aún el nombre del hombre que vendría y oraría por él y restoraría su vista (Hachos 9:12).
e. Habiendo tomado alimento, recobró fuerzas: Saulo inmediatamente comenzó a recobrar fuerzas físicamente y espiritualmente. Dios estaba consernido con ambas áreas de necesidad.
f. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco: Saulo ahora estaba contado entre los discípulos de Jesús, y vino a ser amigo de los que antes había intentado encarcelar o matar. Esto demuestra la naturaleza notable, radical de su transformación.
i. Pablo consideraba su experiencia de conversión como un patrón para todo creyente: Habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad … Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna. (1 Timoteo 1:13,16).
ii. Si la conversión de Pablo es un patrón, entonces podemos compartir sus experiencias. Primero, Jesús tiene que confrontarnos con él mismo, con nuestro pecado y rebelión contra él, aún los pecados hechos en ignorancia. Después cuando ponemos nuestra fe en él, debemos esperar humildemente por la obra dentro de nosotros que solo él puede hacer.
iii. La conversión de Saulo nos recuerda que, a fin de cuentas, la salvación es algo que Dios hace en nosotros. Lo que nosotros hacemos nosotros es solo una respuesta a su obra en nosotros.
iv. La conversión de Saulo nos recuerda que Dios encuentra a algunos que, en toda apariencia, no están buscando a él para nada. Viendo como Dios alcanzó a Saulo nos anima a creer que Dios puede alcanzar a las personas en nuestra vida que nosotros pensamos que están muy lejos de él. Con frecuencia, dejamos a ciertas personas y pensamos que ellos nunca vendrán a Jesús; pero el ejemplo de Saulo muestra que Dios puede alcanzar a cualquier persona.
v. La conversión de Saulo nos recuerda que Dios busca a personas que cooperan en la conversión de otros, aun cuando no son realmente necesarios, aparte de como una demostración de la importancia de la familia de Dios.
vi. La conversión de Saulo nos recuerda que no es suficiente que seamos quebrantados ante Dios, aunque eso es necesario. Dios solamente quiere usar el quebranto como un preludio a llenura.
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