Elías
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· 55 viewsVivió en Israel, su ministerio como profeta fue el oponerse contra la adoración a Baal en Israel, y el pecado, injusticias e idolatría de Acab, Jezabel y Ocozías. Probablemente originario de Tisbe en Galaad, pero su parentela es incierta. Su nombre significa “el Señor es Dios”.
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La especial posición de Elías como profeta
La especial posición de Elías como profeta
Sus profecías y oraciones fueron cumplidas y atestiguadas por milagros
Sus profecías y oraciones fueron cumplidas y atestiguadas por milagros
Sequía profetizada y experimentada:
Sequía profetizada y experimentada:
1 Re 17:1; 1 Re 17:7; 1 Re 18:1–6; Stg 5:17
1 Re 17:14 provisión de harina y aceite profetizada
Lluvia profetizada:
Lluvia profetizada:
1 Re 18:41; 1 Re 18:44–45
1 Re 17:17–24 El hijo de la viuda es resucitado.
Fuego que cae del cielo al orar Elías:
Fuego que cae del cielo al orar Elías:
1 Re 18:36–38; 2 Re 1:10; 2 Re 1:12
Las muertes de Acab y Jezabel, y del linaje Acab profetizadas y cumplidas:
Las muertes de Acab y Jezabel, y del linaje Acab profetizadas y cumplidas:
1 Re 21:20–24; 1 Re 22:37–38; 2 Re 9:30–37
La palabra del Señor vino a él
La palabra del Señor vino a él
Allí llegó a una cueva, donde pasó la noche.
Entonces el Señor le dijo a Elías:
—¿Qué haces aquí, Elías?
—He servido con gran celo al Señor Dios Todopoderoso —respondió Elías—; pero el pueblo de Israel ha roto su pacto contigo, derribó tus altares y mató a cada uno de tus profetas. Yo soy el único que queda con vida, y ahora me buscan para matarme a mí también.
El Señor le dijo:
—Sal y ponte de pie delante de mí, en la montaña.
Mientras Elías estaba de pie allí, el Señor pasó, y un viento fuerte e impetuoso azotó la montaña. La ráfaga fue tan tremenda que las rocas se aflojaron, pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento hubo un terremoto, pero el Señor no estaba en el terremoto. Pasado el terremoto hubo un incendio, pero el Señor no estaba en el incendio. Y después del incendio hubo un suave susurro. Cuando Elías lo oyó, se cubrió la cara con su capa, salió y se paró a la entrada de la cueva.
Entonces una voz le dijo:
—¿Qué haces aquí, Elías?
Él volvió a responder:
—He servido con gran celo al Señor Dios Todopoderoso; pero el pueblo de Israel ha roto su pacto contigo, derribó tus altares y mató a cada uno de tus profetas. Yo soy el único que queda con vida, y ahora me buscan para matarme a mí también.
Entonces el Señor le dijo:
—Regresa por el mismo camino que viniste y sigue hasta el desierto de Damasco. Cuando llegues allí, unge a Hazael para que sea rey de Aram. Después unge a Jehú, nieto de Nimsi, para que sea rey de Israel; y unge a Eliseo, hijo de Safat, de la tierra de Abel-mehola, para que tome tu lugar como mi profeta. ¡A cualquiera que escape de Hazael, Jehú lo matará; y a los que escapen de Jehú, Eliseo los matará! Sin embargo, preservaré a otros siete mil en Israel, ¡quienes nunca se han inclinado ante Baal ni lo han besado!
Ver también 1 Re 17:8; 1 Re 18:1; 1 Re 21:17; 1 Re 21:23; 1 Re 21:28; 1 Re 22:38
El ministerio de Elías sobre Israel
El ministerio de Elías sobre Israel
Confronta a Acab rey de Israel
Confronta a Acab rey de Israel
Entonces Abdías fue a decirle a Acab que había aparecido Elías, así que Acab fue a encontrarse con él. Cuando Acab vio a Elías, exclamó:
—¿Así que realmente eres tú, el alborotador de Israel?
—Yo no le he causado ningún problema a Israel —respondió Elías—. Tú y tu familia son los alborotadores, porque se negaron a obedecer los mandatos del Señor y, en cambio, han rendido culto a las imágenes de Baal.
Ver también 1 Re 21:20–22
Reta al pueblo de Israel
Reta al pueblo de Israel
Elías se paró frente a ellos y dijo: «¿Hasta cuándo seguirán indecisos, titubeando entre dos opiniones? Si el Señor es Dios, ¡síganlo! Pero si Baal es el verdadero Dios, ¡entonces síganlo a él!». Sin embargo, la gente se mantenía en absoluto silencio.
Reta a Baal y a sus profetas
Reta a Baal y a sus profetas
1 Re 18:20–29; 1 Re 18:36–38
Los profetas de Baal son sentenciados a muerte y ejecutados
Los profetas de Baal son sentenciados a muerte y ejecutados
Ver también
Ver también
Entonces Elías ordenó: «Atrapen a todos los profetas de Baal. ¡No dejen que escape ninguno!».
Entonces los agarraron a todos, y Elías los llevó al valle de Cisón y allí los mató.
Elías pide que descienda fuego sobre los mensajeros de Ocozías
Elías pide que descienda fuego sobre los mensajeros de Ocozías
Después de la muerte del rey Acab, la nación de Moab se rebeló contra Israel.
Cierto día Ocozías, el nuevo rey de Israel, se cayó por la reja de la ventana de una habitación en el piso superior de su palacio en Samaria y quedó gravemente herido. Entonces envió mensajeros al templo de Baal-zebub, dios de Ecrón, para que consultaran si iba a recuperarse.
Entonces el ángel del Señor le dijo a Elías, quien era de Tisbé: «Ve y enfrenta a los mensajeros del rey de Samaria, y pregúntales: “¿Acaso no hay Dios en Israel? ¿Por qué recurren a Baal-zebub, dios de Ecrón, a consultarle si el rey va a recuperarse? Por lo tanto, esto dice el Señor: nunca te levantarás de la cama donde estás; ten por seguro que morirás”». Entonces Elías fue a transmitirles el mensaje.
Cuando los mensajeros regresaron, el rey les preguntó:
—¿Por qué volvieron tan pronto?
Ellos contestaron:
—Se nos cruzó un hombre y nos dijo que regresáramos y le diéramos este mensaje al rey: “Esto dice el Señor: ‘¿Acaso no hay Dios en Israel? ¿Por qué mandas hombres a preguntarle a Baal-zebub, dios de Ecrón, si vas a recuperarte? Por eso que hiciste, nunca te levantarás de la cama donde estás; ten por seguro que morirás’ ”.
—¿Qué hombre les dijo eso? —preguntó el rey—. ¿Cómo era?
Y ellos contestaron:
—Era un hombre velludo y tenía un cinto de cuero en la cintura.
—¡Elías de Tisbé! —exclamó el rey.
Entonces envió a un capitán del ejército con cincuenta soldados para que lo arrestaran. Lo encontraron sentado en la cima de una colina, y el capitán le dijo:
—Hombre de Dios, el rey te ordena que vengas con nosotros.
Elías respondió al capitán:
—Si yo soy un hombre de Dios, ¡que caiga fuego del cielo y te destruya a ti y a tus cincuenta hombres!
Enseguida cayó fuego del cielo y los mató a todos.
Entonces el rey envió a otro capitán con otros cincuenta hombres, y el capitán dijo a Elías:
—Hombre de Dios, el rey te exige que bajes de inmediato.
Elías respondió:
—Si yo soy un hombre de Dios, ¡que caiga fuego del cielo y te destruya a ti y a tus cincuenta hombres!
Y de nuevo el fuego de Dios cayó del cielo y los mató a todos.
Por tercera vez, el rey envió a un capitán con cincuenta hombres; pero esta vez el capitán subió a la colina, se arrodilló ante Elías y le suplicó:
—Hombre de Dios, por favor, perdone mi vida y también la vida de estos cincuenta siervos suyos. Sabemos que cayó fuego del cielo y destruyó a los primeros dos grupos; pero ahora, ¡le ruego que me perdone la vida!
Predice la muerte de Ocozías
Predice la muerte de Ocozías
Así que Elías dijo al rey: «Esto dice el Señor: “¿Por qué enviaste mensajeros a Baal-zebub, dios de Ecrón, a preguntarle si te recuperarías? ¿Acaso no hay Dios en Israel para contestar tu pregunta? Ahora, porque hiciste esto, nunca te levantarás de la cama donde estás; ten por seguro que morirás”».
Así que Ocozías murió como el Señor lo había anunciado por medio de Elías. Dado que Ocozías no tenía ningún hijo que reinara en su lugar, su hermano Joram lo sucedió en el trono. Esto ocurrió en el segundo año del reinado de Yoram, hijo de Josafat, rey de Judá.
Nombra sucesores que continúen la pelea en contra de los adoradores de Baal
Nombra sucesores que continúen la pelea en contra de los adoradores de Baal
Entonces el Señor le dijo:
—Regresa por el mismo camino que viniste y sigue hasta el desierto de Damasco. Cuando llegues allí, unge a Hazael para que sea rey de Aram. Después unge a Jehú, nieto de Nimsi, para que sea rey de Israel; y unge a Eliseo, hijo de Safat, de la tierra de Abel-mehola, para que tome tu lugar como mi profeta. ¡A cualquiera que escape de Hazael, Jehú lo matará; y a los que escapen de Jehú, Eliseo los matará!
Ver también 1 Re 19:19–21 Eliseo es llamado; 2 Re 8:13–15; 2 Re 9:1–13 Jehú es ungido por uno de los asistentes de Eliseo.
Elías no muere, sino que es llevado al cielo
Elías no muere, sino que es llevado al cielo
Mientras iban caminando y conversando, de pronto apareció un carro de fuego, tirado por caballos de fuego. Pasó entre los dos hombres y los separó, y Elías fue llevado al cielo por un torbellino. Eliseo lo vio y exclamó: «¡Padre mío! ¡Padre mío! ¡Veo los carros de Israel con sus conductores!». Mientras desaparecían de su vista, rasgó su ropa en señal de angustia.
Estilo de vida de Elías y carácter
Estilo de vida de Elías y carácter
Fue uno de sencillez
Fue uno de sencillez
Ver también
Ver también
1 Re 17:2–6; 1 Re 19:4–5; 2 Re 1:8
Fue un hombre de acción y resistencia física
Fue un hombre de acción y resistencia física
1 Re 17:1; 1 Re 17:3; 1 Re 17:9
Paralelos entre Elías y Moisés
Paralelos entre Elías y Moisés
Luego Elías dobló su manto y con él golpeó el agua. ¡El río se dividió en dos y ambos cruzaron sobre tierra seca!
Ver también Éx 14:21–22; Jos 3:14–17; 2 Re 2:14
El regreso de Elías es esperado por Israel
El regreso de Elías es esperado por Israel
Algunos judíos creyeron que Juan el Bautista era Elías que regresó
Algunos judíos creyeron que Juan el Bautista era Elías que regresó
Será un hombre con el espíritu y el poder de Elías; preparará a la gente para la venida del Señor. Inclinará el corazón de los padres hacia los hijos y hará que los rebeldes acepten la sabiduría de los justos.
Ver también Mal 4:5–6
Jesucristo reconoce a Juan como Elías:
Jesucristo reconoce a Juan como Elías:
Mt 11:14; Mt 17:9–13
Jn 1:21 Juan el Bautista niega ser Elías.
Similitudes entre el estilo de vida y vestido de Elías y Juan:
Similitudes entre el estilo de vida y vestido de Elías y Juan:
2 Re 1:8; Mt 3:4
Elías aparece en la transfiguración a Jesús
Elías aparece en la transfiguración a Jesús
Seis días después, Jesús tomó a Pedro y a los dos hermanos, Santiago y Juan, y los llevó a una montaña alta para estar a solas. Mientras los hombres observaban, la apariencia de Jesús se transformó a tal punto que la cara le brillaba como el sol y su ropa se volvió tan blanca como la luz. De repente, aparecieron Moisés y Elías y comenzaron a conversar con Jesús.
Pedro exclamó: «Señor, ¡es maravilloso que estemos aquí! Si deseas, haré tres enramadas como recordatorios: una para ti, una para Moisés y la otra para Elías».
No había terminado de hablar cuando una nube brillante los cubrió, y desde la nube una voz dijo: «Este es mi Hijo muy amado, quien me da gran gozo. Escúchenlo a él». Los discípulos estaban aterrados y cayeron rostro en tierra.
Entonces Jesús se les acercó y los tocó. «Levántense —les dijo—, no tengan miedo». Cuando levantaron la vista, Moisés y Elías habían desaparecido, y vieron sólo a Jesús.
