La Colaboración de la Iglesia Gozosa, Filipenses 2:19-30

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Dos ejemplos de la colaboración en el ministerio.

Notes
Transcript
Introducción:
Algunos famosos segundos de la historia:
Batman y Robin
Don Quixote y Sancho Panza
Michael Jordan y Scottie Pippen
Maxwell Smart y la agente 99
Mario y Luigi
Pinky y Cerebro
Bart y Milhouse
En nuestro pasaje hoy veremos a dos asistentes, o “segundos” de Pablo.
Pablo ha exhortado a la iglesia de Filipos a:
desarrollar intecionalmente una comunión unida para el ministerio del evangelio,
basarlo en el ejemplo dinámico de Cristo mismo,
conducirse de forma obediente y prudente en su sociedad, como resultado de su salvación, y produciendo un gozo inexplicable.
Pero la gran objeción de parte de los Filipenses, e incluso el creyente contemporáneo podría ser, “Pero Pablo, no somos un apóstol especial como vos, nos cuesta mucho eso. Tampoco somos perfectos como Cristo, no puedes realmente esperar que sirvamos como Él lo hizo”.
La repuesta de Pablo en tal caso es de presentar a dos individuos, creyentes “ordinarios” quienes han demostrado los principios de comunión y colaboración cristiana de forma extraordinaria.
Ambos Timoteo y Epafrodito son ejemplos a los cuales Pablo señala para decir, “ellos sirvieron de esta manera, ustedes pueden hacerlo también”.
Cada creyente puede servir al Señor honradamente al seguir los ejemplos de los colaboradores de Pablo que vemos en este pasaje.

La Devoción de Timoteo, vs: 19-24.

Fil. 2:19-24.
Filipenses 2:19–24 (RVR60)
Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado;pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros. Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús. Pero ya conocéis los méritos de él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio. Así que a éste espero enviaros, luego que yo vea cómo van mis asuntos; y confío en el Señor que yo también iré pronto a vosotros.
La devoción compartida hacia los Filipenses, vs: 20.
Pablo no pudo ir a los Filipenses debido a su presente situación de encarcelamiento por predicar el evangelio (Fil. 1:13).
Filipenses 1:13 RVR60
de tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás.
Entonces manda a Timoeto, su “hijo espiritual”, alguien quien comparte el mismo sentir hacia los Filipenses y que podría dar el mismo cuidado que el apóstol Pablo.
A través de acompañar a Pablo en sus viajes ministeriales, aprendió a compartir en las preocupaciones y los valores de Pablo.
Le dice a los Filipenses que no hay otro con él quién se preocupe tanto por ellos como el apóstol mismo.
El término original traducido con la frase “del mismo ánimo” es literalmente un término que Pablo usa por única vez aquí, combinando las palabras igual y alma, apuntando al concepto del mismo sentir y pensamineto unido del cual exhortó en los primeros versículos del capítulo 2.
Describe a Timoteo como uno quién tiene un interés sincero por el bienestar de los Filipenses.
Ese interés es el término traducido preocupar y afanar en varios otros pasajes como en Mat. 6, dónde Cristo enseña que no debemos preocuparnos por las cosas materiales porque Dios proveerá por nuestras necesidades.
Pero aquí, esa preocupación es algo bueno, porque es el cuidado espiritual hacia otros.
Dios no quiere que nos preocupemos por las cosas materiales de la vida. Sin embargo, Él quiere que sí nos preocupemos por los demás, 1 Cor. 12:25.
1 Corintios 12:25 RVR60
para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.
La devoción enfocada en Cristo, vs: 21.
La cultura Romana, dónde muy probablemente Pablo estaba encarcelado al escribir esta epístola (Filipos era una colonia romana) era muy egocéntrica.
Dice que todos buscan sus propios intereses, pero Timoteo busca los intereses de Cristo, que en este caso sería el cuidado de los Filipenses de parte del apóstol Pablo.
Practicamos las prioridades de Cristo al poner el bienestar de otros (su mayor bienestar siendo su relación con el Señor) ante nuestros propios intereses. Esto remonta a la exhortación de Pablo a los FIlipenses en Fil. 2:3-4, lo cuál respalda con el mismo ejemplo de Cristo en los siguientes versículos.
Filipenses 2:3–4 RVR60
Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.
El ejemplo de Timoteo triunfa sobre el autoengaño de la autoayuda antes que la ayuda a otros. Dietrich Bonhoeffer escribe:
Debemos estar dispuestos a dejarnos interrumpir por Dios. Dios se cruzará constantemente en nuestros caminos y cancelará nuestros planes al enviarnos personas con reclamos y peticiones. Podemos pasarlos de largo, preocupados por nuestras tareas más importantes, como el sacerdote pasó junto al hombre que había caído en manos de los ladrones, tal vez: leyendo la Biblia. Cuando hacemos eso, pasamos por la señal visible de la Cruz levantada [en] nuestro camino para mostrarnos que, no nuestro camino, sino el camino de Dios debe hacerse. Es un hecho extraño que los cristianos con frecuencia consideren su trabajo tan importante y urgente que no permitirán que nada los perturbe. Creen que están haciendo un servicio a Dios en esto, pero en realidad están despreciando el "camino torcido pero recto" de Dios. No quieren una vida cruzada y obstaculizada. Pero es parte de la disciplina de la humildad que no debemos escatimar nuestra mano donde pueda realizar un servicio y que no asumamos que nuestro horario es nuestro para manejarlo, sino que permitamos que lo arregle Dios.
— Hughes, R. K. (2007). Filipenses: la Comunión del Evangelio (p. 109). Wheaton, IL: Crossway Books.
La devoción confirmada por servicio, vs: 22.
Timoteo muy probablemente acompaño a Pablo a FIlipos. Aunque no es mencionado en Hechos 16:11-40 cuando Pablo está en Filipos, es mencionado antes (Hch. 16:1-3) y después (Hch. 17:14-15), dando a entender que estuvo con Pablo en Filipos.
Timoteo había sido reclutado por Pablo, pero había ya demostrado una buena disposición para servir al Señor en la iglesia de Derbe y Listra, Hch. 16:2.
Hechos de los Apóstoles 16:2 RVR60
y daban buen testimonio de él los hermanos que estaban en Listra y en Iconio.
Por su servicio en Filipos junto con Pablo, Timoteo ya era conocido como uno confiable para cumplir con el ministerio necesario. Esto no era de un día para el otro, nunca sucede así, sino que el servicio fue desarrollado en Timoteo a través de su crecimiento espiritual.
La demostración práctica de su devoción a Cristo, era su servicio y preocupación por otros. La palabra que Pablo usa al decir servido refleja el concepto de un sirviente por obligación voluntaria, uniéndose a una familia por amor.
Ilustración: La Devoción de Timoteo- Dejando los hijos con alguien de confianza.
¿Con quién dejamos los chicos?
Obviamente queremos dejarles con alguien responsable, quien los tenga en cuenta, quien ayude a cumplir nuestra meta como padres para ellos, quien no les haga daño, quien no les dirá o mostrará lo contrario de lo que hemos intentado enseñarle. Buscamos alguien quien comparte nuestro corazón por nuestros hijos.
Aplicación:
¿Eres confiable para el cuidado de otros?
¿Si Dios busca quién cuide de Sus hijos, pensaría en ti?
Él constantemente está obrando en las vidas de personas, y los cruza con Su Iglesia para cuidarlos.
IBR ¿Qué tan bién estamos cuidando de quién Dios pone en nuestro camino?
La devoción de un corazón compartido con Dios para otros, enfocada en Cristo en lugar de uno mismo, y puesta en práctica a través de ser la Iglesia de Cristo, es cómo cuidamos a quién Dios nos trae, conectándoles con Su Palabra, transformando sus vida para Él.

La Dedicación de Epafrodito, vs: 25-30.

Fil. 2:25-30.
Filipenses 2:25–30 RVR60
Mas tuve por necesario enviaros a Epafrodito, mi hermano y colaborador y compañero de milicia, vuestro mensajero, y ministrador de mis necesidades; porque él tenía gran deseo de veros a todos vosotros, y gravemente se angustió porque habíais oído que había enfermado. Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza. Así que le envío con mayor solicitud, para que al verle de nuevo, os gocéis, y yo esté con menos tristeza. Recibidle, pues, en el Señor, con todo gozo, y tened en estima a los que son como él; porque por la obra de Cristo estuvo próximo a la muerte, exponiendo su vida para suplir lo que faltaba en vuestro servicio por mí.
La dedicación destacada por Pablo, vs: 25.
Pablo destaca su necesidad de enviar a Epafrodito, probablemente porque su situación y la de los Filipenses lo demandaba.
Vemos luego que su preocupación mayor era por los mismo Filipenses, que hayan escuchado acerca de la enfermedad grave de Epafrodito, aunque no habían escuchado aún de su recuperación, vs: 26.
En esos días, la comunicación por la distancia podía tomar semanas. Quizás un acompañante de Epafrodito, enviado de Filipos para ver la condición de Pablo (Fil. 4:18).
Filipenses 4:18 RVR60
Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios.
Pablo destaca al carácter piadoso de Epafrodito en cinco formas:
Lo llama hermano, señalando la cercanía y el compañerismo que comparte. Una unidad de corazón.
Lo llama colaborador, apuntando al trabajo compartido del ministerio, sin competencia o superioridad. Una unidad de posición.
Lo llama compañero de milicia, haciendo referencia a la disposición de enfrentar a dificultad y persecución por el evangelio. Una unidad de misión.
Lo llama vuestro mensajero, usando la palabra literal “apóstol”, uno enviado con una misión específica y distinguida. Una unidad de vocación.
Lo llama ministrador de mis necesidades, usando una palabra que describe las actividades de los sacerdotes del templo del Antiguo Testamento, dando a entender la obra espiritual que estaba llevando a cabo. Una unidad de carga.
La dedicación sentida de corazón, vs: 26.
Epafrodito compartía el corazón de Pablo por los Filipenses.
Su carga para volver a los Filipenses vino de un deseo de que ellos no estén sobreabrumados por la triste noticia de su enfermedad grave.
No era porque él se sentía mal por su propia condición, sino que no quería añadir angustia a los Filipenses.
La dedicación demostrada con sacrificio, vs: 27, 30.
Epafrodito estuvo gravemente enfermo en realidad, tanto que estuvo próximo a la muerte.
Pablo usa la misma frase en el Fil. 2:8 para hablar de Cristo, fue obediente hasta la muerte.
Filipenses 2:8 RVR60
y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Nos muestra un paralelo entre la disposición de Epafrodito y la de Jesús, una disposición de sacrificio personal por el bien de otros.
Epafrodito expuso su vida para la obra de Cristo, llevando a cabo el servicio de la iglesia de Filipos a Pablo mientras que estuvo preso. En esos días, a los presos no se les proveía ningún sustento, entonces familias y amigos tuvieron que ocuparse de sustentarlos.
Nos da a entender que Epafrodito tuvo que hacerlo todo de nuevo, lo hubiera hecho igual.
“Prefería ser negligente en su salud que deficiente en su deber”.— Juan Calvino, Comentario Filipenses.
Él entendió la enseñanza de Cristo acerca de que es mejor servir a otros que ser servido, Mar. 10:42-45.
Marcos 10:42–45 RVR60
Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
¿Y qué pasa con nosotros si no nos cuidamos y buscamos nuestros intereses? 1 Ped. 5:6-7.
1 Pedro 5:6–7 RVR60
Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
La dedicación respaldada con gozo, vs: 28-29.
Pablo envía a Epafrodito de regreso a FIlipos para que sea causa de gozo para los Filipenses.
También anima a la iglesia de Filipos de recibirle, darle una bienvenida gozosa, y de estimarle con gran honor.
Esto era importante por la cultura en la cual vivían, que se manejaba mucho por el honor y la verguenza.
En su cultura, podrían haber visto la misión de Epafrodito como un fracaso, porque en lugar de ser de ministerio y beneficio a Pablo, su enfermedad causó angustia y produjo una carga, no sólo a la iglesia de Filipos, sino también a Pablo.
Entonces Pablo se asegura que él regresa con el honor debido a uno quién estuvo dispuesto al sacrificio por el bienestar de otro. Su misión no fue un fracaso, sino que debía ser dado la bienvenida honrada.
Este es el tipo de honra que debe haber en una iglesia, no resaltando las faltas los unos a los otros, Rom. 12:10.
Romanos 12:10 RVR60
Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.
Especialmente en una cultura dónde la verguenza de algún tropiezo pasado, o falta de cumplir cierta expectativa llega a ser un obstáculo a crecer en Cristo, debemos aún más extendernos a honrar y recibir bien a los demás.
Ilustración: La Dedicación de Epafrodito.
Dietrich Bonhoeffer, un pastor alemán durante el tiempo del gobierno Nazi bajo Hitler, se opuso firmemente contra las enseñanzas y gobierno de Hitler. Tuvo la oportunidad de salirse de su situación precaria al aceptar una invitación de quedarse en los EEUU para enseñar en un seminario por unos tres años. Sería una doble oportunidad de alertar al resto del mundo de la situación de la Iglesia en Alemania, y también podría evitar la persecución casi segura que enfrentaría al seguir su ministerio.
Bonhoeffer tomo la decisión dura que sorprendió a sus amigos en EEUU, de quedarse en su querido país para acompañar a los creyentes atravesando ese tiempo tan difícil en la historia, y avanzar el propósito del evangelio en Alemania.
Su decisión le costó la vida, siendo martirizado por su predicación del evangelio a mano del gobierno Nazi.
“Al seguir a Jesús perdió la vida, pero al perderla la volvió a ganar”
— Thielman, F. (1995). Filipenses (p. 164). Grand Rapids, MI: Editorial Zondervan.
Lucas 9:23–24 RVR60
Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará.
Eso es dedicación.
Aplicación: ¿Qué dice tu dedicación de ti?
Vivimos en un mundo en el cual es priorizado dedicar la vida al trabajo o la carrera, por lo cual estamos dispuestos a sacrificar nuestras familias, nuestra salud, toda nuestra energía, e incluso nuestra consciencia en varios casos, todo para poder “salir adelante”, avanzar una carrera y acumular posesiones que al final de la vida, ni siquiera existirán. Como el escritos del libro de Eclesiastes lo dice, “es vanidad y aflicción de espíritu”, Ecl. 1:14.
Nuestra dedicación señala lo que es más importante para nuestra vida. Lamentablemente, tendemos a poner la importancia en las cosas que no duran.
La Palabra de Dios nos muestra como tener la perspectiva correcta, y las prioridades alineadas a las prioridades de Él. Eso hace que las cosas terrenales y temporales de esta vida sean usadas para Su gloria, y hace que den fruto eterno.
Timoteo y Epafrodito son buenos ejemplos de seguir para practicar una devoción hacia otros y una dedicación al Señor, especialmente ejemplificada para una iglesia.
Sin embargo, nada de esto es posible sin el ejemplo mayor Jesucristo, quién no simplemente demostró ser un ejemplo de sacrificio y servicio, sino que Su sacrificio fue lo que pagó nuestra redención, tomando nuestro castigo del pecado sobre sí mismo, proveyendo así la posibilidad de reconciliarnos con Dios, Fil. 2:6-11.
Filipenses 2:6–11 RVR60
el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
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