La Cena del Señor parte 5 EL OSCAR QUE NADIE SE QUIERE GANAR

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INTRODUCCIÓN

La semana pasada quedamos en la sección donde Judas planea entregar a Jesús al Sanedrín. Esto ocurre del versículo 18 al 30. Estudiamos el primer punto, La traición anticipada (en el Antiguo Testamento), versíc18:
Juan 13.18 “No hablo de todos vosotros; yo sé a quienes he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.”
Hoy continuaremos con las otros 3 puntos del texto:
2. La traición anunciada (por Cristo)
3. La sorpresa de los doce (por la noticia)
4. Jesús se dirige al traidor

DESARROLLO

2. La traición anunciada (por Cristo)
Juan 13.19-21 “Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy. De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu, y declaró y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar.”
Jesús quería asegurar que la traición de Judas no afectara la fe de los otros discípulos en Él. Al decirles antes que suceda, aseguraba que en el futuro pudieran mirar atrás y saber que Él conocía todo lo que iba a suceder. Entonces cuando la traición ocurriera, aunque los discípulos estarían asustados y dispersos, reconocerían su presciencia omnisciente y creerían en su deidad(PORQUE SOLO DIOS SABE EL FUTURO). Jesús tomó para sí el nombre divino de Dios en:
Exodo 3.14 “Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.”
A primera vista, la declaración de Jesús, “De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió” no parece relacionada con el contexto. Aun así, después de reflexionar, la conexión se hace evidente. Los discípulos (once) estarían horrorizados por la predicción de Jesús según la cual uno de ellos lo iba a traicionar. Tal vez creyeran que tener un traidor en medio de ellos destruiría su credibilidad como grupo y acabaría su misión.
Pero el Señor, habiendo lanzado su declaración en medio de las intenciones de Judas, aseguró a los apóstoles que la traición de Judas no acabaría con su misión; Él iba a enviarlos como sus representantes en el mundo. El mismo nombre que Cristo les dio:
Lucas 6.13 “Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles:”
La palabra griega que se traduce “apóstol” (apostolos) se refiere a quien es enviado con toda la autoridad de quien lo envió, esta palabra es semejante a lo que se conoce como hoy en día un embajador. Pero aunque los apóstoles tenían una autoridad única y no transferible:
Efesios 2.20 “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,”
TODOS los creyentes representan a Jesucristo en el mundo.
Pablo se lo recordó a los corintios:
2 Co. 5.20 “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.”
Los creyentes somos ciudadanos del cielo:
Filipenses 3.20 “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;”
Los cristianos, representamos a nuestro Rey en el m undo de los pecadores perdidos, entre los cuales viven como:
1 Pedro 2.11 “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,”
Luego de haber preparado a los discípulos asegurándoles que ellos continuarían siendo sus representantes, Jesús, versículo 21:
se conmovió en espíritu, y declaró y dijo: “De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar”.
Conmovió: “tarasso”, es una traducción del verbo tarassō, una palabra fuerte usada en sentido figurado para hablar de una agitación espiritual o mental severa. Describe el terror de los discípulos al ver que el Señor caminaba sobre el agua:
Mateo 14.26 “Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo.”
El espanto de Zacarías cuando el ángel Gabriel se le apareció en el templo:
Lucas 1.12 “Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor.”
El miedo de los discípulos cuando Jesús se les apareció después de la resurrección:
Lucas 24.38 “Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos?”
La angustia profunda en el alma de Jesús en la tumba de Lázaro:
Juan 11.33 “Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió,”
Su aflicción ante la perspectiva de la cruz:
Juan 12.27 “Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora.”
Al Señor lo conmovían muchas cosas, y una de esa fue el amor no correspondido por Judas; la ingratitud de Judas ante toda la bondad que Él le había mostrado.
A Jesús le conmovía la presencia malévola de Satanás, quien en poco tiempo poseería a Judas:
Juan 13.27 “Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto.”
A Jesús le conmovió el destino terrible que le esperaba a Judas en el infierno y saber que la traición lo llevaría a la cruz, donde cargaría los pecados:
2 Co. 5.21Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”
A Jesús le conmovió algo que nunca había sentdo, se separaría del Padre:
Mateo 27.46 “Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”
En el pasaje presente (Jn. 13.21) las emociones de Jesús se muestran en estado de agitación, todo su ser interior se convulsionaba al pensar que uno de sus seguidores más cercanos lo traicionaría entregándolo a sus enemigos” La traición ha sido declarada abiertamente por Jesús.
3. LA SORPRESA DE LOS DOCE
Juan 13.22-25 “Entonces los discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba. Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús. A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel de quien hablaba. El entonces, recostado cerca del pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿quién es?”
El texto nos dice que estaban sorprendidos por el anuncio de Jesús, y Dios no puede mentir:
Hebreos 6.18 “para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta”
Los discípulos ya estaban desorientados por el anuncio de la muerte de su Líder. Pensemos que podía estar en la mente de ellos al semejante anuncio: ¿a lo mejor pensaban que hablaba de los discípulos de afuera? ¿Sería esta traición involuntaria?
!Tal vez! la noción de traición no les pareciera tan amenazante, pues su maestro podía calmar tormentas, levantar muertos, alimentar hambrientos y curar enfermos. ¿Qué desastre podría caer sobre Él que no pudiera rectificar?
Obviamente, al estar solos en el cuarto con Jesús, sabían que uno de los suyos, uno con el cual habían vivido y ministrado durante más de tres años, uno cuyos pies Jesús había lavado, uno de los elegidos para ser embajador, haría lo impensable y lo traicionaría. Pero, ¿quién?
Que nadie haya descubierto a Judas es un OSCAR a la hipocresía de Judas (y UN OSCAR DE AMOR VERDADERO A Jesús por ,no haberlo tratado de modo distinto a los otros discípulos). En lugar de acusar a Judas inmediatamente(V22), los discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba.
Marcos registra que
Marcos 14:19 “ellos comenzaron a entristecerse, y a decirle uno por uno: ¿Seré yo? Y el otro: ¿Seré yo?”
Increiblemente, hasta Judas:
Mateo 26.25 “Judas, el que le entregaba, dijo: ¿Soy yo, Maestro?”
Judas, manteniendo su hipocresía engañosa hasta el final.
Lucas agrega a la escena:
Lucas 22:23 “ellos comenzaron a discutir entre sí, quién de ellos sería el que había de hacer esto”
Solo cabe preguntarse qué diría Judas.
Dado que los discípulos no tenían idea de quién podría ser el traidor, lo cual demuestra la capacidad hipócrita de Judas, finalmente Pedro tomó la iniciativa para averiguarlo. Pero en vez de preguntárselo al Señor directamente, se dirigió a quien(v23) estaba recostado al lado de Jesús, aquel al cual Jesús amaba. El discípulo amado era Juan, que nunca se menciona en su Evangelio(humildad). Su amor profundo por Jesús marca un contraste agudo con el odio intenso de Judas. Suponiendo que Juan sabía quién era el traidor, a él le (v24)hizo señas Simón Pedro para atraer su atención y preguntase quién era aquel de quien hablaba. Pero Juan tampoco lo sabía, entonces recostado cerca del pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿quién es?
Esto nos lleva al último punto y con esto terminamos esta sección:
4. JESÚS SE DIRIGE AL TRAIDOR
Si usted tiene dudas, Jesús tiene todas las respuestas que usted necesita, están en la Biblia. Si Judas se hubiera acercado y preguntado a Jesús: ¿Tengo ganas de entregarte porque no creo en ti? Jesús le hubiera contestato. Jesús siempre tiene una respuesta. Veamos:
Juan 13.26-30 “Respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón. Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto. Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto. Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta; o que diese algo a los pobres. Cuando él, pues, hubo tomado el bocado, luego salió; y era ya de noche.”
Evidentemente, Jesús habló tan bajito que solo Juan lo oyó cuando respondió:(v26) “A quien yo diere el pan mojado, aquél es” . El pan era sin levadura y se mojaba en una mezcla de hierbas amargas, vinagre, agua, sal, higos y pasas. Recibir el pan mojado del anfitrión era ser elegido para un honor especial. Jesús tuvo, pues, un gesto de honor con Judas, mostrándole su bondad hasta el final:
Romanos 2.4¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?”
Pero él había ido tan lejos en su apostasía que aun después de haber mojado el pan y habérselo dado a Judas, el corazón malvado del traidor siguió igual de duro. Judas rechazó el gesto final de amor de Cristo hacia él, tal como lo había hecho todas las veces anteriores durante tres años. Llegó el momento del significado: SATANÁS ENTRÓ EN EL
En ese momento acabó el día de salvación para Judas; el infierno llegó cuando Satanás entró en él (evidentemente, el diablo ganó el control directo sobre Judas en dos ocasiones: antes de organizar la traición:
Lucas 22:3 “Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce;”
Y ahora, cuando estaba a punto de ejecutarse). La misericordia divina dio paso al juicio divino y, en esencia, se entregó a Judas en manos de Satanás:
1 Co. 5.5 “el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne
1 Timoteo 1.20 “de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar.”
Judas había despreciado el amor de Cristo por última vez y se selló su condenación eterna.
Una vez que Judas cruzó la línea de modo irrevocable, Jesús lo dejó ir y le dijo:
Mateo 26.50 “Lo que vas a hacer, hazlo más pronto”
Jesús controlaba cada detalle de su muerte, con lo cual probó Su declaración:
Juan 10:18 “Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar.
Cristo estaba a punto de instituir la Cena del Señor y no la iba a estropear por la presencia de Judas (y la de Satanás).
Solo Juan oyó a Jesús decir que iba a señalar al traidor (y tal vez ni él hubiera notado que la traición era inminente). Por lo tanto, ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto a Judas. Solo podían especular, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: “Compra lo que necesitamos para la fiesta; o que diese algo a los pobres” (algo tradicional en la Pascua).
Cuando Judas, pues, hubo tomado el bocado, luego salió de inmediato. Ahora que su traición había quedado expuesta, sabía que debía actuar rápidamente antes de que todo su complot se frustrara. Salió y fue directo al sanedrín y les dijo que la oportunidad:
Marcos 14.11 “Ellos, al oírlo, se alegraron, y prometieron darle dinero. Y Judas buscaba oportunidad para entregarle.”
Judas sabía que, después de la comida,“como solía” iría al Monte de los Olivos.
Lucas 22.39 “Y saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron.”
Sabía la ubicación exacta de Getsemaní:
Juan 18.2porque muchas veces Jesús se había reunido allí con sus discípulos”
La nota de pie de página de Juan, que era ya de noche, es más que el recuerdo de un testigo ocular; tiene un significado más profundo. La oscuridad no había descendido solamente sobre Jerusalén, también sobre el corazón de Judas. La siguiente vez que aparece Judas en la narración es a la cabeza de quienes van a arrestar a Jesús.
Algo que debemos aprender de Judas. La hora en que se marchó Judas: “Y era de noche”; era de noche en el exterior del Aposento Alto cuando salió Judas, y era también de noche en el corazón de Judas, puesto que los que obran el mal son:
1 Tesalonicenses 5.5 “Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.”
No le importaron a Judas ni la oscuridad ni el frío de la noche, ya que la noche le servía para desenvolverse a sus anchas en la oscuridad y pasar desapercibido, puesto que la población se había retirado a descansar. Deberíamos avergonzarnos de nuestra pereza y cobardía en el servicio de Cristo cuando los seguidores del diablo son tan diligentes y atrevidos en su servicio.

CONCLUSIÓN

EL OSCAR QUE NADIE SE QUIERE GANAR
Texto Principal Expositivo: Juan 13.18-30
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