Vestidos del Nuevo Hombre

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Introducción

¿Qué es un evangélico?
Esta es una buena pregunta porque se refiere a lo que identifica a una persona que profesa ser evangélico.
Usted tal vez ha escuchado acerca de los evangélicos.
Nosotros somos una iglesia evangélica. Es decir, creemos en el evangelio de Jesucristo como único medio para nuestra salvación.
Evangelio significa buenas noticias.
Las buenas noticia es que Dios envió a Jesucristo para morir en la cruz en nuestro lugar.
Él dio su vida en sacrificio, recibiendo sobre sí el castigo de Dios por nuestro pecado.
Por tanto, si nosotros creemos en él, somos salvos y recibimos la promesa de la vida eterna.
Martín Lutero, uno de los reformadores de la iglesia, utilizó este termino y se identificó a si mismo como evangélico.
Desafortunadamente, evangélico significa muchas cosas diferentes en nuestra sociedad moderna. Para algunos, evangélico es:
Una persona de la derecha política
Un republicano
Una persona que está en contra del Halloween
Una persona que no bebe, no fuma, no juega barajas
Una persona que asiste cada domingo a una iglesia evangélica
David W. Bebbington, un historiador inglés, dijo que los evangélicos pueden identificarse en base a cuatro señales:
Creen en la Biblia
Su fe se centra en la obra de Jesús en la cruz
Creen en la necesidad de la conversión
Creen en compartir su fe con los demás y en hacer obras para aliviar el sufrimiento humano
Hoy nos vamos a concentrar con el tercer punto: los evangélicos creemos en la necesidad de la conversión.
Algunos le llaman el nuevo nacimiento.
De hecho, “nuevo nacimiento” es un termino más bíblico:
Juan 3:3 NBLA
Jesús le contestó: «En verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios».
El nuevo nacimiento es necesario para entrar al reino de los cielos.
Jesús utiliza la imagen del nuevo nacimiento para explicar lo que sucede en la persona que ha creído en Jesús, que ha abrazado la fe cristiana, la fe bíblica/evangélica.
Cuando uno cree en Dios es como si uno hubiese nacido de nuevo. Uno recibe una nueva vida de parte de Dios.
Pablo, en su carta a los Colosenses toca el tema de la conversion para que entendamos sus implicaciones para nuestra vida en este mundo. Hoy consideraremos:
Los creyentes nos consideramos muertos al pecado
Los creyentes estamos vestidos de un nuevo hombre
Los creyentes encuentran su identidad principal en Cristo

Los creyentes nos consideramos muertos al pecado

Cada uno de nosotros tenemos una historia que contar.
Todos tenemos un pasado.
Cada uno de nosotros tenemos un contexto familiar distinto.
Algunos venimos de hogares donde hubo una mamá y un papá.
Otros venimos de hogares rotos donde hubo divorcio, violencia doméstica, etc.
Algunos tuvieron una juventud ordinaria mientras que otros tal vez estuvieron envueltos en delincuencia o drogas.
Unos contrajeron matrimonio mientras que otros tuvieron hijos sin estar casados.
Podríamos pasar todo el día aquí describiendo las diferentes situaciones de muchos de nosotros.
La Iglesia de los Colosenses era similar.
Los hermanos tenían pasados distintos.
Pero, algo tenían en común - y es lo mismo que nosotros tenemos en común: somos pecadores.
Todos hemos ofendido a Dios.
Todos hemos pecado en diferentes formas contra Dios.
Pecar, no es hacer algo que no le parece bien a tu mamá o a tu papá. Pecar se refiere a un acto o pensamiento que va en contra de la ley de Dios.
Nadie es exento de pecado. Todos hemos pecado de alguna manera u otra.
Sin embargo, cuando los Colosenses escucharon el mensaje acerca de Jesucristo - que Jesús había muerto en la cruz para perdonar nuestros pecados - muchos recibieron este mensaje.
Muchos aceptaron este mensaje y pusieron su fe en él.
Muchos hombres y mujeres que habían practicado distintos pecados, confesaron su pecado ante Dios y recibieron por fe el perdón de Dios.
A estos creyentes, Pablo les escribe:
Colosenses 3:5 NBLA
Por tanto, consideren los miembros de su cuerpo terrenal como muertos a la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatría.
Les dice, hermanos ustedes que han puesto su fe en Cristo, que han nacido de nuevo, que son Cristianos, deben considerarse muertos al pecado.
Noten que en este caso, Pablo no les dice luchen en contra del pecado. Esa clase de lenguaje lo encontramos en otros lugares de la Biblia.
Sin embargo, en este caso, Pablo les dice: hermanos consideren a cada miembro de su cuerpo absolutamente muerto al pecado.
Cuando la tentación del pecado llegue a la puerta de su corazón - ustedes deben colgar el moño negro sobre la puerta - ustedes están muertos al pecado y por lo tanto ya no van a pecar.
La realidad es otra. Muchas veces somos vencidos por la tentación, sin embargo, el mandato bíblico es que el creyente debe considerarse muerto para el pecado.
Notemos que en el versículo 5 y el versículo 8 mencionan dos listas de pecados:
En el versículo 5 los pecados tienden a ser más escandalosos que los pecados del versículo 8.
Los pecados del versículo 5 tienden a la inmoralidad sexual. Hablan de una vida pasional desenfrenado. Se refieren a una persona que no tiene dominio propio sino que actúa como un animal controlado por sus instintos y deseos,
De hecho, Pablo resume estos pecados como idolatría. Idolatría es poner a otra cosa por encima de Dios. os que cometen los pecados del versículo 5 han puesto por encima de Dios sus deseos carnales.
Los pecados del versículo 8 son:
Colosenses 3:8 NBLA
Pero ahora desechen también todo esto: ira, enojo, malicia, insultos, lenguaje ofensivo de su boca.
Notemos que son pecados que tienen que ver con nuestra lengua.
La ira, el enojo, la malicia, los insultos, las ofensas, y luego en el versículo 9 se menciona la mentira.
Cada una de estas acciones, aunque tal vez son menos escandalosas que las acciones del versículo 5 son igual de ofensivas ante la presencia de Dios.
Sin embargo nos damos cuenta que si un creyente comete un pecado del versículo 5, nos enscándalisariamos mucho más, que un creyente que comete un pecado del versículo 8.
Pareciera que los pecados del versículo 8 llegan a ser más aceptables entre los creyentes.
Pero, la realidad es que tanto los pecados como los del versículo 5 como los del versículo 8 deben ser desechados. Nos debemos considerar muertos a ambas categorías de pecados.
Pablo nos exhorta a apartarnos de estos pecados, ahora que somos creyentes, porque:
Colosenses 3:6 NBLA
Pues la ira de Dios vendrá sobre los hijos de desobediencia por causa de estas cosas,
La ira de Dios vendrá.
La ira de Dios se refiere al castigo justo de Dios sobre los que obran iniquidad/maldad/pecado.
Dios es tan justo que debe castigar aquellos que han quebrantado su bendita ley.
Adolfo Hitler no quedará sin castigo.
Osama Bin Laden no quedará sin condena.
…pero de la misma manera no quedará sin castigo el ateo que murió sin dañar a nadie pero que en su vida le dio a Dios la espalda y prefirió vivir una vida como si Dios no existiera.
La doctrina de la ira de Dios no es una enseñanza muy agradable, pero es una realidad.
Viene un día en que Dios derramará su ira sobre la humanidad por haber quebrantado su ley.
Muchos le llaman a esto injusto pero no lo es.
Dios nos dio un medio de escapar el derramamiento de su ira - creyendo en Jesucristo quien murió en la cruz en nuestro lugar.
La verdadera injusticia no es el derramamiento de la ira de Dios sino que hombres pecadores crucificaron al rey de la gloria, sin razón, y sin haber cometida algún delito.

Los creyentes estamos vestidos de un nuevo hombre

Todos los seres humanos pecamos.
Los que no creen en Jesús pecan, quebrantan la ley de Dios y no les importa.
Los creyentes pecamos cuando cedemos ante la tentación, pero sabemos que no debemos. ¿Por qué?
¿Debo evitar pecar porque voy a la iglesia?
¿Debo evitar pecar porque ley la Biblia?
¿Debo evitar pecar porque me reúno con los hermanos?
No!!!!!!!!!!
Pablo nos da la respuesta a, ¿por qué debemos alejarnos del pecado?
Colosenses 3:9–10 NBLA
Dejen de mentirse los unos a los otros, puesto que han desechado al viejo hombre con sus malos hábitos, y se han vestido del nuevo hombre, el cual se va renovando hacia un verdadero conocimiento, conforme a la imagen de Aquel que lo creó.
Pablo, refiriéndose al pecado de la mentira explica porque debemos los creyentes apartarnos de ella.
Pablo dice que cuando creímos en Jesús “desechamos al viejo hombre…junto con sus malos hábitos”
Pablo habla de algo que sucedió en cada uno de los creyentes, en el pasado.
Cuando nosotros creímos en Cristo algo sucedió.
Nuestro viejo hombre, nuestra vieja vida, nuestras viejas costumbres, fueron desechados, fueron sepultadas, fueron deshabilitadas, fueron arrancadas de nuestra vida.
…y ahora que?
Ahora hemos sido vestidos de un nuevo hombre.
Hemos recibido vestiduras nuevas.
Ahora, esto no es un cambio que de la noche a la mañana somos blancas palomas que nunca hacen nada malo.
Es un proceso…es un proceso de renovación.
Nuestro conocimiento cada día va siendo renovando de acuerdo a la palabra de Dios.
Cada día Dios está obrando en nuestra vida para moldearnos conforme a su voluntad.
Dios, quien es el creador, nos está renovando conforme a su voluntad.
Somos obras en construcción.
Cuando trabajaba en el centro de Boise me molestaba que habían tantas obras de construcción.
Pareciera que en Boise siempre hay obras de construcción.
Pero la realidad es que esta es la vida del creyente - somos obras de construcción que Dios está dirigiendo cada día de nuestra vida hasta que un día la ha de terminar cuando estemos en su presencia en gloria.

Los creyentes encuentran su identidad principal en Cristo

¿Por tanto, quienes somos?
Podríamos identificarnos como mexicanos, colombianos, tejanos, norteamericanos, etc.
Podríamos identificarnos como europeos, mestizos, hispanos, latinoaméricanos.
Podríamos identificarnos como Baby Boomers, Generación X, Z, millenials, etc.
Podríamos identificarnos con un partido político.
Hay muchas formas en que podríamos identificarnos y Pablo menciona algunos:
Colosenses 3:11 NBLA
En esta renovación no hay distinción entre griego y judío, circunciso e incircunciso, bárbaro, Escita, esclavo o libre, sino que Cristo es todo, y en todos.
Se menciona la distinción nacional del griego y el judío.
Se menciona la distinción religiosa entre el judío circuncidado y el gentil incircunciso.
Se menciona al bárbaro y Escita. Los griegos consideraban a todos aquellos que no hablaban griego o que no compartían su cultura - los consideraban bárbaros, salvajes, gente poco culta o poco civilizada.
Se menciona al esclavo y al libre. Estas eran identidades fundamentales sobre todo en un mundo donde existía aun la esclavitud de personas.
Lo mismo podríamos decir nosotros acerca de nuestra identidad.
Pero Pablo nos dice, no.
Sino que Cristo es todo, y en todos.
Cristo es nuestra identidad.
Cristo es nuestro todo.
Encontramos significado y sentido en él.
Cristo gobierna nuestra vida entera y ha renovado nuestra identidad.
Nuestra identidad no se encuentra en ningún pecado sino que encontramos nuestra identidad en él.
Es maravilloso pensar que esto lo dijo Pablo - uno que se había identificado con el judaísmo fariseo, como un sicario que buscaba arrestar a los cristianos, un perseguidor de la iglesia, pero ahora Pablo - al igual que nosotros encontramos nuestra identidad en él.
Por tanto, consideremos nuestra vida muerta al pecado porque estamos en Cristo y Cristo está en nosotros.
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