Espíritu Santo y amor
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· 20 viewsLa preocupación sincera y el cuidado práctico denodado, es parte de la evidencia de la presencia del Espíritu Santo en la vida de los creyentes.
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La obra y fruto del Espíritu Santo incluyen la característica del amor
La obra y fruto del Espíritu Santo incluyen la característica del amor
Pero el fruto del espíritu es amor, gozo y paz; paciencia, benignidad y bondad; fe,
Ver también Hch 9:31; Ro 15:30; Col 1:8; 1 Tes 4:8–10
El Espíritu Santo llena a los creyentes con el amor de Dios
El Espíritu Santo llena a los creyentes con el amor de Dios
y la esperanza no será avergonzada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
Ver también Ez 11:19; Ef 3:16–19
El Espíritu Santo capacita a los creyentes a vivir unos con otros en amor
El Espíritu Santo capacita a los creyentes a vivir unos con otros en amor
Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con longanimidad unos a otros en amor,
solícitos por guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
Ver también 2 Co 6:6; Gl 5:14–16; Gl 5:25–26; Flp 2:1–2
El don del Espíritu Santo resulta en amor práctico
El don del Espíritu Santo resulta en amor práctico
Y cuando ellos oraron, el lugar en que estaban congregados tembló, y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.
Uno solo era el corazón y el alma de la multitud de los que creyeron, y ni uno solo decía ser suyo propio algo de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común.
Y con gran poder los apóstoles daban el testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y había abundante gracia sobre todos ellos.
Y no había ningún necesitado entre ellos, pues todos los que poseían tierras o casas, las vendían y llevaban el dinero de las cosas vendidas.
y lo ponían a los pies de los apóstoles, y se distribuía a cada uno según su necesidad.
El amor es esencial en el ejercicio de los dones del Espíritu Santo
El amor es esencial en el ejercicio de los dones del Espíritu Santo
Si yo hablara en lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como el bronce que resuena, o un címbalo que retiñe.
Y si tuviera profecía, y entendiera todos los misterios y toda la ciencia, y si tuviera toda la fe, de tal manera que removiera montañas, y no tuviera amor, nada soy.
Y aun si repartiera todas mis posesiones, y entregara mi cuerpo para gloriarme, y no tuviera amor, de nada me sirve.
El amor es sufrido, el amor es bondadoso, el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece,
no actúa indebidamente, no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal,
no se alegra en la injusticia, sino que se regocija con la verdad;
todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor nunca deja de ser. Porque las profecías serán abolidas, las lenguas cesarán, el conocimiento se acabará;
porque en parte conocemos, y en parte profetizamos,
pero cuando venga lo perfecto, lo que es en parte se acabará.
Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser hombre, dejé lo que era de niño.
Porque aún ahora vemos mediante espejo, veladamente; pero entonces, cara a cara; ahora conozco en parte, pero entonces conoceré plenamente, conforme fui conocido.
Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.
Ver también 1 Co 14:1; 1 Co 14:12; 1 Co 14:26
