El deber de Agradecer, Recordar y Proclamar
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La mejor manera de evitar cometer la práctica errónea de algunas cosas es a través de conocer profundamente aquello que vamos a realizar.
Debemos centrar nuestra atención en la práctica correcta de celebrar la Cena del Señor como sacramento instituido por Jesús para recordar nuestra liberación espiritual y reafirmar nuestro deber de proclamar el evangelio hasta su segunda venida.
Al terminar este año la conmemoración del centenario de nuestra denominación, es importante como lo hemos venido diciendo, reafirmar las doctrinas sobre los cuales se fundamentan las creencias esenciales de nuestra fe reformada. Y esas doctrinas son representadas visualmente al celebrar la cena del Señor.
Por la necesidad de reafirmar cada vez más nuestra identidad como iglesia de Cristo reflexionemos en este pasaje de la Escritura:
1 corintios 11.23-26
23 Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan;
24 y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.
25 Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.
26 Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.
La carta a los corintios fue escrita por el apóstol Pablo en el año 55 DC desde Efeso para dar respuesta a los problemas que habían en la iglesia a raíz los cuales habían sido informados al apóstol Pablo.
Así que, en una carta comunitaria dirigida a esta congregación para instruirla, aconsejarla, y alentarla Pablo quiso poner en orden las cosas.
Pablo asume en esta sección de la carta como un asunto de mucha importancia transmitir a la iglesia de Corinto lo que recibió del Señor acerca de este sacramento, y lo hace recordando el contexto en que fue desarrollado este acontecimiento, en uno de los momentos más difíciles del ministerio de Jesús, mientras Judás llevaba a cabo el plan traicionero de entregarlo en mano de las autoridades judías y romanas.
Ya que Pablo ha sido informado de los desordenes que ocurrían en la iglesia corintia durante la cena del Señor pasa a recordar tanto la forma, como el contexto en que se debe celebrarse la Cena del Señor.
La Palabra de Dios nos da a conocer tres aspectos del contexto en que debe celebrarse la Cena del Señor para que podamos cumplir con el propósito de la misma.
Se celebra en un contexto de gratitud.
Se celebra en un contexto de gratitud.
El acto de partir el pan y tomar la copa debe ir precedido de gratitud, por ser un acto en el cual damos gracias por lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz.
La iglesia católica romana bien llama a este sacramento eucaristía, pues es la palabra griega que Pablo usó para
describir la oración de acción de gracias que Jesús elevo al tomar el pan.
1 corintios 11.24
24 y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.
La actitud del Señor de expresar gratitud por los beneficios y bendiciones recibidas a pesar del rechazo y desprecio que había sufrido de su pueblo, la traición que se estaba desarrollando a sus espaldas debe ser replicada por nosotros al momento de tomar la Santa Cena.
Debemos dar gracias a Dios por la provisión espiritual y material que hemos recibido este año.
Se celebra en un contexto de obediencia.
Se celebra en un contexto de obediencia.
Ese acontecimiento constó básicamente de dos actos:
- Partir el pan y darlo a los discípulos como símbolo de su cuerpo partido por ellos.
- Darles de beber la copa, como símbolo de un nuevo pacto con ellos.
Y la orden para los discípulos de Cristo es repetir estas acciones como Cristo lo hizo, y como fue enseñado por los apóstoles.
Se celebra en el contexto de la proclamación del evangelio.
Se celebra en el contexto de la proclamación del evangelio.
1 corintios 11.27
27 De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.
anunciaís, proclamar con el propósito de que el mensaje del evangelio se extienda.
