Dios te quiere bendecir

Multiplicación, Crecimiento  •  Sermon  •  Submitted
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Dios no suma, sino que multiplica, y te quiere bendecir

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Con la gracia de Dios empezamos un nuevo año; a mí me gustan mucho las libretas, cuadernos, tengo algunas que no he empezado, los guardo para un momento especial, me gusta el proceso de abrirlo, olerlo, planear para qué será ese cuaderno. Escribir una palabras o frases en lugares aleatorios del cuaderno. Este que tengo aquí, cuando me lo regalaron escribí algo y hoy que estoy listo para continuar usándolo, “casualmente” empiezo el año con esta frase de mí para mí.
De forma similar son los primeros días del año, hay emoción por lo que Dios hará en nuestras vidas; desde el año pasado Dios nos ha dirigido en las enseñanzas, aprendiendo a confiar en ÉL todas las áreas de la vida. Hoy es un día especial, porque al terminar el año 2021, Dios puso en nuestros corazones de la pastora, mío y confirmado por nuestro pastor, creemos que este año Dios nos bendecirá con CRECIMIENTO. Hace 7 años empezamos un proceso de transparencia, ahora con la pandemia vino la purificación y este año es de la renovación y multiplicación. Mi propósito es enseñar la Palabra que forme cristianos firmes.
Para nuevos horizontes necesitamos nuevos paradigmas, porque solemos tomar decisiones en base a nuestra lógica y en la Biblia encontramos que muchas veces Dios responde en SU tiempo a SU manera y cuando lo hace sorprende.
En la Biblia el crecimiento muchas veces sucede de forma sobrenatural, tal parece que la aritmética favorita de Dios no es la suma, mucho menos la resta ni división sino la multiplicación.
El año pasado en pandemia, pusimos en venta la camioneta negrita, unos amigos queridos la compraron y pensamos en comprar algo similar ¡no podíamos para más! Pero Dios nos quería sorprender, porque sin buscarlo, en una tarde, platicando con un amigo pastor, le comentamos nuestra búsqueda y para hacer la historia corta ¡salimos de su oficina con esta camioneta! Dios usa el medio que quiere cuando te va a bendecir y ¡Dios quiere bendecirnos! Con lo poco, pero confiando en Dios, EL lo multiplicó. Dios multiplica, no suma mucho menos resta o divide.
Al pensar en la multiplicación solemos pensar que debemos tener algo para poder multiplicarlo: 1X1=1, 0X0=0 esto en lo natural, pero veamos un pasaje que nos muestra cómo nuestro Dios es grande y el favor que desea mostrar a quienes creen y confían en ÉL.
“El da esfuerzo al cansado...” (Isaías 40:29–31, RVR60)
Lo primero que vemos es que quizá algunos empiezan así el 2022, cansados, desanimados por la situación económica, el aguinaldo vino a dar un respiro, pero de un ratito. Otros están cansados por una relación tóxica, desgastante o quizá cansados de sí mismos, ya no quieren ser igual, pero les rebasa el mal carácter, la ira, orgullo y por orgullo no piden ayuda o no reconocen que sus relaciones terminan mal, por no haber pedido ayuda. Otros están cansados de una adicción, hábito, pues para ellos es este verso.
Quiza empiezas con cargas del pasado, pero este año la Gloria de Dios quiere mostrarse en tu vida. El espejo refleja, un espejo sucio no refleja el sol igual que uno limpio. El sol quiere brillar, si hay suciedad, polvo, ÉL quiere limpiarte y lo hará.
Este verso empieza diciendo que dará fueras ¿a quién? ¡al cansado! Aquél que no se esfuerza, que está sentado esperando que las cosas cambien, ¡seguirá esperando! Porque un requisito para recibir fuerzas es ¡estar cansado! Quizá el año pasado trabajaste en tus fuerzas, este año sigue trabajando a la manera de Dios, confiando en ÉL y cuanto te canses de tocar puertas, de trabajar horas extras, y se agoten tus ideas dice Su Palabra que ÉL te da fuerzas. Y esta parte que sigue me encanta, porque cambia el paradigma de la multiplicación.
“… y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas...” (Isaías 40:29–31, RVR60)
Cuando tus fuerzas estén agotadas, dice SU Palabra que de la nada ÉL multiplicará tus fuerzas, muchos vivieron esta experiencia el año pasado con la pandemia, cuando muchos negocios fracasaron, aún con todo lo complicado, otros más subsistieron ¿cómo? ¡no lo sabemos! A pesar de lo vivido el año pasado, aquí estamos, algunos de los 3 kilos que teníamos que bajar, ya nos faltan 4 kilos.
“…Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” (Isaías 40:29–31, RVR60)
Este año, recibamos la promesa, tus fuerzas serán renovadas, levantarás alas como las águilas. Las águilas están entre las aves que más alto vuelan. Quizá en años anteriores has empezado a alzar el vuelo, pero te has mareado y has dejado de confiar y obedecer a tu Dios. Un poco de éxito te mareó, un poco de dinero te desubicó ¡aprende la lección! Este año, deléitate en el Señor y ÉL concederá las peticiones de tu corazón. Que este año vueles alto y no te marees, que lo que emprendas lo dediques a Dios y sea ÉL quien te bendiga ¡créelo!
“Entonces las naciones que quedaron a su alrededor sabrán que yo, el Señor, reconstruí lo que estaba derribado y replanté lo que había quedado como desierto...”” (Ezequiel 36:36, NVI)
Si la pandemia se llevó tu cosecha, tus ahorros, la alegría, la unidad familiar, la armonía en el matrimonio, la alegría, este año Dios lo re edificará, porque ÉL reconstruye lo que estaba derribado y SU promesa es fiel. Termina el verso diciendo:
“…Yo, el Señor, lo he dicho, y lo cumpliré.”” (Ezequiel 36:36, NVI)
No será tu estrategia. Cuidado, si hasta ahora has tenido éxito, pero no le has dado la Gloria y Honra a Dios, es un éxito pírrico, débil. Porque todo lo que tenemos es por SU Gracia.
“Así ha dicho Jehová el Señor: Aún seré solicitado por la casa de Israel, para hacerles esto; multiplicaré los hombres como se multiplican los rebaños.” (Ezequiel 36:37, RVR60)
¿Qué nos está diciendo? Si se multiplica como los hombres tardará mucho en abundar, pero si se multiplica como rebaños de ovejas es mejor, tienes 20 parejas de ovejas, para fin de año, tendrás el doble o tripe, la bendición que Dios quiere dar, frecuentemente es por multiplicación.
Yo anhelo que, así como la gente se amontona en la taquería, se amontonen para entrar a este lugar, para ser generosos, para servir, trabajar. Como iglesia creamos que vamos a crecer, tendremos que hacer 2 reuniones porque la gente ya no va a entrar en una, este año vamos a quedarnos sin fuerzas haciendo eventos o lo que tengamos que hacer para que Oaxaca, México y el mundo sepa que Dios es real, los ama tanto que envió a SU Hijo para salvarnos del poder del pecado. Y cuando estemos cansados, ÉL nos dará nuevas fuerzas. Si el grupo de alabanza se cansa de tanto cantar, ¡vendrán más músicos, más maestros, predicadores, pastores!
En mi vida he visto esto muchas veces ¡Dios multiplica!
He visto cómo Dios ha suplido, ha provisto lo necesario. Lo que es raro ver es a las personas agradecidas después de haber recibido la bendición. He visto a quienes sólo desean recibir la bendición, pero no demuestran la gratitud. Cuando es el momento de demostrar gratitud y obediencia en nuestras ofrendas y diezmos, desde la casa meten el billete de 20 en la bolsa derecha y el paquete en la otra, a la hora de ofrendar dudan porque no recuerdan en dónde metieron el de 20. Si este año quieres creer y ser fiel, este verso es para ti:
“Y el que da semilla al que siembra y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera y aumentará los frutos de vuestra justicia,” (2 Corintios 9:10, RVR95BTO)
Si alguna vez has creído que la ofrenda o diezmo empieza con tu decisión ¡no es así! Empieza con Dios, quién te ha dado la semilla. Y dice este verso que una vez que te da, ÉL mismo proveerá y multiplicará tu sementera, o sea, la fuente de donde surge la semilla, aumentará. La sementera es de donde surgen tus finanzas; Dios da la semilla y la fuente de donde surge la semilla. Así que, si lo crees, no dudes en dar. Sueña en grande ¡da como quieres recibir!
“Recuerden esto: El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará.” (2 Corintios 9:6, NVI)
Pero tiene que ver con la fe y no con las matemáticas. Da así como quieres recibir ¿cuánto te gustaría diezmar? Si responder te da miedo, es porque no quieres dar. No quieres involucrar a Dios. Pero si respondes con seguridad es porque tienes claro ¡cuánto quieres que Dios te bendiga! Pero si no has pasado de la etapa de dar lo que quieres y no el diezmo, es porque no quieres más bendición de Dios. Y crees que lo que tienes se por tus fuerzas. No involucrar a Dios ¡es peligroso! Porque una crisis te puede quitar todo lo que con tus fuerzas has ahorrado.
“La bendición del Señor enriquece a una persona y él no añade ninguna tristeza.” (Proverbios 10:22, NTV)
Si ganas 20 mil, pero sigues diezmando 500 pesos, eso quiere decir que ¡esa es la bendición que quieres! Entonces vendrá la enfermedad, la crisis, un choque, algo que se llevará los 1,500 que “ahorraste” por no diezmar ¡eso lo he visto muchas veces! Y aún hay quienes no se quieren dar cuenta.
En el libro de Génesis vemos la historia de Abraham y Sara. Son ancianos, él tiene 75 años y Dios le da la promesa que tendrá un hijo, pasan los años y nada, ahora dime ¿crees que Abraham no intentó embarazar a Sara? A los 75 años el varón puede ser padre. Pero Dios esperó que Abraham tuviera 100 años y Sara ya no tenía periodo menstrual, para mostrarles que es SU poder y no pensaran que habían sido ellos, porque a esa edad, humanamente ni con la pastilla que dicen que es azul.
Pero, veamos más. José nieto de Abraham fue vendido por sus hermanos y llega a Egipto como esclavo, pero Dios lo quería bendecir y lo hace el hombre más importante de Egipto después de Faraón. José tiene 2 hijos:
“Llamó José al primogénito Manasés, porque dijo: «Dios me hizo olvidar todos mis sufrimientos, y a toda la casa de mi padre». Al segundo lo llamó Efraín, porque dijo: «Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción».” (Génesis 41:51–52, RVR95BTO)
Manases quiere decir: Olvidad y Efraín quiere decir: Fructificar.
Cuando Jacob, papá de José, va a bendecirlos, se solía poner la mano derecha en el primogénito y la izquierda en el segundo, pero el abuelo cruza las manos y bendice al segundo, a fructificar.
No podía haber un Efraín, si antes no había un Manases. El Padre quería bendecir la fructificación. Aprendemos que debe haber olvido para poder crecer y multiplicar. Debe haber olvido, no más ataduras del pasado. No hay multiplicación si no has olvidad el pasado, si no perdonas el pasado, si no sanas tu corazón.
Manases nos habla de bendición, porque habla de heridas del pasado que han sido sanadas. Manasés hace que José se olvide del pasado y viene Efraín, la bendición del perdón.
Este año Dios te quiere fructificar, bendecir, pero debes superar el pasado, hasta que sanes las heridas del pasado, hasta que sanes, perdones y olvides.
Dios bendice con la fructificación, porque han sanado de las heridas del pasado.
No vivas atado a los errores, pecados del pasado, a las heridas del pasado. Cuanto te la pasas viendo el pequeño retrovisor del pasado, te pierdes el gran panorama que tienes enfrente. Es verdad, el pasado dolió, dejó heridas profundas, pérdidas, pero ¡ya es el pasado!
No puede haber multiplicación si no olvidas el pasado, si no personas o sanas tu corazón. Cuida tu corazón y que este 2022, recibas la bendición de la multiplicación, porque has sanado tu corazón.
¿A quién debes perdonar? ¿A quién debes pedir perdón? Hay quienes te han lastimado, en quienes has invertido, has dado tu confianza, confidencia y traicionó esa confianza, pero ¿qué vas a hacer, te vas a amargar por eso? Dios suplirá, pero tienes que perdonar y sanar.
Todo lo que tienes ¡ha venido de Dios! Hay iglesias que siguen cerradas y nosotros estamos abiertos y expectantes de lo que Dios hará ¡creceremos seremos multiplicados!
Termino con esto. En Israel hay sequía, hambruna. Dios instruye a Elías que vaya a la casa de una viuda. Elías llega y lo primero que hace es pedirle agua, pero ¡hay sequía! Pero ella se debe esforzar, cansarse para buscar agua; al irse por agua el profeta la llama y le dice que además le traiga un pan o algo que tenga, esta es la respuesta de ella:
“Pero ella respondió: —Le juro por el Señorsu Dios que no tengo ni un pedazo de pan en la casa. Sólo me queda un puñado de harina en el frasco y un poquito de aceite en el fondo del jarro. Estaba juntando algo de leña para preparar una última comida, después mi hijo y yo moriremos.” (1º Reyes 17:12, NTV)
En la historia vemos que Dios quiere bendecir a esa mujer, pero la quiere bendecir con lo que ella ya tiene, no con lo que no tiene. Siembra de lo que tienes, para que de eso recibas. Esa es la semilla, y Dios bendice la sementera. Elías le dice:
“Entonces Elías le dijo: —¡No tengas miedo! Sigue adelante y haz exactamente lo que acabas de decir, pero primero cocina un poco de pan para mí. Luego, con lo que te sobre, prepara la comida para ti y tu hijo.” (1º Reyes 17:13, NTV)
Haz lo que has dicho, pero primero cocina un poco de pan para mí. Elías es el representante de Dios. ¡Dale a Dios lo primero! No lo que te sobre, sino lo primero, lo mejor.
La viuda va, prepara la torta al carbón y Elías lo comió, leamos lo que sucedió después:
“Así que ella hizo lo que Elías le dijo, y ella, su familia y Elías comieron durante muchos días.” (1º Reyes 17:15, NTV)
¿Recuerdas que dijo que sería la última cena para ella y su hijo? Y resulta que ahora, no dice que comió ella y su hijo, sino ¿Quiénes comieron? ¡toda su familia! Toda su casa, porque Dios quiere bendecir y cuando lo hace lo hace en abundancia.
Este será el año de SU favor con cada uno de nosotros.
Palabra de Dios (Yo lo recibo para mi vida, mi familia)
Oremos
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