Juan 7:37-39
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Introducción
Mis amados hermanos, es un gusto estar aquí con ustedes esta mañana. Espero que hayan tenido una Feliz Navidad y Año Nuevo. Estamos emocionados de lo que El Señor tiene para nosotros en 2022. Quisiera iniciar nuestro tiempo con una pregunta:
¿Cuántas personas aquí han experimentado una sed profunda?
¿Un deseo profundo del agua?
Quizás usted haya estado trabajando en el campo, en el sol del día, y le cogió un sueño profundo y un deseo del agua.
Quizás usted haya hecho una caminata larga en el sol del día, y tuvo un deseo del agua.
Quizás usted haya visitado las zonas áridas de la Costa Ecuatoriana y ha experimentado una sed insoportable.
Ilustración
Yo me acuerdo la segunda vez que estuve en Guayaquil. Fue un día en Febrero, uno de los meses más calientes en La Costa. Llegué a la casa de un amigo pastor después de un viaje largo en bus, y la única cosa que quería fue una botella de agua grande. Fue insoportable la sed que tuve, y estaba dispuesto en hacer todo lo posible en conseguir agua para refrescarme. Jamás había tenido una sed así. Estaba sudando, y por fin consiguieron una jarra de agua grande.
Conexión
Cada uno de nosotros hemos experimentado lo que es la sed física.
Cada uno de nosotros hemos tenido una experiencia como la mía en Guayaquil en los meses del verano.
La sed física que tenemos es un deseo profundo de refrescarnos.
Es un deseo de responder a la necesidad de nuestros cuerpos del agua.
Transición
¿Usted sabe que existe otro tipo de sed también?
En la misma manera que tenemos sed física, existe también una sed espiritual.
¿Qué quiero decir con esto?
Quiero decir que en el fondo de cada ser humano, hay un deseo profundo de saciar un sentido de falta. O llenar un vacío.
En la búsqueda de llenar este vacío, o saciar esta sed, nosotros buscamos muchas soluciones.
Alcohol
Éxito en El Colegio o en el Lugar de Empleo
Si soy mejor con mi compañero, entonces estoy feliz...
Estaría aprobado
Sexo
Control Sobre Nuestras Circunstancias
Tendré paz y estaré contento cuando todo salga según mis planes y deseos. Mis niños en el mejor colegio. Mi negocio experimentando éxito. O mi finca y animales.
La verdad es que hemos tratado de aliviar en maneras diversas la sed espiritual que tenemos.
La pregunta que quisiera contestar esta mañana es:
¿Quién puede satisfacer la sed espiritual que tenemos?
¿Cuál es la solución de satisfacer la sed espiritual que tenemos?
Por favor, si me acompañen en Juan 7:37-39, estaría muy agradecido.
Leer Juan 7:37-39
Jesús habló esas palabras en una fiesta de Los Judíos. Versículo 37 dice: En el último y gran día de la fiesta… ¿Cuál fue esa fiesta? Fue La Fiesta de los Tabernáculos.
La Fiesta de los Tabernáculos fue una celebración conmemorando la provisión de Dios para los Israelitas en los 40 Años en el desierto después del Éxodo del Egipto (Levítico 23).
Dios les dio agua y protección en esos 40 Años en el desierto antes de su venida a la Tierra Prometida.
La Fiesta fue un recordatorio de la fidelidad de Dios en haber sacado su pueblo de esclavitud en Egipto y por les haber sostenido con agua en su camino a la Tierra Prometida.
Como parte de La Fiesta de los Tabernáculos, los sacerdotes de Israel sacaban agua que fluía bajo del Templo, y las ponían alrededor del altar para representar la bendición de Dios y la salvación que Él ofrece.
En este contexto, en medio de esta celebración, Jesús les dio a sus oyentes una invitación en voz alta. Una invitación de recibir agua viva. No agua física para uso en el desierto, sino agua viva para saciar la sed de sus almas.
En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo, Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. - Juan 7:37
La Invitación Está Abierta
Me encantan las palabras de Jesús: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. Vimos que todos tienen sed, ¿no es cierto? Cada una de nosotros. Y aquí, el texto está diciéndonos, si alguno tiene sed....
El texto no dice:
Si los jóvenes tienen sed...
Si los ancianos tienen sed...
Si los pobres tienen sed...
Si los ricos tienen sed...
Si los ecuatorianos tienen sed...
Si los gringos tienen sed…
Sino, si alguno tiene sed. Esto implica a todos. Usted y yo.
…venga a mí y beba.
¿Venga a quien? A Jesús.
¿Y hacer qué? Beber.
Obviamente Jesús no está hablando literalmente aquí. No se puede beber alguien.
Sin embargo, Jesús está haciendo una alusión de la provisión del agua de parte de Dios para los Israelitas en el desierto. En la misma manera que Dios proveyó salvación para los Israelitas en el desierto, en la persona de Jesús hay salvación del pecado y refrigerio para nuestras almas.
Sin embargo, es una salvación que se realiza cuando alguien viene a Jesús en fe. La fe es una confianza firme que Jesús es El Hijo de Dios, digno de nuestra alabanza, y el único Salvador del pecado.
Salvación no está disponible para la persona quien respecta a Jesús desde una distancia.
Salvación no está disponible para la persona que dice lindas cosas acerca de Él.
Salvación es para la persona que corre, acepta, y abraza a Jesús para salvación del pecado y refrigerio para su alma.
Jesucristo es la fuente de agua vida.
Fe en Jesús es la única manera de recibir salvación de pecado.
Fe en Jesús es la única manera de saciar la sed de alma que tenemos.
Fe en Jesús es la única manera de disfrutar la presencia de Dios.
Conexión
Mi pregunta es:
¿Usted tiene sed?
¿Usted ha reconocido la presencia de deseo, de falta, o de necesidad en su vida?
Puede ser un deseo para fama.
Puede ser un deseo para ser el jefe de su vida.
Puede ser una falta de amor. Usted está buscando de llenar esa falta.
Todos los ejemplos arriba son una manifestación de su sed espiritual.
Una sed que solamente una relación con el Dios vivo puede saciar. Fuimos creados por Dios para disfrutarle, glorificarle, y obedecerle (Gn. 1:26-28).
La naturaleza del pecado es que en vez de vivir según nuestro diseño original, queremos buscar en otras cosas lo que solamente podemos encontrar en una relación con el Dios vivo.
Aplicación
La aplicación para nosotros, entonces, es que reconozcamos la sed que tenemos.
¿En dónde estamos buscando refrigerio, paz, y seguridad?
¿Nuestras circunstancias, nuestras familias, nuestros trabajos?
Fijemos nuestros ojos en Jesús como la única fuente de agua viva.
La única quien puede perdonar nuestros pecados.
La única quien puede restaurarnos en una relación sublime con Dios nuestro Creador.
Si aceptemos la invitación de Jesús, podemos tener la confianza que es una invitación que viene con una promesa.
La Promesa Es Segura
Vemos aquí en versículo 38 las palabras, El que cree en mi, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.
Cuando vemos las palabras, como dice la Escritura, sabemos que es algo seguro. La Palabra de Dios es confiable y verdad porque su Autor es Dios mismo (2 Tim. 3:16-18; Hebreos 4:12, 6:18).
Jesús está diciendo que aquellos quienes vienen a Él y creen en Él como El Mesías tendrán nueva vida. Él sigue con la metáfora del agua. Ellos que creen en Él tendrán agua viva corriendo desde su interior hacia afuera. Y esa es una promesa segura porque viene de la confiable y fiel Palabra de Dios.
Necesitamos una transformación de nuestros corazones, o en otras palabras, de nuestro ser interior. Cuando alguien toma del agua viva que Jesús ofrece, esa persona es transformada. Se convierte en alguien quien ama a Dios y ama a los demás.
Esa persona se convierte en ser un portador del agua viva para un mundo en necesidad de salvación.
Comentando en este paisaje, un pastor norteamericano, John MacArthur, dijo que una persona experimentando la realidad en versículo 38 es un río poderoso.
No es una cubeta.
No es un resorvorio.
No es un lago.
Ustedes han visto el Lago de Yambo. El agua permanece allí. Sin embargo, ¿ustedes conocen El Pailón del Diablo en Baños? Es una cascada fuertísima que fluye al Rio Verde hacia El Oriente.
Es decir, el amor transformador que recibimos de Jesús debe llevarnos a ser un portador del amor verdadero por los demás. Es como agua que fluye por nosotros hacia a los demás.
Conexión
¿Usted realmente ha experimentado el amor de Dios?
¿Usted ha experimentado perdón de sus pecados?
¿Usted ha experimentado el amor de Dios como el amor entre un buen Padre y su Hijo?
Aplicación
Si es así, entonces nos animamos de pensar bien acerca de todo lo que hemos recibido por causa de Cristo y su obra.
Perdón del Pecado
Adopción en La Familia de Dios
Ser Llamados Hijos e Hijas de Dios
De allí, en vista de todo lo que hemos recibido de Dios, que compartamos ese amor con los demás.
Compartamos las buenas nuevas de Jesús a nuestros vecinos.
Velamos por las necesidades físicas de nuestros vecinos.
Que hagamos todo lo posible en apuntar personas a Cristo Jesús.
La Morada de Dios con Su Pueblo
¿De dónde vienen la presencia de las aguas de vida eterna? Viene de la tercera persona de La Trinidad, El Espíritu Santo. En nuestro texto, Jesús iba a enviar El Espíritu Santo para morar en los corazones de sus discípulos. Antes de la llegada del Espíritu Santo, algo tuvo que suceder.
¿Qué?
La glorificación de Jesús. El texto nos dice lo siguiente:
Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado. - Juan 7:39
Cuando Jesús habló esas palabras, su resurrección de los muertos y su ascensión fueron eventos futuros y necesarios para que El Espíritu llegara para morar en el pueblo de Dios. Escuchen a las palabras de Jesús para su discípulos antes de su muerte.
Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. - Juan 14:16-17
¿Sabes qué?
Jesús vive! Él se resucitó de los muertos y ascendió a los cielos a la diestra de Dios Padre. Y por lo tanto, Él ha derramado El Espíritu Santo para morar en los corazones de sus seguidores (Hechos 1:9, 2:1-11). En este sentido, pueden tener su presencia y poder en cualquier momento en cualquier lugar.
Ilustración
A veces quiero que Jesús estuviera aquí a mi lado en la carne para que yo podría hablar con él. No le veo, así que a veces tengo la idea que Él está ausente.
No le veo.
No le toco.
No le escucho en una forma audible.
Pero he tenido momentos de oración con El Señor en el cual sentía su presencia en una manera increíble.
Había paz en esos momentos.
Había gozo en esos momentos.
Estaba contento, disfrutando la presencia de Dios como si él estuviera allí en la carne.
Transición
La Biblia nos enseña que Jesús está presente con nosotros en una forma increíble por medio del ministerio del Espíritu Santo. La Biblia nos enseña que sus discípulos tienen la presencia de Dios con ellos en cada momento.
Los Israelites en La Fiesta de los Tabernáculos conmemoraban la manera en la cual El Señor les sustentó en los 40 Años en el desierto. Fue una conmemoración de la manera en la cual Dios estuvo con Su Pueblo y les dio agua para beber durante su peregrinaje.
Y Jesús está llamando a la atención a Su Persona como La Mejor Fuente de Agua Viva. Está enseñando que la única manera de disfrutar de la presencia de Dios para siempre es por medio de Él. Por medio de fe en Él, recibimos El Espíritu Santo.
Los creyentes en Jesús reciben El Espíritu Santo. La presencia de Dios que tenemos en la persona del Espíritu Santo nos da refrigerio para nuestra sed.
Nos da paz.
Nos ayuda ser contentos por el mero hecho de conocer a Dios.
Nos enfoca en La Persona para quien fuimos creados para alabar y disfrutar: El Dios Vivo.
Nos llena con un amor que necesitamos compartir con los demás.
Nos da la seguridad que un día moraremos con Dios y el resto de su Pueblo en una Nueva Creación para siempre.
Conclusión
¿Se ha dado cuenta de su sed espiritual?
¿Se ha dado cuenta que Jesús es Él Único quien puede saciar esa sed?
¿Usted va a buscarle como la Única Fuente de Agua Viva?
Donde hay descanso para nuestras almas. Donde hay paz con Dios en una relación amistosa. Donde hay perdón del pecado. Donde encontramos pertenencia a su familia.
Jesús nos da su presencia en la persona del Espíritu Santo.
El Espíritu Santo es una garantía de los beneficios que tenemos como hijos de Dios. El Espíritu Santo nos convierte en personas quienes aman a Dios y aman a otros. Esto es nuestro deber más importante (Mt. 22:37-40).
¿Tiene sed? Vaya a Jesús y beber gratuitamente.
