Jesús, el Salvador.

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Introducción
Hoy vamos a considerar la pregunta ¿Por qué a Jesús se le llama Salvador? Dentro de la serie la trascendencia de los nombres y los títulos de Jesús. Vamos a escudriñar la Biblia en el evangelio de Lucas capítulo 2.
Aquí encontraremos la respuesta a ¿Por qué a Jesús se le llama Salvador? ¿Que hay en ese título? ¿Qué significa eso para nosotros hoy? Meditemos y exploremos este nombre tan sobresaliente de nuestro Señor. ¿Por qué a Jesús se le llama Salvador?
La biblia usa más de 300 títulos para describir a Jesús, pero esta colección de nombres y títulos no alcanza para describir correctamente la grandeza de nuestro Señor, tal como no podemos contener el océano en una colección de botellas hermosas.
Charles H. Surgeon, el príncipe de los predicadores a menudo expreso su frustración al tratar de comprender los nombres y la naturaleza de Jesús. En una ocasión escribió: "Sé que mis palabras no pueden honrarle conforme a su mérito, quisiera que pudieran. Cada vez estoy menos y menos satisfecho con mis pensamientos y vocabulario respecto a Él. Es demasiado glorioso como para que mi débil vocabulario lo describa. Si pudiera hablar las lenguas de hombres y ángeles no podría hablar de Él como se merece. Si pudiera tener todas las armonías, y tener todo el canto y música no serían suficientes para alabarle".
Este predicador estaba diciendo lo que a veces los que exponemos temas sentimos, ¿Cómo describe uno la grandeza del Señor Jesús? ¿Cómo puede expresarse en palabras lo que Él es? ¿Y todo lo que significa para nosotros?
Los nombres de Jesús, si pudiéramos entenderlos todos, aun así quedaríamos cortos para declarar su gloria y describir su grandeza.
Jesús es el nombre de la persona del Señor, Emanuel es el nombre de su proximidad a nosotros, pero Salvador ¡Que nombre! Ese es el nombre del propósito del Señor y su misión en esta tierra.
Desarrollo
Jesús fue el nombre que el ángel Gabriel dio primero a María cuando se le apareció y le revelo que iba a concebir, y después también el nombre cuando se le apareció a José cuando él quiso dejarla secretamente como leyó nuestro hermano, Jesús que significa Salvador es el nombre que el ángel les dijo a los padres humanos de nuestro Señor.
Pero Salvador ese es el nombre que fue anunciado primero a un grupo de pastores en una colina. Leemos en Lucas 2:10 y 11, "Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor".
Para cuando se anunció esto a los pastores y para el tiempo en particular en que Jesús vino al mundo, el pueblo de Israel había tenido muchos salvadores. Como leemos en el libro de Jueces constantemente necesitaban un salvador, un libertador que los ayudara a salir del caos en que se metían cada vez.
Nehemías (9:27) hace un sumario y dice: "Entonces los entregaste en mano de sus enemigos, los cuales los afligieron. Pero en el tiempo de su tribulación clamaron a ti, y tú desde los cielos los oíste; y según tu gran misericordia les enviaste libertadores para que los salvasen de mano de sus enemigos".
Israel había tenido muchos salvadores humanos, pero el Salvador que había nacido era único e irrepetible, ellos nunca habían tenido un Salvador como ese. Jesús tomó el título del Salvador y le dio un significado nuevo y eterno.
En el Nuevo Testamento el título del Salvador se halla por ejemplo 5 veces en la segunda carta de Pedro, esto es interesante porque como recordarán Pedro fue quien trató de caminar sobre el agua en una ocasión. Y al retirar sus ojos del Señor empezó a hundirse como piedra clamando: ¡Señor sálvame!
Toda la vida de Pedro, tal como en la vida de la mayoría de nosotros hay un solo clamor. El clamor por un Salvador.
Cuando los ángeles le dieron el nombre del Salvador definieron su vida tanto como su muerte. Lucas 19:10 dice: "Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido".
Promesa del Salvador
En Lucas 2 empezamos a entender al Salvador, mediante la promesa del Salvador que se nos da en el versículo 11. "...que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor".
Esto es era el cumplimiento de la promesa que había sido dada por los profetas del Antiguo Testamento.
Isaías 9:6 dice: "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz".
Esta promesa fue el cumplimiento que el ángel le dio a José apenas unos meses antes según leemos en Mateo 1:21, "Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados". Cuando se lee la Biblia y se empieza a captar una perspectiva de la veracidad, concordancia, profundidad y amplitud de las Escrituras, se descubre que son como un rompecabezas cuando todas las piezas embonan perfectamente.
Por ejemplo en el Antiguo Testamento justo cuando el pueblo necesitaba esperanza, Dios envió portavoces para ofrecerles un anticipo de un futuro mejor, mediante las palabras y obras de los profetas hubo claros indicios de un Salvador, un Rey que rescataría a su pueblo y los restauraría para Dios.
De hecho hay más de 300 profecías específicas en la Biblia, respecto al Mesías prometido o el Salvador que vendría. Un matemático a determinado que las probabilidades que apenas 60 de esas profecías se cumplieran, serían de 1 en 10 seguida de 156 ceros. En otras palabras la probabilidad de que esto sucediera por casualidad es astronómica, imposible.
Estas profecías respecto a Jesucristo sucedieron tal como fue profetizado hasta el detalle más minucioso. Son las promesas del Salvador.
Propósito del Salvador
Luego en el mismo versículo 11 tenemos el propósito del Salvador: "...que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor".
En los evangelios Jesús habla con mucha frecuencia en cuanto a su misión al venir a esta tierra. ¿Por qué vino Jesús? El mismo siempre comunicó el propósito de su venida a esta tierra.
Sus primeras palabras registradas fueron para decirles a sus padres que debían esperar que Él se dedicara a los negocios de su Padre. Recuerdan cuando ellos regresan al Templo porque no lo encontraban en el grupo después de un día de camino, "Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?" (Lucas 2:49).
Trece veces en los evangelios Jesús usó la siguiente frase: "He venido..." y luego expresa algo del por qué.
Por ejemplo Mateo 9:13 dice: "Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento".
Juan 5:43 dice: "Yo he venido en nombre de mi Padre...",
Juan 6:38 "Porque he descendido del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió",
Juan 7:28 y 29 "...y no he venido de mí mismo, pero el que me envió es verdadero, a quien vosotros no conocéis. Pero yo le conozco, porque de él procedo, y él me envió".
Juan 12:46 dice: "Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas". Jesús tenía muy claro el sentido de su misión en esta tierra.
Quizá la declaración mas conmovedora del por qué Él vino, surgió el día en que encontró a un hombre pequeño de estatura llamado Zaqueo. Este era un hombre de riqueza pero publicano o cobrador de impuestos, y cuando Jesús pasó por su ciudad este hombre se trepó a un árbol para poder verle porque era bajo de estatura, y cuando Jesús le vio lo llamó por su nombre, y se invitó a comer. ¿Se imagina usted que el Señor le llame por su nombre y quiera comer con usted? Las personas del lugar se enojaron porque despreciaban a los cobradores de impuestos para Roma, más la respuesta del Señor es: "Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido".
Aquí es donde los religiosos judíos y muchos en el tiempo actual han entendido mal el propósito de la venida del Salvador.
En los días del nacimiento de Jesús el pueblo esperaba un tipo especial de Salvador, querían alguien que los librara de la opresión del Imperio Romano, querían un Salvador que los liberara físicamente. Pero Jesús había venido para liberarlos espiritualmente. Y antes de que los critiquemos, muchos de nosotros no estamos muy lejos de ellos hoy.
Nosotros también queremos un Salvador, que nos salve de nuestros problemas matrimoniales, queremos que nos salve de nuestras deudas financieras, queremos que nos salve de nuestros malos trabajos o jefes, queremos que nos salve de nuestras enfermedades, queremos que nos salve de la inseguridad, queremos que nos salve de los malos vecinos etcétera, etcétera, pero Él vino para salvarnos de nuestro pecado.
Porque cuando somos salvados de nuestro pecado entonces las demás cosas empiezan a arreglarse. En muchas iglesias se da más énfasis en ser salvados de los problemas que en ser salvados de nuestro pecado, y poco se habla de que solo Cristo salva.
Amigos y amigas si usted no es salvado de su pecado entonces no podrá ser salvado de sus problemas. Jesús no vino a ser más placenteras nuestras vidas sino vino para salvarnos de nuestro pecado. Y a pesar de que lo sabemos, fácilmente nos dejamos llevar por mensajes superficiales que nos hacen sentir bien en cuanto en a como con Jesús se puede hacer todo mejor.
El Salvador vino para salvarnos de nuestro pecado y la Biblia dice que para hacer eso primero tenía que buscarnos, "vino a buscar y a salvar". Recuerdo un himno que cuando era joven me gustaba mucho "Halle un buen amigo... mi amado Salvador", tiene una tonada muy bonita y rítmica, pero no tan buena teología.
Porque no somos nosotros los que buscamos al Señor, Él es quien nos busca. Usted dice: "Bueno yo estoy aquí oyendo este mensaje, estoy buscando al Señor". Pero quiero decirle que si usted está buscando al Señor es porque Él le ha buscado primero.
La Biblia dice que nadie viene al Señor sin ayuda. Por ejemplo en Lucas 15 se nos habla de 3 parábolas, de la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo perdido. Todos tuvieron que ser buscados por un Salvador, tal como a nosotros se nos busca igualmente.
Amigos y hermanos, la declaración de Jesús da un enfoque: lo que se había perdido y dos acciones buscar y salvar. Jesús vino a esta tierra en una misión de rescate, si usted ha sido salvo ¿no se alegra de haber sido rescatado?
Así que el Salvador es necesario para primero buscar a los perdidos, y también necesario para salvar a los perdidos. Él vino para buscar y salvar, si Él nos hubiera hallado y no nos hubiera salvado estaríamos en la misma posición que antes, pero Él vino para salvarnos.
Tengo que decir que la palabra salvar a caído en desuso, usamos casi toda palabra que podamos encontrar en el diccionario excepto la palabra salvar. Antes era común preguntarle a alguien si era salvo, hoy tenemos que ser cuidadosos al entablar una conversación de este tipo.
Pero la expresión bíblica es que somos salvos, al creer en Jesús como el Hijo de Dios, que vino a este mundo a pagar con su muerte nuestro pecado, para darnos vida eterna.
Muchas veces pensamos en que alguien es salvado de morir ahogado en una playa, o rescatado de una profunda mina, o en un alpinista que estaba perdido sin rumbo, o una persona rescatada y salvada de un secuestro.
Pero todas estas situaciones temporales son opacadas por la verdadera tragedia de hombres y mujeres que están perdidos en sus propios escombros de pecado, obscuridad y dolor.
A menudo incluso sin saber qué es lo que anhelan, los habitantes de nuestro mundo están clamando que se les rescate, toda persona necesita salvación de su propio pecado.
Pero mientras la persona no esté dispuesta a reconocer que sin que importe todo lo que el Salvador ha hecho, mientras usted no esté dispuestos a decir, mi problema es mi pecado. De nada valdrá todo lo que ha hecho el Salvador.
Porque Dios no impone su voluntad sobre sus criaturas, Él pago la pena por nuestro pecado y todo lo que necesitaba pagarse, pero sólo espera que nosotros lo aceptemos, lo recibamos por fe.
Provisión del Salvador
Así que tenemos la promesa del Salvador, y el propósito del Salvador. Volvamos al mismo versículo 11 y veamos una tercera dimensión, la provisión del Salvador.
"...que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor", noten en primer lugar que su venida es un hecho de la historia. Es muy interesante que este versículo aunque sea tan breve contiene todo lo que necesitamos saber.
Hubo un cierto día en la historia hace más de 2,000 años cuando nació el Salvador, vino por medio de María, la Biblia dice con toda claridad que este es un evento histórico. Su nacimiento es el registro de una persona real.
Pero también es un cumplimiento de la profecía. En este breve versículo lo vemos: "en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor", la ciudad de David es Belén. El Antiguo Testamento está lleno de profecías en cuanto a la venida del Mesías, de una manera tan específica que la mayoría de los judíos tenían la tendencia de casi pasar de corrido por las profecías y ni siquiera entenderlas.
Miqueas por ejemplo había profetizado que el Mesías nacería en Belén, "Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel" (3:2).
Es un pasaje maravilloso, más cuando se reconoce que fue escrito como 700 años antes de que Jesús naciera precisamente en Belén.
Daniel el profeta da un calendario para el nacimiento de Jesús, Isaías leímos que dice que el Mesías nacería de una virgen, Jeremías dice que vendría el momento cuando debido al nacimiento de Jesús habría una masacre de muchos niños.
El profeta Oseas reveló que en cierto momento María y José tendrían que huir a Egipto para salvar la vida del niño.
Todas estas profecías fueron dichas de 500 a 700 años antes del nacimiento de Cristo. Había judíos consagrados atentos a las Escrituras que se preguntaban ¿Tendrán lugar estas cosas mientras yo este con vida?
Salvador cimiento para la eternidad
Así que el nacimiento de Jesús no fue solo un hecho de la historia y un cumplimiento de las profecías. Noten también que es un cimiento para la eternidad.
“Os ha nacido hoy,… un Salvador”, escuchen con toda atención, Jesucristo es nuestro Salvador porque: “Dios descendió y entró en la humanidad para que la humanidad pudiera entrar en la eternidad”.
El nacimiento de Jesús aunque empezó en cierto momento en el tiempo, eso empezó algo que nunca terminará, porque cuando Él nació en humanidad nos abrió la puerta de la eternidad. Este breve versículo marca un gran suceso porque el Salvador nació.
Hay muchos que celebran la vida sin celebrar a Cristo, vemos que están atareados comprando lo necesarios para la cena navideña, escogiendo cuidadosamente los regalos, preparando las mejores galas que vestirán, pero no celebran el nacimiento de Cristo el Salvador.
Otros que no creen se endeudan para tener una gran reunión navideña, ¿pueden creer eso? Hay que celebrar por celebrar. Tal vez por eso hay personas que se sienten deprimidos el día de navidad.
Si usted es de esas personas permítame darle un buen consejo. Deje de pensar en la navidad como una buena fiesta o celebración, o como solamente una reunión familiar y empiece a pensar en Cristo, Él es nuestro Profeta, nuestro Sacerdote, y nuestro Rey; Él es el Maestro, El Esposo, y Él Buen Pastor, es Emmanuel Dios con nosotros y su nombre es Jesús el Salvador.
Juan lo presenta como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, los sabios lo reconocieron como el Rey de los judíos, incluso los demonios le llaman El Santo de Dios.
¿No es este el carpintero? Preguntaban los pobladores de Nazaret ¿Pudiera ser el Cristo? Pregunto la mujer junto al pozo, Tomás le llamó: Mi Señor y mi Dios.
Usted amigo o amiga ¿cómo lo llama? ¿Puede llamarle Mi Salvador? ¿Mi esperanza? ¿Mi Dios?
Jesús puede liberarnos de las cadenas en que estamos presos, porque Él es Él Salvador. Cuando usted se sienta deprimido y desalentado por las cosas sobre las que no tiene control en su vida, permítame pedirle que se enfoque en Aquel que le ama más de lo que usted puede imaginarse y que vino a esta tierra, específicamente para ser su Salvador.
Oremos…
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