Sin Excusas
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Introducción
Introducción
En la industria de la “consultoría” hay algo que se llama el “síndrome de impostor”.
Un consultor / consultoría es una persona que ofrece servicios de consultoría para resolver algún problema o ayudar en cierto proyecto.
Supongamos que la empresa tiene problemas con dar mal servicio al cliente. Los clientes constantemente se quejan por el servicio que se les brinda cuando llaman - los empleados no son amables, no dan una solución en la primera llamada, no ponen atención a lo que les dicen los clientes, etc.
En este caso, la empresa contrata a una consultoría para que venga a ayudarles a resolver el problema de “mal servicio al cliente”.
En EEUU, muchas de estas consultorías ofrecen empleos a jóvenes recién graduados de la universidad - requieren tener buen promedio y pasar por una serie de entrevistas.
El problema es que muchos de estos jóvenes no tiene experiencia en el mundo laboral. Para muchos de ellos, este es su primer trabajo.
Se sienten como “impostores” porque están en el equipo designado para diferentes proyectos de lo cual no saben nada.
Nunca han trabajado en el servicio al cliente.
Nunca han tenido que diseñar / dar presentaciones o escribir reportes.
Se sienten incapaces de cumplir con su trabajo porque piensan que están tratando de analizar y resolver un problema de lo cual no saben nada.
Afortunadamente, siempre hay un consultor principal con muchos años de industria el cual delega responsabilidades y dirige el proyecto.
Terminan el proyecto, y los consultores se sienten mucho mejor ya que ha terminado el proyecto. El problema es que el nuevo proyecto tiene que ver con mejorar el sistema de envíos de una empresa de galletas - y vuelven a sufrir del “síndrome de impostor”.
En el capítulo 4 de Éxodo vemos a nuestro personaje - Moisés, manifestar el “síndrome de impostor”.
Dios ha elegido a Moisés para liberar a Israel de la esclavitud egipcia.
Dios le ha delegado una tarea difícil - pero le ha prometido estar con él.
Sin embargo, Moisés no puede creer que Dios lo haya elegido a él para llevar a cabo esta misión.
Hoy consideraremos:
Somos por naturaleza - faltos de fe
La respuesta de Dios ante la falta de fe
I. Somos por naturaleza - faltos de fe
I. Somos por naturaleza - faltos de fe
Moisés responde a Dios:
Moisés respondió: «¿Y si no me creen, ni escuchan mi voz? Porque quizá digan: “No se te ha aparecido el Señor”».
A pesar de que Dios la ha dicho a Moisés que él estará con él (3:12).
A pesar de que Dios se ha revelado a Moisés por su nombre - Yahvé - Yo Soy el que Soy (3:14).
A pesar de que Dios le ha dicho a Moisés que él sacará a Israel a la fuerza por cuanto la mando de Dios herirá a los Egipcios con prodigios (3:20).
…Moisés continua inseguro.
Tal vez Moisés recuerda su intento fracasado cuando asesinó al Egipcio y los dos hebreos le echaron en cara su asesinato.
Tal vez Moisés está consciente de su edad (80 años). Es de esperarse que un hombre de 80 años tal vez no sea capaz de cumplir con la misión que Dios le ha dado.
De hecho, fue una de las preocupaciones en EEUU cuando Joe Biden se postuló para presidente - ya que él sería el presidente de más edad (en la historia de los EEUU) el día de su inauguración. Fue inaugurado a los 78 años.
Moisés teme que sus hermanos los hebreos rechacen su liderazgo y el llamado a salir de la esclavitud Egipcia.
Por tanto, Dios le responde con tres señales que Moisés hará ante los hebreos para confirmar que Dios lo ha llamado, vv. 2-9. Estas señales son:
La vara que se convierte en serpiente, vv. 2-5.
Es interesante que Dios utiliza uno de los animales que eran reverenciados por los egipcios ya que para ellos representaba la autoridad y soberanía del faraón.
El mismo faraón llevaba sobre su frente la forma de una cobra.
Es como si Dios estuviera mostrando que le daba autoridad a su siervo Moisés para dominar a la serpiente - al mismo faraón.
Su mano que se llena de lepra y luego queda restablecida, vv. 6-8.
La lepra era una enfermedad conocida entre los egipcios. Era una enfermedad incurable.
Dios está demostrando a Moisés y a los hebreos que él tiene dominio sobre la enfermedad. Tiene el poder de herir con enfermedad y de librar al afligido completamente de la misma.
El agua del Nilo que es derramada sobre agua y se convierte en sangre, v. 9.
El agua era la fuente de vida para los Egipcios.
Dependían del Nilo para el riego de sus campos.
…pues ahora Dios demostrará que él tiene el poder para traer mortandad sobre sus enemigos que tienen cautivo a su pueblo.
Esto debe traer a nuestra mente los eventos del fin cuando Dios convertirá los mares y las aguas dulces del planeta en sangre.
El tercer ángel derramó su copa en los ríos y en las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre.
Oí al ángel de las aguas, que decía: «Justo eres Tú, el que eres, y el que eras, oh Santo, porque has juzgado estas cosas;
pues ellos derramaron sangre de santos y profetas y Tú les has dado a beber sangre. Se lo merecen».
También oí al altar, que decía: «Sí, oh Señor Dios Todopoderoso, verdaderos y justos son Tus juicios».
Dios quiere mostrar a Moisés y a los hebreos que él verdaderamente está con su siervo.
Estas señales serán para vindicar a su siervo y autentificar que Dios está con él - son como si fueran la tarjeta de presentación / las credenciales de Moisés que él verdaderamente ha sido enviado por Dios.
Esto lo vemos a lo largo de la Biblia cuando Dios envía a sus profetas (Antiguo Testamento) y a los apóstoles (Nuevo Testamento) a llevar su palabra.
Dios obraba señales y milagros a través de sus enviados para confirmar que iban enviados por Dios.
Sin embargo, Moisés sigue inseguro y ahora responde a Dios acerca de su problema del habla:
Entonces Moisés dijo al Señor: «Por favor, Señor, nunca he sido hombre elocuente. Ni ayer ni en tiempos pasados, ni aun después de que has hablado a Tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua».
Moisés ha vivido 40 años fuera de Egipto.
Ha vivido entre los madianitas por 40 años.
Era de esperarse que Moisés iba a sentir dificultad para presentarse ante Faraón sin ningún impedimento.
Pero, para Dios esto no es un problema:
Y el Señor le dijo: «¿Quién ha hecho la boca del hombre? ¿O quién hace al hombre mudo o sordo, con vista o ciego? ¿No soy Yo, el Señor?
»Ahora pues, ve, y Yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que has de hablar»
Dios estará con Moisés.
Dios mismo es el que hace al mudo, sordo, y ciego.
Dios es el que conceda y quita las habilidades del cuerpo.
Dios es soberano sobre nuestro cuerpo.
Nadie queda sin hablar, sin ver, o sin escuchar, fuera de la voluntad de Dios.
En dado caso, si a Dios le place que una persona sea restablecido - él tiene el poder para hacerlo.
Por tanto, Moisés debe confiar que Dios estará con él.
Dios le enseñará a Moisés lo que debe hablar.
Dios ha respondido a sus excusas de Moisés.
Si los hebreos no creen que Dios lo ha enviado - Dios hará señales mediante la mano de su siervo.
Si Moisés se siente incapaz de hablar con Faraón, en un idioma que no ha hablado por los últimos 40 años, Dios le dirá que decir.
¿Qué más podría detener a Moisés?
A final de cuentas sale la verdadera razón por la cual se resiste Moisés. ¡Ha salido el peine!
Pero Moisés dijo: «Te ruego, Señor, envía ahora el mensaje por medio de quien Tú quieras»
La verdadera razón detrás de las objeciones de Moisés es que él no quiere ir.
Moisés le dice a Dios que envíe a quien él quiera. En otras palabras “envía a quien tú quieras, menos a mí.”
No sabemos exactamente porque no quiere ir Moisés.
Sin embargo, es obvia su resistencia al llamado de Dios.
Dios le ha dado su promesa.
Dios le ha demostrado su poder.
Dios ha demostrado las señales que Moisés hará.
Ahora la objeción de Moisés no es porque no ha visto el llamado de Dios, porque no ha escuchado la promesa de Dios, porque no ha visto manifestado el poder de Dios.
Moisés se sigue resistiendo a pesar de todo lo que ha visto.
Moisés se resiste aun viendo claramente el poder de Dios manifestado ante sus propios ojos.
¿Qué más podría hacer Dios?
Dios lo ha hecho todo.
Dios no ha quedado de por medio.
…sin embargo su siervo ha caído en la duda / incredulidad / resistencia.
Nosotros podemos identificarnos con Moisés.
No hemos sido llamados a liberar a una nación de la esclavitud.
…pero Dios nos ha llamado a ser su pueblo elegido.
Nos ha llamado a adorarlo.
Nos ha llamado a predicar su evangelio.
Nos ha llamado a orar.
Nos ha llamado a servirle a través del servicio en su obra.
Nos ha llamado a ser buenos padres y buenos hijos.
Nos ha llamado a vivir como pueblo de Dios, linaje escogido.
Nos ha llamado a ser luz en medio de las tinieblas.
Dios nos ha llamado a vivir distintos al mundo.
Pero en ocasiones creemos que el llamado es para los demás.
Para los que no tienen compromisos ni están tan ocupados como nosotros.
Para los que tienen un marido completamente sometido a Dios…a los que tienen a una esposa 100% entregada a Dios.
Para los que no tienen hijos que se rebelan.
Para los que no tienen jefes injustos.
Para los que no tienen una enfermedad/dolencia.
Es como si dijeramos - el llamado es para ellos.
Ellos si pueden.
Ellos si deben.
Estamos evadiendo / resistiendo el llamado de Dios a pesar de que él ha prometido ir con nosotros.
A pesar de que él ha prometido estar a nuestro lado.
A pesar de que él ha prometido ir al frente y a hacer su obra.
II. La respuesta de Dios ante la falta de fe
II. La respuesta de Dios ante la falta de fe
¿Cómo responde Dios ante tal resistencia?
Entonces se encendió la ira del Señor contra Moisés, y le dijo: «¿No está allí tu hermano Aarón, el levita? Yo sé que él habla bien. Y además, ahora él sale a recibirte. Al verte, se alegrará en su corazón.
En esta escena no debemos pasar por alto la reacción de Dios “se encendió la ira del Señor contra Moisés”.
La ira de Yahvé, la ira del gran yo soy, la ira del Dios de Abraham, Isaac, y Jacob, está ardiendo contra su siervo.
La gloria de Dios que ardía en la zarza y no se consumía ahora se ha encendido contra su siervo a causa de su rebelión / a causa de su desobediencia.
Moisés está presenciando el disgusto de Dios, la ira de Dios, la respuesta de Dios ante la rebelión y la incredulidad.
Debemos tener en mente que la ira de Dios se manifiesta sobre los enemigos de Dios pero la ira de Dios, el disgusto de Dios también se manifiesta sobre su pueblo que se rebela ante él y se resiste a su voluntad / llamado.
Dios es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
Por tanto, si la ira de Dios se encendió contra Moisés, no se nos haga extraño que en estos días la ira de Dios se encienda contra los creyentes que se rebelan ante él.
La ira de Dios se puede manifestar en distintas formas:
Enfermedad / muerte
Crisis económica
Accidentes
Desánimo
…pero les pido abstenerse de llegar a conclusiones acerca de otros cuando experimentan estas clases de pruebas/crisis.
Nosotros no podemos estar 100% seguros que alguién está viviendo una situación difícil por su desobediencia/rebelión.
Lo que si podemos hacer es cuando nosotros estamos viviendo una situación así, tomemos el tiempo de reflexionar - porque el mismo Espíritu de Dios que mora en nosotros nos redarguira y nos hará ver nuestra condición.
Cuando la ira de Dios se enciende contra su pueblo - el final no es para destrucción sino para encaminarnos.
Muchas veces creemos que cuando la ira de Dios se manifiesta sobre el pueblo de Dios es para destruirnos.
¡Jamás!
La disciplina que un padre aplica a sus hijos no debe ser con el fin de destruirlos sino moldear su carácter y corregir el mal comportamiento.
El deseo nunca debe ser quebrantar a los hijos y destruir su espíritu.
De la misma manera, cuando nosotros sentimos el disgustó / la ira de Dios no es para destruirnos sino para encaminarnos sobre la senda en la que debemos andar.
Entonces se encendió la ira del Señor contra Moisés, y le dijo: «¿No está allí tu hermano Aarón, el levita? Yo sé que él habla bien. Y además, ahora él sale a recibirte. Al verte, se alegrará en su corazón.
»Y tú le hablarás, y pondrás las palabras en su boca. Yo estaré con tu boca y con su boca y les enseñaré lo que tienen que hacer.
»Además, Aarón hablará por ti al pueblo. Él te servirá como boca y tú serás para él como Dios.
»Y esta vara la llevarás en tu mano, y con ella harás las señales»
Dios le dice a Moisés…tu hermano Aarón irá contigo.
Tu no vas solo.
Tu vas a ir acompañado de tu hermano que ya viene a encontrarte.
Te vas a reencontrar con tu hermano que no has visto en 40 años.
Los dos serán un equipo.
Yo voy contigo…yo te diré que deben hacer.
Tu le dirás a Aarón lo que debe decir al pueblo.
Llevarás la vara y yo estaré contigo para hacer las señales que convencerán a mi pueblo que yo estoy contigo.
Hermanos, la disciplina de Dios es para restauración, es para acercarnos a él, es para convencernos de su bondad, de su voluntad, de que está con nosotros, de que nos ha llamado, de que obedecer es bendición.
Hoy tal vez usted se encuentra huyendo de Dios.
Tal vez hoy usted se encuentra reconociendo que ha vivido mal ante su presencia.
Tal vez hasta está consciente que la disciplina de Dios ha venido sobre su vida y su familia.
…pero yo le invito a reconocer que hemos fallado, que nos hemos desviado, y Dios nos encaminará en la senda que debemos andar.
Veamos la respuesta de Moisés:
Moisés se fue y volvió a casa de su suegro Jetro, y le dijo: «Te ruego que me dejes ir para volver a mis hermanos que están en Egipto, y ver si aún viven». «Ve en paz», le contestó Jetro.
Seamos prontos para oír y prontos para obedecer.
